La tormenta de arena que azota Australia podría contener uranio

September 30, 2009 by Revista Opción  
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LaTormentadeArenaLa tormenta de arena que cruza Australia podría contener partículas radiactivas. Según algunos activistas medioambientales, los sedimentos procedentes del centro del país se han mezclado con restos de uranio de una mina.
El pasado miércoles Brisbane y Sydney fueron testigos de la mayor tormenta de arena en 70 años, un fenómeno del que los investigadores culpan a la década de sequía que sufre el interior del país. Ambas ciudades fueron azotadas por polvo rojo arrastrado desde el centro de la isla. La tormenta causó estragos en las zonas pobladas y fue especialmente dura para personas con asma, problemas de corazón y afecciones pulmonares. Ahora, ecologistas afirman que este fenónemo puede estar poniendo en riesgo la salud de millones de australianos.
Sin embargo, los científicos no dan mucho crédito a esta teoría y afirman que no hay motivos de alarma. Barry Noller, de la Universidad de Queensland, afirmó en declaraciones a la BBC que muchas de las partículas de las minas en el interior son demasiado pesadas para ser transportadas por el viento a largas distancias. Por otro lado, las compañías mineras han hecho hincapié en que los niveles de polvo son cuidadosamente supervisados.
“En una gran tormenta de este tipo, el polvo no va a venir de un sitio aislado, va a estar mezclado con partículas de un área extensa y se diluye considerablemente,” señaló Noller. Según los meteorólogos, la tormenta se trasladará hacia el mar en los próximos días.
Epidemias mortales
Por otro lado, diferentes investigadores afirman que grandes tormentas de arena como la registrada en Australia, están extendiendo epidemias mortales. Según los científicos que analizan este fenómeno creciente y poco conocido, el fenómeno tendría un reverso positivo: también pueden absorber emisiones contaminantes.
Este mismo año han aparecido grandes tormentas de arena en China, Iraq, Irán Paquistán, Arabia Saudí, Arizona y diferentes países del este de África. La mayoría están relacionadas con sequías, aunque se cree que la deforestación, la sobreexplotación de pastos y el cambio climático amplifican su intensidad. Los meteorólogos predicen nuevas tormentas que servirán para extender tanto nutrientes y partículas beneficiosas para el medio ambiente como bacterias, virus y esporas de diferentes hongos.
“Las cifras de grandes tormentas de arena van en aumento”, afirma Andrew Goudie, profesor de Geografía de Oxford, en declaraciones a The Guardian. “Este fenómeno se redujo en Australia a principios de los 70 y comenzaron a repuntar en los 90 y en el inicio del s. XXI”.
Laurence Barrie, investigador jefe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en Ginebra, está trabajando con 40 países para desarrollar un sistema de advertencia de tormentas de polvo. “Creo que la sequía y las tormentas de polvo en Australia son un presagio. Las tormentas son un fenómeno natural, pero se ven influidas por actividades humanas y ahora son tan graves como el tráfico y la contaminación atmosférica industrial. Las diminutas partículas actúan como la contaminación urbana o la lluvia ácida. Pueden penetrar profundamente en el cuerpo humano”.
El Mundo

Inaugurado entre protestas el Foro del Agua en Estambul

March 17, 2009 by Revista Opción  
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captphoto_1237210343292-3-0La quinta edición del Foro Mundial del Agua, el mayor evento de este tipo, que se celebra cada tres años, comenzó hoy en Estambul con gran participación de personalidades, pero ensombrecido por la detención de una veintena de activistas contrarios a la comercialización de los recursos hídricos.
Según la organización, más de 27.000 delegados de 182 países se registraron en el Foro que se celebra este año en dos sedes a la orilla del Cuerno de Oro.
Los jefes de Estado, parlamentarios, líderes locales, expertos, representantes de ONG y empresas debatirán hasta el próximo domingo los problemas más acuciantes del elemento con el objetivo de introducir el agua en la agenda política de los dirigentes mundiales en la dirección marcada por los Objetivos del Milenio de la ONU.
“El mundo evoluciona rápido, a veces de forma brutal, y estos cambios afectan al agua. Cada día nos hace falta más agua para crear energía, para dar de beber a las megalópolis y, a la vez, tenemos que proteger los recursos hídricos y la biodiversidad”, dijo Loïc Fauchon, jefe del Consejo Mundial del Agua, la institución privada que organiza el Foro.
El presidente de Turquía, Abdullah Gül, opinó que “ser ecologista ya no es una opción ideológica” pues, dada la “grave” situación medioambiental del planeta, “ahora todos debemos ser ecologistas”.
Gül se reunió con altos representantes de la ONU, la UNESCO y la OCDE, así como los presidentes de Irak y Tayikistán, los príncipes de Holanda y Mónaco, entre otros, con los que consensuó un documento en el que se llama al todos los países del mundo a actuar para atajar los problemas que afectan al agua.
Participacíón española
También la delegación española tuvo hoy su cuota de participación con sus aportaciones a una mesa redonda sobre la sequía.
La directora general del Agua del Ministerio de Medio Ambiente, Marta Morén, aseguró hoy que la experiencia adquirida durante la sequía que afectó a España entre 2004 y 2008 “permite tener una voz sólida” en la gestión de este fenómeno en el mundo.
España participa en el Foro con un espacio de 144 metros cuadrados en los que expondrá sus proyectos, incluyendo los de varias empresas especializadas en la distribución y el tratamiento de aguas, desalinización, ingeniería hidráulica y bombeo de agua.
Durante el acto de inauguración, el ministro turco de Medio Ambiente, Veysel Eroglu, dijo que el ejemplo de la Alianza de Civilizaciones sirve para resolver los conflictos del agua.
Asimismo, muestra que el camino correcto es “el diálogo y la cooperación”, ya que “la estabilidad y la paz pueden mantenerse a través de una correcta distribución del agua”.
Sin embargo, Eroglu no hizo referencia a los conflictos del agua con Siria, el país vecino, que acusa a Turquía de alterar en su propio beneficio el caudal del Éufrates a través de los grandes embalses en la cuenca alta del bíblico río.
Precisamente es esta “doble moralidad” la que denuncian los activistas anti-foro, que han organizado una serie de protestas a lo largo de esta semana que culminarán en un Foro Alternativo de carácter ambientalista.
Los críticos afirman que un foro de este tipo no debería ser organizado por una institución privada, sino por las Naciones Unidas, y además acusan al Consejo Mundial del Agua de ocultar, tras un mensaje “pseudo-ecologista”, la intención de incrementar el papel de los intereses privados en la gestión del agua.
El Mundo

El cambio climático amenaza los alimentos de la mitad de la población

January 10, 2009 by Revista Opción  
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La Humanidad se enfrenta a una futura crisis de escasez de alimentos según avance el cambio climático. Esta afirmación nace de un análisis de expertos de las universidades estadounidenses de Seattle y Stanford que publica la revista Science.

La investigación, dirigida por David Battisti, asegura que la única manera de enfrentarse al problema sería la de que los agricultores y ganaderos adapten sus cultivos y animales con especies más resistentes al calor, además de nuevos sistemas de riego más eficientes. De otra manera, afirman, la «mitad de la población mundial tendría problemas serios para alimentarse a final de siglo».

Battisti y sus colaboradores han considerado las implicaciones en la agricultura y la ganadería de los resultados de 23 modelos climáticos que contribuyeron a la IV Evaluación del Panel Intergubernamental Sobre Cambio Climático (IPCC) de 2007, sobre las temperaturas proyectadas para 2050 y 2090 durante el verano.

Llegan a la conclusión, con una probabilidad mayor del 90%, de que a finales de este siglo las temperaturas en las épocas de cultivo en los trópicos y subtrópicos excederán las temperaturas estacionales más extremas registradas entre 1900 y el 2006. «En las regiones templadas, las temporadas más calurosas de las que se tiene registro serán la norma en varias regiones», afirman los autores.

Ola de calor

La investigación ha considerado tres ejemplos recientes de calor estacional extremo que provocaron graves problemas agrícolas y su comercialización. En primer lugar, el verano de 2003 en Francia, que afectó a la producción de alimentos y causó más de 52.000 víctimas en Europa Occidental.

El segundo caso ocurrió en el verano de 1972 en Ucrania, ex Unión Soviética, cuando las condiciones de calor y sequía provocaron una importante subida del precio del trigo. El tercer caso estudiado es la sequía en el Sahel, que ha durado décadas, cuando la escasez de agua y el estrés del calor provocaron que la productividad de los cultivos y del ganado se desplomaran.

Su análisis para el futuro, «según vayan sucediéndose estaciones de cultivo más calurosas y con mayor frecuencia», plantea que el estrés sobre la ganadería y los cultivos «se convertirá en un fenómeno global». Con la finalidad de contrarrestar las épocas de vacas flacas de unas regiones con los excedentes alimentarios de otras zonas menos castigadas por el cambio climático, «necesitaremos variedades de cultivos tolerantes al calor y la sequía, así como diversos sistemas de irrigación más eficientes que los actuales», señalan los autores.

La afección más intensa sobre las cosechas y el ganado se producirá en las regiones tropicales y subtropicales. Este cinturón ecuatorial, situado entre las latitudes 35º Norte y 35º Sur, es precisamente la más pobre y con mayor crecimiento demográfico, señala Science.

«Esta es una más de las razones de peso para invertir en adaptación al cambio climático. Se tardará décadas en lograr nuevas variedades de semillas para cultivos adaptados a las nuevas condiciones climáticas. Y es preciso comenzar cuanto antes», concluye Battisti, profesor de Ciencias Atmosféricas de la Universidad del Estado de Washington. La investigadora de la Universidad de Stanford, Rosamond Naylor, coautora del informe, dirige el programa de seguridad alimentaria frente al calentamiento global.

Tres ejemplos aleccionadores

La experiencia puede enseñar mucho sobre qué ocurrirá si el planeta se calienta entre 2,5ºC y 6,5ºC para finales de este siglo, según los escenarios que maneja el IPCC.

El verano de 1972 fue fulminante para los cultivos cerealistas de Ucrania, entonces la despensa de la Unión Soviética. La ola de calor de aquel verano provocó una caída drástica de la producción de trigo que colapsó el mercado cerealista mundial durante dos años.

La ola de calor de 2003 en Francia e Italia, además de provocar la muerte de decenas de miles de personas que no pudieron soportar las altas temperaturas durante tantos días seguidos, dejó a la mitad las producciones de trigo y forraje de Italia y Francia. La sequía que ha afectado al Sahel las últimas tres décadas despertó al mundo con las imágenes del hambre y la desnutrición de millones de personas, gran parte de ellas niños. Los refugiados climáticos nacieron en ésta décadas bajo esas extremas condiciones.

Los expertos que analizan las consecuencias del cambio climático en la alimentación mundial, aseguran que las temperaturas que se esperan en los países tropicales recortarán las producciones de trigo y arroz entre un 20% y un 40%.

Más de 3.000 millones de personas viven en la franja ecuatorial más afectada por el fenómeno y se espera que su población se duplique para 2100. «Serán cientos de millones de personas las que buscarán alimento en otros lugares diferentes de donde hoy lo consiguen», alerta Battisti en su análisis.