Obra de Tina Modotti influyó notablemente en fotógrafos mexicanos
August 19, 2009 by Revista Opción
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Considerada como una mujer que se adelantó a su tiempo, Tina Modotti vino al mundo el 17 de agosto de 1896, en Udine, Italia, para convertirse en una artista universal, una luchadora social que dio la batalla por las clases desposeídas de varios países que a la postre se convirtieron en su patria.
Dueña de un estilo depurado con el que logró imágenes nítidas y contundentes, que se caracterizaron por la ausencia total de amaneramiento y sentimentalismo, y resultaron una influencia fundamental para los fotógrafos mexicanos de su época.
Poseedora de un tesón que la colocó en la historia como una mujer emblemática y revolucionaria, Tina nació en el seno de una familia muy humilde que emigró a principios del siglo XX a Estados Unidos, donde su empuje pronto la convirtió en el sostén de su casa.
De acuerdo con sus biógrafos, Tina fue nudista y también actriz de teatro italoamericano en San Francisco. A los 20 años se casó con Roubaix de l`Abri Richey, con quien empezó a frecuentar la bohemia intelectual de esa ciudad, pero apenas comenzada la década de los 20, Roubaix fue a probar suerte a México y murió de viruela.
La joven viuda se convirtió en modelo y amante del fotógrafo Edward Weston, con quien inició una vida novelesca.
Ambos se mudaron a México donde fueron bien recibidos por el círculo intelectual mexicano que entonces acogía a pintores, escritores, poetas y hasta científicos y humanistas.
Tina Modotti se enamoró del país y fue entre 1924 y 1929 que vivió sus años más rutilantes, pues no había fiesta grande o chica a la que no estuviera invitada.
Al lado de Weston, Modotti viajó extensamente por México para realizar un reportaje, y fue durante ese viaje que se conmovió y sintió que renacían en ella las preocupaciones sociales.
Cuando volvieron a la casa que compartían, el amor estaba casi extinguido y Weston retornó a California, donde él y su hijo Brett llevaron a cabo una obra sumamente elogiada por críticos y aficionados.
Después de la partida de Weston, conmocionada hasta la médula por la dura realidad del pueblo mexicano, Tina se volcó al Partido Comunista. Xavier Guerrero, importante pintor de origen olmeca, la introdujo al mundo de la política y la convirtió en una fervorosa y sincera marxista estalinista, además de en su amante.
En el Partido, Tina se rodeó de nuevos y antiguos amigos. Por ejemplo, los muralistas Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, y mientras Xavier Guerrero fue a Moscú, convocado por el Partido, Tina siguió sacando fotos de familia y colaboraba en la redacción del periódico “El Machete”, donde en 1928 conoció al joven revolucionario cubano Julio Antonio Mella, exiliado en México.
Fue una pasión mutua indescriptible, pero a Mella lo asesinaron a los pocos meses, en enero de 1929, hecho en el que implicaron a Tina, a quien se dice que salvó Diego Rivera.
La muerte de Mella desencadenó en Tina su propia y lentísima muerte. Todo ese año se dedicó a la fotografía y al Socorro Rojo (una rama del Partido Comunista), y para diciembre ya la habían invitado a presentar sus trabajos en la Biblioteca Nacional.
Fue su primera exposición, pero también la primera y última vez que se le reconoció como creadora.
Fue cuando proclamó su condición de simple fotógrafa al servicio de la causa socialista. Las obras suscitaron encendidos elogios de la crítica, porque constituían un espléndido testimonio del potencial artístico que encierra la fotografía.
Poco después ocurrió en México un fallido intento de asesinato al presidente electo. Muchos comunistas cayeron presos sospechosos de terroristas y entre ellos Tina Modotti fue expulsada de México en enero de 1930, un año después de ser ultimado Mella.
Tuvo sólo dos días para arreglar sus cosas e irse a Europa. Entre la poca gente que acompañó a Tina en esos días estaba un muchacho tímido, aspirante a fotógrafo, a quien regaló alguna cámara, con buen ojo, pues éste llegó a ser el más venerado fotógrafo mexicano: Manuel Alvarez Bravo.
Los 10 años de Tina en Europa fueron mortíferos. Despojada de su identidad, estuvo un tiempo en Alemania, donde sacó algunas fotos de fuerte tono satírico pero no se sintió cómoda, se hallaba quizás demasiado sola, muy temerosa en países desconocidos que además pasaban por una situación crítica.
Su único apoyo era Vittorio Vidali, un enigmático italiano de fuerte personalidad al que había conocido en el Socorro Rojo de México y que asumió el deber solidario de acompañarla en su exilio forzoso. Se dice que siguieron juntos hasta el final, más por una impostergable necesidad de apoyo que por auténtico amor.
Retirada de la fotografía, de vuelta en México, la vida de Tina se volvió muy triste. Vittorio Vidali no le brindaba demasiada atención. A sus amigos trataba de no verlos para no meterlos en problemas. Fumaba muchísimo, le dolía el corazón, vivía atemorizada y amargada, envejecida y afeada, no se reconocía a sí misma. Sigue. Influyó/tres/misma.
Murió sola, calladamente, sin quejas, en el asiento de un taxi, el 5 de enero de 1942.
Sería 40 años después cuando un grupo de teóricos feministas estadounidenses descubrieron sus obras y las valoraron en su real dimensión artística. También se deslumbraron con el coraje de esta auténtica luchadora femenina, que pagó con la vida su libertad interior.
En 1992 se publicó una novela realizada por la escritora mexicana Elena Poniatowska, denominada “Tinísima”, como llamaba Julio Mella a la fotógrafa.
En 1996, al cumplirse 100 años del nacimiento de Tina Modotti, se organizó en Finlandia una exposición con casi toda su obra importante: 118 fotografías. Fue su curadora la especialista Sarah Lowe, quien escribió un importante catálogo, producto de seis años de investigaciones.
Milenio
Ahora es cuando, la carretera Tepic-San Blas
June 25, 2009 by Revista Opción
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Este jueves, en el seno del Comité de Planeación para el Desarrollo del Estado de Nayarit (COPLADE), que preside el Gobernador Ney González, serán dados a conocer los pormenores del proyecto de construcción de la carretera Tepic-San Blas.
De acuerdo con la información del Secretario de Planeación, Felipe Prado Hopfner, el acto de referencia se realizará en el recinto ferial, y al mismo asistirán representantes de los sectores público, social y privado de Nayarit.
“El empezar a construir esta carretera es un parteaguas en la historia de Nayarit, y creemos importante dar a conocer a la ciudadanía, por medio de sus líderes y del COPLADE, el arranque de la obra”, comentó el funcionario.
El secretario de Planeación dio a conocer que esta vía de comunicación, anunciada en la víspera por el Gobernador Ney González Sánchez, iniciará en el kilómetro 7 de la autopista Tepic-Villa Unión, es decir, antes de la caseta de cobro, y terminará en la bahía de Matanchén.
“Por ahí en donde es la Escuela de Ingeniería Pesquera; cruza alrededor de nueve ejidos, y consta de 36 kilómetros; es una autopista como la Tepic- Villa Unión”, precisó.
Añadió que se realizará una primera etapa de seis kilómetros, con un costo de aproximadamente cien millones de pesos; “los 36 kilómetros andarán alrededor de los 800 millones de pesos”, indicó.
En cuanto al peaje, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes —a través de la Dirección de Infraestructura y Desarrollo Carretero—, es la que determinará la tarifa a la que estará sujeta esta carretera, comentó.
Lepra, una enfermedad prehistórica
May 27, 2009 by Revista Opción
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“Le dijo Jehová a Moisés: Vuelve a meter tu mano en tu seno. Y él volvió a meter su mano en su seno; y cuando la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve” (Exodo, 4). Al igual que la Biblia, numerosos textos antiguos, como el Atharva Veda o un papiro egipcio datado en el 1.550 a. C., dan cuentan de las lesiones que provocaba hace milenios la misma enfermedad que hoy conocemos como lepra.
A la documentación escrita sobre la existencia del trastorno en la antigüedad acaba de unirse la evidencia científica. Un equipo de investigadores estadounidenses ha encontrado pruebas de la enfermedad en el esqueleto de un varón que vivió en la India en torno al 2000 a.C.
Según los datos de este grupo multidisciplinar que ha aunado el trabajo de biólogos, antropólogos y arqueólogos, la lepra lepromatosa, el tipo más grave de la enfermedad, estaba presente en la zona asiática hace más de 4.000 años de antigüedad, lo que representa la evidencia más antigua de la enfermedad de la que se dispone.
Esta infección crónica, que se contagia por dispersión aérea del ‘Mycrobacterium leprae’ -también conocido como ‘bacilo de Hansen’- provoca, principalmente, lesiones en la piel y un deterioro nervioso, aunque algunos pacientes también pueden sufrir la infiltración bacteriana en mucosas, testículos y huesos.
Precisamente el hallazgo de cambios patológicos en su área nasal y maxilar -las lesiones óseas más típicas de la enfermedad-, la existencia de problemas degenerativos en las articulaciones del esqueleto o la afectación de otros huesos, entre otros trastornos, fue lo que hizo que los investigadores sospecharan de la enfermedad.
Evidencia más antigua
“Estos cambios eran una fuerte evidencia de la manifestación de una lepra”, comentan los investigadores en su trabajo, que se publica en la revista de acceso público ‘PLoS One’.
Tras varios análisis para descartar que las lesiones se debieran a otros trastornos, como la leishmaniasis, la tuberculosis o enfermedades por treponema, entre otras infecciones, los autores del trabajo, de la Appalachian State University de Carolina del Norte (EEUU), concluyeron que la causa del problema era una lepra lepromatosa.
Según estos investigadores, esta evidencia puede usarse para rastrear los patrones de transmisión de la enfermedad en la prehistoria. De hecho, el próximo paso de este equipo es tratar de encontrar ADN del ‘Mycrobacterium leprae’ en el esqueleto para compararlo con las cepas de la enfermedad comunes actualmente en el mundo.
Aunque es una enfermedad curable, unas 250.000 personas siguen sufriendo lepra en el mundo.
El Mundo
Descubren colección única musical de Bach en San Petersburgo
March 24, 2009 by Revista Opción
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La obra del compositor alemán Johann Sebastian Bach podría adquirir una nueva visión, luego de que una colección única de textos de cantatas y pasiones que data de los siglos XVIII Y XIX, fueron descubiertos en la biblioteca Pública Imperial de San Petersburgo.
De acuerdo con especialistas, este hallazgo permitirá profundizar los estudios del músico en el período barroco, ya que la primera de las cantatas, la número 34, se consideraba de las últimas del músico y se pensaba que había sido compuesta en los años 40 del siglo XVIII.
Sin embargo, el hallazgo muestra claramente que la primera interpretación de esta cantata tuvo lugar exactamente 20 años antes, en 1727, en Leipzig, y no en Halle, cuando se pensaba que el compositor barroco dejó de componer cantatas y perdió el interés por ese género después de 1726.
El músico nació el 21 de marzo de 1685, considerado por muchos como el más grande compositor de todos los tiempos, nació en el seno de una dinastía de músicos e intérpretes, que desempeñó un papel determinante en la música alemana durante cerca de dos siglos y cuya primera mención documentada se remonta a 1561.
Su formación culminó en el convento de San Miguel de Lüneburg, donde estudió a los grandes maestros del pasado, entre ellos Heinrich Schütz, al tiempo que se familiarizaba con las nuevas formas instrumentales francesas que podía escuchar en la corte.
A partir de estos años, los primeros del siglo XVIII, Bach estaba ya preparado para iniciar su carrera como compositor e intérprete.
Una carrera que puede dividirse en varias etapas, según las ciudades en las que el músico ejerció: Arnstadt (1703-1707), Mühlhausen (1707-1708), Weimar (1708-1717), K”then (1717-1723) y Leipzig (1723-1750).
Nombrado organista de la corte ducal, Bach centró su labor en esta ciudad, sobre todo en la composición de piezas para su instrumento músical: la mayor parte de sus corales, preludios, tocatas y fugas para órgano datan de este período, al que también pertenecen sus primeras cantatas de iglesia importantes.
En 1717 Bach abandonó su puesto en Weimar, a raíz de haber sido nombrado maestro de capilla de la corte del príncipe Leopold de Anhalt, en Köthen, uno de los períodos más fértiles en la vida del compositor, durante el cual vieron la luz algunas de sus partituras más célebres, sobre todo en el campo de la música orquestal e instrumental.
Los dos conciertos para violín, los seis Conciertos de Brandemburgo, el primer libro de El clave bien temperado, las seis sonatas y partitas para violín solo y las seis suites para violoncelo solo, entre otras.
La Jornada
Gabo celebró su cumpleaños 82
March 7, 2009 by Revista Opción
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El autor colombiano Gabriel García Márquez, considerado una de las más máximas figuras literarias en Latinoamérica, cumplió ayer 82 años.
El Premio Nobel de Literatura 1982, “Gabo”, como le dicen sus amigos y admiradores, que los tiene por millones, es reconocido en todo el mundo por su habilidad para combinar la fantasía y el realismo mágico en obras como Cien años de soledad, La hojarasca y Del amor y otros demonios.
Gabriel José de la Concordia García Márquez, su nombre completo, nació en Aracataca, un pequeño pueblo de Colombia, en el seno de una familia encabezada por Gabriel Eligio García, radiotelegrafista, y Luisa Santiaga Márquez Iguarán.
Sus primeros años los pasó con sus abuelos maternos, el coronel Nicolás Márquez -su ídolo de toda la vida-, y Tranquilina Iguarán; quienes acostumbraban contarle relatos, fábulas e historias.
A la muerte de su abuelo, “Gabo” fue enviado a estudiar a Barranquilla y en 1940 viajó a Zipaquirá, donde fue becado para estudiar el bachillerato y en 1947 se matriculó en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional.
Los recuerdos de su familia y su infancia, el abuelo como prototipo del patriarca familiar, la vivacidad del lenguaje campesino y la natural convivencia con lo mágico, aparecen años más tarde -transfigurados por la ficción-, en muchas de sus obras, como La hojarasca, Cien años de soledad, y El amor en los tiempos del cólera, entre otras.
En 1947 se instaló en Bogotá y estudió cinco cursos de Derecho, algunos en la capital colombiana y otros en Cartagena, donde se hizo amigo del poeta Alvaro Mutis -quien al igual que él radica en México desde hace varios años-, pero no terminó esta carrera y prefirió dedicarse al periodismo.
A partir de 1954 trabajó como reportero y crítico de cine para el diario colombiano El Espectador, en un periodo de apasionada dedicación al periodismo, oficio que posteriormente dejó huella en su literatura y en el que escribió sus primeras obras.
En un viaje a Barranguilla conoció a un grupo de periodistas que le fascinaron y decidió orientar totalmente su vida al periodismo y a la literatura.
Se unió, pues, al “Grupo de Barranquilla”, integrado por Germán Vargas, Alvaro Cepeda y Alfonso Fuenmayor, periodista al que “Gabo” le debe el descubrimiento de los autores que más tarde se convirtieron en sus modelos literarios:
Franz Kafka, James Joyce, William Faulkner, Virginia Woolf y Ernest Hemingway, Nobel de Literatura.
Comenzó a trabajar de columnista en El Heraldo y se instaló en un cuartucho ínfimo, donde comenzó a escribir su primera novela: La hojarasca, publicada en 1955. Posteriormente fue colaborador habitual en periódicos de Colombia, Venezuela, México, España y Estados Unidos.
En 1958, en un viaje relámpago a Barranquilla, se casó con su novia Mercedes Barcha, su compañera de toda la vida y con quien procreó dos hijos, Rodrigo, quien nació en Bogotá en 1959, y Gonzalo, nacido en México, tres años después.
Tras una breve estancia en Londres y afrontando grandes carencias económicas, “Gabo” escribió La mala hora (1961) y de manera paralela, a partir de un episodio que se le desprendió de esa obra, nació una de sus mejores novelas: El coronel no tiene quien le escriba (1958).
Aunque su actividad periodística en Venezuela era en ese entonces muy intensa, no abandonó el quehacer literario. Escribiendo sólo los domingos redactó en 1961 casi todos los cuentos de Los funerales de la Mamá Grande, año en que se instaló en Nueva York, como corresponsal de la agencia informativa cubana Prensa Latina.
Tiempo después García Márquez decidió establecerse en México y probar suerte con la tercera de sus aficiones: el cine, y fue a partir de 1963 cuando consiguió debutar como guionista.
Su primer guión fue El gallo de oro y lo escribió en colaboración con Carlos Fuentes, a partir de un cuento de Juan Rulfo.
Otros trabajos en este rubro fueron “Tiempo de morir”, que dirigió Arturo Ripstein, con una adaptación de su cuento “En este pueblo no hay ladrones”.
Aunque García Márquez nunca se sintió satisfecho con sus trabajos cinematográficos, ha dicho que su “decepcionante experiencia en el mundo del celuloide” le fue de gran utilidad y lo ayudó a entender “que las posibilidades de la novela son ilimitadas”.
Tras superar una etapa de escasez literaria, ya que durante cuatro años no escribió ni una sola línea, en 1965 comenzó a crear una de sus obras que es considerada por la crítica como la más importante: Cien años de soledad.
En junio de 1967 fue presentada a todo el público, logrando un éxito sin precedentes, ya que en pocos días se agotó la primera edición y en tres años fueron vendidas más de medio millón de ejemplares.
El eje principal de la famosa novela es el realismo mágico, un género literario latinoamericano que mezcla elementos maravillosos con una narrativa muy realista. En su estilo se puede apreciar la influencia que tuvo García Márquez del escritor estadounidense William Faulkner, a quien tanto admira.
En reconocimiento a una de las figuras literarias más grandes del siglo XX, en 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura “por sus novelas y relatos, en los cuales lo fantástico y lo real son combinados en una rica composición del mundo de la imaginación”.
Para 1961 recibió el premio Esso; en 1971 fue declarado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Columbia, Estados Unidos: en 1972 obtuvo el premio Rómulo Gallegos, por su obra La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada y en 1992 fue nombrado Jurado del Festival de Cine de Cannes, Francia.
Otras obras famosas de García Márquez son La mala hora (1968), Crónica de una muerte anunciada (1981), El amor en los tiempos del cólera (1988), El general en su laberinto (1990), Del amor y otros demonios (1994) y Noticia de un secuestro (1996).
Desde 1974, García Márquez alterna su residencia entre México, Cartagena, La Habana y París, convirtiéndose así en embajador extraoficial del Continente y trabaja de manera activa en defensa de los derechos humanos.
Aunque desde hace años mantiene una lucha incansable en contra del cáncer, García Márquez continúa lleno de proyectos y sigue demostrándo una admirable energía.
Consciente de que “nunca, ni un sólo minuto, he dejado de ser periodista”, convenció a su amigo el novelista argentino Tomás Eloy Martínez para que crearan juntos un taller de periodismo, dando vida así a la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano.
En 2002 apareció el tan esperado libro de sus memorias, titulado Vivir para contarla, y en 2004 presentó su más reciente obra de ficción Memoria de mis putas tristes.
Festejo en Mocorito, Sonora
Con una crónica de un viaje a Macondo, develación de placa, teatro y concierto poético concluirá hoy viernes en Mocorito, Sonora, las celebraciones por el 82 aniversario del escritor.
En la Séptima Semana Cultural “Gabriel García Márquez” inició con la presentación del libro Tierra blanca, de Leónidas Alfaro; la conferencia “Los jóvenes y los retos del nuevo milenio” y la proyección de la película Pedro y el lobo.
Las actividades en honor del autor incluyeron tertulias, conferencias, presentaciones de libros, revistas, proyección de películas y la develación de una placa con el nombre del escritor sinaloense Leónidas Alfaro.
El Universal




