Revaloran y dimensionan la obra artística de Pedro Friedeberg

October 20, 2009 by Revista Opción  
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pedrofriedebergConaculta.- A pesar de ser considerado uno de los artistas más famosos de México, Pedro Friedeberg también es uno de los creadores cuya obra ha sido poco revisada. Es muy conocido por su pieza Silla-Mano, pero la complejidad riquísima de su obra en más de 50 años de producción se podrá conocer en la exposición Pedro Friedeberg: arquitecto de confusiones impecables, que será inaugurada este miércoles en el Museo del Palacio de Bellas Artes.
Se trata de una muestra retrospectiva integrada por una selección de 185 piezas, entre pinturas, obra en papel, serigrafías, ensamblajes y mobiliario, que dan testimonio de la propuesta original y creativa de Friedeberg en el ámbito cultural de México, con su arquitectura fantástica, manipulación de perspectivas, manos, relación con el surrealismo y la historia del diseño como contexto temático.
Al anunciar la exhibición que permanecerá en el Palacio de Bellas Artes del 21 de octubre de 2009 al 31 de enero de 2010, la subdirectora general del Patrimonio Artístico Inmueble del INBA, Alejandra Peña, señaló que el guión curatorial de la exposición se originó a partir del libro que ha preparado durante casi seis años la editorial Trilce, con Deborah Holtz al frente.
Este libro, precisó Holtz, estará disponible a partir de la inauguración de la muestra y reúne la vastísima obra de Friedeberg, la cual casi nadie había visto reunida, ni siquiera el propio autor. “También tengo el placer de que editorial Trilce publicará en enero de 2010 la autobiografía del artista, titulada De vacaciones por la vida”.
Pedro Friedeberg nació en Florencia, Italia, en 1936. Llegó a México con su madre en 1940, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces ha vivido en México, donde estudió en la Universidad Iberoamericana y tuvo maestros como el escultor alemán Mathias Goeritz.
James Oles, curador de la exposición, explicó que el título de la exposición usa deliberadamente la palabra “arquitecto” porque Friedeberg estudió arquitectura en la entonces recién fundada Universidad Iberoamericana, entre 1956 y 1960, pero su espíritu rebelde lo llevó a no titularse.
“Legalmente no es un arquitecto, pero quise usar la palabra porque realmente ha construido un mundo fantástico que se verá en la exposición. No solamente edificios fantásticos o ciudades, utopías imposibles, sino sus muebles, imágenes de monumentos y toda una sala dedicada a lo que la historia del arte de Ida Rodríguez Prampolini llamaba ‘Perspectivas sublimes’, que son como cuartos ricamente ornamentados que contienen sorpresas y figuras.
“Creo que la mayoría de la gente conoce superficialmente la obra de Pedro. Es un artista famoso pero a quien nadie realmente había estudiado a fondo. Yo creo que el gran logro de la exposición y el libro es ofrecer por primera vez una obra que examina a fondo su vida y su trabajo en su gran diversidad”, señaló el curador.
En el texto que James Oles escribe para el libro que acompañará la exposición, menciona que Friedeberg era uno de los artistas más famosos en México con la bibliografía más escueta, aunque había muchos artículos en revistas y entrevistas, no había muchos libros sobre él, el más importante es uno realizado por la historiadora del arte Ida Rodríguez Prampolini en 1973 y publicado por la UNAM.
“Esta exposición es revolucionaria al abrirnos a un artista quien es  mucho más complicado en sus referencias, en su sabiduría. Es muy conocido por una silla, pero en la exposición se verá una complejidad riquísima de más de 50 años de producción. Encontramos muchos dibujos tempranos, no sólo en la colección del artista sino en otras particulares en Estados Unidos.
“En los años sesenta en México, es uno de los artistas que mejor representa una contracorriente, una propuesta artística no solamente en contra del muralismo didáctico o el arte nacionalista, Friedeberg representa no sólo una ruptura con esa visión didáctica y política, aunque su obra puede tener un sentido político, muy crítico sobre el funcionalismo y el urbanismo”, dijo Oles.
A través de las 185 piezas: 132 obras de Pedro Friedeberg y 53 materiales complementarios provenientes de ocho instituciones y 44 colecciones particulares de México y Estados Unidos, el visitante podrá conocer, revalorar y dimensionar a un artista desconocido hasta ahora para muchos.
Entre las obras que componen la muestra figura la famosa Silla-Mano, un icono en la historia del mobiliario de la segunda mitad del siglo XX. Pero también, a través de 10 núcleos temáticos, se podrán distinguir los temas, motivos y aspectos más sobresalientes desarrollado por el artista durante una trayectoria de más de 50 años.
“Es la crema de la crema lo que lograron reunir de mi obra. Es una exposición donde creo que se ve lo mejor y no se ve lo que no se debe de ver, eso está escondido y no se debe ver sino hasta después de mi muerte, en el año 2018.
“Sigo trabajando igual que antes, afortunadamente no tengo reumatismo. Hay mucha obra porque tengo un promedio de un cuadro por semana durante 50 años; muchos más dibujos, aparte los muebles y las esculturas, que es un promedio de dos por mes. Ecológicamente es muy malo esto de llenar el mundo de tantas cosas, pero no soy minimalista, ni modo, entonces estoy saturando el mundo de una basura a veces muy bonita y a veces muy fea”, indicó Pedro Friedeberg.
La exposición Pedro Friedeberg: arquitecto de confusiones impecables, será inaugurada este miércoles 21 de octubre, a las 19 horas, en el Museo del Palacio de Bellas Artes, en donde permanecerá abierta hasta el 31 de enero de 2010.