Emiten nuevas normas para estudios con células madre en EU

July 7, 2009 by Revista Opción  
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celulasmadre_intLos Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos dieron a conocer este lunes la normativa final que controla la investigación con fondos federales vinculada a las células madre de embriones humanos.
La entidad señaló que flexibilizó algunos requerimientos que los científicos consideraban que podían llevarles más de una década de trabajo.
Las nuevas reglas, que entran en vigencia el martes, mantienen muchas de las restricciones sobre este tipo de investigación. No se podrán usar fondos federales para crear embriones humanos para su estudio y extracción de células madre, sólo trabajar con ellos después de que alguien más los creó.
Sin embargo, los institutos coinciden con los argumentos que postulan que las regulaciones publicadas por Estados Unidos en abril podrían haber forzado a investigadores a descartar trabajo realizado con lotes de células madre, o líneas celulares, creadas en los últimos años.
“Permitimos una revisión caso por caso”, dijo al respecto el actual director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), doctor Raynard Kington, en una conferencia telefónica.
En marzo, el presidente estadunidense, Barak Obama, levantó las restricciones sobre la investigación con células madre que habían sido impuestas durante el gobierno de George W. Bush. Entonces, Obama había solicitado a los NIH que confeccionen nuevas guías.
Los lineamientos de los NIH tienen en cuenta muchos de los argumentos desarrollados en casi 10 años de debate sobre cómo utilizar de la mejor forma el potencial de las células madre de embriones humanos, que tienen el poder de dar origen a todas las células y tejidos del cuerpo.
Quienes respaldan estos estudios aseguran que el trabajo con estas células puede transformar la medicina, al llegar a comprender cómo regenerar tejidos destruidos por la diabetes o por lesiones o dolencias como la esclerosis lateral amiotrófica o la enfermedad de Lou Gehrig.
Las personas que se oponen a la investigación con este tipo de células madre consideran que no es correcto destruir embriones humanos por ningún motivo.
No obstante, con los años, el Congreso estadunidense logró llegar a un terreno intermedio, con muchos conservadores aceptando apoyar estas investigaciones si se emplean solamente embriones descartados por las clínicas de fertilidad.
“Las guías reflejan el amplio respaldo público a la financiación federal de la investigación con células madre de embriones humanos (…) en base al extendido y diverso debate sobre el tema llevado a cabo en el Congreso y en todos lados”, indica la propia normativa.
Los nuevos lineamientos limitan el estudio con este material orgánico a los embriones descartados por las clínicas donde se realizan las llamadas fertilizaciones in vitro (FIV).
También establecen estrictas reglas de “consentimiento informado”, que apuntan a dejar en claro a las personas cuyos óvulos y espermatozoides son utilizados para qué sí y para qué no pueden emplearse sus embriones.
Las nuevas guías flexibilizan además las restricciones sobre la utilización de células madre embrionarias generadas en otros países.
Las reglas prohíben el uso de dinero federal para trabajar sobre células madre creadas a partir de embriones desarrollados con la tecnología de clonación y específicamente para la investigación.
La normativa no afecta lo que los científicos hacen con fondos privados o de los distintos estados del país.
La Jornada

Una silla de ruedas guiada por el cerebro

May 5, 2009 by Revista Opción  
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1241462213_extras_portadilla_0Una silla de ruedas inteligente, capaz de ser controlada por los pensamientos del usuario y llevarle a su destino sin ningún tropiezo. Este es el invento del joven investigador español Javier Mínguez, de la Universidad de Zaragoza.
Tras años de arduas investigaciones, este físico madrileño ha diseñado uno de los más innovadores dispositivos para que las personas con discapacidades severas (parálisis cerebral, esclerosis lateral amiotrófica o lesión de médula)puedan dirigir sus desplazamientos con sólo pensar en ellos y, así, conseguir un grado de autonomía que haga su vida más fácil.
Para utilizarla, tan sólo necesita colocarse en su cuero cabelludo un gorro con 16 electrodos que, mediante un electroencefalograma, detectan fluctuaciones de milisegundos en la actividad de su cerebro.
Estas fluctuaciones se producen cuando el usuario mira hacia un punto preciso. Para que funcione, un sistema informático le va marcando diferentes puntos en la pantalla a los que dirigirse. Cuando señala al que la persona quiere ir, se activan una parte del cerebro, y así lo recogen los electrodos.
En mapa que se visualiza en la pantalla es en tres dimensiones y se genera con un láser instalado en la silla, de forma que continuamente se va explorando lo que hay en los alrededores. También lleva unos sensores en las ruedas que cuentan el número de rotaciones para no perder la posición en la que se encuentra en cada momento.
La señal detectada por los electrodos se envía a un sistema de navegación autónoma, que conduce la silla al destino deseado, evitando colisionar con los obstáculos del camino. El sistema es capaz de recoger dos órdenes por minuto.
Pasar por una puerta
No es la única silla de ruedas que funciona con el pensamiento de la que existe un prototipo, pero si es la más avanzada en algunos aspectos importantes. Mínguez, destaca, fundamentalmente, dos características: por un lado su tecnología robótica a la hora de captar la información de lo que hay alrededor en tiempo real, incluso de personas en movimientos con las que no se quiere chocar. Y por otro su sofisticado sistema de navegación autónoma, que permite hasta pasar por una puerta, algo que no se había conseguido hasta ahora.
“Otra contribución importante de este diseño es que el usuario no debe estar concentrado todo el tiempo en lo que quiere hacer. Lo piensa y la silla va donde quiere en un entorno de dos a ocho metros”, apunta.
Para validar su dispositivo realizaron pruebas con cinco personas sanas. Primero tuvieron que determinar la señal cerebral, puesto que es diferente en cada individuo. Después el sistema identificó las señales. Y en la tercera fase, los usuarios realizaron maniobras complejas y paseos en espacios abiertos, tras un rápido cursillo que no duró más de una hora.
Ahora se encuentran en fase de perfeccionamiento del programa que permite al ordenador leer el cerebro para que el control sea aún más natural. También tratan de aumentar el número de órdenes que se realizan por minuto.
A falta de estos detalles, varias empresas de sillas de ruedas ya se han mostrado interesadas en partes de desarrollo, como el sistema de navegación, y se ha creado un spin-off (una empresa) en su Universidad para transferir esta tecnología al mercado. “Llevo ocho años trabajando en la silla y dos en el control mental. El proyecto, financiado por el Ministerio de Ciencia, acaba este año y ya está ejecutado”, explica el investigador.
De momento, la sofisticada silla no puede utilizarse más de dos horas, debido a que se utiliza un gel para aumentar la conductividad en la cabeza y este producto, a las dos horas, comienza a endurecerse, perdiendo sus propiedades. «Esa es la misma tecnología que se utiliza en los hospitales y hasta que no mejore, no se puede hacer nada. Hay equipos que ya están investigando otros sistemas», señala el físico desde Zaragoza.
El Mundo