Casi 17.000 especies están en peligro de extinción
July 2, 2009 by Revista Opción
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Unas 16.900 especies están en peligro de extinción, mientras que las ya extinguidas podrían alcanzar las 1.159, según la Lista Roja de Especies Amenazadas que publica la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Según el estudio, “un total de 869 especies están extinguidas o extinguidas en estado silvestre, una cifra que se eleva a 1.159 si se incluyen las 290 especies en peligro crítico que posiblemente ya han desaparecido”.
El informe señala que ésta es una “mirada general a lo que está ocurriendo a todas las formas de vida en la Tierra”, pues el número de especies en peligro de extinción puede ser mayor ya que el estudio sólo ha analizado el 2,7 por ciento de los 1,8 millones de especies conocidas.
Además, la investigación científica muestra que casi un tercio de los anfibios, más de una de cada ocho aves y cerca de un cuarto de los mamíferos están amenazados de extinción.
Especies acuáticas
En relación a las especies de agua dulce, el 38 por ciento de los peces están amenazados en Europa, mientras que en África oriental se encuentran en peligro el 28 por ciento.
“En los océanos, el panorama es igual de sombrío. Muchas especies marinas están sufriendo una pérdida irreversible debido a la sobrepesca, el cambio climático, las especies invasoras, el desarrollo costero y la contaminación”, destaca el informe.
Además, señala que “las aves marinas están mucho más amenazadas que las terrestres, con un 27,5 por ciento en peligro de extinción frente al 11,8 por ciento de las aves terrestres en esta misma situación”.
Biodiversidad y economía
El autor principal del informe y jefe adjunto del Programa de Especies del IUCN, Jean-Christophe Vié, destacó que “todas las plantas y los animales que componen la Tierra tienen un papel específico y sirven para conseguir alimentos, medicamentos, oxígeno, agua pura, para la polinización de cultivos, el almacenamiento de carbono en el suelo y la fertilización”.
Y agregó: “La economía depende de la diversidad de especies. Las necesitamos a todas y en gran número. No podemos permitirnos perderlas”, Aunque el cambio climático no es actualmente la principal amenaza para la vida silvestre, “esta situación puede cambiar pronto, ya que el 30 por ciento de las aves no amenazadas, el 51 por ciento de los corales no amenazados y 41 por ciento de los anfibios no amenazados tienen características que los hacen susceptibles a ese fenómeno”.
“La naturaleza es la compañía más grande en la Tierra cuyo beneficio repercute cien por cien en la humanidad. Los gobiernos deben hacer el mayor esfuerzo para salvarla, tal y como lo hacen con los sectores económicos y financieros”, concluye el informe.
El Mundo
Las aves detectan ‘carreteras’ en el mar con el olfato
May 6, 2009 by Revista Opción
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Las aves marinas se orientan con el olfato. A esta conclusión ha llegado el equipo científico en el que han participado dos investigadores del CSIC, Emilio Hernández-García y Cristóbal López, en colaboración con biólogos y oceanógrafos franceses. El trabajo se ha publicado en la revista ‘Proceedings’ de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense.
Los investigadores equiparon con radiotransmisores a un grupo de aves marinas, las llamadas aves fragatas o Fregata minor, que anidan en la isla de Europa, un islote a medio camino entre Madagascar y el continente africano, en el canal de Mozambique. Descubrieron que estas aves en su búsqueda de alimento sobrevuelan diferentes estructuras del flujo oceánico como bordes de remolinos, chorros, frentes y formaciones alargadas parecidas a filamentos. Y comprobaron que realizan las mismas rutas tanto de día como de noche, concluyendo que su sentido de la orientación no se relaciona con la vista, sino con el olfato.
Por otra parte, compararon las rutas de las ‘fragatas’ con datos de distintos satélites para relacionar su patrón de circulación con las estructuras del flujo en la superficie del océano Índico. Así vieron que las corrientes marinas dibujan ‘carreteras’ sobre el mar que estas aves siguen hasta dar con sus presas. “Es curioso constatar cómo las aves han aprendido a identificar en el mar estos caminos que ahora sólo los científicos somos capaces de calcular mediante técnicas matemáticas basadas en la teoría del caos”, señala Hernández-García.
Los remolinos oceánicos son frecuentados por predadores como las aves fragata, los atunes y las tortugas, pero hasta ahora no se había investigado el suceso debido a la dificultad que supone seguir a los remolinos y a estos animales. Según Hernández-García, “dada la relación existente entre las zonas de pesca de las aves fragatas y la localización de los bancos de atunes, el trabajo no es sólo útil para entender mejor el comportamiento de las aves, sino para la localización y una mejor gestión de las pesquerías marinas”.
Sin embargo, el trabajo aún no ha terminado. Los científicos todavía deben identificar los mecanismos por los que estas zonas de máxima deformación de la superficie oceánica transportan olores u organismos que las aves reconocen. Una de las hipótesis que se están barajando y que deben demostrar es si el plancton que se acumula sobre esas líneas emite algún tipo de olor que estas aves detectan.
El Mundo
El reciclaje de chanclas, un arma contra la invasión de basura asiática en África
March 16, 2009 by Revista Opción
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Aparentemente inocentes, las chanclas se han convertido en una auténtica pesadilla para los habitantes de las playas del norte de Kenia, adonde cada año las corrientes marinas arrastran decenas de miles de estas baratas zapatillas procedentes de toda Asia.
“La Corriente de Somalia provoca que cada año miles de pares de chanclas procedentes de China, la India, Malasia e incluso Madagascar acaben en las playas de Kenia”, declara Julie Johnstone, experta en corales y fundadora de la innovadora The Flip Flop Recycling Company, una empresa única en el mundo especialista en la recogida de este tipo de zapatos, que luego transforman en todo tipo de utensilios.
Sólo en 2008, los 150 colaboradores que la empresa tiene patrullando las playas kenianas recogieron 12.000 kilos de chanclas desechadas, o el equivalente a 36.000 pares. En sus cuatro años de vida, han recogido 70 toneladas.
“Los océanos se han convertido en inmensos vertederos de basura de todo el mundo”, declara desde su despacho-taller en Nairobi la también conservacionista marina quien lamenta que hoy en día los océanos estén “tan devaluados” y que todas las basuras “acaben en el mar”, que sufre “unos niveles de contaminación extremadamente altos”.
“¿Sabías que hay un vertedero flotante de un kilómetro de profundidad que se extiende entre Japón y Hawai?”, inquiere Johnstone, en alusión a la masa flotante de plásticos y desechos que según denuncian desde hace años algunos científicos estadounidenses equivale a dos veces el tamaño de Estados Unidos.
Impacto en el ecosistema marino
El impacto medioambiental y marítimo, no solo de las chanclas sino de todo lo que acaba en el agua, es devastador. Según el Programa Medioambiental de la ONU, cuya sede mundial también se encuentra en Nairobi, los residuos de plástico causan la muerte de más de un millón de aves marinas al año, así como de más de 100.000 mamíferos acuáticos, que confunden cepillos de dientes, bolsas de plásticos y jeringuillas con comida. La misma agencia de Naciones Unidas estimó en 2006 que cada milla cuadrada de los océanos alberga 46.000 piezas de plástico flotantes.
Desde Nairobi, centro de operaciones de The Flip Flop Recycling Company, que el año pasado quedó finalista en World Challenge de la BBC, coordina la recogida y transformación de chanclas, pero también se encarga de que la tarea tenga un fin social, proporcionando un trabajo a los más necesitados, especialmente a las mujeres.
“Nuestro objetivo es limpiar el mar, pero también dar un trabajo creativo a los locales, que aprendan que el arte puede ser una salida al desarrollo”, explica Johnstone, quien también ha involucrado en la tarea a hombres y mujeres de Kibera (Nairobi), uno de los mayores poblados chabolistas del continente negro que da refugio a un millón de personas.
“La idea es lanzar el mensaje de que en África tenemos la solución a problemas globales como la contaminación de los océanos”, apunta esta “apasionada de los océanos”, tal y como se define.
Todo empezó en la isla keniana de Kiwayu, en la frontera con Somalia, donde Johnstone trabajaba para WWF. “De repente un día descubrí que las mujeres locales se dedicaban a recoger las sandalias y que muchos niños las convertían en juguetes”, cuenta esta mujer perteneciente a la minoría de kenianos blancos que todavía existen en el país.
Hoy, The Flip Flop Recycling Company no sólo hace juguetes, sino también todo tipo de complementos y útiles a partir de chanclas, pero también de bolsas de plástico, neumáticos y todo lo que salga del mar.
El Mundo




