Aprueban 22 permisos para siembra experimental de maíz transgénico
November 3, 2009 by Revista Opción
Filed under Madre Tierra
En la rueda de prensa en la que el secretario de medio ambiente, Juan Rafael Elvira Quesada, dio a conocer la aprobación de 13 permisos más de siembra experimental de maíz transgénico en estados productores de este grano; este 26 de octubre se aprobaron otros nueve permisos.
Durante la rueda de prensa ofrecida el 21 de octubre por la Semarnat y Sagarpa, para dar a conocer las 15 aprobaciones de siembra de maíz transgénico, Greenpeace irrumpió en ésta para cuestionar al titular de la Secretaría de Medio Ambiente, Juan Rafael Elvira Quesada, acerca de la rapidez y la prisa por la aprobación de las siembras experimentales de maíz transgénico en México. Este 26 de octubre, fueron aprobadas, sin embargo, nueve permisos más.
Luego de las insistentes preguntas de los reporteros en torno a ¿qué sucederá con la contaminación? ¿Por qué hacerlo en un centro de origen cuando se ha comprobado en otros países que es imposible la coexistencia? ¿Quiénes son los beneficiarios? y ¿Por qué no seguir el ejemplo de países europeos en donde se ha negado la entrada a Monsanto y compañía?
Su respuesta ante tal cuestionamiento fue “toda la información está en la página de Internet. La subiremos esta tarde” y terminaron rápidamente la conferencia, cuando dos activistas de Greenpeace desplegaron mantas con la frase “Maíz transgénico: fin de la independencia”.
A pesar de que el titular de la dependencia asegura que “no cede a presiones de ningún tipo” para autorizar los permisos que ha solicitado la industria de biotecnología, es claro que Semarnat ha acelerado las autorizaciones a empresas como Monsanto, Pioneer y Dow AgroScience para que hagan experimentación con granos transgénicos a riesgo de que se contaminen las 59 variedades y más de 200 razas de maíz que existen en México.
Greenpeace exigio a Sagarpa y Semarnat que revoquen las 13 autorizaciones otorgadas hasta ahora, que se suman a las dos primeras, así como la cancelación de 20 las solicitudes pendientes, que informen con claridad a qué empresas están beneficiando con las autorizaciones de siembras experimentales y los criterios en los que se basan para acelerar la aprobación de estas solicitudes.
El día de ayer la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad envió una carta firmada por más de 800 científicos del mundo entero para exigirle que revierta las aprobaciones a estas siembras experimentales.
Mientras tanto, Greenpeace mantiene su campaña en contra del maíz transgénico. Las nuevas vías de comunicación han sido básicas en esta campaña. Continúa la fonoacción y cada día la residencia oficial de Los Pinos recibe cerca de 100 llamadas de ciudadanos que exigen se reviertan las aprobaciones de maíz transgénico en México.
Así también, las redes sociales han jugado un papel muy importante en esta campaña. La página de Greenpeace México en Facebook tiene alrededor de 18 mil fans y ellos han usado esta página para expresar sus comentarios en contra de las aprobaciones.
También han dejado mensajes en las propias páginas de Facebook de Semarnat y Sagarpa, y a través de Twitter de estas secretarías. Cientos de mensajes han sido escritos por jóvenes que exigen un campo libre de maíz transgénico.
Sagarpa ha puesto su perfil privado para que nadie, que no haya estado inscrito antes, lea los comentarios, y Semarnat en un solo día recibió casi 100 comentarios en contra de maíz transgénico en su Facebook.
¿Qué es la ingeniería genética?
Los organismos genéticamente modificados (transgénicos) también conocidos como OGMs, son nuevos organismos vivos que no existen de manera natural. Fueron creados artificialmente en laboratorios saltando las barreras entre reinos y especies, mediante la utilización de una tecnología completamente diferente a la biotecnología convencional y al mejoramiento genético tradicional.
La ingeniería genética rompe las barreras naturales que existen entre las especies: un pez y una fresa no pueden cruzarse, pero en el laboratorio, los biotecnologos pueden tomar el gen de un pez e insertarlo en una fresa creando un organismo completamente nuevo. La ingeniería genética puede manipular genes de animales e incluso humanos. Una vez que estos organismos son liberados en el medio ambiente y en las cadenas alimenticias pueden reproducirse y contaminar los cultivos convencionales y orgánicos. Nadie conoce en la actualidad cuáles serán los efectos en la salud a largo plazo por consumir organismos transgénicos; en el medio ambiente ya comprobaron ser la causa de contaminación de razas y variedades nativas de maíz.
Millones de personas dependen del maíz como alimento básico. Muchos de los productos industrializados para la alimentación humana utilizan este grano como materia prima: aceite, jarabe, almidón, refrescos y pan, entre otros. Además, grandes cantidades son usadas como forraje para pollos, vacas y cerdos.
Ahora mismo, corporaciones agroquímicas transnacionales como Monsanto, Bayer, Syngenta, Pioneer y Dow Agroscience, tratan de controlar este grano básico a través de la promoción de variedades de semillas transgénicas de maíz.
Dichas corporaciones invierten millones de dólares cada año para promover los supuestos beneficios de su tecnología transgénica, amenazando al medio ambiente, la salud humana y animal. Además, muchos de los productores agrícolas que sembraron maíz transgénico en Estados Unidos no han logrado los beneficios prometidos por las corporaciones. En este documento enumeramos siete mentiras que estas corporaciones usan para promover sus productos trasngenicos.
Gran parte del maíz transgénico del mundo es del tipo llamado Bt, que fue manipulado genéticamente para producir una toxina insecticida que ataca al gusano barrenador europeo del maíz. Sin embargo, también perjudica a ciertos insectos benéficos que ayudan a controlar plagas, entre ellos, las mariposas monarca. Además, se ha demostrado que la toxina Bt se acumula en los suelos de cultivo, por lo que existen preocupaciones sobre la fertilidad de los mismos en el largo plazo1.
La industria de transgénicos también ha creado dos variedades de maíz tolerante a herbicidas (HT): el T25 de la firma alemana Bayer y el NK603 de la estadounidense Monsanto. El cultivo de estas variedades de maíz puede provocar que las malezas se hagan resistentes a dichos herbicidas, y en consecuencia, que se incremente del uso de agrotóxicos tal y como ha ocurrido con otros cultivos transgénicos. Los herbicidas aplicados al maíz transgénico son muy dañinos al medio ambiente, por ejemplo: el glufosinato de amonio
(herbicida rociado en el maíz T25 de Bayer) ha sido descrito como “de alto riesgo para los mamíferos” por la Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos.
El maíz transgénico es seguro para la alimentación humana
La industria biotecnológica se ha negado a hacer pública la información vital que demuestra los problemas para la salud humana por el consumo de alimentos transgénicos. En 2005, luego de una demanda de Greenpeace, una corte alemana ordenó a la compañía Monsanto publicar sus estudios sobre los efectos en ratas alimentadas con su maíz Bt MON 863.
Los estudios de Monsanto fueron reevaluados por científicos independientes, con resultados alarmantes.
Entre otros, los científicos revelaron que Monsanto había omitido reportar efectos negativos serios, como los signos de toxicidad en los órganos internos de las ratas. Sin embargo, este maíz ya contaba con aprobación para consumo en más de diez países, incluyendo la Unión Europea, Japón, Canadá y México. Las autoridades en estas naciones confiaron en la investigación de la compañía y ermitieron que un maíz de alto riesgo fuera consumido sin precaución, sin información para el público y sin monitoreo. Otros tipos de maíz transgénico que también están sujetos a controversia científica son: MON8104 y NK6035 de Monsanto.
De acuerdo con un estudio científico solicitado por el gobierno de Austria en 20086, las ratas limentadas con las variedades de una cruza de maíz transgénico NK603xMON810, ambas de la empresa transnacional Monsanto, fueron severamente afectadas en sus aparatos reproductivos provocando que disminuyera su fertilidad, teniendo como resultado menos crías que las ratas alimentadas con maíz convencional.
Actualmente, la industria agrobiotecnológica ha creado variedades de maíz transgénico para generar químicos, fármacos y productos industriales en Estados Unidos. La Unión de Científicos Preocupados por la Sociedad (UCS, por sus siglas en inglés) demostró que el Departamento de Agricultura de ese país (USDA, por sus siglas en inglés) ha aprobado alrededor de 400 solicitudes de este tipo de maíz de empresas transnacionales para experimentaciones abiertas al medio ambiente7.
En un estudio publicado por la UCS se demuestra que las sustancias que contienen estas variedades de maíz transgénico son activas y vivas por lo que podrían causar daños graves en la salud humana y animal. La UCS explica que es alta la probabilidad de contaminación de la cadena alimenticia y del medio ambiente, y que es probable que exista contaminación por la mezcla de semillas y polen debido a que 6 Report Biological effects of transgenic maize NK603xMON810 fed in long term reproduction.
se han autorizado cultivos para fármacos y productos industriales en lugares aledaños a los cultivos con fines alimenticios. La contaminación con transgenes fármacos e industriales es muy grave, pues sustancias como anticoagulantes, vacunas y plásticos no son aptas para consumo humano y animal 8. El gobierno mexicano, sin pruebas previas de laboratorio, importa de Estados Unidos cerca de 8 millones de toneladas de maíz, el cual esta mezclado con variedades transgénicas por lo que este tipo de maíz riesgoso puede estar en nuestra mesa.
Esta lamentable situación subraya una vez más la urgente necesidad de realizar estudios independientes sobre los riesgos del maíz transgénico, así como de otros cultivos genéticamente modificados, de acuerdo a las recomendaciones de instituciones de prestigio como la Royal Society of Canada9 y la Asociación Médica Británica10.
El rechazo global de los consumidores, proveedores y compañías fabricantes de alimentos hacia los alimentos transgénicos ha hecho de esta producción un negocio riesgoso. Luego de la introducción del maíz transgénico en Estados Unidos (el mayor productor global de cultivos transgénicos en el mundo) muchos productores y comerciantes de maíz
perdieron mercados claves para su producto.
Contrario a lo que la industria agrobiotecnológica asegura,los cultivos transgénicos no producen mayores rendimientos. Un estudio de expertos de la Universidad de Iowa, Estados Unidos, afirma: “El maíz Bt (el más común de los maíces transgénicos) produjo ganancias esencialmente iguales a las producidas por maíz no transgénico. Esto cuestiona una vez más el por qué los agricultores optarían por una tecnología que produce los mismos resultados, pero que tiene problemas de mercado asociados a los riesgos que plantea el maíz Bt”13.
El maíz transgénico y otros cultivos manipulados genéticamente tienen impactos económicos que golpean a los productores más vulnerables: los de zonas rurales de los países pobres. Las semillas transgénicas tienen una gran promoción y las compañías agrobiotecnológicas como Monsanto, frecuentemente las presentan como un milagro de la ciencia. Estas compañías ofrecen préstamos a campesinos pobres para que compren sus semillas transgénicas, que son entre dos y seis veces más caras que las semillas convencionales.
Pero estas semillas no son milagrosas y no producen los altos rendimientos que prometían. La realidad es que los campesinos terminan con deudas y se ven forzados a adquirir nuevos préstamos para comprar nuevas semillas (las compañías biotecnológicas no permiten que los productores guarden semillas para el siguiente ciclo agrícola, pues esto es considerado una violación a los derechos de patente que tienen estas compañías).
Ya sea por sembrar semillas transgénicas de Monsanto o por contaminación accidental y sin que tengan conocimiento de ésta, cientos de productores agrícolas de Estados Unidos han sido forzados a pagar millones de dólares en más de 112 demandas presentadas por esta empresa líder en materia de agrobiotecnología. Monsanto controla el 90 por ciento del mercado global de semillas transgénicas, sobre las cuales detenta varias patentes que le otorgan derechos
exclusivos durante 20 años14. Juicios registrados hasta el día 26 de octubre de 2007:
Los montos concedidos a Monsanto por 57 juicios contra agricultores sumaron $21.583.431.99 de dólares.
• El más grande fue de $3.052.800.00 dólares.
• El más pequeño fue de $5.595.00 dólares.
• El promedio fue de $385.418.42 dólares por juicio15.
13 Duffy, M. Who Benefits form Biotechnology. Iowa State University Presented at
Fuente: web: Greenpeace.com




