Habrá menos huracanes pero más intensos
January 26, 2010 by Revista Opción
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Basados en modelos de clima recientes, los investigadores de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), analizaron el impacto que podría tener el calentamiento global en los huracanes del Atlántico.
Descubrieron que aunque los modelos muestran que la frecuencia de los ciclones tropicales en la zona podrían disminuir, se proyecta un aumento de casi el doble en las tormentas de categoría 4 y 5 (los más devastadores) para fines del siglo 21.
Y se cree que estas tormentas destructivas se concentrarán en el Atlántico occidental, la zona que incluye al mar Caribe, Golfo de México y la Florida.
Mejor resolución
Estudios en el pasado ya habían demostrado que el calentamiento global podría estar provocando menos huracanes.
La explicación de esta aparente paradoja es que la actividad de los huracanes no está gobernada sólo por las temperaturas del océano sino también por factores como las corrientes marinas y la velocidad y dirección del viento en distintas capas de la atmósfera.
Tal como señala Tom Knutson, uno de los autores del estudio, “la clave de la frecuencia de los huracanes no está simplemente en saber cuánto se calienta el Atlántico, sino cuánto se calienta en relación a los otros océanos tropicales”.
“Si se calienta más que el promedio tendremos un aumento en las tormentas. Si se calienta menos, tendremos una disminución”.
Los científicos creen que el aumento de huracanes que hemos visto desde los 1980 quizás es resultado de esas diferencias en el promedio de calentamiento, y no del calentamiento global como un todo.
Los modelos de clima recientes ya habían sugerido una disminución en los huracanes, pero hasta ahora no se había podido pronosticar cuál sería la intensidad de los futuros ciclones tropicales.
La nueva investigación -publicada en la revista Science- utilizó una herramienta más exacta para analizar los probables cambios en la intensidad de las tormentas.
Los científicos de la NOAA usaron una técnica para transferir datos de modelos de clima de baja resolución a otros con mejor resolución de la atmósfera.
En los modelos de baja resolución, dicen los científicos, la mala representación de la atmósfera no permite generar la intensidad de las tormentas.
Los nuevos modelos de alta resolución, por el contrario, pueden pronosticar el crecimiento y movimiento de la actividad de los huracanes para producir una representación realista de las tormentas débiles y de las intensas.
Más destrucción
La intensidad de los actuales huracanes: azul (categoría 2), amarillo (categoría 3) y rojo (categoría 4 y 5).
Los científicos encontraron que estos modelos muestran una reducción de 18% en el número de huracanes futuros.
Pero para fines del siglo 21, las tormentas de categoría 4 y 5 con máximas velocidades de viento de más de 216 kilómetros por hora o más se duplicarán.
Y las tormentas con vientos de 234 km/h o más -los llamados superhuracanes- se triplicarán, afirman los investigadores.
Los resultados, afirman los investigadores, apoyan la teoría de que a medida que se incrementan las temperaturas del océano, el vapor adicional que sube a la atmósfera puede intensificar las tormentas existentes e inhibir la formación de nuevas tormentas.
Los investigadores agregan que a pesar de que se reduzca el número de tormentas, el potencial destructivo de los huracanes significará que éstos provocarán más daños de lo que causan hoy en día.
Los científicos descubrieron que hasta ahora, las tormentas de categoría 3 a 5 han causado el 86% de los daños provocados por huracanes en Estados Unidos.
El nuevo modelo pronostica un aumento de 30% en el daño potencial que causarán los huracanes en el siglo 21. (BBC)
Ardi desplaza a Lucy en cadena evolutiva
October 2, 2009 by Revista Opción
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“Lucy” la mujer africana que vivió hace 3.2 millones de años dejó de ser nuestro primer antepasado en la cadena de evolución de los primates, ahora se conoce que es “Ardi” otra mujer africana de 120 centímetros de altura y que habitó en las zonas boscosas, hace 4.4 millones de años, en lo que hoy es Etiopía, el primer antepasado del hombre.
Los estudios realizados señalan que los Ardipithecus ramidus, especie a la que pertenece “Ardi” tenía la habilidad para trepar en cuatro patas a lo largo de las ramas de los árboles, al igual que lo hicieron algunos simios, pero al mismo tiempo podían caminar erguidos, lo que índica que éstos hallazgos podrían modificarán la concepción en la evolución humana.
La revista Science da a conocer este día, desde Washintong, los resultados de una investigación colegiada de 47 científicos de universidades y centros de investigación ubicados alrededor del mundo, en la que se describe el entorno en el que habitó Ardipithecus, las partes específicas de su anatomía y los nuevos hallazgos en las investigaciones sobre la línea de evolución entre los homínidos y los simios africanos.
Hasta ahora “Lucy” había ocupado un lugar privilegiado en nuestro árbol genealógico, luego de ser exhumada hace casi 35 años en las colinas etíopes del Afar (el 24 de noviembre de 1974) y a cuyo fósil de homínido más famoso se le otorgó el título de ancestro más lejano de la Humanidad.
En la investigación que se da a conocer ahora se señala que el último antepasado común compartido por humanos y chimpancés vivió hace seis o más millones de años. Aunque Ardipithecus no es el último antepasado común, probablemente compartió varias de las características de este antecesor.
Como comparación, Ardipithecus es más de un millón de años más antiguo que “Lucy”, el esqueleto parcial femenino que pertenece a los Australopithecus afarensis.
A través de un análisis realizado a los restos disponibles de “Ardi”: cráneo, dientes, pelvis, manos, pies y otros huesos, los investigadores han determinado que Ardipithecus tenía una mezcla de rasgos “primitivos” compartidos con sus predecesores, los primates del Mioceno, y rasgos “derivados”, que comparte exclusivamente con homínidos posteriores.
Sin embargo, varios de sus rasgos no aparecen en los simios africanos de la época moderna. Por consiguiente, “una conclusión sorprendente es que es probable que los simios africanos hayan evolucionado ampliamente desde que compartimos ese último ancestro común, lo que convierte así a chimpancés y gorilas vivos en pobres modelos para el último antepasado común y para entender nuestra propia evolución desde ésa época”, señala la presentación preliminar de reporte.
“En Ardipithecus tenemos una forma no especializada que no ha evolucionado mucho en la dirección de Australopithecus. Por lo que cuando vas de la cabeza a los dedos del pie, lo que ves es una criatura mosaico, que no es ni chimpancé, ni es humano. Es Ardipithecus”, dice Tim White de la Universidad de California Berkeley, quien es uno de los principales autores de la investigación.
“Con un esqueleto tan completo, y con tantos otros individuos de la misma especie en el mismo horizonte temporal, podemos realmente entender la biología de este homínido”, señala Gen Suwa de la Universidad de Toxio, paleoantropólogo del Proyecto y también uno de los principales autores de Science.
“Estos artículos contienen una enorme cantidad de datos recolectados y analizados a través de un importante esfuerzo internacional de investigación. Ellos abren una ventana a un periodo de la evolución humana de la que hemos sabido poco, cuando los homínidos primitivos estaban estableciéndose en África, poco después de separarse del último antepasado que compartieron con los simios africanos”, dijo Brooks Hanson, subeditor de ciencias físicas de Science, la revista científica con más renombre en el mundo.
Este individuo, “Ardi” era una hembra, que pesaba alrededor de 50 kilogramos y medía unos 120 centímetros de altura.
En general, los hallazgos sugieren que los homínidos y los simios africanos han seguido, cada uno, diferentes senderos evolutivos, y que ya no podemos considerar a los chimpancés como “reemplazos” de nuestro último antepasado común.
El Universal
El GPS de las mariposas
September 25, 2009 by Revista Opción
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“El sentido de la orientación de las mariposas reside en sus antenas y no en el cerebro”, afirma el investigador Steven Reppert, del Departamento de Neurobiología de la Universidad de Massachusetts. Y asegura, que tal y como un GPS necesita los satélites, estos apéndices necesitan la luz solar para guiarse y encontrar el camino.
La investigación, publicada en la revista Science, tomó como ‘animal de experimentación’ a la mariposa monarca, capaz de recorrer 4.000 kilómetros en sus migraciones desde varias partes de EEUU y Canadá al centro de México, donde hay incluso una Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca.
Si bien nunca se comprobó de forma empírica, se creía que estos insectos tenían un reloj circadiano en su cerebro que les indicaba cuándo migrar y adónde. Sin embargo, algunas investigaciones ya sugerían que las antenas, “cuya función principal es la de actuar como sensores de olor”, tenían cierto papel en todo esto, señala Reppert.
Para averiguarlo, Reppert y sus colegas hicieron varios experimentos. En el primero, extirparon las antenas de algunas mariposas, y las dejaron volar. Observaron que perdían su orientación normal hacia el sur a pesar de que su cerebro seguía funcionando igual.
Después, pintaron a otro grupo las antenas con esmalte oscuro y vieron que tampoco se orientaban bien. Por último, las pintaron con esmalte claro, y vieron que sí se orientaban, por lo que dedujeron que necesitan conocer la posición del Sol para guiarse.
Los autores de la investigación creen que debe de haber más insectos que se orienten de la misma forma. “Aunque todavía no lo hemos comprobado, sospechamos que las abejas también se guían de esta manera”, concluye Reppert.
El Mundo
Primera imagen de los átomos de una molécula
September 3, 2009 by Revista Opción
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Los átomos que forman una molécula se han logrado visualizar bien por primera vez, a través de un Microscopio de Fuerzas Atómicas (AFM). Este logro de los científicos del laboratorio de IBM en Zúrich (Suiza) representa un hito en el ámbito de la nanotecnología y la electrónica molecular y un avance en el desarrollo y mejora de las prestaciones de los dispositivos electrónicos, explica la empresa. La molécula es el pentaceno (C22H14), consistente en cinco anillos de benceno enlazados formando una cadena aromática, que es candidato a ser utilizada en nuevos semiconductores orgánicos.
Este logro, que se ha publicado en la revista Science, sigue a otro experimento publicado en la misma revista hace dos meses en el que el equipo midió los estados de carga de los átomos con el mismo tipo de microscopio. Así se podrá investigar cómo se trasmite la carga a través de las moléculas o de redes moleculares. Además, los investigadores han conseguido descubrir que la fuerza repulsiva que les ha permitido obtener el contraste suficiente para la imagen procede del efecto cuántico denominado principio de exclusion de Pauli.
En los últimos años, se había conseguido definir nanoestructuras a escala atómica y ahora ha sido posible mostrar la estructura química de una molécula con una resolución atómica, viendo los átomos individuales, ha comentado el investigador Gerhard Meyer, según el cual se puede considerar este hecho similar a la capacidad de traspasar un tejido blando con rayos X para obtener una imagen nítida de los huesos.
Supone un avance significativo en el desarrollo de la electrónica molecular, ya que para aumentar las prestaciones de los dispositivos electrónicos, ordenadores o teléfonos móviles, y reducir su tamaño, es preciso trabajar sobre estructuras atómicas, utilizando herramientas que permitan ver y manipular la materia a dicha escala.
El País
Descubren nuevas especies de gusanos marinos
August 25, 2009 by Revista Opción
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A miles de metros (pies) en las profundidades submarinas viven gusanos que pueden despedir partes del cuerpo de un verde brillante, una medida que los científicos suponen puede ser un esfuerzo defensivo para confundir a los atacantes.
Los investigadores han calificado estas criaturas recientemente descubiertas como ”bombarderos verdes”.
Las siete nueve especies de gusanos fueron halladas por un equipo encabezado por Karen Osborn, del Instituto Oceanográfico Scripps en la Universidad de California en San Diego.
El descubrimiento sobre los gusanos lo reportan en la edición del viernes de la revista Science.
”Hemos hallado un grupo totalmente nuevo de animales bastante grandes y extraordinarios de los que nada sabíamos”, dijo Osborn en una declaración. ”No son animales escasos. A menudo cuando los detectamos son centenares. Lo que es singular es que resulta tan difícil tomar muestras de su hábitat”.
Con tamaños que oscilan entre 1.90 y casi 10 centímetros, los gusanos viven en profundidades desde mil 800 a 3 mil 650 metros y fueron descubiertos por submarinos a control remoto en el nordeste y el noroeste del Océano Pacífico.
”Tienen un modo muy extraño de usar la bioluminiscencia”, explicó Osborn en una reunión informativa.
Tienen apéndices, algunos redondos y otros ovalados o alargados, que sueltan cuando son amenazados, agregó. Una vez despedido, el apéndice brilla con color verde.
”Despiden de uno a dos a la vez y si los sigues molestando seguirán despidiéndolos”, afirmó, y agregó que los gusanos podían regenerar esas partes del cuerpo.
Es la primera vez que se ve tal cosa en gusanos acuáticos, dijo, aunque algunas estrellas de mar y calamares despiden un miembro al ser atacados.
”No estamos seguros de quiénes son sus depredadores”, agregó Osborn.
Los familiares más cercanos de las criaturas recientemente descubiertas son los gusanos que escarban el lecho marino, dijo la investigadora, ”y en algún momento ascendieron por el agua”.
La primera de las nuevas especies recibió el nombre científico de Swima bombiviridis.
El Universal
Los monos compensan con amistad a quienes les imitan
August 14, 2009 by Revista Opción
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Los monos capuchinos a menudo compensan a quienes les imitan con amistad, aseguran unos investigadores americanos en la revista ‘Science’.
Al realizar varios experimentos con capuchinos, una especie de mono muy sociable, los investigadores descubrieron que los animales preferían a los humanos que imitaban sus acciones de forma inmediata antes que a aquellos que realizaban acciones similares pero no simultáneamente.
El equipo dirigido por Annika Paukner descubrió que los monos miraban más tiempo a sus imitadores humanos, pasaban más tiempo cerca de ellos y también interactuaban más con ellos en un intercambio de objetos por comida en comparación a cómo respondían ante humanos que no los estaban imitando de forma directa.
A través de una serie de pruebas de seguimiento, los investigadores también confirmaron que era el acto humano de imitación lo que conseguía el afecto de los capuchinos y no simplemente la mayor familiaridad o atención percibida por los monos.
El director del Instituto Eunice Kennedy para la Salud Infantil y el Desarrollo Humano (NICHD), Duane Alexander, dice que esa tendencia de los monos capuchinos es igual a la de los seres humanos que prefieren el comportamiento de otras personas que sutilmente repiten sus gestos. “Observar la forma en que la imitación promueve la amistad en los primates podría ayudar a conocer problemas de imitación y relación social de las personas, como algunas formas de autismo”, señaló.
Los seres humanos con frecuencia adoptan las poses y gestos de las personas que conocen de forma inconsciente. Además, la gente que no sabe que son objeto de imitación generalmente siente afecto y empatía por quienes les imitan y, según señalan los investigadores, esa imitación sería la base que lleva a los seres humanos a formar grupos sociales permanentes.
El Mundo
Científicos hallan células nerviosas responsables de la picazón
August 8, 2009 by Revista Opción
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Un grupo de investigadores halló células nerviosas específicas responsables de la picazón, un descubrimiento que podría conducir al desarrollo de mejores tratamientos para las enfermedades cutáneas.
Experimentos con ratones demostraron que estos animales presentan células nerviosas que sólo generan la sensación de picazón, lo que contradice la idea de que la picazón y el dolor están íntimamente relacionados.
En un artículo publicado en la revista Science, expertos de la Escuela de Medicina de la Washington University en St. Louis y del Tercer Hospital de la Universidad de Pekín, en China, dijeron que crearon ratones libres de picazón eliminando sus neuronas dedicadas específicamente a esa tarea.
“Este hallazgo tiene implicaciones terapéuticas muy importantes”, señaló en un comunicado Zhou-Feng Chen, de la Washington University, quien dirigió el estudio.
“Demostramos que neuronas específicas son cruciales para la sensación de picazón pero no de dolor, lo que implica que esas células contendrían varios receptores específicos de la picazón o moléculas de señalización que se pueden explorar o identificar como blancos para un futuro tratamiento o control de la picazón crónica”, añadió.
El eccema, la soriasis, las alergias, las infecciones y otras condiciones pueden causar picazón crónica y varios de los tratamientos suelen ser sólo parcialmente efectivos.
En el 2007, los investigadores identificaron el primer gen de la picazón, llamado GRPR, que estaba activo en la médula espinal. Ahora investigaron más en el tema.
“Hemos demostrado que esas neuronas GRPR son importantes para la sensación de picazón y no para la de dolor, pero realmente no sabemos mucho de ellas”, dijo Chen. “Aún tenemos un montón de preguntas y estamos muy interesados en encontrar más respuestas”, añadió.
La Jornada
Un antepasado común para pollos, tortugas y ratones
July 12, 2009 by Revista Opción
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Desentrañar la misteriosa evolución del caparazón de las tortugas ha sido el objetivo del trabajo desarrollado por un equipo de biólogos japoneses, empeñados en demostrar cómo se fusionaron las costillas, hasta convertirse en la cáscara protectora que identifica a tan peculiares reptiles. Además, concluyen que tuvieron un antepasado común con los pollos y los ratones, es decir, con las aves y los mamíferos.
Los científicos, dirigidos por Hiroshi Nagbashima, de la Universidad de Kobe, compararon el desarrollo embrionario de la tortuga Bauplan (‘Pelodiscus sinensis’) con la de otras dos especies, en concreto un pollo y un ratón. En total, utilizaron tres y cuatro embriones de cada animal.
Su análisis les sirvió para averiguar cómo la tortuga fusionó sus costillas hasta encajonarse con los huesos de los hombros y hacer desaparecer esas costillas tal y como se mantienen en las otras especies estudiadas.
El equipo de Nagashima, en un artículo publicado en la revista ‘Science’, describe cómo pudieron ser las etapas transitorias en la evolución de las tortugas, partiendo para ello de un momento inicial en el que su desarrollo embrionario sigue los mismos patrones que el de los pollos o los roedores. En ello se basan cuando aseguran que los tres animales pudieron haber compartido un antepasado común.
Sin embargo, a partir de determinado momento, comienzan a apreciarse diferencias estructurales en el crecimiento de los diferentes embriones. En el caso de la tortuga, observaron que parte de sus costillas se pliegan hacia dentro de su cuerpo, preservando algunas de las conexiones entre los huesos y los músculos y generándose otras que no existen ni en otros reptiles, ni en los pájaros ni en los mamíferos.
Como resultado de este plegamiento, las costillas se van convirtiendo en el caparazón, desplazando los homoplatos hasta una posición que no es la habitual.
< Olivier Rieppel, biólogo en el Museo Field de Chicago, considera que estos resultdos desmienten la idea anterior de que el caparazón de las tortugas se desarrolló al fusionarse pequeñas placas de hueso dentro de la piel de los reptiles (los osteodermos).
Esta es una teoría que hace unos meses ya cuestionó el hallazgo de un fósil de hace 220 millones de años, en la provincia china de Guizhou, de la que podría ser la ‘abuela’ de todas las tortugas.
Aquel ejemplar, publicado en ‘Nature’ en noviembre de 2008, y bautizado como ‘Odontochelys semitestacea’, tenía un caparazón incompleto, en el que ya se habían ensanchado y fusionado la columna vertebral y las costillas. Ahora, el trabajo de los japoneses viene a confirmar, con en análisis de ejemplares que hoy existen, que los paleontólogos tuvieron razón en sus conclusiones.
El Mundo




