Isabel Allende escribe contra la esclavitud

August 15, 2009 by Revista Opción  
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IsabelAllendeZarité Sedella tiene claro que ha tenido más suerte que otras esclavas del siglo XVIII. Ella, la mulatita de nueve años que fue vendida a un rico hacendado azucarero en Saint-Domingue (hoy Haití), termina su vida liberada de la esclavitud que padeció, junto con toda la raza negra y mulata, en tiempos de la colonia francesa.
Esa mujer es protagonista de La isla bajo el mar, la nueva novela de la escritora chilena Isabel Allende (2 de agosto de 1942) que saldrá a la venta la próxima semana en los países de habla hispana.
LA RESEÑA
Zarité es el alma de la historia que Allende cuenta en 511 páginas publicadas por Random House Mondadori. La novela, se desarrolla entre 1770 y 1810. La también autora de La casa de los espíritus y Eva Luna, da voz a la joven luchadora que sale adelante, a pesar de ser mujer, mulata y esclava, características que en el siglo XVIII condenaban a cualquier persona a un destino fatal.
Desde chiquilla, Zarité tenía claro que quería ser libre y sabía que los tambores y el baile le ayudarían a salir de la esclavitud. Nunca perdió la esperanza a pesar de que Violette, la cortesana que la vendió al terrateniente le decía: “No hagas preguntas y no pienses en el futuro. Para los esclavos sólo cuenta el día de hoy”. Zarité no claudicó ni se dejó vencer por las palabras de Violette: “El esclavo se queda esclavo, si se escapa y tiene suerte, muere en la fuga, si no la tiene, lo atrapan vivo. Sácate la libertad del corazón”.
La reconocida autora, considerada una de las voces más importantes de la narrativa latinoamericana, platicó con KIOSKO sobre la protagonista de La isla bajo el amor, sobre la libertad, los derechos de la mujer, la esclavitud en su novela y las razones que la llevaron a contar una historia que transcurre hace más de tres siglos. Zarité Sedella es el centro del microcosmos de su nueva novela que saldrá a la venta esta semana en todos los países de habla hispana, y que tan sólo en México tendrá un tiraje inicial de 60 mil ejemplares.
ALLENDE HABLA DE SU NOVELA
—Muchos de sus personajes se basan en conocidos suyos.¿En quién se inspiró para crear a Zarité Sedella, esta mulata inteligente que a los 40 años recrea los tiempos de esclavitud?
—Zarité Sedella tiene algunas características de mujeres que conozco y de varios personajes femeninos de mis otras novelas, es fuerte, independiente, leal, apasionada, buena madre y buena amiga; pero también es única, porque nunca había escrito sobre una esclava africana. No sé de dónde salió Zarité, tal vez la soñé o se me apareció en el momento de despertar, cuando todavía la mente vaga en el ámbito de la imaginación.
—¿Por qué le interesó la época y por qué contar la esclavitud, la lucha de emancipación, los misterios del vudú, la situación de la mujer y el enfrentamiento de culturas desde la mirada de una esclava que se libera?
—El tema de la libertad siempre me ha apasionado, pero más bien desde el punto de vista feminista. Hasta que Zarité entró en mi vida, no me había puesto a pensar en serio en la esclavitud, que afecta a hombres y mujeres. Uso el verbo en presente, porque todavía existe esclavitud en muchas partes del mundo, oculta o disimulada, pero existe.
La idea comenzó cuando hice la investigación para mi novela El Zorro, que tiene un capítulo en el Caribe y Nueva Orleáns. Descubrí que el sabor de Nueva Orleáns se debe a la influencia que tuvieron los diez mil colonos franceses que huyeron de Saint Domingue durante la revuelta de los esclavos. Durante treinta años hubo una era dorada para los negros libres en Nueva Orleáns, una ciudad única en los Estados Unidos, con su cultura propia. Naturalmente, la investigación me llevó a Saint Domingue buscando los orígenes de esa inmigración. Allí tuvo lugar la única revolución de esclavos que ha triunfado, dando nacimiento a la primera república independiente de América Latina: Haití.
El tema de la esclavitud me apasionó tanto que me olvidé de la novela que había pensado sobre los piratas del Caribe y me sumergí en la vida de Zarité Sedella, que siendo un personaje de ficción, me es tan familiar como si en verdad la hubiera conocido.
—¿Cuál es la vigencia de repasar la historia del siglo XVIII actualmente? ¿Se identifica con el pensamiento de Parmentier sobre la esclavitud?
—Sí, me identifico con el doctor Parmentier, en varias instancias él habla por mí. Hay formas de esclavitud que siguen vigentes. En muchas partes del mundo las niñas se venden en matrimonio prematuro, trabajo forzado, prostitución; las mujeres trabajan sin sueldo ni beneficios, carecen de educación, derecho a la salud y libertad de movimiento. Los niños son secuestrados para obligarlos a servir como soldados, los pobres (especialmente los inmigrantes), son explotados en la agricultura, las minas, la industria. El tema de la falta de libertad y de derechos humanos está vigente, al examinarlo con la perspectiva que nos da la historia podemos entenderlo mejor.
—¿Cuánto le ayudaron en la narración otros personajes como Violette Boisier, Loula, Tante Rose, Tante Matilde y el mismo Honoré?
—Nadie se hace solo, somos producto de lo que nos pasa y de las influencias que otros ejercen sobre nosotros. Zarité contó con ayuda; sin las mujeres fuertes y generosas que tuvo en su vida, sin Honoré, el Dr. Parmentier, el Père Antoine, Zacharie y Sancho no habría podido hacer todo lo que hizo.
—¿La isla bajo el mar es una metáfora de un lugar donde el espíritu es libre; es acaso ese lugar donde Zarité espera que repose su amigo Honoré junto a sus antepasados?
—Los esclavos africanos en Saint Domingue creían que al morir irían a “la isla bajo el mar” o Guinea, donde sólo había negros y todos eran libres. Para ellos no era una metáfora, era el paraíso. Zarité estaba segura de que Honoré, Gambo y los demás estaban en aquella isla, que los vivos estaban en contacto con los muertos. Para mí esa isla existe en el inconsciente colectivo. Todos deseamos ser libres y permanecer en contacto con nuestros muertos, como forma de eternidad.

Denunciar en México, una tarea peligrosa

July 9, 2009 by Revista Opción  
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La prensa mexicana revivió ayer las palabras que llevaron a la tumba a Benjamín Franklin Le Barón: “Aunque nos duele en el alma no vamos a pagar, preferimos ver a mi hermano muerto hoy, a que nos sigan matando a nuestros muchachos y en un año sean diez”. Así se pronunció el 3 de mayo pasado, horas después de que Érick Le Barón fuera secuestrado. Pedían un millón de dólares por él. En vez de ceder, Benjamín organizó a la comunidad mormona de la que era miembro activo, presionaron al Gobierno y, acorralados, los secuestradores cedieron… sólo para vengarse dos meses después de quien los desafió.
No pasa con cada secuestro. Pero de algunos de ellos surgen líderes que no pueden volver a su vida anterior. Tras el secuestro de su hermano, Benjamín encabezó dos luchas: la de no pagar los rescates y la de obligar a las autoridades a hacer su trabajo. Una foto en el periódico El Universal muestra a Benjamín, el pasado 1 de julio, reclamándole al gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza (PRI), que el Estado proteja a quien denuncia. Quizá le pidió ayuda a la persona equivocada. Según datos del periódico Milenio, de 769 muertes violentas que hubo en México tan sólo en junio, 325 fueron en suelo chihuahuense, una extensión tan grande que podría ser un país aparte.
El mensaje de los criminales no pudo ser más explícito: la madrugada del martes derribaron las puertas y las ventanas de la casa de Benjamín Le Barón. Éste creía que eran soldados que lo iban a proteger de las amenazas que había recibido, porque iban vestidos como militares. Lo torturaron delante de sus hijos y tras llevárselo, junto con un cuñado que quiso ayudarle, dejaron una nota junto a los cuerpos asesinados: “Para que ora sí crean, va como venganza de los 25 jóvenes levantados y detenidos en Nicolás Bravo”. Firma: El General”. O sea, el narcotráfico. El crimen que ya no sólo trafica con estupefacientes sino que extorsiona y secuestra, en este caso en los alrededores de Galeana, Chihuahua, a 188 kilómetros de la frontera con Estados Unidos.
Crímines ignorados
“El asesinato del señor Le Barón es terrible, ya que además implica que es una osadía que los ciudadanos salgamos a quejarnos de la inseguridad y a exigir que las autoridades actúen para que los criminales nos dejen de lastimar”, dice a EL PAÍS María Elena Morera, que en octubre de hace ocho años sufrió el secuestro de su esposo. Morera empezó desde entonces una cruzada para presionar a las autoridades.
Como Morera, Isabel Miranda de Wallace también vive una batalla que nunca pidió. El 11 de julio de 2005 secuestraron a su hijo Alberto. Las autoridades se desentendieron del caso, como pasa en el 99% de las ocasiones, ya que según las cifras sólo uno de cada 100 crímenes es debidamente castigado. Wallace no se conformó. En estos cuatro años ha logrado averiguar el paradero de los culpables en México y en Estados Unidos, al margen de los policías locales y federales que nunca quisieron investigar sobre el secuestro de su hijo. “El mensaje de la muerte del señor Le Barón es uno de impunidad de los criminales y de apatía e ineficacia por parte de los Gobiernos. Pero también uno de mucha valentía por parte de la sociedad”, explica por teléfono Wallace, quien reconoce que el asesinato del activista chihuahuense es un mensaje que busca generar miedo. “Pero yo ya crucé una frontera en la que ya no hay vuelta para atrás sino hasta que el país cambie”.
Wallace no volvió a ver a su hijo. Morera sí recuperó a su esposo. Sobre el mensaje que llega a los activistas con la muerte de Le Barón ella comenta: “No tengo miedo, mientras la sociedad se haga más fuerte las acciones de la criminalidad tendrán que bajar, aunque si el Estado no protege esto seguirá”.
Las noticias son que la comunidad mormona de Galeana tomará la justicia por su propia mano. Wallace y Morera, en cambio, son partidarias, a pesar de todo, de denunciar y exigir resultados. Por eso Pedro Galindo, el marido de la segunda, tras haber sido liberado grabó un anuncio de televisión en el que demanda acciones para esclarecer los al menos 500 secuestros que ocurren cada año en México. “Y si necesitan manos [ayuda])”, comenta el ex secuestrado, “les presto las mías”. Pedro Galindo muestra entonces las manos, a las que les falta cuatro dedos amputados por los secuestradores.
El País

Inicia Calderón el Programa de Sustitución de Electrodomésticos

March 27, 2009 by Revista Opción  
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El presidente Felipe Calderón puso en marcha el Programa Nacional de Sustitución de Electrodomésticos, que con una inversión de dos mil millones de pesos prevé el reemplazo de medio millón de aparatos en todo el país.
El mandatario expuso que ese programa se concentrará, principalmente, en los hogares más pobres, que al cambiar sus refrigeradores y equipos de aire acondicionado ahorrarán de 35 a 200 pesos al mes en el pago de su recibo de electricidad.
Explicó que con la implementación de ese programa, mejor conocido como “Cambia tu viejo por uno nuevo”, el gobierno federal ahorrará más de cuatro mil millones de pesos en los subsidios que otorga al consumo de energía eléctrica.
Acompañado por la secretaria de Energía, Georgina Kessel; el titular de la CFE, Alfredo Elías Ayub; y el gobernador Jesús Silverio Cavazos, precisó que con medidas como estas se superará la adversidad económica que se vive en el país y en el mundo.
“Sé que tenemos problemas, pero las mexicanas y los mexicanos vemos en nuestro gran país los recursos y las posibilidades; y en el alma de cada quien la determinación, el carácter y la fortaleza no sólo para enfrentar esos problemas sino para superarlos”, dijo.
En su mensaje el presidente Calderón señaló el mecanismo que usará ese programa para la sustitución de refrigeradores y aparatos de aire acondicionado en apoyo a las familias más necesitadas y en cumplimiento de un compromiso asumido en el Acuerdo Nacional en favor de la Economía Familiar y del Empleo.
Indicó que a las familias cuyos aparatos tengan más de 10 años se les notificará en el recibo de luz la posibilidad de cambiarlos, ante lo cual deberán acudir a los comercios donde les dirán el tipo de crédito y apoyo al que se han hecho acreedores.
Recordó que en 2008 se puso en marcha un programa piloto con 20 mil familias de Quintana Roo, Sinaloa y Sonora, en el que se cambiaron 20 mil refrigeradores y cuatro mil aires acondicionados, con lo que se permitió un ahorro en materia de energía.
Apuntó que con el programa de sustitución de electrodomésticos se apoya a las familias mexicanas porque podrán preservar en mejores condiciones sus alimentos, así como al empleo porque se protege a miles de trabajadores de la industria de ese sector.
Calderón Hinojosa agregó que para hacer frente a la coyuntura económica adversa el gobierno ha instrumentado medidas de apoyo a la economía familiar, como es la congelación del precio de la gasolina, la reducción de 10 por ciento en las tarifas del Gas LP y ahora la puesta en marcha de este programa.
En tanto, mencionó que en apoyo al empleo se han puesto en marcha programas como el relacionado con los “paros técnicos” que permiten al trabajador preservar su plaza con una reducción de un tercio de su salario, mientras el gobierno federal y la empresa, a partes iguales, aportan otros dos tercios, así como con el Programa de Empleo Temporal.
Notimex