Falleció el artista plástico hidalguense Byron Gálvez

October 28, 2009 by Revista Opción  
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byron2Pachuca, Hidalgo. Conaculta.- El pintor Byron Gálvez, nacido en Mixquiahuala, Hidalgo, (1941-2009), cuya producción plástica abarca la escultura, el grabado, el dibujo y la pintura, falleció a las 6:50 horas de este martes 27 de octubre de 2009, en la Ciudad de México.
El gobierno del Estado de Hidalgo, a través del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, le rendirá un homenaje al artista el día de mañana a partir de las 10:30 horas en el Auditorio Gota de Plata (Parque Cultural David Ben Gurión s/n. Zona Plateada).
Byron Gálvez, egresado de la Academia de San Carlos, se forjó con una generación de maestros de primer nivel. En 1964 montó su primera exposición y desde entonces realizó un centenar de exposiciones, tanto en México, Estados Unidos, Europa y Latinoamérica.
Durante el 2004 y 2005, Byron enfoca toda su creatividad en la realización de un gran mosaico realizado en cerámica de alta resistencia de 32 mil metros cuadrados, el cual desde el aire se aprecia en toda su magnificencia. Este mosaico es la médula espinal del Parque Cultural David Ben Gurión, ubicado en la Colonia Venta Prieta de Pachuca, Hidalgo.
En las obras de Gálvez se encuentra una deslumbrante policromía, tan intensa y variada como la tierra mexicana, que estalla ante los ojos de los espectadores en todos los rincones del mundo donde se han expuesto.
Con una técnica postcubista, abocada al desarrollo de la fisonomía femenina a través de un trazo geométrico, Byron Gálvez, pinta y esculpe obras donde la policromía y las siluetas de mujeres desarticuladas irrumpen constantemente.
Llama también la atención una producción sobria, calculadoramente trazada, cuyo tema central es el erotismo, contenido y contextualizado por la presencia del cuerpo femenino, que sirve como piedra de toque para acentuar el singular manejo del universo de la sensualidad: “Sin ninguna duda, los primeros años de vida le dan esencia al ser humano, que después se manifiesta –en mi caso– a través del arte. Es muy posible que de mi pueblo haya acumulado en el subconsciente el color, la forma o la textura que expreso en mi trabajo. Pero lo que hace trascender al artista es el dominio y perfeccionamiento de las técnicas, y principalmente su evolución”.
En las tres pinturas que presenta prevalece la manera de jugar con la fragmentación geométrica de los fondos y los espacios para acompañar a estilizados cuerpos. Dos de ellas evidentemente pueden ser vistas como homenajes a Las señoritas de Avignon. Estas atribuciones y otras como el carácter tridimensional de muchos de sus óleos, nos permiten apreciar el desarrollo paulatino de un artista de tiempo completo y que posee claridad conceptual acerca de las tendencias estilísticas que él mismo manifiesta: “Básicamente se trata de geometrismo. Toda esta obra se va desarrollando con un sentido geométrico, es un tipo de postcubismo que va tomando cierto lirismo. Con los años la obra ha adquirido su propia personalidad. No es un cubismo clásico, más bien posee una composición modernista”.

Jardines de Claude Monet estarán abiertos al público

April 2, 2009 by Revista Opción  
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monetjardintLa Fundación Claude Monet abre la casa y los jardines de nenúfares en los que el padre del impresionismo pasó la mitad de su vida, y que plasmó en muchos de sus cuadros en su empeño por captar la luz y el entorno en su estado natural.
En la localidad normanda de Giverny, en las proximidades de París, se podrán contemplar durante los próximos siete meses los famosos jardines, que serán protagonistas de la primera exposición del Museo de los Impresionistas (antiguo Museo del Arte Americano), que reabrirá sus puertas el próximo mes tras tres años cerrado.
Los jardines, diseñados por el propio artista, responden a una clara vocación paisajística del pintor y destilan una fuerte inspiración japonesa, como muestra el puente sobre el estanque de nenúfares, representado en varias telas, así como plantas de bambú y almendros en flor.
Esta fuerte influencia oriental se debe al gran interés que las estampas japonesas tuvieron para los impresionistas, lo que se pone de manifiesto en el gran número de estas obras que cuelgan de las paredes de la casa.
Desde 1870, el pintor adquirió hasta 211 estampas japonesas, algunas de ellas de Utamaro, de Hokusai y de Hiroshige, que ahora forman parte de la vasta colección que se puede ver en su casa de Giverny.
El jardín se extiende a lo largo de dos hectáreas, divididas por una carretera, y fue, durante 43 años, una de las obras que Monet mostraba con más orgullo a sus amigos.
A una hora de París en tren, la casa de Giverny recibió a artistas de la talla de los pintores Camille Pissarro y Auguste Renoir, el escultor August Rodin, el escritor Octave Mirbeau o el político Georges Clemenceau.
Gran gestor de todo cuanto pasaba en la casa, Monet supervisaba diariamente el trabajo de los jardineros que, entre sus cometidos, tenían el de limpiar cada día todos los nenúfares del estanque que inmortalizó en la obra ‘Nympheas’. Y tenían que hacerlo antes de que se despertara el pintor.
En la actualidad más de una decena de profesionales cuidan el jardín que diseñó el artista, junto a un invernadero en el que se reproducen las plantas que escogió Monet para su floresta.
Así, el artista se decantó por parterres monocromos, para “dibujar” en la naturaleza con flores de otros colores y elaborar “cuadros” naturales.
La casa, en la que vivió con su segunda esposa Alice y su nueva familia, con ocho hijos (dos de su primera mujer Camille, y seis de su cónyuge), preside el enclave, que gestiona la Fundación Monet desde 1966, cuando el heredero del pintor, Michel Monet, la legó a la Academia francesa de Bellas Artes.
Conservado tal y como lo dejó el autor de ‘Impresión, sol naciente’, se tuvo que hacer un gran esfuerzo de renovación tanto del jardín como de la casa para que, a partir de su inauguración en 1980, los visitantes pudieran observar cómo era el taller, el dormitorio o el comedor.
Sin embargo, la casa no tiene en sus paredes ningún lienzo del padre del impresionismo que, en su mayoría se encuentran en el Museo Marmottan. Eso se debe a que, de haber cuadros, habría que “aumentar la seguridad” del complejo museístico de este pueblo normando de 520 habitantes, señaló el presidente de la Fundación Monet y académico, Hugues R. Gall.
El Universal

Nueva York expone últimos trabajos de Picasso

March 27, 2009 by Revista Opción  
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picassopblntUn centenar de pinturas, dibujos y grabados que Pablo Picasso realizó durante sus últimos años de vida conforman la exposición que la galería neoyorquina Gagosian dedica desde hoy al artista español.
Picasso: Mosqueteros es, además, la primera exposición que se celebra en Estados Unidos dedicada a los trabajos que el pintor malagueño (1881-1973) hizo en su última etapa desde la que en 1984 organizó el Museo Solomon Guggenheim, que se tituló precisamente Picasso: Los últimos años, 1963-1973.
En esta ocasión se han incluido algunas obras poco conocidas del pintor y que forman parte de la colección de Bernard Ruiz-Picasso, así como de los museos de Arte Moderno de Nueva York, del Picasso de Málaga (España) y de otras colecciones privadas.
“La muestra sugiere cómo el retrato de un Picasso ya mayor, atado a su pasado y a la pintura, ha oscurecido la naturaleza altamente innovadora y contemporánea de sus últimos trabajos”, indicó la galería en un comunicado de prensa.
Este casi centenar de dibujos, grabados y pinturas, que se pueden visitar hasta el 6 de junio próximo, “están entre las mayores demostraciones de su constante inventiva en términos de estilo, técnica y temas, así como en su relación con la historia”, agregó la galería Gagosian.
Los curadores de la muestra son John Richardson, biógrafo del artista y autor de A Life of Picasso (2007); y Dakin Hart, subdirector del Centro de Esculturas Nasher de Dallas (Texas). El diseño de la exhibición estuvo a cargo de la arquitecta neoyorquina Annabelle Seldorf.
El Universal

Matisse bate récords

February 24, 2009 by Revista Opción  
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1235422585_0Una obra del pintor francés Henri Matisse, que ha sido vendida por 32 millones de euros, se ha convertido en la estrella de la primera subasta de la colección Yves Saint Laurent – Pierre Bergé.
‘Les coucous, tapis bleu et rose’, una naturaleza muerta pintada en 1911, batió en la venta a la escultura del rumano Constantin Brancusi, retrato ‘Madame L.R.’, que fue la segunda pieza que consiguió el mejor precio, con 26 millones de euros.
La obra de Pablo Picasso ‘Instruments de musique sur un guéridon’, por la que sólo se ofrecieron 21 millones de euros, no encontró finalmente comprador al estar por debajo del precio estimado por la casa de subastas Christie’s, encargada de la venta de la colección.
El pintor francés fue el que más recaudó en la sesión del lunes, con un total de 45,3 millones de euros logrados por, además de la naturaleza muerta, los óleos ‘Nu au bord de la mer’, vendido por 7,3 millones, y ‘Le denceur’, que se colocó por 6 millones de euros.
Mondrian, con ‘Composition avec bleu, rouge, jaune et noir’, fue otro de los preferidos en la subasta y llegó a los 19,2 millones de euros, casi el doble de lo que Christie’s estimaba que podía lograr.
El pintor holandés, que inspiró una de las más famosas colecciones de moda de Saint Laurent, alcanzó otros 19 millones de euros en otros dos cuadros vendidos en el Grand Palais de París.
La venta de arte moderno continuará durante dos días más y pondrá en el mercado más de 730 obras que pertenecieron al modisto y a su compañero Bergé, quien dedicará la recaudación que le corresponde por la venta a la lucha contra el sida.
El Mundo

Futurismo, un siglo a toda velocidad

February 18, 2009 by Revista Opción  
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20090218elpepicul_1A finales del año 1908 Marinetti, uno de los principales protagonistas del vanguardismo europeo, es arrojado por su coche a una zanja llena de agua tras un rocambolesco viraje para evitar a dos ciclistas. Será el primer accidente moderno que dará lugar a una narrativa mítica, la de los orígenes; cerrar una etapa de forma violenta, como ocurrirá casi medio siglo después con James Dean primero y el pintor abstraccionista Jackson Pollock después, ambos fallecidos en un choque de automóvil, muertos a manos de la velocidad, incapaces de soportar los anticuados esquemas de los cincuenta, ávidos de comenzar de cero incluso a costa de la propia vida.
También Marinetti va a perder la vida en su accidente, o por lo menos la vida que conoce hasta aquella tarde. Como si de un bautismo laico se tratara -cuenta la leyenda que más circula- reemerge de la zanja futurista. No está mal el nombre acuñado para la ocasión, pues no hay pasado ni hay ancestros: sólo el futuro por delante.
Se pone a la tarea sin perder ni un momento, porque el futuro va muy deprisa, y apenas unos meses después está concluido el texto que aparece en Figaro hace ahora 100 años, el 20 de febrero de 1909. Es un escrito programático en el que no caben dudas respecto a lo que se espera del porvenir y con ese Primer manifiesto del futurismo se inaugura mucho más que el amor a la velocidad. Con él se da el pistoletazo de salida para la vanguardia como va a entenderse y a organizarse a partir de entonces: una actitud renovadora en el terreno artístico y, sobre todo, existencial. Hay que ser sobre todo modernos, como dijeran los poetas franceses de finales del XIX.
Modernidad radical
Y Marinetti se propone serlo desde sus orígenes decadentistas que apenas un año después, en 1910, le llevan a escribir -casi a destiempo- una novela indescriptible, Mafarka el futurista, paroxismo de desenfreno colonial africano pese a dedicarse el protagonista, en ese colmo de las paradojas que acarrea el movimiento, a “la construcción de pájaros mecánicos”.
Porque si la modernidad propuesta desde el manifiesto no puede ser más radical, tampoco puede ser más contradictoria. Son internacionales y son nacionalistas, revolucionarios sin intereses sociales; quieren cantar al peligro, exigen poetas ardorosos y rebeldes, glorifican la guerra -higiene del mundo-; son antifeministas y aspiran a quemar los museos, las bibliotecas y “las academias de todo tipo” en un mundo que deberá estar gobernado por la velocidad y en el cual “un automóvil de carreras que ruge es más bello que la Victoria de Samotracia”.
La polémica está servida por el poeta y animador cultural Marinetti, que sabe promocionar su producto como nadie y a la manera más contemporánea, se diría, recurriendo con frecuencia al escándalo, como ocurre en las famosas seratas futuristas, veladas con mucho de actuación teatral -con insultos y provocaciones al público incluidos- y en las cuales se halla el origen del cabaret dadá y hasta de los happenings. Con un mejor manejo de los medios que habilidad intelectual, como ocurre con tantos animadores hoy, Marinetti logra promocionar el movimiento dentro y fuera de Italia hasta convertirse en referente de lo moderno en círculos tan variopintos, políticamente hablando, como Revista de Occidente y los círculos ramonianos de Madrid; la revista Actual de los estridentistas mexicanos, comprometida con la revolución rusa; o Martín Fierro de Borges en Buenos Aires, donde se parafrasea a Marinetti al escribir que “un Hispano-Suiza es una obra de arte más bella que una silla Luis XV”.
Sin embargo, pese a la diversidad de facciones que el movimiento fue capaz de atraer, suele verse demasiado próximo a las posiciones mussolinianas, en parte debido a las lecturas de Walter Benjamin sobre el totalitarismo y las asociaciones con los futuristas.
Parte de razón no falta en las críticas hacia su militarismo y su peligrosa esencia nacionalista, aunque visto con la distancia del tiempo y tras las lecturas que Fluxus hizo del movimiento en la década de los sesenta, a partir de los experimentos musicales de Russolo y su Arte de los ruidos parece claro que las relaciones con el fascismo italiano no fueron tan armoniosas como se ha tratado de enfatizar. La constante revisión de posiciones del grupo, que les hizo también ser feministas y antifeministas a un tiempo, hace que resulte complejo establecer las auténticas y perdurables filiaciones ideológicas de los futuristas.
Así, hoy día el Futurismo tiende a leerse como un soplo de arte fresco, al menos en lo que a las propuestas artísticas se refiere. Si personajes como Boccioni o Balla trataron de mostrar el movimiento en la escultura, el cine y la foto de Bragaglia y sus sobreimpresiones dinámicas -la ilusión óptica de atrapar el movimiento mientras ocurre- se enraízan con la famosa obra de Duchamp Desnudo bajando una escalera, que convulsionaría la escena de los primeros años diez. No sólo. Es posible que todas y cada una de las provocaciones de la vanguardia, su fascinación por convertir el arte en la vida y la vida en el arte, por romper las fronteras entre ambos, deban volver la mirada hacia las primeras performances marinettianas.
Por eso, tratar de encontrar la herencia futurista en la actualidad no parece de ninguna manera desatinada. Los planteamientos de los futuristas siguen vivos tanto en nuestra pasión de hoy por la técnica como en la crítica cultural a los museos, si bien, más mediocres que ellos, no terminamos de quemarlos.
Dejando a un lado las radicalidades vanguardistas, está claro que el Futurismo nos enseñó algunas cosas esenciales de la modernidad: a vivir deprisa, por ejemplo, pues como dijo Lacan, la realidad no nos espera.
El País

“Iluminará” Van Gogh a Amsterdam

February 12, 2009 by Revista Opción  
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vangoghnochestrelladaVincent Van Gogh fue el pintor de la luz y el color, pero muchas de sus obras maestras versan sobre el atardecer y la noche, unos momentos místicos para él y que ahora se intentan recrear en una exposición en Amsterdam.
En Van Gogh y los colores de la noche se podrán contemplar entre el 13 de febrero y el 7 de junio en el museo Van Gogh 26 pinturas, nueve dibujos y cinco cartas del pintor, pertenecientes a una colección particular y una decena de museos, entre ellos el de Orsay de París y el Thyssen de Madrid.
Esta es la primera retrospectiva de las composiciones vespertinas y nocturnas de Van Gogh, que nunca antes habían sido estudiadas en grupo y aún menos unificadas en un catálogo.
El atardecer y la noche, que Van Gogh pintó desde sus inicios, permiten ver la evolución de su arte, desde sus años holandeses en los que utilizaba tonos más marrones y grises hasta la explosión de colores de sus pinturas posteriores.
“A menudo me parece que la noche es mucho más viva y rica en colores que el día” , escribió en una carta a su hermano Theo en septiembre de 1888.
En la exposición, que entre septiembre y enero pasados pudo ser admirada en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMa) , figuran iconos como Los comedores de patatas que pintó en 1885 y que recoge influencias de los maestros antiguos como Rembrandt, la Noche estrellada sobre el Ródano (1888) y la Noche estrellada (1889) .
Precisamente este último cuadro, que no se ha expuesto en la capital holandesa desde 1990, es uno de los principales atractivos de la muestra, la primera que organizan conjuntamente el museo Van Gogh y el MoMa, que lo ha prestado para la ocasión.
En el museo holandés las obras se exponen entre luces tenues y sobre unas paredes de vivos colores azul-verdoso o azul-violeta, que según su director, Axel Rüger, prestan más intimidad y “añaden drama y brillo” a los cuadros.
Los organizadores incluso han alejado los carteles explicativos para que no distraigan al visitante de la contemplación de los lienzos.
“Las obras son tan importantes e impresionantes que queremos que el público sienta que está solo frente a ellas” , declaró a Efe el comisario, Sjraar van Heugten, quien dijo esperar 600 mil visitantes de aquí a junio, unos 150 mil más de lo normal en este periodo.
Van Gogh veía en el atardecer y la noche momentos de consuelo, de reflexión, creatividad y poesía en los que experimentaba un “sentimiento casi religioso” que intentaba reflejar en sus lienzos, según Van Heugten.
Pero también era consciente de la soledad y los peligros de la vida disoluta en la noche, plasmados en cuadros como Salón de Baile en Arles y Café de noche.
Van Heugten se lamentó de que este cuadro, que sí fue expuesto en el MoMa, no esté en Amsterdam, porque la Fundación de la Universidad de Yale, su propietaria, no quiso prescindir más tiempo de una de las obras maestras de su colección.
En contrapartida, “por primera vez en décadas” el público puede admirar una al lado de la otra las dos versiones de El sembrador realizadas en noviembre de 1888, la más pequeña de las cuales pertenece al museo Van Gogh y la otra a la Fundación Bürhle de Zurich.
La exposición se divide en cuatro secciones: “Paisajes durante la puesta de sol” , con sus primeros paisajes al anochecer (entre 1883 y 1884) y obras de pintores como Camille Corot y Jean FranÇois Millet a los que admiró y que influyeron en él.
“Vida campesina” recoge los bosquejos de los campesinos de Nuenen (Holanda) , donde Van Gogh crearía su primera obra maestra, “Los comedores de patatas” , en la que dominan los claroscuros y se ve a unos campesinos cenando, en una reminiscencia de la sagrada familia de Rembrandt.
“La voz del trigo: un nocturno” refleja la fascinación de Van Gogh con la vida de los campesinos y su vinculación con los ciclos de la naturaleza, mientras que en “Poesía de la noche” se evocan las asociaciones poéticas con el atardecer y la noche.
En esta sección figuran las dos “noches estrelladas” y el retrato del pintor Eugène Boch, al que Van Gogh presenta como un poeta, con un cielo estrellado de fondo que simboliza la eternidad.
El Universal

Evoca Luis Nishizawa su niñez como origen de su pintura

January 3, 2009 by Revista Opción  
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Derivada de aspectos de la vida cotidiana que experimentó durante sus primeros años de vida, el pintor mexiquense, Luis Nishizawa, manifestó que su obra responde a una necesidad puramente espiritual.

“Al principio de mi carrera tuve mucha influencia de la pintura japonesa, porque mi padre era de Japón, aunque yo nací en un pueblo del Estado de México, y me encantaron desde siempre los volcanes y sus colores”, expuso el artista, quien el próximo 2 de febrero cumplirá 91 años de vida.

Luis Nishizawa es uno de los pocos pintores que se dedican al dibujo como un fin, en el cual todo se insinúa y afirma con la sobria elocuencia de la línea, el resplandor de la luz y el contrapunto de la sombra.

Referirse a él, señala en un comunicado el Instituto Mexiquense de Cultural (IMC), es evocar un paisaje, término que define al género pictórico que representa escenarios naturales y espacios exteriores, provenientes de las obras realizadas por los artistas viajeros durante el siglo XIX, los cuales iniciaron la práctica de pintar a campo abierto.

Con 90 años a cuestas, el pintor mexiquense recordó que “nací en un pueblo mexicano y mi padre tuvo un rancho donde había vacas, caballos y, sobre todo, hermosos paisajes.

“Desde niño iba con mi hermano a cuidar el ganado, y eso influyó en mi obra. Recuerdo que mi madre tenía que ir al mercado de Tultepec a comprar fruta, porque en el pueblo no había, entonces desde el cerro veía a mi madre venir con peras, naranjas, manzanas.

“Esa fue mi vida hasta que mi padre decidió mudarnos a la Ciudad de México.”, expuso el creador de paisajes como “Valle de México”, (1947), “Paisaje de Yagul” (1976) y “Pátzcuaro” (1960).

Nishizawa, quien ha conjugado en sus pinturas sus raíces mexicanas y japonesas, exhibe su trabajo en el Museo que lleva su nombre, ubicado en el IMC, donde el reconocido pintor, muralista escultor dispone de un cuarto con sendas camas para descansar.

En las paredes se aprecian también cuadros de David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo y José Chávez Morado. “Esta es la colección de mis fantasmas, porque todos están muertos”, comentó sin dramatismo el maestro, de expresión lacónica, pero elocuente.

Su obra se encuentra, además, en muchos sitios: óleos y acuarelas en el Museo Luis Nishizawa, y murales en el Centro Cultural Mexiquense, Secretaría de Educación Pública y la Sala “Miguel Covarrubias”, del Centro Cultural Universitario, entre otros sitios.