Cerámicas milenarias en la basura de Nueva York
July 23, 2009 by Revista Opción
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El presidente de una compañía de recogida de basura de Nueva York, Nick DiMola, ha encontrado entre las pertenencias dejadas por un artista fallecido unas figuras mexicanas de origen maya que podrÌan datar del aÒo 300 antes de Cristo.
La compañía que preside DiMola se encargó hace cinco años de la limpieza del apartamento del artista abstracto estadounidense Clinton Hill despuÈs de su muerte y guardó en su garaje algunos de los contenedores recogidos en el sÛtano del apartamento del pintor, situado en el barrio neoyorquino de SoHo.
“Hace una semana estaba limpiando mi garaje y me encontré con aquel contenedor del que me habÌa olvidado”, explica DiMola, quien no se imaginaba que fuera a encontrar unos objetos “tan antiguos y valiosos”.
El marchante neoyorquino Howard Nowes ha revisado las piezas y ha determinado que el valor total de las mismas podrÌa ser superior a varias decenas de miles de dólares, ya que datarÌan del aÒo 300 antes de Cristo y serÌan reliquias mayas utilizadas para entierros en las localidades mexicanas de Veracruz y Mezcala. Una de las figuras es una deidad de piedra probablemente utilizada para sacrificios, seg˙n ha detallado el marchante.
“Estos son los objetos m·s antiguos con los que me he encontrado nunca”, ha afirmado DiMola, quien no estaba sorprendido por el descubrimiento, ya que en la basura siempre encuentra “objetos valiosos, todo lo que uno se pueda imaginar, desde joyas hasta antig¸edades de hace un par de siglos”.
“No soy como otros recogedores de basura; a mÌ me gusta coleccionar objetos como radios antiguas, monedas o piezas que daten de las guerras mundiales, pero no colecciono objetos de cer·mica”, ha asgurado.Por ello su intención es vender estas figuras a quien m·s le ofrezca.
Viejos cerezos japoneses muestran flores jóvenes
March 30, 2009 by Revista Opción
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La avanzada edad de los sexagenarios cerezos de Japón y los efectos del cambio climático han adelantado este año el florecimiento de esos árboles o “sakura”, que desata auténtico furor entre los nipones.
Este es el tercer año consecutivo en el que el florecimiento de los cerezos se produce varios días antes de lo previsto por la Agencia Meteorológica, un proceso muy vinculado a la temperatura registrada durante el invierno.
Ya desde el pasado sábado 21 surgieron los primeros pétalos de “sakura”, una semana antes de lo habitual, como ya había pasado en los dos años anteriores.
La explosión del “sakura”, y el consiguiente desenfreno anímico en Japón ante la llegada de la primavera, se espera para este fin de semana en Tokio, a pesar de que las bajas temperaturas todavía se resisten a abandonar la capital y sus alrededores.
Los japoneses disfrutan de este efímero espectáculo en concentraciones multitudinarias conocidas como “hanami”, en las que abundan la bebida, la comida y las cámaras fotográficas para captar el mínimo detalle de la flor del cerezo.
Para que los cerezos luzcan su mejor imagen, tiempo antes del inicio de su floración muchos profesionales ponen a punto sus ramas y las zonas de piedra o madera que rodean sus troncos, limpiando con atención todos sus recovecos.
En Japón, el 1 por ciento de la superficie total está integrado por parques nacionales y en Tokio, donde residen casi trece millones de habitantes, también hay extensas zonas verdes.
El año pasado, Tokio se situó como la primera ciudad del mundo con mayor número de árboles de alineación, seguida de Madrid.
Entre sus árboles destacan los cerezos, convertidos en el mayor reclamo del país.
Muchos de ellos fueron plantados tras la derrota japonesa en la II Guerra Mundial, que tuvo duras consecuencias para la economía y las infraestructuras niponas y causó estragos entre la población.
La idea de replantar el país con innumerables cerezos, cuya flor entusiasma a los japoneses, se pensó que devolvería el ánimo a los ciudadanos.
Ahora, tras más de seis décadas de vida, algunos de estos cerezos presentan signos de un cierto deterioro en sus ramas o en el tronco, además de otros síntomas de vejez, como el florecimiento prematuro.
Para algunos ésta será quizá su última primavera.
La Agencia Meteorológica de Japón cuenta con expertos observadores de estos árboles, encargados de certificar el comienzo de la temporada de florecimiento desde 1953.
Para ello, actualmente se toman como referencia un total de 69 cerezos repartidos por todo el país, que suelen estar cerca o dentro de las propias estaciones de la Agencia.
Si uno de estos 69 árboles muere, hay entre uno y tres cerezos preparados para sustituirlo, con unas características muy similares y una fecha de florecimiento suficientemente aproximada para cumplir el mismo papel.
Uno de los lugares de mayor referencia para el florecimiento del cerezo en Japón es el santuario de Yasukuni, en Tokio, conocido por los polémicos homenajes a los soldados japoneses caídos en combate o desaparecidos.
Los expertos de la Agencia Meteorológica determinan el inicio de la temporada en el momento en que observan cinco o seis flores en el árbol que funciona como referente, tras un cuidadoso estudio desde muchos días antes.
En la mayor parte del territorio nipón, donde el tipo de cerezo más común es el “Somei Yoshino”, pasa sólo una semana desde que asoman los primeros pétalos hasta que la flor está abierta en un 80 por ciento, momento denominado en japonés “mankai”.
Sin embargo, en regiones norteñas de Japón, como en Hokkaido, donde abundan los cerezos de la clase “Ezoyama Zakura”, ese tiempo se ve reducido a cinco días.
El Universal
El ‘Hombre de Pekín’ envejece 200.000 años
March 13, 2009 by Revista Opción
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El ‘Hombre de Pekín’ (‘Homo erectus pekinensis’) es 200.000 años más viejo de lo que se pensaba hasta ahora. Unas nuevas técnicas de datación de los sedimentos que rodeaban los fósiles y utensilios de piedra han determinado que los restos de esta especie, encontrada en los años 30 al norte de China, son de hace unos 750.000 años.
El nuevo estudio, publicado en ‘Nature’, ha sido realizado por un equipo de investigadores, del que forman parten el chino Guanjun Shen y por Darryl E. Granger, de la Universidad de Purdue (Indiana).
Han utilizado para ello una técnica que se basa en núclidos cosmogénicos. José María Parés, del Centro Nacional de Evolución Humana (CENIEH) recuerda que es el mismo método utilizado en la Sima del Elefante en Atapuerca para datar fósiles de hace 1,3 millones de años.
Consiste en medir la degradación de los isótopos de aluminio y berilio en granos de cuarzo. Los isótopos se desarrollan por la acción de rayos cosmogénicos y, al ser enterrados, se van desintegrando de forma natural a lo largo de miles de años. “Este método permite hacer dataciones de hasta cinco millones de años”, explica el experto.
En este caso, los científicos utilizaron seis muestras de sedimentos que rodeaban a los niveles donde fueron hallados los fósiles y cuatro utensilios líticos. Los resultados apuntaban hacia los 770.000 años, lo que era coherente con dataciones obtenidas con otras técnicas menos novedosas.
José María Bermúdez de Castro, director del CENIEH, recuerda que muchos expertos pensaban que las dataciones previas no eran correctas:”En 2005, ya dijimos que había similitudes entre la mandíbula de Homo antecessor de la Gran Dolina [Atapuerca] y las de Zhoukoudian. Ahora parece que ambos yacimientos son casi contemporáneos, lo que parece sugerir que podrían tener un parentesco cercano pese a la distancia entre Burgos y Pekín”, señala.
La historia del ‘Hombre de Pekín’ está marcada por la leyenda. Los primeros dientes los encontró un científico sueco en un mercado de Zhoukoudian, cuando trataban de vendérselos como dientes de dragón. Corría el año 1921 y hasta 1937 se excavó en el yacimiento a pico y pala, provocando un destrozo que hacía difícil sacar más información.
Cuando se publicó en ‘Nature’, la especie se presentó como el ‘eslabón perdido’ que justificaba la teoría de la evolución de Darwin. En total, se desenterraron fósiles de más de 40 individuos.
Con la ocupación de Pekín, durante la II Guerra Mundial, los hallazgos se enviaron a Estados Unidos para protegerlos de la invasión japonesa, pero nunca llegaron a su destino. Unos creen que se hundieron en el Pacífico, otros que se los quedó un grupo de marines. Todo ello ha dificultado el estudio del ‘Homo erectus pekinensis’, si bien se sabe que su capacidad craneal era un 80% la del ‘Homo sapiens’.
El nuevo estudio demuestra ahora que los homínidos habitaron en Asia durante los períodos glaciares e interglaciares, soportando las extremas temperaturas de la época. No obstante, éstos no son los restos más antiguos encontrados en Asia.
En todo caso, para el paleontólogo Manuel Domínguez Rodrigo, de la Universidad Complutense de Madrid, la nueva datación «no supone ningún descubrimiento revolucionario» en relación con la evolución humana.
El Mundo




