AMPF ejerce acción penal contra seis detenidos por delincuencia organizada

December 9, 2009 by Revista Opción  
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Policia-FederalLa Procuraduría General de la República a través de su Delegación Estatal en Nuevo León consignó ante el Juzgado Tercero de Distrito en la entidad a Juan Carlos Lara Escobedo (a) “El Nano”, Carlos Ortiz Jiménez (a) “El loco”, Andrés Muñoz Díaz (a) “El Fay”, Edgar Nicandro Sánchez Mier, Martin Sánchez Mier y José Luis Rodríguez López por su probable responsabilidad en la comisión de delitos de acopio de armas de fuego y posesión de cartuchos de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, y contra la salud, en la modalidad de posesión de marihuana con fines de comercio en su hipótesis de venta.
Además de lo anterior, a Lara Escobedo, Ortiz Jiménez y Muñoz Díaz se les consignó también por el delito de delincuencia organizada, portación de arma de fuego del uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, portación de granada de fragmentación, portación de arma de fuego sin licencia, resistencia de particulares y el delito de tentativa de homicidio calificado.
De acuerdo con la averiguación previa PGR/NL/ESC/2417/CS-D/2009 los indiciados fueron detenidos durante un enfrentamiento que sostuvieron contra elementos militares en la colonia Bosques de la Silla, en el municipio de Juárez, con marihuana, armas de fuego, granadas de fragmentación, cartuchos de diferentes calibres, cargadores, vehículos y teléfonos celulares.
Una vez integrada la averiguación previa, los indiciados fueron consignados ante el Juez, quedando Lara Escobedo y Muñoz Díaz internos en el penal del Topo Chico, mientras que Ortiz Jiménez, Nicandro Sánchez Mier, Martín Sánchez Mier y Rodríguez López, continúan en el Hospital recuperándose de las lesiones ocasionadas durante dicho enfrentamiento.
El Gobierno Federal continuará sosteniendo con firmeza un compromiso indeclinable con la sociedad para fortalecer el Estado de Derecho y garantizar la seguridad pública en todo el país.

Josmar: usé calcetines para fabricar ‘bomba’

September 13, 2009 by Revista Opción  
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Al comparecer por primera vez ante una juez federal, el pastor boliviano Josmar Flores Pereyra ratificó sus declaraciones ministeriales, en las que reveló que usó latas, cinta adhesiva y sus calcetines para fabricar el artefacto con el que llevó a cabo el pasado miércoles el fallido secuestro de un avión de Aeroméxico, su tripulación y 104 pasajeros.
Durante la audiencia de declaración preparatoria, Flores Pereyra narró como pudo pasar sin ser detectado por los arcos detectores de metales y de Rayos X del aeropuerto de Cancún, Quintana Roo, al explicar que pasó por separado las latas, la cinta y los calcetines.
La confección de la supuesta bomba la hizo en la sala de espera, donde no hubo vigilancia y ante la mirada de todos, sin que nadie le dijera nada o provocara temor o miedo.
Aunque se reservó su derecho a declarar en esta audiencia, el pastor boliviano escuchó las acusaciones de sabotaje, secuestro y ataques a las vías de comunicación que hay en su contra y que se configuraron con las declaraciones de la tripulación del vuelo 576 de Aeroméxico.
Luego de esta audiencia, la juez cuarto de distrito de procesos penales federales, Tassia Cruz Percero cuenta con 72 horas para definir si dicta o no la formal prisión al pastor boliviano y quien aseguró que nadie le pagó por su acción, e insistió en no estar loco ni pretender hacer daño a nadie con su proceder.
El Universal

La movilización estéril de las mujeres afganas

August 24, 2009 by Revista Opción  
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A diferencia de lo que se puede pensar, las mujeres afganas ni se quedaron encerradas en casa, ni calladas bajo el burqa, sino todo lo contrario. Se movilizaron más que nunca para participar en las elecciones presidenciales y provinciales del pasado jueves y hacer oír su voz en una sociedad regentada por hombres.
La red de asociaciones de mujeres ‘Afghan Women’s Network’ (AWN) lanzó a principio de agosto en Kabul la campaña de los cinco millones, con la que pretendía que cinco millones de afganas ejercieran su derecho al voto. Afifa Azim, presidenta de AWN, explicaba cómo habían hecho tal cálculo: “‘Afghan Women’s Network’ la forman 65 asociaciones femeninas y 3.000 mujeres a título personal en todo Afganistán y pensamos que, a través de ellas, podíamos movilizar a tres millones de electoras. Quisimos ser optimistas y añadimos dos millones más. De ahí los cinco millones”.
La campaña se estrenó con un acto multitudinario en Kabul, en el que participaron un millar de mujeres de las 34 provincias del país, tocadas todas con un pañuelo de color verde y franjas negra y roja, como la bandera afgana. Verlas reivindicar sus derechos impresionaba.
Su movilización no acabó aquí. Durante los últimos meses las asociaciones de mujeres se reunieron con los principales candidatos a la Presidencia para pedirles que se comprometieran por escrito a que el 30% de los cargos del nuevo Gobierno lo ocuparan féminas. “Hamid Karzai nos dijo claramente que él no iba a poner eso por escrito ni loco”, explica Azim, en alusión al aún presidente afgano. Su principal rival, Abdulá Abdulá, se mostró más abierto a la propuesta y les aseguró que les enviaría tal compromiso. “Pero no recibimos nada”, destaca la presidenta de ‘Afghan Women’s Network’. Y el ex ministro de Finanzas Ashraf Ghani, que inicialmente se perfilaba como el tercero en la contienda electoral, tampoco quiso comprometerse.
Las mujeres esperaron hasta el último momento conseguir la rúbrica de algún candidato, pero acabó la campaña electoral y ninguno de ellos estuvo dispuesto a poner negro sobre blanco sus compromisos en materia de mujer.
La movilización del voto femenino tampoco sirvió de nada. No porque las mujeres no quisieran votar –las sensibilizadas por las asociaciones de mujeres estaban animadas a ello-, sino porque no encontraron dónde hacerlo. En muchas provincias no había colegios electorales para ellas o se habilitaron muy pocos –en Afganistán hombres y mujeres votan en lugares separados-, o dichos colegios carecían de personal femenino, cosa que hizo que muchas se abstuvieran de ir. En algunos casos lo único que falló fue que en la entrada del colegio electoral no hubiera una mujer que se encargara de cachear y registrar el bolso a las votantes y, por razones de seguridad, no se dejaba entrar a nadie sin antes someterse a dicho control. Había policías varones que se encargaban de ese cometido, pero no féminas. Algunas votantes, pues, se quedaron en la puerta. Así lo denuncia un informe de observadores electorales.
A todo esto hay que añadir la situación de seguridad –en muchas provincias se repitieron los ataques con cohetes y artefactos explosivos, y la amenaza de los talibán- que no invitaba a salir a la calle y menos aún arriesgar la vida por una papeleta.
“Como máximo participó entre un 5 o un 10% de mujeres”, dice una observadora electoral que pide que se mantenga su anonimato hasta que los informes oficiales sobre el cúmulo de irregularidades que rodearon las elecciones afganas se hagan públicos.
En el primer Gobierno de Hamid Karzai tres mujeres formaban parte de su gabinete como ministras, a pesar de que las mujeres no necesitaron movilizarse para ello. “Así lo marcó la conferencia de Bonn”, recuerda Azim, en referencia a la conferencia internacional auspiciada por las Naciones Unidas que se celebró en dicha ciudad alemana en diciembre de 2001 y de donde salió el primer ejecutivo transitorio de Afganistán, tras la caída del régimen talibán. Entonces, la comunidad internacional decía que una de las razones de su intervención en Afganistán era salvar a las mujeres afganas de la barbarie de los fanáticos barbudos.
Siete años y medio después, nadie parece acordarse de eso. Ahora sólo hay una única ministra en el Gobierno afgano, que se encarga precisamente de la cartera de Asuntos de la Mujer. Y no importa que ellas no hayan votado, a pesar de que la comunidad internacional era la que financiaba estas elecciones. Con 223 millones de dólares, para ser exactos.
El Mundo

Cantar bajo las balas del narco

August 17, 2009 by Revista Opción  
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Ser cantante ‘grupero’ en México, de los que incluyen narcocorridos en su repertorio, debería estar tipificado como profesión de riesgo, como viene a reafirmar el asesinato a tiros de Carlos Ocaranza, ‘El Loco Elizalde’. Con su muerte son ya al menos nueve los intérpretes asesinados por disparos —presuntamente del narcotráfico, aunque nunca se llega a confirmar— desde 2006. Y unos cuantos representantes, además.
El artista, de 32 años, fue ‘ultimado’, como le dicen aquí, tras ofrecer un concierto la madrugada del domingo en el bar ‘La Revancha’, situado en Guadalajara, una de las tres grandes metrópolis de México, conservadora y donde el narco hace poco ruido comparado con otras zonas (lo que no quiere decir que no esté).
Al término de la actuación, dos presuntos sicarios le esperaban para firmar en su cuerpo con plumas de las que escupen plomo. ‘El Loco Elizalde’ moría instantáneamente a las puertas de su camioneta, con un disparo a quemarropa en el pecho y otro en la cabeza, y su representante resultaba gravemente herido. Los asaltantes huyeron impunes a lomos de una moto, según los reportes policiales de la fiscalía estatal.
La muerte de ‘El Gallo de Oro’
Su muerte es casi un calco de la de su pariente Valentín Elizalde, ‘El Gallo de Oro’ —relación exacta indeterminada, por el momento—, un ‘grupero’ de gran éxito que fue acribillado por ocho balazos en noviembre de 2006. La voz de ‘Lobo domesticado’, que no llegaba a la treintena (tenía veintisiete), había adquirido fama más allá de su terruño en el estado de Sonora, en el norte, y era uno de los ídolos más prometedores del género.
Pocos meses antes del atentado que le costó la vida —sin dejar un ‘gallito’ en esta tierra que fuera su vivo retrato, como anhelaba— había declarado en una entrevista que presentía cerca la muerte.
Y ésta, finalmente, se presentó al final de una de sus actuaciones en un palenque (pequeño escenario, muchas veces en ferias, donde el cantante está muy cerca del público, habitualmente conciertos muy caros). Dos vehículos tripulados por presuntos desconocidos disparaban contra su camioneta en la carretera, cuando se marchaba, acabando con su vida, la de su chófer y la de su mejor amigo y representante. Su disco póstumo vendió cientos de miles de copias.
Detrás de la muerte de ‘El Gallo de Oro’ se dice que estuvieron Los Zetas, sanguinario brazo armado del cártel del Golfo, establecido en el estado de Tamaulipas. Precisamente donde cayó el cantante, en la localidad de Reynosa, fronteriza con EEUU y perejil de todas las salsas en lo referente a contrabando de estupefacientes.
Valentín Elizalde cantaba aquello de ‘A mis enemigos’, presuntamente dirigido al cártel del Golfo de forma despectiva y más del gusto del rival cártel de Sinaloa. Dos de sus hermanos siguen en la música: ‘El Flaco’ y ‘El Chico’ Elizalde, ambos fichados por la misma discográfica multinacional de Valentín y habiéndole bajado el pistón al narcocorrido.
Roberto del Fierro, representante de ‘El Flaco’, y que también lo fuera de ‘El Gallo’, también fue asesinado a balazos en enero de 2008. En Guadalajara, donde cayó ‘El Loco’ este fin de semana.
Ídolos de masas
Las múltiples caras del género grupero —norteño, banda sinaloense, pasito duranguense— son la música preferida del narcotráfico, del último sicario al ‘jefe de jefes’ que inmortalizaron ‘Los Tigres del Norte’. Y quien compone para alabar a un capo, probablemente ofenda a otro si no va con cuidado. Los ‘gruperos’ son a México lo que los raperos a Estados Unidos y los reggaetoneros a Puerto Rico: extravagantes ídolos populares que rompen corazones y amasan fortunas millonarias con sus ‘baños de pueblo’.
Más característicos de cintura para arriba del territorio mexicano, tocados con sombrero de ala ancha, colgantes, cinturón de hebilla nada discreta, camisa semiabierta y mirada desafiante, a menudo le cantan a la mujer que perdieron por culpa de su infidelidad, pero a la que aman profundamente. “Sé que fui aventurero, pero en mí tú eres primero”, entonaba el último fallecido en su tema ‘Desde hoy’.
Cuando son bandas, de seis o siete por lo regular, van todos con idénticos atuendos de colores chillones con bordados brillantes (siempre tienen varios), luciendo a menudo poblados bigotes y derrochando campechanía. No puede faltar un nombre colorista, como ‘Los Tucanes de Tijuana’.
“Ábranse que llevo lumbre” canta su líder en el vídeo ‘El papá de los pollitos’, tras disparar una metralleta; interpreta a un capo que exige respeto, bien guarecido por bellezas semidesnudas y la furia emplomada de sus ‘plebes’, sus pistoleros.
Una mitología de lujo y sexo que forma el sustrato de un sueño al que muchos jóvenes aspiran, sobre todo en estados rurales del norte, desencantados por la falta de oportunidades. “Ya no te asustes cuando llegue en un convoy, que una escuadra de diamantes salga de mi pantalón”, cantan ‘Los Buitres de Sinaloa’ (estado considerado la capital del narco) sobre el soñado cambio de estatus.
El fin del líder de ‘K-Paz de la Sierra’
Otro de los casos sonados fue el de Sergio Gómez, el carismático líder de K-Paz de La Sierra, superventas tanto en México como entre los hispanos de EEUU, que puso a bailar a todo el mundo su rendición del tema ‘Mi credo’ allá por septiembre de 2007. Sergio era el alma de un grupo que dominaba con mano férrea y que cambiaba de músicos con frecuencia. Derretía un verbo de miel ante los medios y llegó con K-Paz a la gloria del Auditorio Nacional capitalino, ‘el Coloso de Reforma’ como llaman al recinto magno de México, sólo para ilustres.
Pocos meses después, a principios de diciembre, su cadáver torturado, con los genitales parcialmente quemados, aparecía en ropa interior en un descampado a las afueras de Morelia (estado de Michoacán, sur, su estado natal y base del cártel de La Familia). Había recibido amenazas de no tocar en la ciudad, pero las desoyó.
De vuelta del concierto, en plena noche, en carretera, varias camionetas interceptaron al grupo e individuos armados como para ir a la guerra en Afganistán se llevaron a Sergio. La radio esparcía como pólvora ardiente la noticia en la tarde siguiente. Días más tarde, se conocía el trágico desenlace. La mayoría de sus compañeros de K-Paz eludieron las dos primeras citaciones para declarar ante la fiscalía michoacana.
En mayo siguiente, Gómez fue recordado por cientos de fans con una misa en la capitalina Basílica de Guadalupe, corazón religioso de México, en el día en que hubiera cumplido los 35. Sus ex compañeros, lujosamente maqueados, recorrían los pasillos del templo asediados literalmente por jovencitas y madres, alguno casi con una mueca sonriente en la comisura de los labios.
Tras el acto, y ante los medios, desgranaban los detalles de una canción que dedicaban a su amigo y cuyo vídeo habían grabado hasta altas horas de la noche. Ya sin la presencia apabullante de Gómez, era su hermano Juan quien llevaba las riendas del grupo, en su papel de gestor. Varios de los músicos —que prácticamente antes eran estatuas en las ruedas de prensa— bromeaban sobre quien se llevaba ahora el triunfo y la chica en el vídeo: “¡Ahora Beto fue el ‘ganón’!”
Se marcharon en una camioneta de lunas tintadas, entre gritos, como si de los mismísimos U2 se tratasen. Se piensa llevar la vida y muerte de Sergio al cine.
Tiro de gracia
Las muertes han sido unas cuantas más: el líder de ‘Los Alazanes de Sonora’, Iván Aarón Canastillo, de 29 años, hallado con un disparo en la sien en la sierra de Sonora; tres miembros de ‘Los Herederos de Sinaloa’, a las puertas de un diario en Culiacán, capital sinaloense; Javier Morales, de ‘Los Implacables del Norte’, de 28 años, asesinado por disparos desde un automóvil en marcha en la plaza de Huétamo, Michoacán (población natal de Sergio Gómez, por cierto); y Zayda Peña Arjona, también de 28, del grupo ‘Zayda y los Culpables’.
Ésta última sufrió el ataque contra su vida en un hotel de Matamoros (Tamaulipas, sede del cártel del Golfo) y, aún con vida, fue trasladada al hospital. Allí fue rematada con dos balazos en el rostro por un sicario que burló la seguridad. Uno de los temas que cantaba Zayda se llamaba, precisamente, como lo que ella experimentó al final en carne propia: ‘Tiro de gracia’.
Hay quien ha escapado a las balas, como Lupillo Rivera, objetivo de siete proyectiles al salir de un restaurante en Guadalajara, ileso junto a su representante. Y seguro que hay otros, a buen seguro, que decidieron colgar el sombrero y pasarse a una profesión menos arriesgada, y sacar a pasear el talento musical sólo en fiestas familiares. Donde todo queda en casa.
El Mundo

Siempre hace falta un Pancho Villa: Paco Ignacio Taibo II

March 18, 2009 by Revista Opción  
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taibo1Con la convicción de que siempre hace falta un Pancho Villa, el escritor hispano-mexicano Paco Ignacio Taibo II habló de su nuevo libro sobre la biografía del revolucionario cubano Tony Guiteras, en el marco del Salón del Libro, dedicado a México.
Taibo II, uno de los escritores mexicanos cuya obra ha sido más traducida al francés, no sabe la reacción que va a despertar en Francia Tony Guiteras y otros personajes guapos de la revolución cubana de 1933.
“Funcionó muy bien en México y en Cuba que fueron los únicos países en los que ha salido. Ahora saldrá en el resto de América Latina y ya hay ejemplares en manos de mis editores en Italia y en Francia”, señaló en el Pabellón de México.
“Luego pasan cosas muy raras”, reveló el escritor nacido en Asturias, pero naturalizado mexicano, “si te cuento la trayectoria de (la biografía de) Pancho Villa te sorprendería”.
Aseveró que esta última fue inicialmente adquirida en toda América Latina para ediciones en Argentina, Colombia y Venezuela. Los siguientes en comprarlo “para mi sorpresa, después de Italia que era esperado”, fueron Grecia y Turquía.
En tanto, en Estados Unidos apenas hace unos meses se cerró el contrato editorial.
Aunque Paco Ignacio Taibo II aseguró que ahora se encuentra de vacaciones para escribir biografías, recreó el momento de concebir la idea de hablar sobre Tony Guiteras.
“De repente dije, este personaje es maravilloso, ¨¿Cómo nunca nadie nunca lo ha contado? Entonces pensé me van a matar cuando llegue donde mi editor y le diga que voy a escribir sobre un desconocido. Pero que me mate, es el que quiero contar”, expresó.
“Y sí me mataron, estuvieron a punto de lincharme. Me decían: ¨¿Estás loco? Y le dije: no, léanlo y díganme, si después de leerlo dicen que no, entonces creo que ustedes tienen razón. Lo leyeron y dijeron: sí, y dije: ah, bueno, entonces gané yo”, añadió en su estilo bonachón.
Taibo II, también autor de una biografía del Che Guevara, recalcó sonriendo que “siempre hace falta un nuevo Pancho Villa.
“Está muy bien un periodo más blando de transformación”, acotó. “Hoy por hoy el debate no se está dando en términos de transformación radical revolucionaria, se está dando en términos de supervivencia contra el proyecto neoliberal con proyectos alternativos democráticos más o menos de izquierda. Es la vuelta del péndulo”, agregó.
Aseveró que un país necesita pasado detrás de sí. “Necesitas tener referentes, necesitas levantarte en las mañanas y sonreír viendo una foto que tienes ahí puesta en tu cuarto de Pancho Villa y de Zapata, o de Rubén Jaramillo o del Negro Yanga”.
“Creo que necesitas un mundo de referencias, en términos de modelos, historia, pasado, heroicidad, pensar en como quién te quieres comportar”, resaltó.
Sostuvo que es necesario este mundo de referencias histórico que en Europa es “débil, débil, débil”, y que en México siempre ha sido muy fuerte: “los referentes históricos están ahí, el ciudadano normal y corriente los tiene”.
“Hacer historia de México significa darle cuerpo, carne, materia viva a algo que ya está ahí, que es la relación de los ciudadanos con el pasado”, concluyó.
La Jornada