Buscan salvar al pato de Madagascar
November 7, 2009 by Revista Opción
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Tras enfrentar dificultades debido a un severo clima y enfermedades, un equipo de expertos logró completar una instalación para la cría en cautiverio de estos patos.
El plan de rescate fue diseñado luego que los científicos se dieran cuenta de que estos ejemplares estaban a punto de extinguirse.
Se pensaba que el pochard de Madagascar se había extinguido a finales de la década de 1990, pero fueron redescubiertos en 2006 y ahora integran la lista de las especies críticamente amenazadas.
El proyecto involucró al Durell Wildlife Conservation Trust así como el Wildfowl and Wetlands Trust (WWT)
Estas aves se encuentran en un lago volcánico en Madagascar.
Durante una visita de reconocimiento al lago a principios de este año, sólo se avistaron seis hembras y se recogió evidencia de que polluelas de apenas unas semanas de nacidas habían muerto.
Por ello, se tomó la decisión de proteger a los pocos patos que quedaban mediante un programa de cría en cautiverio.
Científicos monitorearon a las aves durante la temporada de reproducción y se dieron cuenta cuándo las patas estaban preparándose para poner huevos.
Seguidamente los especialistas volaron a Madagascar para colocar los preciosos huevos en cautiverio.
El doctor Glyn Young del Durrel Wildlife Conservation Trust dijo que había sido “una carrera contra reloj” llegar al lago antes de que los huevos comenzaran a ser empollados.
“Fuertes tormentas eléctricas habían retrasado nuestra llegada al país. Una vez que el equipo pasó por la aduana, tuvimos que esperar tres días mientras reparaban un puente que era la única vía de acceso al lago”, comentó.
“¡Para empeorar las cosas, tras haber llegado al lago todo el equipo se enfermó!”, añadió Young.
Sin embargo,luego de todas las dificultades el equipo tomó parte de un hotel local para crear una instalación temporal de cría de patos en cautiverio.
Posteriormente, el equipo viajó al lago y removió un lote de huevos listos para empollar ubicado en un nido cerca del lago.
“Los huevos fueron empollados al lado del lago”, afirmó Andrew Terry del Durrel Wildlife Conservation Trust.
“Instalamos un laboratorio en una carpa con todos los equipos y las polluelas salieron del cascarón en una incubadora”, agregó.
Los polluelos recién nacidos fueron trasladados a la instalación de cría en cautiverio en un vehículo de doble tracción.
“Se trató de un delicado viaje de ocho horas en vías de mala calidad”, dijo Terry.
Peter Cranswick de WWT señaló que: “”Llevar a estas aves para que sean criadas en cautiverio forma parte de un proyecto de conservación de 20 ó 30 años que también ayudará a restaurar los pantanos de la región”.
Se informó que los ocho patitos rescatados se encuentran en buen estado de salud. Ellos representan una gran proporción de la población ya que en 2008, sólo fueron encontradas 25 aves adultas.
Los trabajos continúan y el equipo intentará dejar a salvo dos nidadas más en las próximas semanas. (BBC)
El reciclaje de chanclas, un arma contra la invasión de basura asiática en África
March 16, 2009 by Revista Opción
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Aparentemente inocentes, las chanclas se han convertido en una auténtica pesadilla para los habitantes de las playas del norte de Kenia, adonde cada año las corrientes marinas arrastran decenas de miles de estas baratas zapatillas procedentes de toda Asia.
“La Corriente de Somalia provoca que cada año miles de pares de chanclas procedentes de China, la India, Malasia e incluso Madagascar acaben en las playas de Kenia”, declara Julie Johnstone, experta en corales y fundadora de la innovadora The Flip Flop Recycling Company, una empresa única en el mundo especialista en la recogida de este tipo de zapatos, que luego transforman en todo tipo de utensilios.
Sólo en 2008, los 150 colaboradores que la empresa tiene patrullando las playas kenianas recogieron 12.000 kilos de chanclas desechadas, o el equivalente a 36.000 pares. En sus cuatro años de vida, han recogido 70 toneladas.
“Los océanos se han convertido en inmensos vertederos de basura de todo el mundo”, declara desde su despacho-taller en Nairobi la también conservacionista marina quien lamenta que hoy en día los océanos estén “tan devaluados” y que todas las basuras “acaben en el mar”, que sufre “unos niveles de contaminación extremadamente altos”.
“¿Sabías que hay un vertedero flotante de un kilómetro de profundidad que se extiende entre Japón y Hawai?”, inquiere Johnstone, en alusión a la masa flotante de plásticos y desechos que según denuncian desde hace años algunos científicos estadounidenses equivale a dos veces el tamaño de Estados Unidos.
Impacto en el ecosistema marino
El impacto medioambiental y marítimo, no solo de las chanclas sino de todo lo que acaba en el agua, es devastador. Según el Programa Medioambiental de la ONU, cuya sede mundial también se encuentra en Nairobi, los residuos de plástico causan la muerte de más de un millón de aves marinas al año, así como de más de 100.000 mamíferos acuáticos, que confunden cepillos de dientes, bolsas de plásticos y jeringuillas con comida. La misma agencia de Naciones Unidas estimó en 2006 que cada milla cuadrada de los océanos alberga 46.000 piezas de plástico flotantes.
Desde Nairobi, centro de operaciones de The Flip Flop Recycling Company, que el año pasado quedó finalista en World Challenge de la BBC, coordina la recogida y transformación de chanclas, pero también se encarga de que la tarea tenga un fin social, proporcionando un trabajo a los más necesitados, especialmente a las mujeres.
“Nuestro objetivo es limpiar el mar, pero también dar un trabajo creativo a los locales, que aprendan que el arte puede ser una salida al desarrollo”, explica Johnstone, quien también ha involucrado en la tarea a hombres y mujeres de Kibera (Nairobi), uno de los mayores poblados chabolistas del continente negro que da refugio a un millón de personas.
“La idea es lanzar el mensaje de que en África tenemos la solución a problemas globales como la contaminación de los océanos”, apunta esta “apasionada de los océanos”, tal y como se define.
Todo empezó en la isla keniana de Kiwayu, en la frontera con Somalia, donde Johnstone trabajaba para WWF. “De repente un día descubrí que las mujeres locales se dedicaban a recoger las sandalias y que muchos niños las convertían en juguetes”, cuenta esta mujer perteneciente a la minoría de kenianos blancos que todavía existen en el país.
Hoy, The Flip Flop Recycling Company no sólo hace juguetes, sino también todo tipo de complementos y útiles a partir de chanclas, pero también de bolsas de plástico, neumáticos y todo lo que salga del mar.
El Mundo




