El paraíso perdido de la rata gigante de Papúa

September 8, 2009 by Revista Opción  
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ElParaisoEn un remoto paraje en la selva tropical de Papúa Nueva Guinea se halla el cráter del volcán Bosavi, poblado por insólitas criaturas, entre las que se encuentran ratas gigantes, ranas con colmillos, peces aulladores y canguros que viven en los árboles. El descubrimiento de este ecosistema único lo ha logrado un equipo de investigadores de la BBC mientras trabajaba en la grabación de un documental sobre este volcán extinto de la isla oceánica.
Tras el difícil descenso al interior del cráter, los miembros de la expedición comenzaron a explorar esta jungla virgen, en la que hallaron más de 40 nuevas especies. Este recóndito habitat ha evolucionado de forma aislada desde la última erupción del Bosavi, hace 200.000 años. En sólo cinco semanas de trabajo, los biólogos del equipo encontraron 16 nuevas especies de rana, al menos tres nuevos peces, un murciélago y una de las ratas de mayor tamaño que se conocen.
Los descubrimientos demuestran la riqueza de los bosques tropicales y desde la expedición británica esperan que contribuya a atraer la atención para la preservación de estos ecosistemas. Según afirman, la tasa de destrucción en los bosques de Papúa Nueva Guinea es del 3,5 % al año.
“Ha sido asombroso estar allí y es claramente un momento para señalar con el dedo y decir estos hábitats merecen la pena salvarse”, afirma el doctor George McGavin, líder de un equipo que incluía científicos de la Universidad de Oxford, el Zoo de Londres y del Museo Smithsoniano de Historia Natural.
En el cráter, que tiene un diámetro de tres kilómetros de ancho y uno de profundidad, pudieron observar espectaculares aves del paraíso y repararon en que, ante la ausencia de felinos y monos, los principales depredadores son grandes lagartos.
El equipo también halló un tipo de canguro, bautizado como Cuscus de seda, que ha evolucionado para vivir en los árboles. Esta especie no mostró ningún miedo al contacto con los humanos, llegando a subirse al hombro de uno de los cámaras. Las especies inéditas descubiertas incluyen un Gecko con capacidad de camuflarse, una rana con colmillos y un pez, al que se ha llamado Henamo gruñidor, por el sonido que produce.
Un roedor impresionante
Entre las especies más llamativas que encontraron está una rata gigante que tampoco mostró ningún temor a los humanos. Este roedor mide unos 82 centímetros y pesa 1,5 kilos, lo que significa que es uno de los mayores ejemplares que se conoce. La criatura aún no ha sido formalmente descrita. “Es una de las ratas más grandes del mundo. Es una rata verdadera, de las que te encuentras en las alcantarillas de la ciudad”, afirma Kristofer Helgen, experto en mamíferos del Museo Smithsoniano de Historia Nacional que acompañó a la expedición.
Descubierta a más de 1000 metros de altitud, en un primer momento la rata, bautizada como rata lanuda de Bosavi, fue grabada por una cámara de infrarrojos. La expedición pudo después obtener imágenes del animal olisqueando el suelo del bosque. Impresionados por su tamaño, los rastreadores pudieron más tarde capturar un ejemplar. ” Yo tenía un gato que era del mismo tamaño”, afirma Gordon Buchanan, uno de los cámaras del equipo. Tiene una espesa capa de pelo que le ayuda a sobrevivir en condiciones de humedad.
El Mundo

Deforestación del Amazonas: auge y declive de la población

June 12, 2009 by Revista Opción  
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20090611elpepusoc_13La destrucción de la selva amazónica para sustituir los árboles por cultivos agrícolas y explotaciones ganaderas no es un buen negocio para los habitantes de la zona. En un primer momento, se suele producir un florecimiento de las condiciones de vida pero el declive llega a continuación y la situación resultante es igual de crítica para la población residente. Ésta es la conclusión de un estudio realizado sobre 286 municipios de la amazonía brasileña que se publica el viernes en la revista Science. La región en que se ha investigado el efecto de la deforestación es una de las más pobres y menos desarrollada de Brasil. El estudio muestra que en los municipios que han talado los árboles la vida no es mejor que donde se han conservado. La amazonía brasileña alberga el 40% de la selva tropical que queda en el planeta y juega un papel fundamental en la conservación de la biodiversidad, la regulación del clima y los ciclos biogeoquímicos.
La investigadora Ana Rodríguez (Universidad de Cambridge, Reino Unido) y sus colegas han utilizado el índice de desarrollo humano del Programa para el Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD, en sus siglas en inglés) que tiene en cuenta la esperanza de vida media, la alfabetización y los niveles de vida de la población. Con ello han evaluado esos 286 municipios, que tienen diferentes grados de deforestación. El resultado es que después de un florecimiento inicial, las condiciones se deterioran de nuevo y al final el nivel de vida es similar al que había antes de iniciarse el proceso de destrucción de la selva.
El problema es que cuando se inicia la deforestación, la gente accede a nuevos recursos, incluida madera talada, minerales y tierras para pastos. De este modo los mayores ingresos y las nuevas carreteras mejoran la educación y asistencia sanitaria de la población y, en general, el nivel de vida. Pero es un florecimiento transitorio. En poco tiempo el nivel de desarrollo vuelve a la situación anterior, cuando la deforestación se extiende a otras zonas de selva virgen. Al final los indicadores de calidad de vida antes y después de perder la selva, son iguales.
Sin embargo, los investigadores apuntan en su artículo, que “las nuevas políticas e incentivos financieros están creando oportunidades para una trayectoria de desarrollo más sostenible no basada en las actividades que destruyen la naturaleza y los ecosistemas”. Estas nuevas estrategias, afirman Rodríguez y sus colegas, serían más beneficiosas para la población de los municipios que han investigado.
Desde 2000, se han talado 155.000 kilómetros cuadrados de selva en Brasil para explotar la madera o mediante quemas para dejar lugar a la agricultura, recuerdan los investigadores. Cada año se pierde una media de 1,8 millones de hectáreas (entre 1988 y 2008) de selva a medida que se extiende el uso de la tierra. Esto supone casi una tercera parte de la deforestación tropical del planeta y en consecuencia se emiten a la atmósfera unos 250 millones de toneladas de carbono suplementarias.
El País

Chicle biodegradable de la selva tropical maya

March 31, 2009 by Revista Opción  
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1238427677_0El engorroso y costoso problema de limpiar los millones de chicles pegados en el suelo puede estar en vías de solución. Se llama Chicza, proviene de la selva tropical maya, en México, y se ha comenzado a vender en el Reino Unido, con júbilo por parte de las autoridades municipales.
Este chicle orgánico y biodegradable procede de la savia natural de un árbol. Un consorcio de 56 cooperativas con 2.000 trabajadores son los encargados de recolectar la goma en la selva, que luego manufactura la empresa Consorcio Chiclero, que ha comenzado a comercializarlo por todo el mundo.
El chicle procedente de este entorno natural no se pega en la ropa ni el pelo y se convierte en polvo cuando pasan seis semanas pegado en los pavimentos, aseguran sus productores, que se definen como una empresa de comercio justo.
El chicle Chicza se presenta con sabores de menta, limón, hierbabuena, naranja, canela y frutas rojas, y el paquete viene a costar 1,5 euros. Mucho más es lo que gastan los ayuntamientos del Reino Unido en limpiar las calles de la ultrapegajosa golosina. Desprender los chicles la calle Oxford de Londres lleva 17 semanas de dedicación intensa; cada operación viene a costar unos tres céntimos de euro.
Un portavoz de la empresa especializada en esta limpieza ha señalado que “cualquier producto que alivie este problema es bienvenido”. Pero añadió: “La buena solución es envolver el chicle usado en un pequeño papel y ponerlo en la papelera”.
“Lo más importante es que logramos reunir en un solo producto la historia de un pueblo como el maya, la conciencia ambiental y un artículo de alta calidad”, ha declarado el gerente de Consorcio Chiclero, Manuel Aldrete.
La gente lo puede consumir “sin temor a problemas digestivos”, además “es biodegradable”, precisó al explicar que la goma de mascar común es una mezcla de polímeros, solventes, conservantes y saborizantes artificiales, muchos derivados del petróleo.
“La goma de mascar orgánica que llevamos a Europa es única en el mundo. Todo el proceso de elaboración del chicle está inmerso en diversos programas de conservación y manejo de la biodiversidad”, afirmó.
“Los indígenas mayas que explotan la selva”, dijo, “han sabido conservar sus recursos y muchos de los árboles de los que se extrae la resina tienen más de 400 años de antigüedad”.
La zona forestal explotable para el chicle orgánico es de 1,3 millones de hectáreas, de donde en condiciones ideales se pueden obtener al año 350 toneladas del producto.
El Mundo

Descubren el fósil de la serpiente prehistórica más grande hallada hasta ahora

February 5, 2009 by Revista Opción  
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1233764013_0Una descomunal serpiente de 14 metros de largo y 1,25 toneladas de peso vivía hace 60 millones de años en la selva tropical de Colombia. Sus huesos fosilizados han sido hallados por un equipo multidisciplinar de científicos en una mina abandonada de carbón de la localidad de Cerrejón, en el norte del país americano. La noticia del descubrimiento la publica hoy la revista Nature.
La serpiente de gigantescas proporciones es tan larga como un autobús, pesa como un coche utilitario y entraría a duras penas por el dintel de una puerta. El paleobotánico colombiano Carlos Jaramillo, del Smithsonian Institute y el paleontólogo Jonathan Bloch, del Museo de Historia Natural de Florida, han dado nombre al monstruo: Titanoba Cerrejonensis.
La culebra en cuestión es una boa constrictor parecida a las actuales, que vivió hace entre 60 y 45 millones de años en la cuenca del Amazonas. Su tamaño se debe, según sus descubridores, a que entonces la temperatura de la región estaba entre 30 y 34 grados centígrados de media anual, mientras que ahora la temperatura media es de 28ºC.
Esto explicaría que los animales de sangre fría se beneficiaran de las condiciones climáticas de entonces; a mas calor, sangre más caliente y menor esfuerzo metabólico, lo que les permitía tener aún más tamaño y condiciones de gigantismo. De hecho, otros fósiles de tortugas y cocodrilos encontrados en el mismo yacimiento tiene también tamaños extragrandes.
En los bosques tropicales es difícil hallar restos fosilizados, puesto que la roca madre se encuentra a mayor profundidad cubierta por la materia orgánica de millones de años de biomasa forestal muy abundante. En este caso, ha sido decisivo que los restos estuvieran entre el carbón de la mina.
«El hallazgo nos permitirá conocer más las implicaciones del clima de entonces con la comprensión de la vida en los trópicos», ha declarado Harry Greene, profesor de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Cornell.
«Los huesos fosilizados de la serpiente nos ayudará a entender la correlación entre el clima, y cómo los cambios climáticos afectan a las especies. Será algo muy útil en vista del momento que estamos viviendo», declara David Polly, de la Universidad estadounidense de Indiana, quien también ha participado en las investigaciones del fósil.
Las temperaturas de aquel pasado en el que vivió la Titanoba Cerrejonensis, demuestran que, al contrario de lo que se piensa, la vegetación tropical vive en su estado óptimo. «Unos grados más de temperatura tiene implicaciones profundas en la dinámica de muchas especies, beneficiando a algunas y perjudicando a otras», sostiene Jaramillo, coautor del hallazgo.
Aquel sería el caso de libélulas, dinosaurios o ballenas azules, que han evolucionado desde tamaños gigantes a las tallas que actualmente conocemos, salvo en el caso de los dinosaurios, que se extingieron en el camino evolutivo también por una cuestión climática.
Los científicos han clasificado a la ‘Titanoba Cerrejonensis’ en el grupo de las anacondas de la familia de las boas. La mayor anaconda que se ha registrado oficialmente media 9 metros de largo y pesaba 140 kg. Sin embargo hay referencias de tamaños mayores de hasta 12 metros, siempre entre las hembras que son las más grandes.
Se trata de una serpiente no venenosa que captura a sus presas y las oprime hasta asfixiarlas. Luego las traga enteras y precisa de días para digerirlas. Su hábitat es el bosque tropical, donde vive en los árboles o está sumergida.
El Mundo