UNA COLORADA

September 14, 2009 by Revista Opción  
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El límite
Por: Lilia Cisneros Luján

La historia, ha tenido capítulos relevantes de división y también de solidaridad patriótica. Sólo en el México posrevolucionario, podemos acudir a los expedientes extremos de la guerra civil cristera y la expropiación petrolera. En ambos casos, eran obvios los intereses de unos cuantos –propios y extranjeros- para frustrar el anhelo de consolidar a nuestra nación. Pero con todo y la invocación a “Cristo Rey” para justificar la barbarie y los gritos de quienes históricamente se han opuesto a reconocer la soberanía popular y la propiedad originaria de nuestros recursos estratégicos, los 150 años de las leyes de reforma, los 200 de independencia y los 100 de revolución, nos permitieron saludar el siglo XXI, con una serie de logros sociales, políticos y económicos que alguna vez nos mereció respeto internacional. Por más que se mutilen los libros de texto, ahí está la unidad popular para el pago de la indemnización a las compañías extranjeras que entonces consideraron la posibilidad de una guerra en contra nuestra, para mantener a salvo sus afanes mercantilistas ¿Qué es entonces lo que hoy falta para salir de la crisis? ¿Dónde está el líder?
Los jóvenes carentes de oportunidades de empleo, justifican su falta de creatividad, repitiendo mecánicamente lo que la televisión les enseñó desde su primera infancia: la política es una porquería, todos en el sector público son transas, el éxito se mide en función de los bienes que poseas, el MP es el mejor aliado para la venganza y la justicia es ciega y muy cara, si quien la busca no es millonario o poderoso. ¿Por qué entonces nos sorprendemos de la preferencia de muchos para hacer dinero fácil en actividades ilícitas? ¿Cuántas veces han rechazado ofertas de un trabajo formal, con horario y deberes, para optar por el libertinazgo del ambulantaje? ¿En que porcentaje la ciudadanía opta por el camino jurídico para exigir sus derechos, en vez de vociferar en marchas o en entrevistas mediáticas que les ofrecen momentánea y teatralmente cierto tufo de importancia?
Para quienes ganan dinero con el escándalo, la descalificación a ultranza y una malograda sustitución de los avances históricos por el retroceso -a niveles casi del oscurantismo de la edad media- la mentada crisis ha sido su mejor producto; pero, hasta a ellos les empieza a preocupar un ambiente de descomposición tal, que en el caso de Francia hizo rodar cabezas decapitadas incluso de quienes utilizaron la revolución como recurso extremo. Sólo en el tema del presupuesto ¡hasta los líderes empresariales! empiezan a coincidir con quienes hemos sido hostigados por señalar los equívocos de un sistema económico carente de equidad. Las contradicciones, falta de proyecto, ausencia incluso de sentido común, nos presentan un escenario propagandístico con porras a la recuperación turística, simultáneas al anuncio del cierre de la secretaria responsable de este programa. El descuido en materia internacional es tan grande que, de un plumazo hace de lado a un magnífico embajador como lo es Juan José Bremen en Inglaterra, para enviar en su lugar a un buen procurador que de diplomacia sospechamos no sabe mucho.
Harto difícil resulta cualquier lectura, en un escenario de absoluta confusión, en el cual las soluciones no se apegan al Plan Nacional de Desarrollo y sí a ocurrencias cambiantes y extremas, más aun que el mismo clima. El miedo no debe andar en burro, cuando legisladores de todos los partidos empiezan a recordar el espíritu de los artículos 27, 28 y 73 constitucionales, respecto a temas como las telecomunicaciones. ¿Es temor o complejo el que mueve a nombrar director de PEMEX a alguien que ya había sido vetado por el Senado como consejero de la institución, que rescató Lázaro cárdenas con la solidaridad de todo el pueblo? ¿Será que las tepocatas (renacuajo) que tanto preocupan a Fox, en realidad están en el charco propio y no en el ajeno? ¿Qué explicación nos pueden dar acerca de la compra de los terrenos agrícolas de Guanajuato por una empresa que ahora resulta eran “una clave” y no una razón social? ¿Por qué el soberano debe pagar, por el pecado de haber reducido la superficie sembrable en ese estado, con la consecuente migración de sus anteriores agricultores? ¿El INEGI, los contabilizará en el aumento del desempleo?
A la par de este ejemplo está todo, no solo los campesinos “comprados” y los embajadores cesados se quedan sin espacios, muchos expertos pusieron en el debate acerca del destino de PEMEX, realidades como que las refinerías se pueden construir con mucho menos de lo que han programado ¿Porqué no los contratan? Son legión los que dan pruebas de la corrupción que envuelve a todo el Distrito Federal, a la gran mayoría de los altos mandos en el gobierno federal y por supuestos en más de un estado de la república; a grado tal que, se ha logrado unificar criterios, posturas, defensas y preocupaciones. Saltar del rechazo, al descrédito unánime es muy grave para el país. Vivimos no solo una crisis, sino un innegable clima de terror con las agravantes de: carencia de líderes –los que tienen tal careta son más bien actores de Televisa o TV azteca- y un debilitamiento imperdonable de las fuerzas armadas, prostituidas por el mandato de quien no ha sido capaz de entrenar policías confiables y profesionales. Cruzar el límite de la paz hacia la guerra parece cosa de milímetros, ojalá y no lleguemos al 2010, en similares condiciones a las que dieron término al mandato de Porfirio Díaz. La pelota está en la cancha del Congreso, se precisan acciones valientes, de hombres y mujeres cabales, con sentido de patria. La llamada “sociedad civil” seguirá haciendo su parte pero, no es su función, sucedánea de las responsabilidades públicas. A los funcionarios se les paga para que garanticen la vida, la salud, la educación, el acceso a vivienda y agua, no para concesionar descaradamente y sin condiciones, estos ámbitos de la vida nacional, solo para enriquecer a unos cuantos.