Porqué la luz empeora la migraña
January 11, 2010 by Revista Opción
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Los investigadores del Centro Médico Diaconisa Beth Israel (BIDMC por sus siglas en inglés) estudiaron a dos grupos de personas invidentes que sufrían migraña.
Descubrieron que la luz provoca una reacción en un grupo de neuronas que se activan durante un ataque de migraña, informan los científicos en la revista Nature Neuroscience.
Las migrañas son dolores punzantes que afectan por lo general un lado de la cabeza y que están asociados a varios síntomas, incluida la náusea, vómito y fatiga.
Se cree que el trastorno afecta a millones de personas en todo el mundo. Tan sólo en Estados Unidos más de 30 millones de individuos sufren migraña.
Se cree que el dolor se desarrolla cuando las meninges, el sistema de membranas que rodean al cerebro y al sistema nervioso se irritan estimulando a los receptores del dolor y provocando una serie de eventos que conducen a la prolongada activación de un grupo de neuronas sensoriales.
Además de estos síntomas, se cree que 85% de quienes sufren migraña también son extremadamente sensibles a la luz, un trastorno conocido como fotofobia.
Pero hasta ahora se desconocía la razón.
Circuito visual
Los investigadores del BIDMC descubrieron que incluso las personas ciegas que sufren migraña experimentan sensibilidad a la luz durante un ataque.
Por eso pensaron que las señales que se transmiten desde la retina vía el nervio óptico estaban de alguna forma provocando el empeoramiento del dolor.
Para comprobar esta teoría estudiaron a 20 personas ciegas.
La mitad era totalmente invidente debido a enfermedades oculares como cáncer retinal o glaucoma.
Estas personas eran incapaces de ver imágenes o percibir la luz y por lo tanto no podían mantener un ciclo normal de sueño-vigilia.
Los individuos del segundo grupo eran oficialmente ciegos debido a enfermedades degenerativas de la retina, como retinitis pigmentosa.
Aunque eran incapaces de percibir imágenes, podían detectar la presencia de luz y mantener un ciclo normal de sueño-vigilia.
“Aunque los pacientes del primer grupo no experimentaron ningún empeoramiento de su migraña cuando se les exponía a la luz, los pacientes del segundo grupo describieron un dolor que se intensificaba cuando se les exponía a la luz, en particular a las longitudes de onda azul y gris” explica el doctor Rami Burstein, quien dirigió el estudio.
“Esto sugiere que los mecanismos de la fotofobia deben involucrar al nervio óptico, porque en individuos totalmente ciegos, el nervio óptico no transporta las señales de la luz al cerebro”, agrega.
“También sospechamos que un grupo de células retinales recién descubiertas que contienen fotoreceptores de melanopsina (que ayudan a controlar las funciones biológicas como el sueño y la vigilia) están críticamente involucradas en este proceso, porque éstos son los únicos receptores de la luz que quedan en los pacientes que son oficialmente ciegos”, expresa el científico.
Neuronas de migraña
Con estas teorías, los científicos llevaron a cabo varios experimentos con animales. Después de inyectar un colorante en los ojos de ratones, trazaron la trayectoria de las células retinales de la melanopsina a través del nervio óptico hacia el cerebro.
Allí encontraron a un grupo de neuronas que se activan electricamente durante un ataque de migraña.
“Cuando insertamos pequeños electrodos en estas “neuronas de migraña” descubrimos que la luz provocaba un flujo de señales eléctricas que convergen con estas mismas células. Esto aumentó su actividad en segundos” explica el doctor Burstein.
E incluso cuando se retiró la luz, las neuronas siguieron estando activas.
“Esto ayuda a explicar porqué los pacientes dicen que su dolor se intensifica en segundos tras la exposición a la luz y mejora después de 20 o 30 minutos de estar expuestos a la oscuridad”, agrega el investigador.
Los científicos creen que este hallazgo podría ayudar a identificar nuevas formas de bloquear este circuito visual para que los pacientes con migraña puedan soportar la luz sin dolor. (BBC)
Ardi desplaza a Lucy en cadena evolutiva
October 2, 2009 by Revista Opción
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“Lucy” la mujer africana que vivió hace 3.2 millones de años dejó de ser nuestro primer antepasado en la cadena de evolución de los primates, ahora se conoce que es “Ardi” otra mujer africana de 120 centímetros de altura y que habitó en las zonas boscosas, hace 4.4 millones de años, en lo que hoy es Etiopía, el primer antepasado del hombre.
Los estudios realizados señalan que los Ardipithecus ramidus, especie a la que pertenece “Ardi” tenía la habilidad para trepar en cuatro patas a lo largo de las ramas de los árboles, al igual que lo hicieron algunos simios, pero al mismo tiempo podían caminar erguidos, lo que índica que éstos hallazgos podrían modificarán la concepción en la evolución humana.
La revista Science da a conocer este día, desde Washintong, los resultados de una investigación colegiada de 47 científicos de universidades y centros de investigación ubicados alrededor del mundo, en la que se describe el entorno en el que habitó Ardipithecus, las partes específicas de su anatomía y los nuevos hallazgos en las investigaciones sobre la línea de evolución entre los homínidos y los simios africanos.
Hasta ahora “Lucy” había ocupado un lugar privilegiado en nuestro árbol genealógico, luego de ser exhumada hace casi 35 años en las colinas etíopes del Afar (el 24 de noviembre de 1974) y a cuyo fósil de homínido más famoso se le otorgó el título de ancestro más lejano de la Humanidad.
En la investigación que se da a conocer ahora se señala que el último antepasado común compartido por humanos y chimpancés vivió hace seis o más millones de años. Aunque Ardipithecus no es el último antepasado común, probablemente compartió varias de las características de este antecesor.
Como comparación, Ardipithecus es más de un millón de años más antiguo que “Lucy”, el esqueleto parcial femenino que pertenece a los Australopithecus afarensis.
A través de un análisis realizado a los restos disponibles de “Ardi”: cráneo, dientes, pelvis, manos, pies y otros huesos, los investigadores han determinado que Ardipithecus tenía una mezcla de rasgos “primitivos” compartidos con sus predecesores, los primates del Mioceno, y rasgos “derivados”, que comparte exclusivamente con homínidos posteriores.
Sin embargo, varios de sus rasgos no aparecen en los simios africanos de la época moderna. Por consiguiente, “una conclusión sorprendente es que es probable que los simios africanos hayan evolucionado ampliamente desde que compartimos ese último ancestro común, lo que convierte así a chimpancés y gorilas vivos en pobres modelos para el último antepasado común y para entender nuestra propia evolución desde ésa época”, señala la presentación preliminar de reporte.
“En Ardipithecus tenemos una forma no especializada que no ha evolucionado mucho en la dirección de Australopithecus. Por lo que cuando vas de la cabeza a los dedos del pie, lo que ves es una criatura mosaico, que no es ni chimpancé, ni es humano. Es Ardipithecus”, dice Tim White de la Universidad de California Berkeley, quien es uno de los principales autores de la investigación.
“Con un esqueleto tan completo, y con tantos otros individuos de la misma especie en el mismo horizonte temporal, podemos realmente entender la biología de este homínido”, señala Gen Suwa de la Universidad de Toxio, paleoantropólogo del Proyecto y también uno de los principales autores de Science.
“Estos artículos contienen una enorme cantidad de datos recolectados y analizados a través de un importante esfuerzo internacional de investigación. Ellos abren una ventana a un periodo de la evolución humana de la que hemos sabido poco, cuando los homínidos primitivos estaban estableciéndose en África, poco después de separarse del último antepasado que compartieron con los simios africanos”, dijo Brooks Hanson, subeditor de ciencias físicas de Science, la revista científica con más renombre en el mundo.
Este individuo, “Ardi” era una hembra, que pesaba alrededor de 50 kilogramos y medía unos 120 centímetros de altura.
En general, los hallazgos sugieren que los homínidos y los simios africanos han seguido, cada uno, diferentes senderos evolutivos, y que ya no podemos considerar a los chimpancés como “reemplazos” de nuestro último antepasado común.
El Universal
Aumenta pobreza extrema durante gobierno de Calderón
July 21, 2009 by Revista Opción
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La Secretaría de Desarrollo Social reconoció que durante los dos primeros años del gobierno de Felipe Calderón se sumaron a la pobreza extrema cerca de 6 millones de mexicanos que no tienen acceso ni a una canasta alimenticia básica para sobrevivir.
Y advirtió que aunque la Coneval no estudio el 2009, en este año la clase media será la más afectada a causa de la recesión económica, que se reflejó en la perdida de empleo.
En términos generales, en México hay alrededor de 50 millones de mexicano con algún grado de pobreza, ya sea alimentaria, de capacidades (que abarca estudio y vestido) y patrimonial (pago de una vivienda y transporte).
“El análisis del Coneval claramente indica que en el año 2006 habían 13 millones de mexicanos que no podían comprar esa canasta básica y ahora hay 18 millones de mexicanos que no pueden comprar esta canasta básica, lo cual se explica por sí sólo”, señaló Ernesto Cordero Arroyo, titular de la Sedesol.
“Las crisis económicas lamentablemente a quienes más afecta es a la población más pobre…. Donde seguramente en el 2009 ya empezaron afectarse las clases medias”
Aseguró que aunque rebasados, los programas sociales si sirven, “pero asumiendo que hay programas que están siendo rebasados, eso no quiere decir que que no sirven, simplemente quiere decir que los programas sociales dependen más allá de una política social, dependen de precios, de situaciones de ingreso, …sino de una coyuntura económica”.
“La salida definitiva de la pobreza depende de la generación de empleo no de la política social exclusivamente, la política social está para dotar de oportunidades a los mexicanos más pobres para poder aprovechar oportunidades de empleo”, puntualizó.
Milenio
En busca de un ‘código militar’ para los soldados robóticos del futuro
February 19, 2009 by Revista Opción
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Los robots militares autónomos que combatirán en las guerras del futuro deben ser programados para regirse por un estricto “código militar”. De lo contrario, el mundo se arriesga a sufrir atrocidades indecibles en sus manos de acero.
Un prolijo informe preparado y financiado por la Oficina de Investigación Naval, un organismo secreto y de alta tecnología perteneciente a la Marina de Estados Unidos, realiza esta cruda advertencia e incluye también consideraciones acerca de un eventual escenario al estilo de ‘Terminator’ en el que los robots se vuelvan contra sus dueños humanos.
El informe, el primer trabajo serio de esta índole sobre la ética de los robots soldados, prefigura para un futuro cada vez próximo una era en la que los robots serán suficientemente inteligentes como para tomar decisiones en el campo de batalla que hasta ahora se han reservado a los humanos. Al final, advierte, los robots podrían llegar a desarrollar ventajas cognitivas relevantes sobre los soldados de la especie Homo Sapiens.
“Hay un error muy común que consiste en creer que los robots sólo harán lo que estén programados para hacer”, afirma Patrick Lin, el coordinador del informe. “Desgraciadamente, tal creencia es gravemente obsoleta: data de un tiempo en el que los programas sólo podían ser escritos y comprendidos por una única persona”.
La realidad, dice Lin, es que los programas modernos tienen códigos de millones de líneas y que los escriben equipos de programadores, ninguno de los cuales conoce el programa completo. En consecuencia, ningún individuo podría predecir con exactitud cómo interactuarían las distintas partes de los programas grandes sin realizar análisis extensivos sobre el terreno; una opción que podría o bien no estar disponible o bien ser deliberadamente desactivada por los diseñadores de los robots soldados.
La solución, sugiere, es combinar una programación basada en las normas con un periodo de ‘aprendizaje’ de las cosas que se pueden y no se pueden hacer en la guerra.
Avances en inteligencia artificial
El informe cubre una rica variedad de escenarios en los que se perfilan los asuntos éticos, legales, sociales y políticos que se plantearán cuando la tecnología robótica progrese. ¿Cómo protegeremos nuestros ejércitos de robots contra los ‘hackers’ de bandas terroristas o los fallos informáticos? ¿A quién se culparía si un robot se vuelve loco ante una multitud de civiles: al robot, a su programador, al presidente de EEUU? ¿Deberían tener los robots una ‘opción suicidio’ o deberían ser programados para defender su vida?
El informe, coordinado por el departamento de Ética y Tecnología Emergente de la Universidad Politéctica Estatal de California, advierte duramente al ejército estadounidense contra la complacencia y los atajos, ahora que los diseñadores de robots militares están metidos en la carrera por llegar al mercado y se está incrementando el ritmo de los avances en inteligencia artificial.
La sensación de premura entre los diseñadores puede haberse visto acentuada por el mandato del Congreso para que en 2010 una tercera parte de todos los aviones de ataque operativos sean no pilotados y en 2015 lo sean también una tercera parte de todos los vehículos de combate de infantería.
“La carrera por llegar al mercado incrementa el riesgo de un diseño o una programación inadecuados. Peor aún: sin un esfuerzo importante y sostenido para inculcar códigos éticos a los sistemas autónomos, hay poca esperanza de que las primeras generaciones de tales sistemas y robots resulten apropiados, pues cometerían errores que podrían costar vidas humana”, advierte el informe.
Un sencillo código ético en la línea de las ‘Tres Leyes de la Robótica’ que postuló en 1950 Isaac Asimov, el escritor de ciencia ficción, no será suficiente para garantizar un comportamiento ético por parte de las máquinas militares autónomas.
“Vamos a necesitar un código”, sentencia Lin. “Estos artilugios son militares, y no pueden ser pacifistas, así que tenemos que pensar en términos de la ética de la guerra. Vamos a necesitar un código del guerrero”.
El Mundo




