“Visten” a dioses mexicas en el Templo Mayor
September 3, 2009 by Revista Opción
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El panteón mexica estuvo conformado por cientos de seres sobrenaturales, cada uno se caracterizó y/o diferenció por su vestimenta y atavíos que portaban, y algunos elementos fueron inspirados en animales.
Tal es el caso de Tláloc, dios de la lluvia, cuyos componentes iconográficos se relacionaron con el jaguar, como las fauces de su rostro.
Así lo explicó Ángel González, arqueólogo de la Zona Arqueológica del Templo Mayor, con motivo de los talleres infantiles y juveniles Vistiendo a los dioses y Texturas mágicas que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) impartirá los fines de semana de septiembre en el museo de este lugar.
“Tláloc es un dios muy antiguo, se han encontrado evidencias arqueológicas que datan de 1500 a. C. hasta 1521.
Lo característico de esta deidad vinculada con la lluvia son las anteojeras de círculos concéntricos, una ceja que se dobla en la nariz y a su vez puede rematar en una especie de bigotera sobre el labio superior y las fauces.
“Muchas veces se ha complementado por una lengua bífida de serpiente. Otro de los elementos es la pintura facial negra, por lo que podría relacionarse con la tierra, la mayoría de las veces porta un cetro parecido a un rayo, como se ve en el Códice Borbónico o Borgia”, detalló el investigador de la iconografía mexica.
En los talleres que se realizarán en el Museo del Templo Mayor (MTM), los infantes podrán vestir con papel coloreado a los dioses mexicas Tláloc, Chalchitlicue, Mayahuel y Xilonen, así como al Guerrero Aguila.
También tendrán la oportunidad de adquirir conocimientos sobre los códices, recrear el papel amate y aprender a identificar las principales características de estas deidades.
Mayahuel, la diosa del pulque, de acuerdo a la mitología mexica, explicó González, “habitaba en uno de los cielos, Quetzalcóatl la raptó porque quiere darle un regalo a la humanidad y la trajo a la tierra, entonces la abuela de Mayahuel se enojó y bajó a la tierra para descuartiza, el dios del viento tomó algunos de los huesos y los sembró, de ahí nació el maguey”.
En las imágenes Mayahuel se observa con un tocado de plumas de garza, una nariguera en forma de media luna, orejeras rectangulares de papel con un pendiente de piedra verde o turquesa, su cara se representa con dos colores, la parte central en negro y las laterales en rojo.
Otra de las diosas de la que se hablará en los talleres son Chalchitlicue y Xilonen, esta última fue la diosa del maíz tierno, “como parte de su atavío trae un par de mazorcas en el tocado y también en las manos, su rostro está pintado de rojo y puede traer un enredo”, señaló González.
“Chalchitlicue -diosa del agua y contraparte de Tláloc- viste un huipil y enredo con remates de círculos concéntricos de jade, porta pendientes de tela o papel, así como una nariguera con forma de mariposa y un par de bandas negras sobre sus mejillas, que se especula es chapopote”, detalló.
El Guerrero Aguila, junto con el combatiente jaguar, pertenecían a las más altas jerarquías militares y sociales, y contaban con el privilegio de estar en los ritos que se verificaban en el recinto ceremonial de México-Tenochtitlan.
Alejandra Ortiz Cruz, titular del Departamento de Servicios Educativos del áMC, detalló que en el taller Vistiendo a los dioses, se explicará a los niños sobre la presencia de las deidades mexicas en los códices, como el Mendocino.
Y de cómo se utilizaban símbolos para plasmar en ellos mensajes, a través de imágenes como flores, casas, personajes o ataviados.
“Después de la explicación, a los niños y jóvenes se les darán cartulinas con la imagen impresa de Chalchitlicue y del Guerrero Aguila, a los cuales tendrán que vestir con indumentaria hecha en papel, como huipil, sandalias, muñequeras y un penacho, en el caso de la diosa del agua, y con escudo, máscara y traje al combatiente mexica”, adujo.
En Texturas mágicas, los niños y jóvenes recrearán el papel amate, mediante papel remojado con café en polvo y agua; primero dibujarán o callarán la figura de los dioses Mayahuel, del pulque y del maguey, Xilonen, del maíz tierno, y Tláloc, de la lluvia, y el glifo de la mazorca.
Después, utilizando algodón, van a cubrirlo con café en polvo mezclado con agua, “así, el papel va a quedar texturizado y con una apariencia muy similar al amate”, explicó Amaranta Marentes, quien impartirá dicho taller.
El Museo del Templo Mayor se encuentra en la zona arqueológica del mismo nombre, en la calle de Seminario No. 8, Centro Histórico.
El Universal
Revela grabado deformidad facial de gobernante maya
January 6, 2009 by Revista Opción
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Un retrato grabado en un pendiente de hueso, revela el rostro deforme del gobernante maya Ukit Kan Lek Tok, cuyo mandato entre los años 770 y el 801 d.C., dio su máximo esplendor a la urbe de Ek` Balam (en la parte centro oriental de Yucatán).
EL Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) también dio a conocer que ahora, la fisonomía del ahaw ha sido corroborada mediante estudios de antropología física.
Los investigadores del INAH, Leticia Vargas de la Peña y Víctor Castillo Borges, codirectores del Proyecto Arqueológico Ek` Balam, mencionaron que en esa representación del soberano (parte de su ofrenda funeraria), se observa un semblante definido por la mandíbula desviada y el labio superior partido.
Análisis realizados por la antropóloga física, Vera Tiesler -adscrita a la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady)-, a los restos óseos del mandatario, constataron varias patologías que dieron a su -rostro ese aspecto particular, problemas físicos que iban desde la presencia de sarro y caries en 23 piezas dentales, hasta procesos alveolares (de las cavidades de los maxilares) crónicos.
Se detectó que Ukit Kan Lek Tok padeció tres infecciones severas, una de las cuales afectó sus molares y premolares, ocasionando la pérdida en vida de cinco dientes y una reducción notable en la altura de la mandíbula derecha.
El tejido óseo de los alvéolos no evolucionara totalmente. Todo lo anterior, perjudicó la simetría de la faz del personaje.
Los estudios de Tiesler arrojaron a su vez la presencia de un prognatismo (marcado abultamiento e inclinación de la mandíbula inferior) de ambos incisivos centrales superiores, que sumado a los procesos crónicos señalados, influyeron en la fractura completa de la pieza superior derecha, la cual pudo ocurrir debido a un golpe, poco antes del deceso del gobernante.
El labio partido de Ukit Kan Lek Tok -imposible de ver en su mandíbula superior-, se observa en el citado pendiente de hueso sobre el cual se talló una imagen suya, y en donde una hendidura en lo que corresponde a su boca, es aún perceptible.
“Podemos decir que el pendiente de hueso es el único retrato, hasta ahora conocido, que muestra el aspecto físico que tuvo el gobernante al final de su vida, pues en otras imágenes se le representa joven y en su mejor forma”, comentaron los arqueólogos Leticia Vargas y Víctor Castillo, del Centro INAH Yucatán.
Ambos especialistas señalaron que otro ejemplo en el que se demuestra este defecto facial es la tapa de la Bóveda 15, que cerraba el recinto donde se ubicó la cámara mortuoria del ahaw. En ésta, es representado como dios joven del maíz y “la lesión fue claramente representada en el rostro de la deidad”.
Los restos de Ukit Kan Lek Tok fueron depositados en un recinto conocido como Sak Xok Naah o “Casa Blanca de la Lectura” (en el cuarto nivel del edificio denominado como Acrópolis), que destaca por su magnífica fachada zoomorfa y en la que se representó al gobernante sentado en su trono, reposando sobre el hocico del monstruo de la tierra.
Este espacio, explicaron Vargas y Castillo, “además de tener en su interior una banqueta de extraordinaria decoración, con cuatro mascarones de estuco modelado con la imagen de K`in, la deidad solar, tuvo como destino final albergar la tumba real de Ukit Kan Lek Tok”.
“Los restos mortales del soberano estuvieron acompañados de una rica ofrenda, compuesta por 21 vasijas y más de siete mil piezas de jade, concha, hueso y pirita, además de algunos materiales poco comunes como un pendiente de oro en forma de rana y tres perlas”, añadieron.
Este gobernante maya también es representado en otros objetos y monumentos de la zona arqueológica de Ek` Balam, por ejemplo, la Columna I (empotrada originalmente en el muro que cubría el Sak Xok Naah), un vaso cilíndrico trípode y la Estela I, en los que se le alude como gran guerrero, contendiente del juego de pelota y ancestro divinizado, respectivamente.
Cabe mencionar -precisó Víctor Castillo-, que debido a la ubicación del glifo emblema, ahora se conoce el nombre verdadero del antiguo reino: Talol. Sin embargo, no se descarta que Ek` Balam (“Lucero jaguar”, en lengua maya) haya sido la denominación para su capital, pues en otros vestigios se han encontrado citas sobre este último.
Los expertos del INAH concluyeron que los variados textos glíficos y las numerosas imágenes recuperadas hasta la fecha en Ek` Balam -pintados en diversas superficies, labrados en la piedra y modelados en el estuco-, han dejado percibir una parte significativa de su historia y de su importante desarrollo en el Clásico Tardío/ Terminal (600/850-900 d.C.).
“Este florecimiento fue impulsado por sus gobernantes y especialmente por Ukit Kan Lek Tok, quien dejó en su palacio real, en el corazón del reino de Talol, múltiples constancias de su presencia y poderío, en un conjunto espectacular de fachadas e interiores”, precisaron.




