Hallan ofrenda mortuoria en Zacatecas
July 19, 2011 by Revista Opción
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Una rica ofrenda mortuoria fue descubierta en el Cerro del Teúl, al sur de Zacatecas. Está compuesta por 540 caracoles, 101 placas y 12 cuentas de concha, tres de piedra verde, un cascabel y dos pinzas de cobre, entre otros elementos, que acompañaban el cuerpo inerte de un personaje importante del lugar, el cual se supone fue enterrado entre 1100-1300 d.C.
De acuerdo a un comunicado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se señala que arqueólogos de esta institución que trabajan en lo que hoy es el sitio arqueológico Cerro del Teúl, con miras a su apertura al público en 2012, descubrieron este depósito en las proximidades de un horno prehispánico para la fundición de cobre, localizado en el 2010, y que debió funcionar entre los años 900 y 1200 de nuestra era.
De este descubrimiento el arqueólogo Enrique Pérez Cortés indicó que “debido al mal estado de conservación del esqueleto del personaje, sólo recuperamos el cráneo, restos de la pelvis y de huesos largos; por la forma en que se hallaron dispuestos, es probable que originalmente el cuerpo haya sido colocado de forma sedente (sentado)”.
“Abajo del cráneo, entre la mandíbula, se hallaron un par de pinzas de cobre. Suponemos que debieron colgar del pecho del individuo y terminaron entre los maxilares tras la desintegración del cuerpo. Lo interesante es que este objeto -que denotaba estatus-, está referido por ejemplo en el manuscrito Relación de Michoacán, en donde se observa que lo porta un sacerdote”, detalló el investigador del INAH.
En tanto, la restauradora Mariela Carrillo señaló que cada uno de los 540 pequeños caracoles hallados en la ofrenda, tienen una perforación, que indica que debieron estar cosidos formando un sartal. Mientras que las 101 placas de concha (cuadrangulares y rectangulares) conformaban un mosaico, al parecer adheridas a un soporte.
El diseño de dicho mosaico, que posiblemente cubrió la espalda del individuo enterrado, se basó en un cuadrado formado de grandes placas de concha, en cuyo centro había láminas de concha más pequeñas y cuentas de piedra verde; las orillas estaban rematadas por otras placas delgadas, abundó Pérez Cortés.
El ajuar se complementa con 12 aretes de concha con perforación al centro, una cuenta de piedra blanca, una muela que no perteneció al individuo enterrado, y varias concentraciones de fibra que deberán ser analizadas. También, a la altura de las rodillas del personaje estaba colocado un cuenco con diseños esgrafiados.
Fuente: El Universal.com
Exhibirán Rostros de la divinidad en Puebla
June 17, 2011 by Revista Opción
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Doce máscaras mayas de jade, un pectoral de concha y cinco ofrendas con que fueron enterrados seis gobernantes mayas hace más de mil años serán exhibidas dentro de la exposición “Rostros de la divinidad. Los mosaicos mayas de piedra verde”, en el museo Amparo de Puebla a partir del 18 de junio.
“Las máscaras ceremoniales de jade son las piezas más representativas de la muestra y eran el elemento central durante el ritual de inhumación de los gobernantes, porque en ellas quedaban plasmados los rasgos del soberano y los atributos de la deidad; mientras que los materiales con que fueron hechas representaban la esencia de su religión y sus costumbres”, señaló Sofía Martínez del Campo, curadora de la exposición.
Abundó que en la exhibición destacan dos tableros de piedra caliza de Pomoná que tienen relieves con la representación de un personaje femenino y otro masculino, ambos de alto rango, relacionados con la serpiente y el jaguar del lirio acuático, deidades mayas relacionadas con el inframundo, cuyas figuras se utilizaban en los tocados de los gobernantes mayas de esa civilización del periodo Clásico (250-900 d.C.).
Martínez explicó que todos los objetos -de jade, piedra caliza, cerámica, obsidiana, pedernal, concha y caracol- que se exhibirán en Puebla, tenían un significado ritual; fueron creados con motivo de ceremonias específicas, y hacían referencia tanto a eventos conmemorativos como a conceptos míticos que regían la vida de los antiguos mayas.
Esta exposición -que permanecerá hasta el 29 de agosto- estará dividida en cuatro temáticas que darán cuenta de la cosmovisión maya del periodo Clásico y la esencia de los objetos; del arte del mosaico en las máscaras funerarias y la figura del gobernante como represente del centro del universo; las ofrendas funerarias y la deformación cefálica; e imágenes de las zonas arqueológicas de Palenque, Calakmul, Oxkintok y Dzibanché.
Precisó que “al recuperar los valores originales de las máscaras mayas, mediante los diversos procesos de restauración aplicados en la última década, éstas se han transformado en elementos fundamentales para ampliar el conocimiento de los conceptos míticos, en lo que se refiere a los acontecimientos que tuvieron lugar a la muerte del personaje con el que fueron sepultadas. Por ello, estas piezas son de enorme valía dentro del patrimonio cultural mexicano, que llega hasta nosotros como ejemplos únicos del antiguo arte maya”.
De acuerdo con un comunicado de prensa del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), la muestra incluirá una estela de piedra caliza (de 1.85 X .70 X.90 cm) del Clásico Terminal (750-1050 d.C.) proveniente del área maya, cuyo relieve muestra a un soberano maya de perfil con un prisionero a sus pies; la pieza forma parte de las colecciones adquiridas en 1985 por este museo poblano.
Esta exposición, organizada por INAH-Conaculta, se expuso del 10 de marzo al 29 de mayo en el Centro Cultural Clavijero de Morelia, Michoacán, donde registró una afluencia de 15 mil 660 visitantes que conocieron la importancia de seis gobernantes mayas del periodo Clásico (250-900 d.C.), su poder, simbolismo y carácter divino, a través de la presentación de los ajuares funerarios con los que fueron enterrados hace un milenio.
La muestra también tuvo un éxito rotundo en el Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México, donde permaneció por un lapso de tres meses y tuvo más de 185 mil visitantes, quienes además de los ajuares funerarios mayas, pudieron observar objetos complementarios como relieves, cabezas esculpidas, collares, anillos, brazaletes, petos, pectorales y figurillas ceremoniales.
Según el documento; las cinco ofrendas mortuorias que se exhibirán en el Museo Amparo proceden de hallazgos registrados en los sitios arqueológicos de Palenque (Chiapas), Calakmul (Campeche), Oxkintok (Yucatán) y Dzibanché y La Rovirosa (Quintana Roo); mientras que otras tres pequeñas máscaras de un cinturón ceremonial provienen de Palenque; mientras que los objetos complementarios provienen principalmente de Calakmul, Pomoná (Tabasco), Palenque, Toniná (Chiapas) y la Isla de Jaina (Campeche).
Además se mostrarán 12 máscaras funerarias de piedra verde, restauradas recientemente por el INAH, de las cuales siete representan a gobernantes mayas con atributos del dios del maíz, y el resto -de tamaño más pequeño- remiten a distintas deidades. Se presume que estas piezas fueron elaboradas en la época prehispánica con la técnica de mosaico y con teselas de distintos materiales, como jade, concha y obsidiana.
La muestra que se presentara en Puebla incluirá reproducciones de objetos del ajuar funerario de Pakal, así como la réplica -elaborada con tecnología 3D- de la máscara de este soberano que gobernó Palenque entre 615 y 683 d.C.
El Museo Amparo se ubica en calle 2 Sur número 708, Centro Histórico de Puebla. Horario: miércoles a lunes de 10:00 a 18:00 horas.
Fuente: El Universal.com
Terminada la restauración de la Diosa del Maíz hallada en Zempoala, Hidalgo
August 19, 2009 by Revista Opción
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Con una antigüedad de alrededor de 500 años, la escultura monolítica de la diosa del maíz, Chicomecóatl, hallada recientemente en el municipio de Zempoala, Hidalgo, terminó de ser restaurada por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), para dar paso a su investigación histórica.
La pieza arqueológica, asociada a la cultura mexica y que podría corresponder a los años 1430 y 1520, fue hallada hace un par de meses por empleados de una empresa privada durante trabajos efectuados en una mina de arena, y cuyo descubrimiento fue notificado al Centro INAH Hidalgo, quien procedió a su levantamiento y resguardo.
Conformada por 60 centímetros de altura y 45 de grosor, la talla en piedra corresponde a efigie de la diosa mexica del maíz, Chicomecóatl, que en la época prehispánica también solía vincularse con la fertilidad.
La efigie representa a una deidad femenina que en cada mano porta dos mazorcas y un tocado con grecas. Su principal característica es una horadación que presenta a la altura del pecho, en la que tiene una incrustación de piedra verde, presumiblemente jade y que simbólicamente hace alusión a un chalchihuite o “cosa preciosa”.
Osvaldo Sterpone, arqueólogo del INAH, encargado del traslado de la pieza hasta la capital del estado hidalguense, y quien coordinará la investigación histórica de la misma, informó que dicha horadación, estaba cubierta por una base de cal pigmentada en tonalidades rojizas, que igualaban el rojo cenizo con el que fue decorada la talla hecha en un tipo de piedra que habrá de definirse mediante los análisis a los que será sometida.
“La piedra que presenta en el pecho simboliza la “flor de la vida”, es decir, la fertilidad que en la época prehispánica fue objeto de adoración entre los habitantes de la región”, comentó el investigador tras subrayar que la pieza se encontró relativamente cerca del sitio arqueológico de Santa Ana.
Sterpone comentó que prematuramente la escultura podría fecharse hacia el periodo del Posclásico Tardío, entre los años 1430 y 1520 de nuestra era, temporalidad en la que el imperio mexica pobló esta región del actual estado de Hidalgo, para el usufructo de la obsidiana y otros materiales importantes para el comercio azteca.
La restauración de la Chicomecóatl —que presenta un excelente estado de conservación— estuvo a cargo de la especialista Virginia Carrasquel, del Centro INAH Hidalgo, cuya labor implicó un proceso de limpieza, estabilización y preservación, antes de haber sido expuesta en el Museo Comunitario de Zempoala, los días 7 y 8 de julio.
Una vez devuelta al Centro INAH Hidalgo, la pieza fue resguardada en el almacén de bienes culturales donde los próximos días se iniciarán los estudios históricos para determinar con precisión la influencia que tuvo esta deidad en esta región.
Respecto al contexto del hallazgo, el arqueólogo Sterpone mencionó que no se encontró ningún otro elemento asociado a la talla localizada en una mina de arena, en la comunidad San Pedro Tlaquilpan.
“No existen estudios arqueológicos en la región que abunden sobre el tema de la Chicomecóatl, por lo que se habrá que recurrir a la consulta de fuentes históricas. En este sentido, sólo existe el antecedente de otra escultura similar que se halló en la década de los 70, en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo”, concluyó el arqueólogo.
Instituto Nacional de Antropología e Historia




