Los antioxidantes, entre el mito y la realidad

December 7, 2008 by Revista Opción  
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El boom de los antioxidantes que tuvo lugar en la década de los 70 y 80, los señalaban como protectores de enfermedades crónicas o como la fuente de la eterna juventud; sin embargo, ahora se sabe que éstos deben ser tomados con precaución y que no evitan el envejecimiento de la piel.

De acuerdo con las primeras investigaciones, la dieta mediterránea se definió como una de las más saludables gracias a que es rica en antioxidantes (AO), presentes en el aceite de oliva, frutas, vegetales, vino y por el consumo limitado de carne, señala el doctor Umberto Cornelli, ex presidente de la de la Sociedad Europea de Nutrición Biológica (SENB) en su visita a México.

Lamentablemente en los 90 se administraron dosis elevadas de AO para prevenir enfermedades crónicas, idea que terminó en el fracaso y en algunos casos en la muerte de algunas personas. Por ello fue necesario revisar los conceptos acerca de las vitaminas con actividad antioxidante.

Fue necesario determinar el estrés oxidativo de los individuos para determinar la cantidad adecuada de antioxidantes. Éste era calificado como un desequilibrio entre la oxidación y el sistema antioxidante del cuerpo.

Pero con la nueva era de los antioxidantes, las investigaciones establecieron que no sólo se encuentran en las frutas y los vegetales, sino en la mayoría de los alimentos.

El también profesor adjunto de Farmacología y Terapias Experimentales de la Loyola University de Chicago, apunta que antes de tomar cualquier antioxidantes es necesario realizar pruebas diagnósticas para determinar el nivel de oxidación del organismo y de la barrera antioxidante del individuo para determinar qué tipo de AO se requiere.

Por ejemplo, indica, no es lo mismo el tipo de antioxidante para el cerebro, que el necesario para proteger los vasos sanguíneos, para eliminar las arrugas o para detener la oxidación del tracto intestinal.

El especialista aseguró que cualquier antioxidante puede generar estrés oxidativo (EO), ya que puede volverse pro-oxidante al ser consumido en cantidades inadecuadas.

Ahora se sabe que no hay un solo estrés oxidativo sino varios, los cuales son específicos de cada parte del organismo. Por lo que debe ser enfrentado de manera específica, dependiendo del órgano o del compartimento en el cual se manifiesta: vasos sanguíneos, cerebro, tractogastrointestinal o la piel.

Los antioxidantes pueden ser tanto directos como indirectos (los esteroides, los fármacos antiinflamatorios no esteroides, las estatinas, entre otras).

El doctor Cornelli recomendó que no es bueno tomar cualquier producto que se anuncie en el mercado, pues de 100 cajas que existen a la venta, 95 podría desecharce porque no aportan ningún beneficio.

Es necesario un estudio y un antioxidante específico para cada problema, subrayó.

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