Obra de Onetti emerge de su amor a la vida
July 4, 2009 by Revista Opción
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La obra de Juan Carlos Onetti emerge de “su amor por la vida”, que le permitió escribir de forma “elocuente” y “eficaz”, y “llegar a lo más inherente del ser humano”, sostiene la periodista uruguaya Esther Gilio, quien mantuvo una estrecha amistad con el escritor y lo entrevistó durante casi treinta años.
Onetti, de quien el pasado miércoles se cumplió el centenario de su nacimiento, no habría podido hacer literatura “si la vida le hubiese pasado por el costado”, opina Gilio en una entrevista.
De hecho, “no tenía el menor respeto por la muerte”, pues “para él era una injusticia muy grave”, explica la escritora y periodista, quien participa activamente en las actividades del “Año Onetti” inaugurado el pasado mes de mayo para rendir homenaje al autor de “La vida breve” (1950).
“Si Dios existiera, que creo que para él no existía, habría cometido una gran injusticia dándole la vida al hombre para luego quitársela”, afirma Gilio, quien recopiló sus diálogos con el novelista en el libro “Estás acá para creerme. Mis entrevistas con Onetti”, reeditado en Uruguay en el marco del centenario.
Para la periodista y escritora, Onetti (Montevideo, 1909 – Madrid, 1994) “es, tal vez, el único novelista uruguayo”, cuyo virtuosismo radica en llegar “a las profundidades del ser humano, a lo más íntimo, a lo más sustancial”, de una manera “directa”, “sin rebuscamientos”.
“No había nada en la vida que él cambiase por escribir”, asegura Gilio, quien hace mención en su libro al platónico “romance de dos días” que vivió en Montevideo con el escritor uruguayo cuando ella tenía 17 años y él 33, y ya había publicado su primera novela, “El pozo” (1939).
Según la periodista, las relaciones de Onetti con las mujeres “lo acercaban al sexo femenino”, que él encontraba cargado de “misterio”.
“Yo le decía: ‘Te crees que todas las mujeres somos seres misteriosos, y somos unas idiotas, igual que vos, igual que los hombres’. Y él se reía”, rememora Gilio.
A su juicio, el amor dio “alimento” a la literatura de Onetti, cuya cuarta mujer, Dorothea Muhr (con quien estuvo casado desde 1945 hasta su muerte en Madrid) llegó a ser una de esas “muchachas sin edad” por las que dijo sentirse atraído.
Gilio también menciona el romance que vivió con la poetisa uruguaya recientemente fallecida Idea Vilariño, “una de las mujeres que más le importó”, junto a “su propia esposa (Dolly) y otra mujer (de quien no quiso dar su nombre) que vive todavía en Uruguay”.
Según la periodista, “el amor fue muy importante” para Onetti, cuya postura de “indiferencia” consistió en “colocarse en un lugar irónico para hablar de la vida”.
Al contrario de los poetas, que “derraman ríos de sangre, él quería apartarse de esa actitud tan reverente con la vida, pero en el fondo la tenía”, afirma la periodista.
“Amaba a sus amigos, a sus mujeres, a sus perros; incluso a alguna periodista también”, dice Gilio con una sonrisa pícara.
Tras entrevistar a Onetti en sucesivas ocasiones entre 1965 y 1994, tanto en su domicilio en Montevideo como en su piso en la Avenida de América de Madrid -donde se exilió tras la instauración de la dictadura en Uruguay y que nunca abandonó-, lo describe como un hombre “irónico” y “muy pesimista”.
También sincero, pues “si le estabas entrevistando y pensaba que la pregunta que le hacías era una estupidez, te lo decía. Era de una gran autenticidad”.
Una actitud que le llevó a mostrar “un gran desprecio por la bambolla, por ser elogiado”, apostilla la periodista.
Para Gilio, el novelista uruguayo nunca podrá convertirse en un autor de masas al margen de obras como “El Pozo” o “Jacob y el otro”, que sí lo acercan al gran público.
“A Onetti le pasa en Uruguay como a Jorge Luis Borges en Argentina, todo el mundo habla de Onetti pero poca gente lo lee”, sentencia.
El Universal
Onetti, el primer novelista moderno de nuestra lengua: Vargas Llosa
June 19, 2009 by Revista Opción
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“Seguimos sintiendo que el mundo, tal como es, es insuficiente”, y al igual que los hombres primitivos que se reunían a escuchar historias, ellas muchas veces nos salvan, afirmó el escritor peruano Mario Vargas Llosa en un emotivo homenaje al uruguayo Juan Carlos Onetti.
En el marco de los actos en memoria del autor, del que se cumplen 100 años de su nacimiento el 1 de julio (y 15 de su muerte el pasado 30 de mayo), Vargas Llosa dialogó en la Casa de América de Madrid el miércoles por la noche con el periodista Juan Cruz sobre la obra de Onetti, del que destacó su autenticidad y su lenguaje completamente moderno para su tiempo.
“Uno de los grandes méritos es que Onetti es el primer novelista moderno de nuestra lengua. El suyo es un lenguaje moderno, hay que pensar que su primera novela (El pozo) aparece en 1939″, señaló Vargas Llosa.
Hasta entonces, la literatura se hacía con mucho color local, queriendo mostrar en Latinoamérica el sufrimiento de los marginados y la situación presente, pero con un lenguaje “amanerado, distanciado” que trata de distanciarse de esa realidad. “Cuando aparece El pozo, ese tipo de literatura queda vieja”, porque los personajes de Onetti hablan como lo hace la gente de la calle.
“Lo que a mí me apasiona en los escritores que yo admiro son las obsesiones. Y en Onetti son flagrantes”, añadió el autor de La fiesta del Chivo tras la proyección de un relato del uruguayo que teatralizó hace unos años junto con la actriz Aitana Sánchez Gijón, que habla precisamente del amor, los celos, la muerte.
“Eso le da a la obra de Onetti ese rasgo de autenticidad. No sentimos sólo que el escritor ha puesto su destreza técnica, sino que en cierta forma se ha involucrado. Él ponía sus conocimientos, su manejo de la literatura moderna, pero además ponía las entrañas”.
“Nunca me sentí defraudado con Onetti”, añadió Vargas Llosa al comentar que conoció su obra desde los años 60 y tuvo oportunidad de leerla además toda de corrido para un seminario sobre el escritor que acabó convertido en libro.
Ante un auditorio a rebosar en el que estaba Dorothea Muhr, viuda de Onetti, Vargas Llosa señaló que aunque en persona el uruguayo tenía un gran sentido del humor, lo más profundo de su creación literaria era “negra y pesimista”, de un nihilismo total, “con una visión de la condición humana y de la historia desesperada” en la que las personas, a medida que se hacen adultas, van haciendo concesiones y se corrompen, en un sentido más profundo o sencillamente por la mediocridad.
Por eso la pregunta que surge es “con esta visión del mundo cómo se pueden escribir cosas tan bellas. Ahí está el genio de un escritor”, destacó. Porque al leer a Onetti, “a pesar de la mugre, a pesar de la desesperanza, estamos disfrutando. Y su obra despierta en nosotros cosas buenas, generosidad, solidaridad”.
Vargas Llosa aprovechó la conferencia para contar la versión auténtica de una conversación que tuvo con Onetti, en la que éste, después de que el peruano le relatara lo ordenado y sistemático que él es al escribir, resumió: “Claro, lo que pasa es que tú tienes relaciones conyugales con la literatura, y yo carnales”.
Lo que no pudo confirmar es que sea cierta la anécdota supuestamente ocurrida después de que Vargas Llosa ganara en 1967 el Premio Rómulo Gallegos, del que Onetti fue finalista ese año con Juntacadáveres. Pero en cualquier caso, afirmó el peruano, es perfectamente verosímil con el carácter del uruguayo.
Conocida la noticia, Onetti habría dicho: “Cómo no iban a darle el premio a Vargas Llosa si el burdel de La casa verde tenía orquesta, y el mío no”.
La Jornada
Revelan existencia de 67 cartas inéditas de Juan Carlos Onetti; se divulgarán en junio
February 6, 2009 by Revista Opción
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El investigador chileno Hugo Verani reveló la existencia de 67 cartas inéditas del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti que serán publicadas en junio próximo a manera de compilación.
“Muchas de ellas son anteriores a la publicación de su primer libro (El pozo, 1939). La mayoría fueron fechadas entre 1937 y 1943″, dijo a Dpa el investigador de la universidad estadunidense de Notre Dame, en el marco de un coloquio internacional sobre Onetti.
El evento, organizado por el Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de El Colegio de México, reunió el 3 y 4 de febrero a unos 20 académicos y escritores del mundo, y a la viuda del autor de Juntacadáveres, Dorotea Muhr, conocida como Dolly Onetti.
La correspondencia, enviada al pintor argentino Julio Payró (1899-1971), fue descubierta hace dos años por Verani y pertenece a la Universidad de Notre Dame y al Getty Research Institute, en Estados Unidos.
Verani, que habló la noche de ayer miércoles del contenido de las cartas en la ponencia “Onetti, la pintura y algo más”, señaló que el escritor uruguayo, uno de los precursores de la novela moderna en América Latina, escribe sobre arte, cine y letras.
El especialista en literatura mexicana y sudamericana explicó que, a partir de esas misivas, se puede apreciar que el cuentista y periodista montevideano “era un gran conocedor de la pintura”, pero también tenía gran interés en cine y literatura.
En junio, en vísperas de cumplirse un siglo del natalicio de Onetti (1 de julio de 1909), saldrá a la venta en México, Uruguay y Chile un libro con esta relación epistolar, compilada y editada por Verani.
En su discurso de clausura, el escritor mexicano Juan Villoro dijo que el coloquio, además de debatir la vida y obra de quien fue Premio Cervantes 1980, dio a conocer esta “sorprendente conexión con la cultura de un Onetti anterior al que conocemos”.
Villoro, que en su lectura desgajó estéticamente las novelas onettianas, mencionó como otro hecho sobresaliente del coloquio cuando, en la conferencia inaugural, el escritor mexicano José Emilio Pacheco mostró un ejemplar de La vida breve corregido por el propio Onetti.
Al concluir el evento, una conmovida Dolly, quien fue la cuarta esposa del autor de El Astillero, con el que compartió 40 años, recibió una medalla conmemorativa de manos de Javier Garciadiego, director de El Colegio de México.
La Jornada




