Reportan movimiento inusual de olas en Hawai
February 27, 2010 by Revista Opción
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Las costas de Hawai y las islas aledañas comenzaron a registrar movimiento inusual en su oleaje, luego del sismo de 8.8 grados Richter que azotó a Chile y levantó alertas de tsunami a lo largo del Pacífico.
Reportes de medios estadounidenses informan que los primeros oleajes se aprecian ya en la Bahía de Hilo, donde la comunidad se ha trasladado a las zonas más altas como medida de prevención.
Las autoridades de Hawai desde temprano comenzaron con la evacuación de alrededor de 100 mil residentes y turistas de las zonas más bajas de las costas de la isla, pues con base a los estimado un tsunami con olas de entre tres y ocho pies de altura podría golpear esa zona.
Hace unos momentos el presidente Barack Obama pidió a los residentes de Hawai, Samoa estadounidense y Guam que sigan las instrucciones de las autoridades locales, y los exhortó a estar pendientes de grande oleaje y corrientes peligrosas.
Desde las 6am hora local comenzaron a zonas las alarmas de evacuación en las zonas más vulnerables de Hawai. Por su parte, los reportes televisivos han mostrado las playas completamente vacías. (EL UNIVERSAL)
Miles de ‘ultras’ protestan en Washington contra el “socialismo” de Obama
September 13, 2009 by Revista Opción
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Los más conservadores entre los conservadores; los ultras; los radicales a la derecha de la derecha más recalcitrante; los que creen que la Administración de Barack Obama lleva el país al socialismo; los que niegan que el presidente haya nacido en Hawai y sea norteamericano -y por tanto elegible electoralmente-; los que han adoptado la esvástica nazi y claman por la pureza de la raza americana.
Todos ellos, muchos más de los que esperaban las previsiones más optimistas, decenas de miles, se concentraron ayer en las cercanías del Capitolio de Washington para protestar contra las políticas y “el gasto descontrolado” del Gobierno.
Si la marcha debía de haber comenzado al mediodía, se inició pasadas las diez y media de la mañana debido a la gran acumulación de gente que reclamaba comenzar a andar por Pensylvania Avenue hacia las escalinatas del Capitolio. Indignados, desafiantes y, en ocasiones, beligerantes contra la prensa que consideran izquierdista y a favor de Obama, los manifestantes dejaron oír alto y claro su descontento con el plan de salud propuesto por el Gabinete demócrata. “El plan de Obama me pone enferma”, portaba Lisa Tobbe, llegada a la capital de la nación la noche anterior procedente de Carolina del Norte. “Yo no soy tu cajero automático”, gritaba encolerizado Art Murphy, 76 años, que asegura que nunca antes se había manifestado pero que “todo tiene un límite”.
El límite está en la talla del Gobierno. Y los ultras conservadores que ayer tomaron el Capitolio están convencidos de que ha superado el tamaño aceptable -que en opinión de los más recalcitrantes debería ser ninguno- y se acerca peligrosamente al “socialismo”. “La frase ‘Nosotros, el pueblo’ está dejando de existir”, protesta Greg Huntley.
“Hay que parar los pies a Obama y sus agentes antes de que acaben con América”, añade. “Nadie habla por nosotros, nadie nos escucha, así que hemos tenido que salir a la calle”, dice Kathleen Motes, con dos niños agarrados a la mano izquierda y una pancarta en la derecha donde se lee: “Seamos ecológicos, reciclemos el Congreso”. Motes llegó a Washington tras 20 horas de autobús desde Montgomery (Alabama). “Es momento de actuar o dentro de poco será demasiado tarde”, decía.
Demasiado tarde será si la Casa Blanca logra aprobar el plan de salud propuesto por Obama. “Gasto, gasto y más gasto”, se queja esta mujer cuyo marido pertenece al Movimiento Nacional Socialista, un grupo supremacista blanco, y que ayer mostraba orgulloso a las cámaras la bandera que mezcla la enseña norteamericana con la esvástica. “Poder para los blancos”, repetía monocorde.
El Partido Republicano tenía su representación en los discursos que ayer se pronunciaron. Desde el senador de Carolina del Sur Jim DeMint hasta los congresistas Mike Pence, Tom Price y Marsha Blackburn. Pero también teme que se le identifique con elementos muy radicales u opiniones como las vertidas en el blog de Freedomworks, que comparaba el discurso que Obama dio en un colegio el pasado martes con las tácticas de los dictadores Mao Zedong, Stalin o Pol Pot.
El acto de ayer fue la culminación de un movimiento de protesta generalizado contra los impuestos comenzado a mediados del mes de abril. No es coincidencia que se iniciara en la fecha en la que los estadounidenses entregan su declaración de la renta, que responde al nombre de tea party, en referencia al Motín del Té de Boston de 1773, acto de protesta de los colonos contra los británicos por gravar la importación de ciertos productos, entre ellos el té. Aquel motín fue el detonante de la guerra de Independencia contra la metrópoli británica.
“Mentiroso, mentiroso”, gritaba ayer la masa haciendo alusión a Obama y recogiendo el sentir expresado por el congresista republicano Joe Wilson que interrumpió con su grito al presidente el pasado miércoles durante su comparecencia extraordinaria en el Capitolio. “Ni siquiera es uno de los nuestros”, decía Nora, que no quería aportar su apellido pero repartía sin problemas fotocopias del certificado de nacimiento de Obama que aseguraban que no es un ciudadano norteamericano. “Tenemos un presidente ilegítimo”, decía. “Un presidente que va a acabar con América y los americanos. Ha llegado el momento de actuar, abajo el Gobierno”.
Desde la cadena Fox, el presentador, fanático político y ultra radical Glenn Beck llamaba a la causa. El locutor Rush Limbaugh asegura que él hace años que la reclama.
El País
Tuvalu aspira a ser 100% renovable en 2020
July 21, 2009 by Revista Opción
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Es uno de los países más pequeños del mundo y podría desaparecer en las próximas décadas. El cambio climático no es un peligro futuro para Tuvalu, sino una realidad presente que devora sus cosechas e inunda sus campos. La subida del nivel del mar está afectando ya a este archipiélago de 12.000 habitantes situado a medio camino entre Australia y Hawai.
Con una altitud máxima de apenas tres metros, es el candidato perfecto para acabar sumergido bajo el mar a poco que suban las aguas. No es de extrañar que le resulte urgente tomar medidas para evitarlo, y la solución adoptada por este pequeño reino ha sido la de convertirse en 100% renovable antes de 2020. Un objetivo difícil, pero no imposible. Y, sobre todo, necesario para una economía modesta que depende del petróleo importado de Nueva Zelanda.
En un panorama ideal, Tuvalu podría abastecerse únicamente de energías renovables mediante una diversificación de fuentes. Según explica a elmundo.es Enrique Soria, jefe de la división de energías renovables del CIEMAT, la energía solar, la eólica, la biomasa y los biocombustibles serían suficientes para mantener un archipiélago pequeño y poco habitado. Pero nada de esto sirve para el pequeño archipiélago: apenas tiene suelo cultivable, por lo que no se puede extraer biomasa, sus palmeras de aceite no bastan para producir las cantidades necesarias de biodiésel, y pueden pasar meses sin que sople el viento.
“El sol es la única fuente relativamente presente a lo largo de todo el año”, dice Johane Meagher, secretaria general de e-8, la fundación sin ánimo de lucro implicada en el proyecto solar de Tuvalu. Sin embargo, el sol sólo está durante el día.
El problema del almacenamiento
El mayor obstáculo a la aplicación de las energías renovables sigue siendo, hoy por hoy, su almacenamiento. Científicos de todo el mundo investigan la mejor forma de poder suministrar de manera continua y controlada una energía que proviene de fuentes incontrolables, como son el sol y el viento. Los paneles fotovoltaicos no reciben radiación de noche, o poca en días nublados, y los aerogeneradores se detienen en ausencia de viento. ¿Cómo garantizar un flujo constante?
Volviendo al escenario ideal, la electricidad de procedencia solar y eólica podría completarse con un stock energético de fondo: las centrales alimentadas por biocombustibles o biomasa. En caso de haber suficientes plantas oleaginosas, el biodiésel funcionaría como los combustibles tradicionales para mantener las centrales. En caso de haber abundante biomasa (restos agrícolas, por ejemplo), los pellets (pequeños cilindros con restos de materia vegetal comprimidos) alimentarían una especie de central térmica, similar a las actuales de carbón. Estas dos alternativas vendrían a garantizar el suministro energético cuando no pueden hacerlo el sol o el viento.
Pero en el caso de Tuvalu, las opciones son escasas. “La única forma de almacenar la energía solar sería mediante baterías”, continúa Meagher. Las baterías existen en la realidad como almacenes de electricidad solar, pero aún no se han desarrollado con las dimensiones suficientes como para satisfacer una demanda a gran escala. Aun así, los expertos consideran que, dado el tamaño tanto de las islas como de la población de Tuvalu, es posible que en los próximos años se logren los avances necesarios.
Hasta aquí, la teoría. Ahora, el pequeño país del Pacífico necesita financiar el proyecto. “Estamos buscando financiación entre los países del G-8, muchos de los cuales han contribuido ya”, comenta a elmundo.es Kausea Natano, ministro de Obras Públicas de Tuvalu. En el último año, la presencia europea -aunque no española, pese a ser una potencia solar- está suplantando a la asiática en Tuvalu. Ingenieros holandeses e italianos están estudiando las posibilidades reales, por pequeñas que sean, del viento y la biomasa como posibles fuentes energéticas. La ayuda exterior se antoja más urgente que nunca ahora que la escalada de precios del crudo está estrangulando la economía local.
En 2009, el e-8 donó una instalación de paneles solares que hoy decoran el estadio de fútbol de Funafuti, la isla-capital. Las placas fotovoltaicas actuales abastecen sólo un 5% de la electricidad consumida en Tuvalu, pero en opinión del ministro Natano han servido para sentar las bases para mostrar las posibilidades de la energía solar en su país y la efectividad de las ayudas recibidas.
El sistema solar actual, de 40 kilowatios, está conectado directamente a la red eléctrica local, donde se une a la electricidad generada mediante diésel en la única central del país. En poco más de una década, Tuvalu espera que ese 5% se convierta en un 100%.
El Mundo
El sónar militar provoca el varamiento de los cetáceos
April 14, 2009 by Revista Opción
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El uso indiscriminado del sónar antisubmarinos por parte de las armadas puede estar detrás de algunos de los varamientos masivos de cetáceos que se dan en numerosas partes del globo.
Esto es lo que apunta una investigación llevada a cabo con un delfín cautivo al que se le sometió a pruebas de sónar, tras lo que se comprobó que perdía totalmente el sentido de la audición y ecolocalización hasta 40 minutos. Este tiempo es más que suficiente para que el cetáceo pierda su sentido de la orientación, ascienda a la superficie y sufra una embolia masiva, como le ocurre a los buceadores tras un tiempo prolongado de inmersión.
El estudio llevado a cabo por el Instituto de Biología Marina de Hawai afirma que, aunque la mayoría de los varamientos puedan tener causas naturales no conocidas en profundidad, los ejercicios navales con utilización del sónar explican algunos de ellos. Señalan que en los sucesos de muerte y varamiento de Canarias, Hawai y Bahamas esa fue la causa.
Las pruebas llevadas a cabo con un delfín mular cautivo en un delfinario de Hawai, indican que el sónar debía permanecer activo dos minutos para que tuvieran lugar las perturbaciones en el cetáceo. Este margen de tiempo –indican los autores–, podría dar lugar a que ballenas y delfines trataran de alejarse de la fuente sonora que causa primero su alarma, luego el pánico y finalmente la huida.
Sin embargo, los investigadores también han comprobado que el sonido viaja en el océano a grandes distancias dependiendo de las condiciones oceanográficas. Por ejemplo, citan la existencia de trampas submarinas de sonido, que no son otra cosa que capas de agua de distinta temperatura que envuelven el sonido y lo traslada con las corrientes.
Otras condiciones oceanográficas que facilitarían la expansión del sonido serían los valles y montañas, donde rebotaría al igual que el efecto de eco, en la superficie. Esta accidentada geografía submarina se da en los tres casos citados anteriormente, donde se utilizó el sónar en unas maniobras navales.
No obstante aún hay muchas preguntas en el aire, como sugiere Antonio Fernández, catedrático de Veterinaria de la Universidad de Las Palmas y una autoridad internacional en esta materia: «¿Por qué los delfines mulares no resultaron afectados en Canarias, y todos los individuos muertos fueron zifios?», plantea.
Fernández cree que el sónar militar afecta más a unas especies que otras. Piensa que la respuesta tiene que ver con la morfología y distintos perfiles de buceo entre delfines y zifios. Este último, que se sumerge hasta los 1.500 metros metros durante más de una hora, cuando es sorprendido por una fuente sonora tan intensa y dañina, deja de alimentarse y emerge rápidamente. En el caso del delfín mular de la piscina no era posible tal circunstancia por falta de profundidad, aunque su principal sentido quedara anulado.
«En todo caso, nadie duda ya que esas fuentes acústicas dañan a los cetáceos», concluye el catedrático.
El Mundo
La actividad humana extinguirá a la mitad los animales y plantas en cien años
December 15, 2008 by Revista Opción
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Las islas Hawai se han mantenido vírgenes y libres de asentamientos humanos hasta un tiempo muy reciente. No fue hasta el siglo IV cuando los polinesios, procedentes de las islas Marquesas, navegaron rumbo al Norte, se encontraron con el archipiélago de la esquina superior del triángulo de Polinesia y se convirtieron en sus primeros pobladores.
Poco tiempo después ya habían acabado con cerca de la mitad de la biodiversidad de las islas. De las especies que sobrevivieron a la llegada del hombre, de nuevo la mitad desapareció después de que alcanzara Hawai la expedición del Capitán James Cook y las reclamara como propiedad de Gran Bretaña.
La alta tasa de pérdida de especies actual ha llevado a los científicos a afirmar que estamos viviendo la “sexta gran extinción”. La velocidad de pérdida de especies es similar a la de las otras cinco anteriores que han ocurrido en la Historia de la Tierra, como la que acabó con los dinosaurios hace 65 millones de años. “El mecanismo que desencadenó la extinción de los dinosaurios fue un asteroide”, cuenta, Miguel Delibes de Castro, profesor de Investigación de la Estación Biológica de Doñana del CSIC, “en la actualidad, el asteroide es nuestra especie, el ser humano”.
La actual crisis de la biodiversidad tiene una tasa de extinciones de alrededor de 1.000 especies por cada millón de ellas y por año, según estiman los expertos. Es decir, si en la Tierra habitan 15 millones -dato desconocido para la Ciencia y perteneciente al campo de las especulaciones-, el planeta pierde 15.000 formas de vida cada año.
“Si el actual proceso de extinción en masa no se comienza a frenar y, finalmente, llega a su fin, la mitad de las especies de plantas y animales que habitan la Tierra desaparecerá o se encontrará al borde de la extinción antes de que acabe este siglo, según las estimaciones actuales”, asegura Edward O. Wilson, profesor emérito de la Universidad de Harvard y padre del concepto de biodiversidad.
Para Delibes de Castro, el proceso es sencillo de explicar “y complicado de entender, debido a la escala temporal”. A lo largo de la Historia de la Tierra ha habido más de 20 extinciones y cinco de ellas consideradas masivas. “La pérdida de especies actual tiene una tasa típica de extinción masiva mil veces más rápida que las extinciones llamadas de fondo”, cuenta, “y las grandes desapariciones biológicas han ocurrido en escalas temporales de cientos de miles o de millones de años”. “En 500.000 años habrá desaparecido más del 90% de las formas de vida, debido a la deforestación, la presión de las especies invasoras o a que calentamos el planeta debido a nuestras emisiones”.
Edward O. Wilson aúna las causas de esta sexta extinción en la ya célebre palabra HIPPO (hipopótamo), las siglas en inglés de pérdida de hábitats, especies invasoras, contaminación, superpoblación y captura excesiva de especies salvajes. Todas ellas provocadas por la actividad humana.
El cambio climático es una consecuencia de dos de las siglas de Wilson: superpoblación y contaminación. Debido a la larga escala temporal de la que habla Delibes de Castro, es muy complicado atribuir una extinción concreta a una causa como el cambio climático, que es un proceso lento.
Sin embargo, una investigación publicada en ‘Biodiversity and Ecology’ documentaba la que se ha considerado como la primera extinción debida directamente al calentamiento global. Se trata del molusco ‘Rachistia aldabrae’, que habitaba el atolón de Aldabra, en el océano Índico, hasta 1997. Los científicos atribuyen su desaparición a la reducción de las lluvias debido al cambio climático.
“No hay muchos elementos para el optimismo”, lamenta Delibes de Castro, “pero, aunque ahora es complicado reaccionar debido a la crisis, seguro que se puede frenar”. Los mayores expertos en extinciones miden el impacto del hombre como una fórmula compuesta por la población humana, el avance de la tecnología y el consumo de recursos. “Los optimistas confían en la tecnología para reducir nuestro impacto, pero se está demostrando que empeora la situación; el consumo aumenta de forma imparable y sólo la población parece que se acerca a un tope”, asevera el profesor de Investigación. “Si queremos frenar la pérdida de especies, hay que reducir alguno de estos tres factores”, sentencia Delibes de Castro.




