UNA COLORADA

September 14, 2009 by Revista Opción  
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El límite
Por: Lilia Cisneros Luján

La historia, ha tenido capítulos relevantes de división y también de solidaridad patriótica. Sólo en el México posrevolucionario, podemos acudir a los expedientes extremos de la guerra civil cristera y la expropiación petrolera. En ambos casos, eran obvios los intereses de unos cuantos –propios y extranjeros- para frustrar el anhelo de consolidar a nuestra nación. Pero con todo y la invocación a “Cristo Rey” para justificar la barbarie y los gritos de quienes históricamente se han opuesto a reconocer la soberanía popular y la propiedad originaria de nuestros recursos estratégicos, los 150 años de las leyes de reforma, los 200 de independencia y los 100 de revolución, nos permitieron saludar el siglo XXI, con una serie de logros sociales, políticos y económicos que alguna vez nos mereció respeto internacional. Por más que se mutilen los libros de texto, ahí está la unidad popular para el pago de la indemnización a las compañías extranjeras que entonces consideraron la posibilidad de una guerra en contra nuestra, para mantener a salvo sus afanes mercantilistas ¿Qué es entonces lo que hoy falta para salir de la crisis? ¿Dónde está el líder?
Los jóvenes carentes de oportunidades de empleo, justifican su falta de creatividad, repitiendo mecánicamente lo que la televisión les enseñó desde su primera infancia: la política es una porquería, todos en el sector público son transas, el éxito se mide en función de los bienes que poseas, el MP es el mejor aliado para la venganza y la justicia es ciega y muy cara, si quien la busca no es millonario o poderoso. ¿Por qué entonces nos sorprendemos de la preferencia de muchos para hacer dinero fácil en actividades ilícitas? ¿Cuántas veces han rechazado ofertas de un trabajo formal, con horario y deberes, para optar por el libertinazgo del ambulantaje? ¿En que porcentaje la ciudadanía opta por el camino jurídico para exigir sus derechos, en vez de vociferar en marchas o en entrevistas mediáticas que les ofrecen momentánea y teatralmente cierto tufo de importancia?
Para quienes ganan dinero con el escándalo, la descalificación a ultranza y una malograda sustitución de los avances históricos por el retroceso -a niveles casi del oscurantismo de la edad media- la mentada crisis ha sido su mejor producto; pero, hasta a ellos les empieza a preocupar un ambiente de descomposición tal, que en el caso de Francia hizo rodar cabezas decapitadas incluso de quienes utilizaron la revolución como recurso extremo. Sólo en el tema del presupuesto ¡hasta los líderes empresariales! empiezan a coincidir con quienes hemos sido hostigados por señalar los equívocos de un sistema económico carente de equidad. Las contradicciones, falta de proyecto, ausencia incluso de sentido común, nos presentan un escenario propagandístico con porras a la recuperación turística, simultáneas al anuncio del cierre de la secretaria responsable de este programa. El descuido en materia internacional es tan grande que, de un plumazo hace de lado a un magnífico embajador como lo es Juan José Bremen en Inglaterra, para enviar en su lugar a un buen procurador que de diplomacia sospechamos no sabe mucho.
Harto difícil resulta cualquier lectura, en un escenario de absoluta confusión, en el cual las soluciones no se apegan al Plan Nacional de Desarrollo y sí a ocurrencias cambiantes y extremas, más aun que el mismo clima. El miedo no debe andar en burro, cuando legisladores de todos los partidos empiezan a recordar el espíritu de los artículos 27, 28 y 73 constitucionales, respecto a temas como las telecomunicaciones. ¿Es temor o complejo el que mueve a nombrar director de PEMEX a alguien que ya había sido vetado por el Senado como consejero de la institución, que rescató Lázaro cárdenas con la solidaridad de todo el pueblo? ¿Será que las tepocatas (renacuajo) que tanto preocupan a Fox, en realidad están en el charco propio y no en el ajeno? ¿Qué explicación nos pueden dar acerca de la compra de los terrenos agrícolas de Guanajuato por una empresa que ahora resulta eran “una clave” y no una razón social? ¿Por qué el soberano debe pagar, por el pecado de haber reducido la superficie sembrable en ese estado, con la consecuente migración de sus anteriores agricultores? ¿El INEGI, los contabilizará en el aumento del desempleo?
A la par de este ejemplo está todo, no solo los campesinos “comprados” y los embajadores cesados se quedan sin espacios, muchos expertos pusieron en el debate acerca del destino de PEMEX, realidades como que las refinerías se pueden construir con mucho menos de lo que han programado ¿Porqué no los contratan? Son legión los que dan pruebas de la corrupción que envuelve a todo el Distrito Federal, a la gran mayoría de los altos mandos en el gobierno federal y por supuestos en más de un estado de la república; a grado tal que, se ha logrado unificar criterios, posturas, defensas y preocupaciones. Saltar del rechazo, al descrédito unánime es muy grave para el país. Vivimos no solo una crisis, sino un innegable clima de terror con las agravantes de: carencia de líderes –los que tienen tal careta son más bien actores de Televisa o TV azteca- y un debilitamiento imperdonable de las fuerzas armadas, prostituidas por el mandato de quien no ha sido capaz de entrenar policías confiables y profesionales. Cruzar el límite de la paz hacia la guerra parece cosa de milímetros, ojalá y no lleguemos al 2010, en similares condiciones a las que dieron término al mandato de Porfirio Díaz. La pelota está en la cancha del Congreso, se precisan acciones valientes, de hombres y mujeres cabales, con sentido de patria. La llamada “sociedad civil” seguirá haciendo su parte pero, no es su función, sucedánea de las responsabilidades públicas. A los funcionarios se les paga para que garanticen la vida, la salud, la educación, el acceso a vivienda y agua, no para concesionar descaradamente y sin condiciones, estos ámbitos de la vida nacional, solo para enriquecer a unos cuantos.

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September 8, 2009 by Revista Opción  
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Procuración de justicia
Por: Lilia Cisneros Luján

El caso de Jacinta Francisco Marcial, y otras dos mujeres indígenas habitantes del estado de Querétaro, es emblemático más allá del mediano interés puesto en el mismo por algunos reporteros de medios electrónicos, a los cuales seguramente alguien de sus socios le otorgará un premio. A esta ciudadana se le acusó falsamente por agentes de la PGR y la AFI, cuya conducta ilícita y prepotente fue repelida, por habitantes de un pueblo cansado de sufrir abusos. ¿Quién fue el responsable de organizar el supuesto secuestro y la repulsa a estos criminales de uniforme? Sin duda ¡Fuente ovejuna Señor! Pero los AFIS no estaban dispuestos a tragarse lo que ellos visualizaron como una afrenta y se la cobraron, a una mujer, con serias limitaciones para comprender el español y aun más los procedimientos de ministerios públicos que, lejos de salvaguardar los derechos de quienes se presumen inocentes, utilizan la representación social no para investigar, muchos menos para procurar justicia y ni pensar que lo hagan para perseguir a delincuentes.
Lo más grave del caso de Jacinta, Alberta Alcántara y Teresa González, indígenas otomíes residentes en Santiago Mexquititlán es que, como ellas, cientos si no es que miles de ciudadanos somos víctimas de estos pseudo representantes sociales. Si acaso Usted es el agraviado por un defraudador que le vendió una casa mal construida, un ratero que se llevó su bolsa, el coche o entró a su casa a ver que hurtaba; de entrada tiene que soportar un interrogatorio en la mesa del MP que se afana más por asentar en su denuncia, si el denunciante es vicioso, si desconfía de alguien de su familia o si puede identificar enemigos. Con un poco de buena suerte encuentra un abogado serio y comprometido que desde el primer momento fija sus honorarios –altos porque debe incluir los gastos “solicitados” por el MP, para no enviar su expediente al “no ejercicio” o la reserva- aunque ni esto lo salva desde el primer momento, de la advertencia generalizada, acerca de las fuertes dificultades para que prospere su caso porque “le falta un documento” o “no tiene testigos”, aun cuando se trate de violación, homicidio o lesiones. Ah, pero los malos, esos que le siembran droga, le fabrican delitos –molestos contra el pequeño empresario que descubrió el robo hormiga en su empresa, o el funcionario honesto que los denuncia ante las contralorías y hasta el acosador rechazado por la secretaria- esos si se entienden $$$ muy bien con esta ralea de “investigadores” cuya riqueza es por demás explicable como resultado de una impunidad sin límites.
En estricto derecho, los AFIS que acusaron a Jacinta y sus dos vecinas, los ministerios públicos que integraron y consignaron el expediente y hasta los jueces que las privaron de su libertad, deberían ser responsables de muchos delitos, empezando por falsedad en declaración, y todas las que resulten de una conducta vengativa, prepotente o cuando menos negligente. ¿Se puede llamar justicia, la simple excarcelación de una de estas tres mexicanas después de tres años de prisión derivados de un proceso amañando, en el cual ellas no fueron advertidas nunca de lo que se les imputaba? ¿A cuantas personas conoce, presas en reclusorios, acusadas de un homicidio no cometido? Sé, del caso de un joven en esta condición en el penal de Barrientos. Se le amenazó con recluir a la madre para obligarle a firmar su confesión. A esta madre se le imputaba “haber salido corriendo para ocultar el arma homicida”, solo que dicha señora tiene secuelas de polio que casi le impiden movilizarse y el hijo lleva encerrado mucho más tiempo que Jacinta. Todos saben que el homicida fue un agente pero que “al muchacho le tocó estar en el lugar y la hora equivocados y se convirtió en chivo expiatorio” Es lamentable escuchar que en México el riesgo más grave de un ciudadano es, ser inocente y resulta trágico asumir que solo quienes están conectados con las altas esferas pueden aspirar a la justicia.
En la inauguración del Seminario Permanente de Actualización Política convocado por la organización Constitución y República Nuevo Milenio, en la cámara de diputados para plantear una agenda legislativa con la opinión ciudadana, el doctor en derecho Cesar Garizurieta, lamentó reconocer que en nuestro país “la justicia es una mercancía”. Su costo es alto –dijo- se oferta al mejor postor, no al que tenga la razón ni conozca la verdad, sino al que más pague. Y el pago, lo sabemos todos, no solo es en dinero, sino en prebendas. ¿Por qué no se juzga y castiga a los responsables de asesinar 12 mujeres diariamente? Preguntó el jurista luego de analizar la exclusión del derecho a la salud de mujeres imposibilitadas de atender su cáncer por el alto costo de las medicinas y; el mismo razonamiento podríamos extender a todos aquellos “con seguro popular” o sin éste, que fallecen de diabetes o de toda suerte de enfermedades provocadas por una alimentación chatarra. El delito, raya en cinismo cuando “un maldito gen” recién descubierto como supuesto precursor de estas enfermedades en el mexicano, se utiliza como excusa para exonerar a quienes han convertido a México en el país con más obsesos del planeta.
Cuando además de excarcelar a Jacinta se deje en libertad a las otras dos señoras otomíes, se les repare el daño a las tres y se encierren a quienes fueron los actores de esta infamia, tal vez podamos hablar de justicia. Estaremos más cerca de la justicia, cuando las contralorías internas sancionen y luego separen de los puestos, a los MP que piden dinero para aceitar su investigación. Habrá justicia cuando los agentes investigadores –judiciales, AFIS o como quiera que se les rebautice- sean severamente sancionados por extorsionar tanto culpables como agraviados; los jueces juzguen en vez de legislar con cada caso que resuelven y los MP realicen su trabajo de investigación con seriedad, gratuidad e imparcialidad.
Hasta en tanto esto no ocurra, podrán aumentarse hasta el infinito los recursos generados con el trabajo del pueblo para pagar policías, fiscales y juzgadores; porque México seguirá siendo el país de la impunidad, la inseguridad jurídica o física y el reino de la maldad.

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August 24, 2009 by Revista Opción  
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Desesperación
Por: Lilia Cisneros Luján

Las continuas apariciones mediáticas del primer mandatario, quien un día declara y otro también, sin la aparente asesoría de publicistas conocedores de la fina línea que separa esta legítima actividad -para la promoción de productos disponibles en el libre mercado- de la burda propaganda; nos permiten sospechar que la desesperación ya no es exclusiva del pueblo. La desesperación, tan amplia en sus manifestaciones como sus múltiples acepciones gramaticales, es causa y efecto, alfa y omega, origen y destino. Como resultado de la limitación de oportunidades para el estudio, el empleo o el acceso a los satisfactores básicos, gente de todos los estratos sociales ha perdido la esperanza y, tal desaliento se convierte a su vez en causa de enojo, aflicción y cólera. Cuando una familia, se enfrenta impotente y cíclicamente a la pudrición arrastrada por un canal de desagüe no desasolvado o un río violento, respecto de cuyo cause y devastación histórica nadie ha hecho nada, la aflicción se empieza a tornar en exasperación y otra vez, lo que fue efecto se vuelve causa de probables estallidos sociales.
¿Cómo remontar las manifestaciones emotivas de una hiriente realidad, en la cual conviven por instantes reporteros de medios electrónicos bien equipados –botas, pantalones especializados, vehículos de primer mundo etc.- con víctimas usadas como parte de la producción de noticias que, indudablemente aumentan el rating de audiencias domesticadas para entretenerse con el morbo de pies callosos, mobiliario y trapos destrozados, ojos infectados, pieles irritadas, llanto de niñ@s violad@s casi siempre por el cercano o la autoridad responsable de protegerlo? El tema de los derechos humanos ha sido tela para cortar –a favor y en contra- por analistas, conductores, corresponsales y enviados especiales. Algo tan inherente a la esencia misma del hombre, se ha usado, para criticar o defender –según la filias, fobias o pagos recibidos de quien hable en la pantalla chica- al titular de la CNDH, el ejército, los policías, los países que el imperio considera enemigos y eventualmente las víctimas. Pero, algo está pasando, según se infiere por las reacciones, y gestos iracundos de comentaristas en un programa, conducido por cierto por quien tiene fuertes lazos de parentesco y amistad con muchos miembros del poder judicial. El relevo de cuadros en el la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la del DF, nos ha mostrado a quienes con desesperación anhelan ocupar esas sillas, aunque también a agoreros y porristas dispuestos a cobrar el voto expresado, cuando el favorito “llegue”; pero igualmente vemos el miedo de quienes alentaron la diarrea legislativa y de pálpito que nos agobia y, por primera vez consideran el riesgo por la entrada a la residencia o la elegante oficina del influyente de algún militar o policía dispuesto a fabricar una imputación que viole sus derechos. ¿Qué se siente, que la podredumbre, la basura y todo lo execrable entre a tu casa? ¿Les está produciendo “inquietud” a los políticos improvisados y medios que los acompañan, las manifestaciones populares de hartura y disposición a entregar lo único que les queda que son sus vidas? ¿Alguien recuerda los planteamientos hechos en la tragedia de Acteal cuyas expresiones de indiferencia e ironía hoy han variado en 180º? ¿Qué, además de sus propias trampas, ha propiciado tanto enojo? ¿Por qué el regaño presidencial a los que según él perjudican con sus expresiones a México? ¿Cómo no tener ansiedad, luego de una campaña como la enarbolada por el titular de salud a propósito de la influenza? ¿Bastará, para restaurar la credibilidad, la entrega de tierras a indígenas chiapanecos expulsados y encarcelados –hoy se sabe- sin elementos constitutivos del delito que se les orquestó, para privarlos de su libertad? ¿Cuánta más inmundicia debe salir de las coladeras del poder y entrar por cada ranura de la vida nacional, para que alguien comprenda el dolor profundo de millones de personas -más de la mitad de la población en el caso de México- hartas de ver como los responsables del progreso y el desarrollo social solo se hacen bolas al igual que el mal engrudo? ¿Para que seguir gastado el dinero del pueblo en propaganda tendiente a convencernos de las manos limpias, el empleo boyante y la recuperación del catarrito, frente a una realidad de nepotismo mercantilista, incapacidad administrativa, contaminación con las ambiciones más deleznables y carencia absoluta de auto crítica?
México avanza en la tabla de los países con altos índices de suicidios, la sociedad en su conjunto está llegando al límite de lo soportable, la agresividad propicia enfrentamientos entre vecinos transeúntes, automovilistas y colegas. Los jóvenes, abandonados e inermes frente a la absoluta opacidad de los pseudo líderes, no entienden el lenguaje de los adultos y en automático, casi como en defensa propia, desechan la experiencia, quedando a merced de un presente sin historia y un mañana sin futuro, sin más sostén que la propaganda manipuladora, el mundo feliz ofrecido por la tecnología virtual, a la cual por cierto pocos tienen acceso y “la suerte” de vincularse con el narco. Con espíritu optimista queremos pensar que la desesperación mostrada por conductores de medios electrónicos, será un honesto giro hacia el cumplimiento de su función social y no un simple y anticipado deslinde de ministros que sentenciaron en contra de lo que anteriormente se difundió. Ojalá los medios le dieran igual espacio que a la nota roja o el “apoyo de Monsanto al agro nacional”, al éxito de universitarios mexicanos en materia de investigación alimentaria. La población merece menos zorras impedidas para verse la cola y más recursos para educación. Aspiramos a la difusión de los argumentos de los rectores para exigir recursos y no solo frases aisladas dando la impresión de belicosidad, para enfrentarlos a los negocios privados de la enseñanza. Más que la amenaza de un senador priísta en contra de un ejecutivo que no ha cumplido con la reforma petrolera, queremos estar seguros que las plataforma internacionales en Burgos y otras cuencas, la sospechosa desaparición de islas, los ductos ordeñados y todo lo que se mal habla de PEMEX no responde a una estrategia de descalificación, para sustituir los avances de los años treinta con un retroceso monumental, que aun sin haberse consumado, ya nos tiene sumidos en la desconfianza la cual se acabará cuando la tranza, la queja y la reprimenda, sean sustituidos por la honestidad, la interlocución, la modestia republicana y el imperio de la Ley.

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August 9, 2009 by Revista Opción  
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Cumbre
Por: Lilia Cisneros Luján

Para el humano común y corriente que sabe español, cumbre es la cima de un cerro, aunque por analogía se denomina así a cualquier esfuerzo que alcanza un punto culminante. Si nos vamos al derecho -sobre todo internacional- hablamos de una reunión de dirigentes resueltos a resolver un problema importante o común a las partes. Con esta última acepción podemos reconocer que hay “cumbres”, nacionales, regionales o mundiales. Las temáticas son múltiples y van desde el montañismo, las mujeres –con sus variables de empresarias, médicas, de estado, etc.- los indígenas, la infancia, de enfermedades transmitidas por vectores y enfermedades del rezago (la primera celebrada en Chiapas en abril del 2009 y denominada mesoamericana), el VIH, los mecanismos sobre el diálogo y la concertación (Tuxtla junio 2008), de Cooperación China-Africa (noviembre 2007) la alimentación, el desarrollo sustentable, la protección de las ballenas, el cambio climático, la no proliferación de las armas nucleares (Tlatelolco entre otras), para definir el terrorismo, el agua, la sociedad de la información, de seguridad ¡uf! ….. hasta el infinito de la creatividad humana.
Ayer, inició otra cumbre –trilateral por ser tres las naciones cuyos mandatarios coinciden en la ciudad mexicana de Guadalajara- para tratar cuestiones, supuestamente comunes a tales países del norte del continente americano, con el desdén y, en algunos casos descontento, de los habitantes de dicha ciudad que “no le ven ningún caso” y si perciben “una serie de molestias a su vida cotidiana” pues “serán más las perjuicios que los beneficios” para Jalisco y para México, según el decir de muchos consultados. Aun en el optimista escenario de la ausencia de altermundistas “cerrarán calles” “nos limitarán en nuestra libertad de tránsito” “no pasarán más allá del show y las declaraciones protocolarias” y si acaso se discute algo importante, “la aplicación en nada beneficia, dicen los ciudadanos, a la economía de mi familia y a mis derechos”.
Lo cierto es que esta “cumbre” de presidentes que por definición, representa un transitorio acercamiento legal para borrar las fronteras y legitimar la igualdad entre pares, se publicitó con medias verdades; pues al decir de algunos legisladores mexicanos, Estados Unidos y Canadá han impuesto los temas de la agenda, en tanto que México se ha sometido sin cuestionar nada y excluyendo asuntos como la pobreza, desigualdad o marginación de la mayoría de la población. Varios Senadores han reclamado de la cancillería mexicana información sobre la temática de esta “Cumbre de Norteamérica”, en la cual parece que, sin chistar, el gobierno mexicano se ha subordinado a una política asistencialista, “disfrazada de cooperación y corresponsabilidad”, sobre todo en materia de delincuencia organizada. Y aquí es donde el soberano –a saber el pueblo- se hace preguntas: ¿Por qué, si finalmente han admitido, el aumento criminal de la pobreza, el eje de dicha Cumbre es la guerra contra el crimen organizado? ¿Serán los secuestradores los únicos responsables del hambre o la exclusión de la salud la vivienda y la educación? En el contexto del bicentenario ¿alguien tiene presente la prédica de Morelos y se asume así mismo como siervo de la Nación? ¿Cómo esperar que no haya rebrote –que no “rebote” como ha declarado nuestro “pionero” de la salud- de influenza u otras enfermedades, entre miles de ciudadanos víctimas del anegamiento de sus viviendas, con aguas negras? ¿Será el aumento de tarifas de agua, electricidad y en general, impuestos y servicios, el único camino para salir de la crisis financiera? Aunque sea a destiempo es un avance el reconocimiento del hambre por el titular de SEDESOL, así como lo admitido respecto a la inequidad, por no decir falta de transparencia, en la distribución de los recursos para el campo; pero ¿Cuál es la propuesta? ¿Dónde está el programa? ¿Qué medidas están tomando los pomposos egresados de diplomados de alta organización y planeación del ejecutivo, para que las familias puedan reunir siquiera los recursos mínimos para adquirir su mini canastita básica? Por más que se repitan hasta el cansancio spots de propaganda para hacer creer al pueblo que “los programas sociales no han fracasado”, la gente sabe de la ausencia de objetivos, la carencia de metas y el abandono de planes que en otros países del mundo se están considerando y aplicando para paliar las crisis domésticas. ¿De que sirve al hambriento y al desempleado el señalamiento de los narcotraficantes, como supuestos únicos causantes de su desgracia? ¿En que apoya a las familias la repetición perversa acerca del origen externo de la crisis? ¿Estos dos elementos justifican la ausencia de acciones concretas? ¿Hasta cuando alguien decidirá cambiar el no hacer nada, por la responsabilidad? ¿Cuál es la agenda, ya no de la cumbre, sino del futuro inmediato del país? ¿Qué se está haciendo, en lo jurídico, lo económico y lo social, para que la gente viva decorosamente y feliz? Más allá de la borrachera del triunfo y la celebración, urge un momento de reflexión y claridad en las ideas. Los responsables de la conducción de la Nación, -legisladores, ejecutivo y judicial- no deben seguir con la venda en los ojos y los oídos tapados, alguien tiene que convocar a algo serio para hacerle frente a circunstancias, que si bien todo el mundo declara son resultado de una crisis externa, no admite la renuncia histórica al rescate de la patria. La definición de una política exterior de Estado, debe partir de una fortaleza interna que la sustente. Vigor, que lamentablemente no tenemos; fuerza que hemos perdido en cumbres como la de Monterrey en el 2004, donde el evento más relevante fue el “comes y te vas”. Oportunidades que hemos echado por la borda al dar la espalda a los “Sentimientos de la Nación” irónicamente dictados por un líder nacido en 1765 en Valladolid, hoy Morelia. Sentimientos referidos a los principios de soberanía, derechos humanos, división de poderes y representación democrática, asumidos en la constitución de Apatzingán. Sentimientos relativos a la religión, -con las reflexiones acerca de la Inquisición y la moderación del fuero eclesiástico- así como el relativo a la moderación y simplificación en las cargas fiscales. Frente a la prepotencia económica y militar que impera en el mundo de hoy, el pensamiento de José María Morelos y Pavón acerca de la soberanía y la independencia son vigentes, como lo es, la moderación de la riqueza y la indigencia y; mucho bien nos haría recordar que, como el Siervo de la Nación dijo: “Es necesario usar de algún sufrimiento, porque es tiempo de sufrir: Lo que no sufriría yo jamás es una injusticia”.

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August 5, 2009 by Revista Opción  
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Herencia Genética
Por: Lilia Cisneros Luján

Las luchas fratricidas provocadas con motivo de la asignación de terrenos para construir una refinería en el país, me recuerdan la tradición prehispánica referida a una mujer que habitaba por el rumbo de Tula, cuyos 400 hijos surianos y su hermana, finalmente la asesinaron. A la madre Coatlicue, de poco le sirvió, haber hecho penitencia barriendo, luego de parir a sus hijos traidores; su hija Coyolxauhqui, decidió matarla por considerar una deshonra su embarazo. El último producto de su vientre, nacido sin padre y engendrado por una bola de plumas, desde su origen mismo provocaba furia y apetito de venganza, primero en su media hermana a la cual le tocó conducir la destrucción de todo un ciclo de productividad y bonanza en el que Tláloc, dios de la lluvia, la fertilidad y el rayo, proveía los alimentos necesarios, en armonía con Centéotl, dios principal del maíz, hijo de Tlazotéotl y su esposa Chicomecóatl diosa del maíz nuevo, venerada por los huaxtecos.
Al igual que entonces, los modernos Huitzilopochtli dan salida a su ira, quitando a los agricultores los pocos recursos con los que cuentan por el PROCAMPO, apropiándose de sus atavíos, sus adornos, su anecúyotl, e incorporándolos a su destino destructor como si fueran sus insignias. Cual si se tratara de la repetición de un ciclo fatal de apropiación bélica, el culto a la destrucción irracional nos agobia, difundido hoy por los dioses mediáticos. Acompañan a este aquelarre de sacrificios humanos Tepoztécatl, dios del pulque; con Mayáhuel, diosa del maguey y por extensión del alcohol y; Ometochtli, dios conejo ebrio, jefe de los Centzon. Los cinco Ahuiateteo -dioses de los excesos- entre ellos Totochtin, Mauilcozcacuahutli, Macuilmalinalli –de la hierba- Macuilxóchitl -de los juegos- van de la mano con Cochímetl (Coccochímetl), dios del comercio, el regateo, el trueque y los comerciantes, al amparo hoy del TLC, desbarrancando lo mismo a madres repudiadas, que a hijos de la tierra, expulsados por la ira de huichilobos, quien desde el mismo vientre inició la destrucción que finalmente llevó al pueblo al mictlán, mundo de la muerte y los sacrificios, donde Mictlantecuhtli es señor.
El culto hoy no se realiza en la montaña de la serpiente, Coatépec, sino en la del chapulín. Tonatiuh -El Luminoso o El que Calienta, Dios Sol y guerrero de los cielos que disparaba sus dardos luminosos a los cuatro puntos cardinales al amanecer- está a punto de ser nuevamente vencido por el calentamiento global y el descaro de gobernantes, hechiceros y guerreros, de la noche, la muerte, la discordia, el conflicto, la tentación y el cambio. Tonatiuh dios que daba y quitaba las riquezas y era el protector de los esclavos parece que no volverá a levantarse. Tezcatlipoca, El Espejo Humeante, igual se sigue disfrazando de negro que de blanco para apoyar al hijo de Coatlicue, desmembrando naciones, pueblos, madres, hijos y hermanos como los hizo Huitzilopochtli.
Los incautos son ahogados por el Ahuízotl, criatura con forma de perro, manos de mono y una larga cola que terminaba en una mano con la cual los aprehendía. Hoy estos símbolos de mala suerte y desgracia, llevan toletes y sus víctimas solo pueden ser tocadas por los sacerdotes agrupados en la procuradurías de justicia y; al igual que en el pasado, en ocasiones lloran como un niño atrayendo a quien se atreva a ver de dónde procede el sonido engañoso. Ni los 400 guerreros surianos ataviados con brazaletes, vestidos de papel –anecúyotl- y campanillas en las pantorrillas –soyohuall- pudieron salvarse de los lloriqueos engañosos. Ni aun con el recuerdo de los millones de sacrificados por la llegada de los falsos dioses barbados, llamados gachupines por ser hombres que saltan, se levantó voz alguna que defendiera su causa. Al igual que en la masacre concebida por Huitzilopochtli, hoy los guerreros tuercen y enredan, no solo sus cabellos, sino los hechos, valiéndose de sus colgajos de papel pintado en los cuales reproducen las palabras falsas de Cuahuitlíac que bien podría hoy ser declarado Dios de los asesores omnipotentes y resueltos a ser oídos aun cuando su palabra sea de traición. Los guerreros surianos y la propia Coyolxauhqui, murieron en el instante mismo del nacimiento de su medio hermano. La lidereza de la traición fue decapitada, luego de ser herida con las teas llamadas Xiuhcóatl y después desmembrada. El ejecutor, su medio hermano, se pintó el rostro con el color llamado “pintura de niño”, tomó el lanza dardos azul turquesa, vistió su escudo de plumas de águila, se puso orejeras y plumas finas en la cabeza, cubrió con una sandalia, también de plumas, su pie izquierdo que era enjuto y pintó de azul sus dos piernas y sus dos brazos. ¿Existirá una relación fatal entre la Coyolxauhqui hecha pedazos y las instituciones desmembradas en los últimos años? ¿Hacia donde huirán los sobrevivientes de la venganza de Huitzilopochtli? ¿Escuchará a los familiares de los casi 12 mil muertos o seguirá acosando a sus enemigos como a conejos? Conveniente caros lectores, será estudiar con detalle esta historia, de un personaje capaz de crear culto entre los mexicas. Huitzilopochtli, mataba sin piedad a quien no estaba de acuerdo con su visión del mundo; pero también premiaba con grandes riquezas a aquellos que le servían y sacrificaban niños, mujeres y guerreros en su nombre. No se calificaba, la creatividad, ni la capacidad para realizar trabajo alguno, Los únicos méritos eran el potencial destructor y la lealtad al que manda. Seguramente desde entonces, se despojaba a muchos de sus tierras de labranza como lo hace hoy el jefe de gobierno de la ciudad, para la construcción de la línea 12 del metro. Indudablemente en aquella sociedad se daban contubernios, trácalas y mentiras, como los muchos que hoy se denuncian respecto de este asunto y otros tantos referidos al campo y la producción de alimentos. Solo esperamos que el ciclo se cierre con la derrota de huichilobos y el renacimiento de los dioses del sol, la luz, el agua, la fertilidad, la producción y la vida.

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July 27, 2009 by Revista Opción  
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Centenario Burlado
Por: Lilia Cisneros Luján

Hace casi 100 años miles de campesinos mexicanos ofrendaron su vida, entre otras muchas causas, para contar con seguridad jurídica respecto a la tenencia de sus parcelas. “La tierra es de quien la trabaja” era el grito revolucionario de quienes por siglos, y luego de ser despojados por el colonizador, padecían hambre, miseria y explotación aun cuando el sudor de su frente regara el suelo que ancestralmente les pertenecía. La revolución triunfó, la reforma agraria, fue agenda permanente por sexenios. Primero se elevó a rango constitucional, después se promulgó la ley, luego se estableció el departamento agrario que posteriormente se convirtió en Secretaría de Estado. El reparto fue tema predilecto de muchos políticos. Se apoyó a ejidatarios y comuneros, para organizarse, capacitarse y tener acceso a crédito. Bien que mal la gente comía de sus parcelas y algunos hasta producían para comercialización interna y exportación. México era auto suficiente en maíz, granos, caña, cítricos, algodón y muchas hortalizas. Los problemas eran más bien de límites y definiciones. Se creó el registro agrario, se impulsó la colonización de tierras –en Baja California por ejemplo- y se invirtió en programas de capacitación. Los ejidatarios, comuneros y hasta pequeños propietarios cuyas tierras era pobres, se organizaron para programas turísticos y se unieron para comercializar; bien que mal el campo fue alguna vez riqueza, soberanía alimentaria, arraigo y alternativa para evitar la migración.
Un día llegó “el progreso”, la fiebre de los hidrocarburos convirtió a los hombres del agro en empleados de PEMEX y todas las subsidiarias. Las refinerías empezaron a quedar dentro de ciudades sobre pobladas sin control, la solución impensada fue cerrarlas –el mejor ejemplo fue la “18 de marzo” en Azcapotzalco- la justificación coyuntural el daño ecológico, la verdad oculta: negocios transnacionales que hoy nos venden gasolina a precios altísimos, aun cuando seamos productores de crudo. José López Portillo enarboló el fin del reparto agrario, se dieron títulos que definían la calidad de tenencia en cada caso, el reto era aumentar la producción agrícola y pecuaria. Se impulsaron empresas ejidales y cooperativas para la floricultura, la apicultura y la acuacultura. Se inició un programa para dotar de pequeños tractores –rusos por cierto- idóneos para un campo parcelado en pocas hectáreas garante de la autosuficiencia familiar y local, hasta que el precio subsidiado por gobiernos extranjeros que apoyan la agricultura extensiva dio al traste con todo. Entre el TLC, los cambios en la ley agraria, la liquidación de la banca de desarrollo, la venta de paraestatales y la designación de catrincitos de escritorio en los ministerios de la materia, se inició el desastre. Los huertos familiares promovidos por “Doña Esther” ahí quedaron, los ejidatarios y comuneros empezaron a vender para pagar al coyote que los pasaría “al otro lado”, los pueblos fantasmas son hoy una generalización de la geografía nacional, los niños no tienen más alternativa que aumentar el número de limosneros y fuerza de trabajo barata en las grandes urbes, hasta que se les presente la oportunidad de irse a probar el “american way life”.
Para rematar el drama, de pronto el gobierno federal, como por arte de magia, se percató del grave error de no invertir en petroquímica. Más como ocurrencia que resultado de una planeación seria, lanzó el proyecto de una refinería. Puso a competir a los estados miembros de la federación para su ubicación. Atrás quedaron los debates sobre petróleo como recurso de la nación o las acusaciones de que la brasileña Repsol vendería a México el gas más caro del mundo. Pocos son los que han reflexionado acerca de lo que se gastará de recursos del erario en dicho proyecto –mucho más caro de lo que en realidad costaría si hubiera decencia- y prácticamente nadie ha dicho “pío” del hecho de que ya sea en Hidalgo o en Guanajuato, se restarán al campo 700 hectáreas cultivables. ¿Por qué el Secretario de la Reforma Agraria luce más como un comerciante bienes raíces que como un defensor de la agricultura nacional? ¿Cuantos años pasarán para que se reconozca el daño ecológico de una refinería que contaminará con sus aguas residuales la tierra que hoy produce alimentos? A la luz de las pruebas irrefutables de la contaminación que produjo la refinería 18 de marzo, el jefe de gobierno ha negado, no ha más de diez semanas, que este hecho sea real ¿Se trata de una mentira más? ¿Porque no se establecen las refinerías en tierras infértiles? ¿Qué ganarán los políticos involucrados en esta decisión? ¿Quién se sacará la rifa del tigre, el priísta hidalguense o el panista guanajuatense? Sea cual fuere el resultado, el perdedor será México, sus campesinos y su pueblo cada vez más sometido a los intereses internacionales empeñados en hacernos creer que PEMEX está en quiebra, que la empresa privada es más eficiente y honesta y que todos los mexicanos compartimos con quienes nos dirigen esa miope concepción que los tiene atrapados en los negocios de corto plazo. Si en realidad el bicentenario en un recordatorio de la cruenta lucha de este pueblo, primero por su independencia y luego por una revolución que costó la sangre de un millón de mexicanos buscando paz y justicia social, debemos celebrar haciendo uso de la libertad de expresión que aun nos queda, para decirles a los autores de la traición a la patria, que habremos muchos con visión de largo plazo, con clara memoria de nuestra historia y compromiso fundamental con nuestra herencia. No tenemos el derecho de cancelar el futuro de las generaciones que hoy son infantes y confían en la sabiduría de nuestras decisiones. Celebremos actuando con patriotismo y no en fiestas patrioteras. El horno no está para bollos, la pobreza está aumentando para millones de excluidos, frente al acaparamiento de unos cuantos.

UNA COLORADA

July 19, 2009 by Revista Opción  
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…Tú, él, nosotros mentimos
Por: Lilia Cisneros Luján

En el libro bíblico del éxodo, desde el capitulo 20 hasta el 31, está contenida la llamada ley o pacto mosaico, con tres divisiones según los expertos: los mandamientos, los juicios –que gobiernan la vida social de Israel- y las ordenanzas específicas para la vida religiosa del pueblo escogido. Una de las máximas de este capítulo de la historia –tanto judaico como cristiano- señala la prohibición de hablar falso testimonio contra el prójimo. Si Jehová, incluyó a la mentira como una falta grave, seguramente lo hizo porque conocía “la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación” y por ser celoso de estos principios, además de ejercer la misericordia a favor de los millares que le aman. El tema se hace pertinente en México frente a una realidad en la cual es muy difícil dilucidar la verdad. ¿La confesión “tersa” y sorpresiva de un nuevo delincuente presentado por la PGR, admitiendo ser el autor material de la muerte del niño Martí ¿es más cierta que la tomada en cuenta por los jueces del DF para consignar a los llamados “banda de la flor”? ¿Cuál de los dos procuradores es más sincero? ¿Tiene el pueblo elementos para conocer la verdad en un marco de versiones manoseadas por los poderes fácticos que extrajudicialmente, investigan, consignan, juzgan y ejecutan sentencias? El versículo 12 del capitulo 21 del éxodo sentencia “el que hiere a alguno haciéndole morir el morirá” y después de señalar la misericordia en favor de quien no pretendía herir al semejante remata “pero si alguno se ensoberbece contra su prójimo y lo matare con alevosía, de mi altar lo quitarás para que muera” Palabras duras que debieran tener presentes aquellos ministerios públicos y jueces que se expresan y actúan con ligereza.
En las últimas semanas, hemos sido testigos de una serie de golpes al Estado de Derecho. En el estado libre y soberano de Michoacán, se viola impunemente el pacto federal. En Sonora se aprovechan los ánimos, explicablemente exacerbados de familiares de niños que no debían haber muerto, fabricando culpables y advirtiendo anticipadamente que los homicidios son culposos y por ende no merecen privación de la libertad y en los tribunales internacionales se exhibe la impericia de abogados acostumbrados a una justicia local basada en el “arreglo” y no en la imparcialidad. En el borde del precipicio en que nos encontramos, en el cual resalta un proceso de descalificación colectiva, las únicas luces visibles son las mediáticas resaltando los miles de muertos, la ausencia de garantías individuales y la confrontación de todos contra todos ¿Cuál es la oferta para evitar que la gente se vaya? ¿Qué ciudadano está exento de la fabricación de un delito en contra suya o de sus cercanos? ¿Por qué el alivio de las heridas debe ser el espectáculo y no una restauración interna del espíritu o la psique? ¿Qué hace la Secretaría de Salud, para apoyar psicológicamente a los padres de Sonora, a los indiciados sin elementos y a los que, por ser simplemente pueblo, no ven avance en las denuncias que presentan? ¿Será la puerta para la paz, la aceptación de propuestas como las hechas por los narcotraficantes? ¿Tenemos todos que portar armas –como se propuso en Chihuahua- y volver al ojo por ojo y diente por diente? ¿Cuántos pueden tener acceso a los círculos de la política de facto –ante el vacío de poder que nos agobia- para capitalizar la desgracia de la pérdida de un hijo? ¿Que legitimación tienen quienes condicionan el actuar del poder legislativo a firmas y compromisos inconstitucionales?
Aunque suene a slogan, Alejandro Martí tuvo razón en señalar que “si no pueden renuncien” y en el borde del despeñadero no basta con que la PGJDF, rote a sus fiscales de tres delegaciones “para evitar la corrupción”, es necesario que muchos miembros del gabinete federal hagan lo propio. El mayor bien que le pueden hacer al país, es que los responsables de la seguridad en la federación se retiren a su casas, que los gobernadores respondan por éste derecho del pueblo en sus localidades, que los ministerios públicos en serio investiguen y persigan a los delincuentes en vez de fabricar chivos expiatorios, que los médicos prevengan los accidentes y enfermedades en lugar de propiciar el pánico y que todos, sin excepción, dejen de mentirnos.
Cuando los empresarios se dediquen a producir y crear empleos en vez de grillar, los clérigos se ocupen solo de las cosas del espíritu, los dueños del dinero inviertan en vez de especular, los jueces impartan justicia y dejen de cumplir órdenes del poderoso en turno, los medios diviertan o informen sin impostar funciones y los metidos en la política escuchen en vez de vociferar, se empezará a ver una luz al final de este túnel adosado por la mentira.

UNA COLORADA

July 13, 2009 by Revista Opción  
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¿Guerreros imperiales?
Lilia Cisneros Luján

El Asunto de Honduras ha transitado desde la sorpresa, hasta la preocupación, cursando por supuesto fases de candidez, engaño, manipulación y arrepentimiento. Si la versión de que, con el triunfo demócrata, el departamento de defensa no fue desplazado de la casa Blanca es cierta y que el poderío de la extrema derecha norteamericana –pulpos financieros de Manhattan, la CIA y los perversos parlamentarios republicanos- junto con el lobby internacional del neoliberalismo se ha propuesto socavar la presidencia del señor Obama, veremos como el ex empresario hondureño, jamás podrá regresar al puesto para el cual fue elegido por la ciudadanía de ese país centroamericano.
Para los guerreros Bushianos la posibilidad de una reelección de cualquier dirigente latinoamericano del grupo que ha osado platicar con los iraníes, los afganos y quizás los irakíes, es poco más que una invitación a la intervención. Pero el imperio siempre ha “sacado la castaña con la mano del gato”. En Honduras cuenta con militares entrenados por oficiales israelíes en técnicas contrainsurgentes –tortura, desapariciones etc.- quienes a finales del siglo pasado alentaron sin empacho la guerra de América central –El Salvador, Honduras, Guatemala- y que en éste continúan asesinando ferozmente a: afganos, paquistaníes, africanos, palestinos, mexicanos –Atenco, Acteal, Chiapas etc.- y todos aquellos que se les atreviesen en su afán de ser los dueños y explotadores exclusivos de los recursos del planeta y ¿porque no? del universo.
El territorio hondureño es apenas el patio de entrenamiento para la gran batalla, su pueblo –rico o pobre- es “sacrificable”, y quizá por empezar a percibirlo de dicha manera, algunos empresarios y ex presidentes de esta nación se están reuniendo para declarar que no apoyan lo que obviamente sí alentaron. ¿Cómo creer en tan inoportuno arrepentimiento si de entre la derecha hondureña unos viajaron a Washington, otros repitieron verdades a medias, uno más difundieron “noticias” sesgadas y hasta justificaron el grotesco espectáculo gastando recursos para la aventura de mandar a la calle a gente incauta en manifestaciones hipócritas? Más de uno han caído en la trampa. La opción para Zelaya era resistir oportunamente con el apoyo de sus aliados y romper de plano con la derecha perversa, o tragarse el cuento de un regreso negociado, en el cual ha perdido tiempo, presencia y espacio. ¿Arriesgará el señor Obama su presidencia por salvar a uno de los peones? Por lo pronto, mientras los poderes imperiales siguen tan vigentes como siempre, los dueños de los medios –algunos golpistas como Globovisión de Venezuela y siendo prácticamente todos expresión viva de la derecha- difunden versiones ambiguas de las declaraciones de la señora Hilaria, magnifican la figura del “medidor a modo” para resolver el conflicto, y señalan cacofónicamente que el presidente no ario, ha perdido puntos de aceptación popular. ¿Cuántos de los empresarios hondureños “arrepentidos” resistirán este tipo de mensajes? ¿Hasta donde llegará el candor del presidente Zelaya electo democráticamente? ¿Qué impacto tiene en la población nacional y mundial el que reiteradamente se le califique como “el depuesto Zelaya”?
Pero más allá de la manipulación mediática y de si Obama es víctima, hipócrita o una versión sofisticada del Guasón, las últimas semanas hondureñas significan una ruptura violenta e ilegal del proceso democratizador en América Latina. Una vez más el doble discurso se hace evidente, por un lado se pondera la necesidad de la participación popular en las grandes decisiones de la Patria y por otro, se usa la fuerza militar, en contra del único poder soberano. El Pueblo no es un ente etéreo ni un elegante vocablo de discurso. El Pueblo son personas, hombres, mujeres y niñ@s con derecho a una vida digna, a la salud, la educación, vivienda, un medio ambiente agradable y generoso que provea lo necesario para alcanzar estos satisfactores. Cuando la paz se rompe, La Política es excluida y en todo caso toma expresiones no siempre manejables. La historia tiene uno y mil ejemplos de cómo el control absoluto –de reyes, oligarquía, plutocracia y hasta estados totalitarios- va siempre de la mano de la represión, la injusticia y las violaciones a los derechos fundamentales. A los guerreros imperiales, les pone muy nerviosos los acercamientos de algunos de los mandatarios de Latinoamérica con los de otros territorios, donde son evidentes los vínculos perversos con traficantes de armas y otros productos dañinos a la gente.
Armas con las cuales ya se ha cegado la vida de algunos hondureños, armas que portan los que impiden a la gente transitar libremente, armas que ponen en riesgo la integridad de miles de campesinos intentado llegar a Tegucigalpa, armas que son, a fin de cuentas, un Pingüe negocio para unos y la absoluta extinción de una salida “diplomática” a la crisis. Armas en manos de militares, terratenientes, guardias blancas, clases pudientes, ciudadanos para-militarizados etc. cuya lealtad se mueve en la ola de las circunstancias. Armas de todos los calibres que portan guerreros imperiales y hasta sicarios y mercenarios a los cuales el pueblo –en Honduras y en todo el mundo- solo puede responder, con palos, piedras, dignidad y su propia carne.

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