Nace una nueva familia de fármacos contra el cáncer de mama
June 25, 2009 by Revista Opción
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A los lectores habituales de la revista ‘The New England Journal of Medicine’ les sorprenderá que esta publicación le dedique espacio en su último número a un ensayo en fase I con 60 pacientes. Sin embargo, la decisión está justificada porque dichos resultados abren la puerta a una nueva familia de fármacos contra el cáncer de mama.
Se trata de los inhibidores de PARP, una familia de medicamentos cuyos primeros resultados ya se dieron a conocer en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), celebrada en Orlando, EEUU.
En esta ocasión, un equipo dirigido por Johann de Bono, del hospital británico Royal Marsden, ha demostrado que uno de estos fármacos es seguro y bien tolerado; pero además que es eficaz en los portadores de una mutación en los genes BRCA1 y BRCA2 (que predisponen a la aparición del cáncer de mama hereditario).
Como explica la doctora Judith Balmaña, oncóloga del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, el nuevo tratamiento (una pastilla) emplea una estrategia terapéutica denominada ‘letalidad sintética’. Es decir, se aprovecha de un defecto genético que tienen las células tumorales pero no las sanas (la incapacidad de BRCA para reparar el ADN) para causarles un segundo error. “Al inhibir otro mecanismo de reparación alternativo como es PARP, la célula tumoral queda indefensa”.
Como una mesa coja
“Si tú tienes una mesa [la célula maligna] con cuatro patas y una está rota (BRCA), es posible que se mantenga de pie en equilibrio. Pero si se rompe una segunda pata (PARP), la mesa se viene al suelo”, pone como ejemplo. De esta manera, olaparib actuaría como desencadenante de la caída de esas mesas cojas que son las células tumorales con un defecto en BRCA1 y 2.
La doctora Balmaña se muestra convencida de que el estudio es “una gran noticia”. No hay que olvidar que, hasta ahora, las mujeres con un cáncer de mama con defectos en BRCA reciben el mismo tratamiento que cualquier otro tumor de mama esporádico. Un optimismo que comparten Dirk Iglehart y Daniel Silver en un editorial que publica la misma revista: “[El trabajo] abre una nueva dirección en el desarrollo de antitumorales”.
Balmaña participa desde Vall d’Hebron en otro estudio con este mismo fármaco en fase II (junto con el Hospital Clínico de Valencia), para tratar a mujeres con el llamado cáncer de mama ‘triple negativo’ antes de la cirugía. “Estas mujeres [cuyas células malignas carecen de receptores para estrógenos, progesterona y la proteína HER2] responden bien a la quimioterapia, pero tienen un alto riesgo de recaída”, explica.
En este sentido, el doctor Miguel Martín, presidente del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM), asegura que esta familia de fármacos tiene toda la pinta de convertirse en “el Herceptin del triple negativo”, es decir, el equivalente del medicamento que ha revolucionado el tratamiento de los tumores HER2 positivo. “Oíremos hablar mucho de los inhibidores de PARP, porque van a cambiar radicalmente el tratamiento de estas mujeres. En la revista NEJM tienen que estar muy seguros de su impacto para publicar un fase 1″.
El Mundo
Un servicio de salud cómplice del virus
May 3, 2009 by Revista Opción
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Hace dos días que la gripe no mata a nadie en México. Ya se sabe que las muertes confirmadas son 16, pero unas jornadas atrás -cuando el Gobierno barajaba una cifra de hasta 160 fallecimientos atribuibles al nuevo virus-, los periodistas preguntaban una y otra vez a cuanto responsable institucional se les ponía delante: ¿Por qué está muriendo gente en México y en otros países no? La respuesta siempre era la misma: “Porque los enfermos llegan tarde al hospital, cuando ya no se puede hacer nada por ellos”. A los periodistas -también al que suscribe- se les olvidaba insistir con una pregunta capital: ¿y por qué llegan tarde?
Vaya por delante una pista. O mejor, dos. El caso de Manuel y el de Óscar. Manuel tiene 63 años. El martes día 21 de abril se sintió mal, con los síntomas de una gripe. El miércoles, empeoró. El jueves, ya estaba fatal. “Mi esposa me llevó con el doctor César Decanini, a su consultorio del Hospital Inglés. En cuanto me revisó, me dijo: yo creo que es influenza. Voy a buscar al especialista”. Unos minutos más tarde, Manuel era sometido a pruebas de sangre, radiografías, tomografía, suero, medición de la capacidad respiratoria… “A las diez de la noche, el prestigiado médico neumólogo Eulo Lupi me informa que debo ser hospitalizado, que mi capacidad respiratoria está al 50% y que los pulmones se están deteriorando con rapidez. Por suerte, el doctor Decanini tenía en su consultorio una caja del antiviral indicado. Tomé la pastilla”.
El segundo caso es el de Óscar. Cinco años y siete meses. El jueves 16 de abril, el niño se puso mal. Su madre lo llevó a la clínica 11 del Seguro Social. “No lo quisieron recibir”, cuenta su tía, “porque no tenía fiebre. Nos dijeron que era una gripe normal”. Por la tarde, Óscar empezó a vomitar y lo llevaron a otra clínica del Seguro Social. Tampoco lo atendieron. Al día siguiente, a las seis de la mañana, Óscar empezó a sufrir convulsiones y, entonces sí, lo ingresaron de urgencia. Cinco horas después el niño ya estaba muy grave con un cuadro de neumonía. Lo pasaron a un cuarto de Terapia Intensiva… junto con otros ocho niños.
Casi no es necesario decir que Manuel se salvó. Óscar, en cambio, murió a los nueve días de sentir los primeros síntomas, tras sufrir un calvario de hospital en hospital. Manuel es dirigente de un importante partido político, fue secretario (ministro) de Relaciones Exteriores, diputado federal y hasta candidato a la presidencia de la República. Óscar, en cambio, era el hijo menor de una familia sin recursos.
¿Quiere decir esto que en México están sobreviviendo los ricos y muriendo los pobres? No hay datos para responder con certeza a esa pregunta. Entre otras cosas, porque el Gobierno tiene guardada la lista de los 16 fallecidos en un cofre con siete cerrojos. Según el secretario de Salud, José Ángel Córdova, el mutismo sobre la identidad de las víctimas intenta evitar “la estigmatización” de sus familias. Pero lo que sí es incontestable es que fuera de México se están detectando muchos casos de influenza y, salvo en Estados Unidos -donde sí falleció un niño mexicano de 23 meses-, nadie ha muerto por el momento. Más allá del desenlace, lo que sí demuestran de forma muy gráfica los casos de Manuel y de Óscar es la forma del mexicano de enfrentarse a la enfermedad.
Durante los últimos días, inspectores de la Organización Mundial de la Salud han recorrido los estados de México donde se han producido casos de esta gripe -mortales o no- intentando descubrir algún común denominador entre las víctimas. No lo han encontrado de una forma determinante, aunque uno de ellos ofrece su sensación sobre el terreno. “Está muriendo gente pobre. ¿Por qué? Porque es la gente que está acostumbrada a ponerse enferma, a pasar gripes más o menos fuertes y no ir al médico. Si los mismos síntomas los tiene un soldado de una base americana, en 10 minutos está en la enfermería. Es una cuestión de costumbres sociales. La gente sabe que acercarse al médico cuesta dinero”.
Hay una frase muy común en México entre las clases más humildes: “Tú te puedes sentir mal, pero no te puedes enfermar”. La enfermedad es una ruina. Nadie va al médico a las primeras de cambio. Y, desde luego, nadie va al médico por una gripe más o menos fuerte. Ir al médico -salvo para las clases exclusivas que disponen de seguro médico y hospitales de lujo- supone casi siempre una pérdida considerable de tiempo y de dinero.
México ha crecido mucho en los últimos años y hasta se trata de tú a tú con los países más desarrollados del mundo. Pero ese estirón no está siendo homogéneo. Para desesperación de sus gobernantes y vergüenza de sus conciudadanos, la imagen que México está ofreciendo estos días al mundo es la de un gigante al que se le quedaron cortos los pantalones. Estos días de angustia están dejando al descubierto las pantorrillas del sistema. La guerra al narcotráfico dejó casi en el olvido que un 40% de sus 100 millones de habitantes vive en la pobreza absoluta. Y el brote de la gripe está poniendo al descubierto que el sistema de salud no está a la altura de las circunstancias.
¿Qué hace un mexicano cuando se siente enfermo? Lo que viene a continuación es la síntesis de un sondeo realizado entre vecinos del Distrito Federal con distintos niveles de ingresos. Lo primero que hace, coinciden todos, es aguantar. A ver si se pasa la fiebre, a ver si con un vaso de leche caliente y una buena cura de sueño… Lo siguiente es acudir a la farmacia.
La cuestión farmacéutica merecería capítulo aparte. Los medicamentos en México son más caros que en Europa y que en la mayoría de los países de su entorno, pero tienen una.. ¿ventaja?: se venden sin receta en cualquier esquina. Hay cadenas de farmacias que están abiertas a todas horas. Y disponen de todo. Desde ansiolíticos hasta Viagra. Para fomentar el consumo de sus productos, los dependientes ofrecen de vez en cuando muestras gratuitas a sus clientes. De la misma forma que en un supermercado se convida al cliente a una porción de queso manchego. Antes de que se asustaran por los crímenes del narcotráfico, los norteamericanos cruzaban la frontera en romería para abastecerse de toda clase de potingues.
La segunda opción -si el medicamento no ha hecho efecto-es mover “la palanca”. La traducción al español peninsular sería “buscar un enchufe”. El mexicano es experto en eso. No por afición, sino por necesidad. Una vez que se llega al consultorio o al hospital, y hasta cuando los casos son graves, es fundamental buscar a un amigo que agilice los trámites para ver al doctor.
Los mexicanos saben -y así lo atestiguan las encuestas- que sus médicos son buenos, incluso muy buenos, y que los hospitales del servicio sanitario disponen de instrumental moderno y eficaz, pero no suficiente. De hecho, el paciente tiene que pagar en muchos casos parte del tratamiento. “A mí me pasó el otro día”, explica el padre de un muchacho que estuvo ingresado recientemente, “la atención fue muy buena, pero el hospital no disponía de determinadas medicinas que le hacían falta a mi hijo. Me dijeron que la única solución era que yo las consiguiera en el exterior. No se trataba de un caso de corrupción ni de negocio encubierto. Sencillamente, no disponían de ellas. Así que salí del hospital, fui a la farmacia de enfrente y las compré”. En ocasiones, el paciente tiene que seguir idéntico método para conseguir las gasas que se van a usar en su operación y hasta la válvula que le van a implantar.
Un porcentaje considerable de médicos mexicanos trabaja media jornada en la sanidad privada -hospitales al nivel de los mejores de Estados Unidos o de Europa- y la otra media en la pública. “El sistema es perverso”, admite uno de los doctores que practica el doblete, “pero funciona. A veces, a mi consulta del Seguro Social llega una persona con una dolencia determinada. Yo la atiendo, pero tanto esa persona como yo sabemos que, cuando salga de mi consulta, la próxima cita ya no se producirá hasta dentro de semanas o incluso meses. ¿La solución? Que la próxima cita sea en mi consulta privada. En el caso de que necesite ser intervenido quirúrgicamente, yo intentaré -si veo que esa persona no tiene los recursos suficientes- traspasarla de nuevo al sistema público, para que sea operada de forma gratuita…”. El sistema está tan acostumbrado a funcionar con ese juego de palancas que los dos grandes servicios paralelos de salud -uno para los trabajadores comunes y otros para los funcionarios públicos- disponen de personas que facilitan el mecanismo a colectivos determinados como periodistas o políticos…
Todo iba funcionando gracias a un sistema de equilibrios fascinante -como tantas otras cosas en México- hasta que llegó la epidemia de gripe. Todo el mundo se percató de las graves fallas del sistema. Los laboratorios para analizar el virus no funcionaron y las muestras tuvieron que enviarse a Estados Unidos y Canadá. El Gobierno dispone de un millón de tratamientos antivirales, pero eso sólo supone que puede atender a un 1% de la población… El país que quería salir en la foto de los más grandes se ve obligado a reconocer que necesita con urgencia que el mundo le facilite millones de dosis de antivirales, 200 millones de mascarillas, cantidades ingentes de pañuelos desechables…
Desgraciadamente, en apenas dos semanas ha cambiado radicalmente la imagen de México en el mundo. De los abrazos con Barack Obama, el presidente Felipe Calderón ha pasado a estar prácticamente enclaustrado en su residencia oficial de Los Pinos. De su voluntad dependerá la fecha en que los 33 millones de estudiantes y los dos millones de profesores regresen a las aulas. Será una decisión complicada. Tan difícil que dicen que le provoca un gran malestar y arrebatos de mal genio. ¿Está el sistema de salud preparado para decirle al presidente de la República la fecha en que los niños mexicanos puedan volver seguros a la escuela?
El País
Desarrollan píldora que borra los recuerdos
March 20, 2009 by Revista Opción
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El ser humano a lo largo de su vida, se ve expuesto a un sin fin de circunstancias que marcan su comportamiento de diferentes formas. Algunas experiencias son positivas y otras son completamente opuestas. ¿Quién no quisiera borrar los malos recuerdos o miedos que atormentan la existencia?
Lo que parecía algo imposible, podría ser una realidad. Una vez más la ciencia trabaja para sorprender a la humanidad, ahora con una píldora capaz de eliminar de nuestra mente todo aquello que nos acongoja.
Investigadores holandeses desarrollan en sus laboratorios una pastilla basada en propranolol, un fármaco usado para tratar la presión arterial y que según sus investigaciones es también capaz de bloquear los malos pensamientos, mediante la toma de una dosis justo antes de la remembranza de algún recuerdo.
Una vez ingerida la píldora, esta realiza un bloqueo en la reconciliación de la memoria, provocando que la capacidad de recordar determinado pensamiento sea casi imposible; generando la posibilidad de crear una nueva experiencia en lo que es un amargo recuerdo.
Los primeros estudios se realizaron en arañas, a las que se les aplicó una dosis de propranolol, actuando de forma positiva en estos insectos, cuyos aparentes miedos desaparecieron gracias al fármaco, según explica la revista Nature Neuroscience
El experimento también se aplicó de igual forma en cuarenta sujetos, quienes fueron expuestos previamente a condicionamiento, asociando imágenes de arañas con estímulos dolorosos.
Con los cuarenta individuos, se formaron dos grupos. Al primero uno de ellos se les aplicó una dosis de 40mg de propranolol, a la otra parte un placebo. Los resultados fueron contundentes; quienes recibieron el fármaco, olvidaron su miedo asociado a las arañas, mientras que los que no tomaron la pastilla, tuvieron un efecto contrario.
El efecto de esta píldora, está generando diferentes opiniones entre especialistas; Tva.com.mx, platicó con la Psicóloga Aurora González Bueno, quién dio su punto al respecto del uso de propranolol en las personas para borrar sus recuerdos:
“Utilizar este tipo de medicamentos para tratar a pacientes con experiencias traumáticas, puede ser muy peligroso, pues el uso de los fármacos podría generar desde una simple adicción en las personas, hasta daños severos en órganos internos y en el caso del uso indebido del propranolol, modificar de forma negativa el comportamiento de las personas.
Cada individuo constituye su forma de ser con base a sus experiencias negativas o positivas, y el alterar esto puede cambiar la esencia de cualquier ser humano. Además, este tipo de tratamientos sólo bloquea los recuerdos negativos, creando la posibilidad de tener recaídas, afectando emocionalmente a los pacientes.
Sin duda es un gran avance en la medicina, pero habrá que esperar el resultado final de las investigaciones; y combinar una terapia psicológica para atacar de raíz los miedos que existen en las personas”.
Los especialistas del sitio de Internet PsychCentral, afirman que el propranolol no sirve para borrar mágicamente los recuerdos de las personas, desprestigiando las investigaciones de los científicos holandeses.
Aún falta mucho para poder comercializar este medicamento. Es necesario pasar por diversas pruebas. Sin embargo, no es la primera vez que se habla de alguna píldora capaz de borrar los recuerdos; en 2007 LiveScience publicó los estudios realizados por investigadores de la Universidad de Harvard y la Universidad de MacGill, respecto a un fármaco capaz de generar amnesia, cuya fórmula incluía al propranolol.
El cine también se ha involucrado en el tema, con la película Eternal Sunshine of the Spotless Mind. En este filme norteamericano del año 2004, se plantea la posibilidad de borrar los recuerdos de las personas, con resultados no tan positivos como se pensaba.
TVA




