Elevar la eficiencia de los organismos operadores de agua, es una prioridad para el Gobierno Federal: Conagua
November 13, 2009 by Revista Opción
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Fortalecer el trabajo de los organismos operadores de agua de los diferentes municipios del país es uno de los programas más importantes del Gobierno Federal, aseguró el Director General de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), José Luis Luege Tamargo durante su gira de trabajo por Sonora.
Acompañado por el Gobernador del Estado, Guillermo Padrés Elías, el presidente municipal de Hermosillo, Javier Gándara Magaña y el Director General del Organismo de Cuenca Noroeste de la Conagua, Florencio Díaz Armenta, el titular de la institución señaló que a nivel local se debe de trabajar para hacer frente a los retos financieros, institucionales y técnicos comunes que impiden elevar la calidad de los servicios de agua potable y saneamiento.
En este sentido, dijo que un paso fundamental es mejorar la aplicación de programas y acciones que impulsen el incremento de la eficiencia global de los organismos operadores, induciendo la sostenibilidad de los servicios, como sistemas adecuados de medición, facturación y cobro; “porque el solo hecho de medir el verdadero consumo, cambia de manera automática los ingresos y de manera radical la cultura sobre el cuidado del vital recurso”.
Señaló que aún cuando se atraviesa una situación económica difícil, dentro del Programa de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de la Conagua, se garantiza la inversión para la rehabilitación y construcción de obras de infraestructura, ya que éstas tienen un carácter estratégico en el mejoramiento de la eficiencia en los servicios.
En lo que respecta a las alternativas de solución para hacer frente al desabasto de agua en ciudades como Hermosillo, Luege Tamargo apoyó la propuesta para la construcción de una planta desaladora que daría agua a las ciudades de Guaymas, Empalme y Hermosillo y abundó “A nivel nacional se cuenta ya con una planta desaladora en Cabo San Lucas y existen varios proyectos más que son viables porque darán solución al desabasto a través del agua de mar, que por la nueva tecnología está en condiciones de ser utilizada para consumo humano”.
Por otro lado, afirmó que es necesario evaluar el costo-beneficio antes de llevar a cabo la construcción del Proyecto del Plan Hidráulico del Noroeste para conducir agua desde Nayarit y Sinaloa a Sonora. “Lo primero es concluir la parte conceptual y de costo–beneficio. En 2010 haríamos los estudios ejecutivos y se podrían iniciar posteriormente las obras”, indicó.
Por la mañana, José Luis Luege Tamargo, tomó protesta a los representantes de los diferentes usuarios de los consejos de cuenca de Alto Noroeste, Río Yaqui-Mátape y Río Mayo. En este marco, dijo que se debe de reconocer la autorregulación a través de los consejos de cuenca ya que eso puede representar mayores avances en un menor tiempo y trabajar en una política hídrica con visión de largo plazo.
“Frente a una situación que puede incidir en una crisis grave de falta de agua y de cuestiones de ingobernabilidad lo mejor es la autogestión a nivel de las cuencas, es decir que los propios usuarios unidos con los autoridades, académicos establezcan las políticas locales de ordenamiento, de crecimiento y de uso del agua”, citó.
Descubren 1.500 metros de cueva virgen en El Soplao
October 2, 2009 by Revista Opción
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Los trabajos llevados a cabo en el último año para elaborar la topografía tridimensional de la cueva de El Soplao (Cantabria) han dado como resultado el descubrimiento de 1.500 metros de cavidad virgen en los que hasta ahora no había puesto el pie ningún ser humano.
Dentro de estos trabajos se han topografiado 7.500 metros nuevos de cueva, en los que se incluye el kilómetro y medio virgen y que se unen a los algo más de 12 kilómetros que ya estaban topografiados. Así, tras los trabajos de medición y representación gráfica de la cavidad, El Soplao pasa de contar con 12,5 kilómetros topografiados a casi 20 kilómetros (7,5 kilómetros nuevos).
El consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Javier López Marcano; el investigador del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) Juan José Durán Valsero y el responsable de Zalama, Martín González, han presentado la nueva topografía, que es el fruto de un trabajo iniciado en julio de 2008 y finalizado en agosto de 2009.
En rueda de prensa, han explicado que para realizar la medición y representación gráfica de la cavidad se han llevado a cabo 150 entradas por diferentes bocas naturales y del entramado de minas, algunas de ellas descubiertas durante la investigación.
Además, se han ubicado 3.900 puntos topográficos de referencia en el interior de la cueva y 3.500 en las galerías mineras y se han instalado más de 200 anclajes para asegurar la accesibilidad al sistema, tanto para futuras investigaciones, como para labores de mantenimiento y seguridad.
Según ha señalado Durán Valsero, la representación tridimensional de la cueva-mina permite obtener una visión casi real de la arquitectura del sistema endokárstico y su relación con la superficie topográfica exterior. El experto ha destacado que se trata de una herramienta de trabajo para avanzar en las investigaciones que se vienen realizando en El Soplao y que “permite augurar nuevas sorpresas en el futuro”.
Nuevas Especies
Además, ha resaltado el descubrimiento de nuevas especies, entre ellas una de “troglobia” (organismo adaptado a la vida en las condiciones extremas del interior de las cuevas), que se encuentra actualmente bajo estudio y que, según González, podría ser endémica de la cueva.
Durán Valsero ha señalado también el “impulso enorme” que estos nuevos descubrimientos supondrán para Cantabria en la vertiente patrimonial, ya que, entre las nuevas galerías localizadas, algunas de ellas cuentan con concentraciones kársticas similares a las que ya se conocían en El Soplao.
En el transcurso de los trabajos se han topografiado además 12 kilómetros de galerías mineras, de los que no se tenían datos ni planos y en los que se han descubierto importantes restos que, según este investigador, podrían pasar a formar parte de un futuro museo sobre esta actividad. Con estos 12 kilómetros y a falta de topografiar los niveles seis y siete del complejo minero, la longitud de las galerías de la mina se acerca a los 30 kilómetros.
El Mundo
Nayarit, uno de los estados que más posiciones ha avanzado en competitividad
September 8, 2009 by Revista Opción
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De acuerdo a la empresa Aregional, desde el inicio de esta medición (2005), Nayarit ha ganado posiciones dentro del Índice de Competitividad Sistémica de las Entidades Federativas, pasando del lugar 25 en el 2005, a la posición 23 en el 2009; por otra parte de acuerdo al Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Nayarit ha sido uno de los estados que más posiciones ha avanzado en esta materia, pasando del lugar 21 en el 2006, a la posición 13 en el 2008.
Por otra parte, dentro del mismo estudio de Aregional, Nayarit avanzó en el Índice de Competitividad Sistémica 2009 respecto al 2008.
El mismo estudio, Aregional señala lo siguiente respecto al avance de Nayarit en materia de competitividad para el 2009:
“La ganancia de una posición de Nayarit se debe a los avances en tres de los seis niveles que componen el índice (Sector regional, Nacional e Internacional). El estado muestra una alta producción científica y tecnológica, que es resultado de un mayor número e impacto de artículos científicos publicados, además una elevada solicitud de patentes. Se observan además mejoras en el entorno empresarial, por ejemplo, en los costos para registrar una propiedad y en el tiempo para cumplir un contrato, sin embargo dichos esfuerzos se ven hasta cierto punto limitados por el estancamiento en el marco regulatorio. Nayarit también muestra progresos en el entorno laboral y un alto crecimiento del empleo formal, lo que sin duda se asocia con el empuje que ha tenido el turismo y las obras de infraestructura realizadas en el estado.
Por otra parte, en las políticas macroeconómicas, destaca la mayor penetración financiera, y asimismo presenta un incremento en sus ingresos propios y una reducción en el costo financiero de la deuda, no obstante esto aún no se refleja en un esfuerzo de inversión mayor. Respecto a su capacidad para impulsar al sector exportador, se observa que el estado ha incluido dicha tarea en la planeación estatal, además de canalizar un mayor número de subsidios al sector agropecuario.”
Fuente: Aregional
Se clausuró, en la Riviera Nayarit, V Encuentro Nacional de Playas Limpias
August 15, 2009 by Revista Opción
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Este viernes, se realizó la ceremonia de clausura del V Encuentro Nacional de Playas Limpias, evento presidido por el Director General de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), José Luis Luege Tamargo.
Se estableció, que se requiere una mayor inversión para el saneamiento y distribución del agua, así como más eficiencia en los organismos operadores y un mejor sistema de cobro, con medición del agua.
En representación del Gobernador Ney González Sánchez, asistió el Director de la Comisión Estatal de Agua, Héctor González Curiel.
El encuentro nacional tuvo la asistencia de más de 700 representantes de todos los estados del país, rebasando ampliamente las expectativas; en este espacio, el titular de la CONAGUA señaló que frente a la crisis económica que afecta a nuestro país, “se tiene que hacer una labor muy importante para que los ejercicios en materia de infraestructura hidráulica del próximo año, y de los venideros, no disminuyan”.
Luege Tamargo afirmó que todo lo que corresponde a agua potable, alcantarillado y saneamiento, “son tema de un impacto social muy fuerte y, por lo tanto, todos tenemos que trabajar muy fuerte en hacer lo posible por alcanzar las metas que se han puesto”.
Ratificó la necesidad de fortalecer a los organismos operadores, ya que es muy difícil alcanzar las metas de playas limpias y saneamiento, así como de cobertura de agua potable, si no se tienen organismos de agua potable eficientes; “que sean estables en el tiempo, que tengan recursos propios, que cobren la tarifa, que midan; es una de las tareas más urgentes de la CONAGUA”, respecto a la eficiencia de los organismos operadores.
En la relatoría del encuentro, se manifestó que se tuvieron 706 participantes de los 35 comités de Playas Limpias; se presentaron 42 ponencias técnicas en 7 paneles; entre las conclusiones se manifestó que se solicitará al Poder Legislativo que para los ejercicios presupuestales del periodo 2010-2011 autorice y destine de manera urgente y sostenida recursos financieros suficientes para apoyar la construcción de infraestructura para el saneamiento de las localidades costeras; se calcularon, en aproximadamente 16 mil millones de pesos.
Se pedirá que el fondo para subsidiar las plantas de tratamiento, que para el 2009 es de mil 200 millones de pesos, sea de cuando menos el mismo monto para el 2010; y que se autorice un Fondo de Servicios Ambientales para las playas destinadas a la recreación y conservación ecológica.
También se estableció la necesidad de que las dependencias federales trabajen de manera coordinada con los gobiernos estatales y municipales, y la sociedad en su conjunto, para lograr que los centros turísticos sean seguros y confiables para los turistas y los inversionistas.
Se demanda que se continúe, se fortalezca e incremente la vigilancia de las 323 playas en cincuenta destinos turísticos del país; que se promueva de manera preactiva la certificación de todas las playas turísticas; se refirió, que se tienen autorizados 700 megaproyectos en las costas nacionales que cumplen con la normativa ambiental.
Del mismo modo, se concluyó en que sean elaborados programas de capacitación en materia de operación y mantenimiento de las plantas de tratamiento de aguas residuales construidas; próximamente se impartirá uno en California, dirigido a 38 organismos operadores de agua del país.
Otro de los rubros que se definió es que se exija que los organismos operadores sean eficientes y eficaces, con rendimiento de cuentas, con un manejo transparente y con una visión de largo plazo; que conjuntamente con sus Cabildos los ayuntamientos apliquen tarifas reales, para que los organismos puedan ofrecer a la población servicios de calidad.
A los medios de comunicación, solicitaron que emprendan una campaña masiva para denunciar los productos que generan residuos sólidos y que, por su manejo inadecuado, contaminan las aguas nacionales y las playas; igualmente, se les solicita informen a los turistas sobre las playas que están certificadas y se promueva la cultura del ambiente en materia del agua.
Olfato para diagnosticar el Alzheimer
July 29, 2009 by Revista Opción
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Diferentes investigaciones apuntan a la pérdida de olfato, conocida como anosmia, como un síntoma previo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson. De hecho, se calcula que entre el 18% y el 20% de las anosmias no son causadas por un traumatismo, sino que son idiopáticas. La memoria y el olfato tienen zonas comunes en el cerebro; de este modo, como las enfermedades neurodegenerativas deterioran la memoria, también repercuten en la función olfatoria. Por este motivo, medir esta capacidad podría convertirse en un sistema de detección precoz para combatir estas enfermedades en sus primeros estadios.
El sistema de medición tradicional del olfato se basa en acercar al paciente un frasco con aromas; luego rellena un cuestionario estandarizado con las percepciones que ha tenido. Son pruebas subjetivas, porque es imposible regular la cantidad de aroma que se suministra y la distancia a la que se pone la sustancia aromática, afirma Susana Borromeo, profesora del Departamento de Tecnología Electrónica de la universidad Rey Juan Carlos (URJC). ¿No es posible mejorar la precisión de estas medidas? Es lo que ha hecho un grupo de investigadores de la URJC en colaboración con el Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas (CIEN) y la Fundación Hospital de Alcorcón. Un equipo multidisciplinar de ingenieros, informáticos, neurólogos y otorrinos han desarrollado un olfatómetro compatible con la resonancia magnética funcional (RMF).
La resonancia magnética permite visualizar y medir la actividad cerebral en el mismo instante en que el paciente recibe los estímulos aromáticos. Pero hay un problema: como tantas veces hemos visto en series de médicos como House, no es posible introducir en los escáneres magnéticos ningún tipo de instrumento metálico so pena de dañar al paciente.
El nuevo olfatómetro solventa todos los problemas, dicen los científicos que lo han desarrollado. Por un lado, controla la selección, la secuenciación y la duración de los estímulos que se le proporciona al paciente, que recibe los aromas a través de una mascarilla. Y al estar sincronizado con la máquina de resonancia magnética, el aparato detecta de forma objetiva, mediante cambios en las imágenes cerebrales obtenidas por la resonancia, si existe o no reactividad cortical asociada; es decir, si el sujeto está percibiendo el olor que se le ha suministrado. Un ordenador controla la sincronización entre el olfatómetro y la resonancia.
Las primeras pruebas se realizaron con aromas de café y chocolate; en una segunda etapa, con limón, menta y lavanda. Próximamente, se utilizarán los ocho dispensadores de aroma del olfatómetro con café, vainilla, talco, chocolate, canela, naftalina, jabón y vicks vaporub, que serán los olores que incluirá en el test de olfato basado en el llamado test de Connecticut que está desarrollando Adolfo Toledano, del Servicio de Otorrinoralingología de la Fundación Hospital de Alcorcón.
Tras demostrar la viabilidad del equipo, aún queda un largo camino para convertir este instrumento en un sistema de valoración clínica precoz de enfermedades neurológicas y neurodegenerativas, asegura Borromeo. En septiembre comenzarán las pruebas con sujetos sanos para establecer mediante escáner los parámetros de normalidad de sensibilidad al aroma. Durante 2010 se comenzará a probar el olfatómetro en pacientes con anosmia y más adelante se espera tener a punto los primeros prototipos para su validación clínica. También estudian su empleo para medir la actividad cerebral a los aromas en electroencefalogramas. También les permite abrir un área de trabajo para evaluar de forma objetiva “los umbrales mínimos a partir de los cuales el aroma se hace consciente, las interrelaciones entre las áreas olfativas y otras áreas como las emocionales que se activan por la evocación que provocan los aromas”, añade Borromeo. Este proyecto ha sido financiado por el Consorcio Olfactosense: Sensores olfativos de utilidad clínica e industrial, perteneciente al grupo de expertos en Instrumentación Biomédica de la Comunidad de Madrid.
El País
Playas limpias en Nayarit
July 1, 2009 by Revista Opción
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Las 21 playas de Nayarit están en perfectas condiciones de limpieza y sin riesgo de enfermedades para los vacacionistas; así lo dio a conocer el Secretario de Salud, Omar Reynoso Gallegos.
El funcionario resaltó que “ante el inicio de la temporada vacacional de verano, los Servicios de Salud de Nayarit tienen la obligación institucional de estar monitoreando las 21 playas de Nayarit, que abarcan desde Tecuala hasta Nuevo Vallarta”.
La Secretaría de Salud no ha reportado la presencia de enterococos dentro de su programa de medición de calidad bacteriológica, el cual se realiza semanalmente en las playas nayaritas.
“En los últimos estudios que tenemos, se revisó la calidad bacteriológica y prácticamente están dentro de la norma, libres de toda contaminación y de riesgos”, destacó Reynoso Gallegos.
Por otra parte, el Sector Salud recomendó a los paseantes asumir medidas de seguridad al manejar por las carreteras del estado, a fin de evitar accidentes; igualmente, asumir todo tipo de precauciones para que no existan personas ahogadas en las playas.
“Los accidentes en carretera pueden ser fatales; hay que revisar el vehículo antes de salir a carretera, usar el cinturón de seguridad, no abusar de la velocidad y no manejar fatigado ni después de ingerir bebidas alcohólicas; es por seguridad propia y de las familia; como gobierno, queremos que se sigan estas recomendaciones para que puedan disfrutar sanamente sus vacaciones en nuestras playas limpias”, finalizó.
El pasado es una de las claves del futuro
April 15, 2009 by Revista Opción
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Desde la perspectiva de la paleoclimatología -estudio del clima de períodos geológicos e históricos anteriores a la invención de los aparatos de medición meteorológicos- el autor describe los principales aspectos de la evolución del clima que ha tenido lugar durante los últimos 500.000 años. Nos muestra cómo ha ido cambiando el clima sin la intervención humana y aporta también un enfoque histórico a los cambios recientes que sí están relacionados con la actividad humana.
¿Quién no se ha hecho, ha leído u oído a alguien plantear preguntas como éstas?:«¿ Son normales estos cambios de tiempo: los fuertes vientos de levante, granizadas, sequías…? ¿Realmente está cambiando el clima de tal modo que ya no volveremos a ver el tiempo de nuestra infancia: aquellas nevadas copiosas o los veranos balsámicos…? A partir de ahora, agarrémonos fuerte; no se sabe lo que puede pasar. Y si es así, ¿por qué cambia el clima y quién tiene la culpa? ¿Es el incremento de los gases de efecto invernadero? Y los americanos con la gasolina tan barata y unos coches tan grandes… ¡eso sí que es derrochar! O el vecino que va cada día a trabajar en coche y contamina más que yo… ¡qué cara! ¿Quién pondrá solución a todo eso? Los políticos nunca hacen nada, y los científicos no hacen más que pedir dinero para no entender nada… y Kioto… ¡menudo show! Los que van a este tipo de cosas sólo dan vueltas por el mundo haciendo reuniones y, en el fondo, ¡nadie hace nada! Eso del clima es muy complicado.» Parece que todo el mundo está de acuerdo con esta última afirmación.
Todas estas preguntas tienen difícil respuesta. La razón es que sabemos muy poco acerca de por qué cambia el clima. Aunque lo que ocurre fundamentalmente es que no entendemos por qué tenemos el clima que tenemos hoy en día en cualquier parte del mundo. Para ser precisos, me refiero a saber por qué, por ejemplo, las temperaturas medias de Barcelona, o del planeta, no son 2,5 o 10 grados más altas o más bajas, tal y como ha sucedido en diversos períodos del pasado reciente de la Tierra. O por qué Groenlandia y la Antártida están casi completamente cubiertas de hielo de una forma, al parecer, permanente, cuando no siempre ha sido así. O por qué el Sáhara es actualmente un desierto y no lo era hace más de 6.000 años. O por qué cada pocos años tiene lugar el fenómeno de «El Niño», en el cual las temperaturas del mar cerca de Perú aumentan y tienen consecuencias que repercuten en todo el mundo. O por qué respiramos un aire con una cantidad determinada de gases de efecto invernadero y no la mitad o el doble de concentración como ocurría hace miles o millones de años. Es decir, desde que la Tierra se formó, descubrit qué es lo que ha llevado el planeta a ser como es ahora y, particularmente, a tener el clima actual. Y si el clima ha cambiado sin haber habido humanos por medio, ¿por qué no puede continuar haciéndolo? De hecho, seguro que cambiará el clima, pero lo que no se entiende del todo es por qué y cuándo cambiará exactamente.
Obtener respuestas a estas y otras preguntas parecidas es necesario, pero no sólo para satisfacer la curiosidad de los académicos. Hay que responderlas para dirigir las preguntas que se planteaban al principio del artículo, y para poder sopesar la influencia de nuestras actividades sobre el clima. Si no sabemos de dónde venimos, ¿podemos saber dónde estamos o adónde vamos? Muchos científicos creen que no, y por eso se invierten dinero y esfuerzos para estudiar el paleoclima (definido en el Gran Diccionario de Lengua Catalana como «el clima de períodos geológicos e históricos anteriores a la invención de los aparatos destinados a las medidas meteorológicas») y adivinar cómo ha cambiado y por qué lo ha hecho de forma natural. En este artículo se exponen brevemente algunos aspectos de la evolución del clima durante casi los últimos 500.000 años y un poco más allá, sobre todo en lo que se refiere a cambios de temperatura y a uno de los gases principales del efecto invernadero, el dióxido de carbono. Mi intención es mostrar cómo cambia el clima sin que intervengan los humanos y ofrecer una perspectiva histórica sobre los cambios que han ocurrido recientemente y que, por tanto, están potencialmente relacionados con las actividades humanas.
En palabras de Winston Churchill:
The further backward you can look, the further forward you are likely to see. «Cuanto más atrás puedas mirar, más adelante es probable que veas».
Cómo se estudia el paleoclima
En primer lugar debemos preguntarnos qué es el clima. Sencillamente, es el promedio del tiempo meteorológico en un lugar determinado del planeta. O, dicho de otro modo, el tiempo que esperamos que haga durante un mes, año, década, siglo, etc. Por ejemplo, las variaciones de temperatura, presión atmosférica, humedad, viento, precipitaciones y otras variables meteorológicas durante los últimos 50 años en Cataluña vendrían a definir el clima del país. Los cambios en los valores de estas variables ayer o la semana pasada no representan cambios en el clima sino la variabilidad atmosférica o del tiempo meteorológico. Asimismo, hay que distinguir entre lo que es una variable que caracteriza el clima, como la temperatura, y un factor de cambio del clima (forcing en inglés), como la composición de la atmósfera en cuanto a gases de efecto invernadero. Los cambios en la temperatura nos darán indicios de que el clima puede estar cambiando, mientras que los cambios del dióxido de carbono no necesariamente indican que el clima tenga que cambiar. En primer lugar, debemos establecer relaciones de causa-efecto. Una forma de hacerlo es mirar la relación a través del tiempo de variables que caractericen el clima directamente (p. ej. la temperatura) o indirectamente (p. ej. la presencia de hielo en el continente depende en parte de la temperatura, pero también de variables como la precipitación), con factores de cambio como la composición de la atmósfera. Como hasta hace pocos años no se han empezado a tomar este tipo de medidas, las series temporales disponibles son demasiado cortas para mostrar la variabilidad real del clima, especialmente a escala planetaria. Estudiando cómo era el clima años atrás, hace miles o decenas de millones de años, podemos extender estas series temporal y espacialmente, y también podemos intentar buscar épocas análogas a la actual y ver cómo las variables del sistema climático van evolucionando mientras diversos factores de cambio varían. Por ejemplo, hace 400.000 años, durante lo que se conoce como estadio isotópico (11), se cree que las condiciones del sistema climático eran bastante parecidas a las del período actual. Alternativamente, se puede intentar identificar un período del pasado en el que los valores de dióxido de carbono fueran tanto o más elevados que los actuales para ver cuáles son los valores de las variables climáticas en un mundo con un fuerte efecto invernadero (los llamados greenhouse worlds en inglés). Se cree que estas condiciones se han dado varias veces durante el Fanerozoico (los últimos 550 millones de años), la última de las cuales tuvo lugar probablemente durante la transición entre los períodos geológicos del Paleoceno y el Eoceno, hace unos 57 millones de años…
Ahora bien, eso es más bien un dicho que un hecho, ya que es muy difícil reconstruir los climas del pasado y, especialmente, de forma cuantitativa. Está bien saber que en el último período glaciar hacía más frío que ahora (su máximo tuvo lugar hace entre 18.000 y 24.000 años), pero es más útil averiguar en qué medida era mayor el frío en las diferentes zonas del planeta, ya que no todas ellas responden del mismo modo a los factores de cambio. Por ejemplo, una erupción volcánica en la zona ecuatorial puede contribuir al enfriamiento de los dos hemisferios de la Tierra por el efecto de los aerosoles que se forman y se dispersan por todas partes y reflejan la luz del Sol. Sin embargo, si la erupción tiene lugar en Islandia, en gran medida sólo afectará al hemisferio norte, puesto que, debido a la circulación atmosférica, los aerosoles volcánicos no llegarán al hemisferio sur. La reconstrucción paleoclimática cuantitativa es, de hecho, un campo de investigación muy reciente, que desde los años setenta se ha ido desarrollando rápidamente. Como los aparatos de medición de temperatura, humedad, etc., hace relativamente muy poco tiempo que se han inventado y utilizado, ha sido necesario dar con métodos indirectos (datos proxy) para estimar estas variables en tiempos pasados. Lo que hay que hacer en primer lugar es encontrar un registro temporal del que se pueda extraer algún tipo de información climática, como los sedimentos marinos o lacustres, que se han depositado de una forma constante durante miles o millones de años, aunque también se estudian los anillos de crecimiento de los árboles, corales o hielos de los glaciares y de los casquetes polares, entre otros materiales o depósitos, unos más exóticos que otros. Para mí, la palma de la imaginación se la lleva un estudio de medición de isótopos del cloro en restos de orina fósil encontrados en madrigueras de ratas del desierto de Nevada, Estados Unidos, para reconstruir los cambios que se dieron en los rayos cósmicos, lo cual sirve para datar archivos sedimentarios (Plummer et al., 1997).
Cabe decir que cuanto más queremos retroceder en el tiempo, más difícil resulta el estudio, ya que es más complicado encontrar registros continuos válidos a partir de los cuales podamos interpretar sus propiedades de una forma más precisa, por ejemplo debido al dinamismo de la Tierra, que destruye los registros paleoclimáticos eventualmente mientras se crean otros nuevos. De esta forma, aunque haga decenas de millones de años que la Antártida está cubierta de hielo, la edad máxima de dicho hielo no sobrepasa el medio millón de años debido al dinamismo glaciar, que hace que el casquete polar esté en constante movimiento y que acabe vertiéndose al océano. Los sedimentos marinos también son eventualmente «destruidos» o transformados en las zonas de subducción en los márgenes continentales. Muchos lagos de grandes dimensiones son también de formación «reciente», como por ejemplo el lago Baikal de Siberia, la edad de cuyos sedimentos es probable que no sobrepase los 25.000.000 de años. Además, cuanto más antiguas son las muestras que se estudian, más difícil resulta datarlas con precisión. El método más extendido y más preciso, la datación por carbono 14, sólo es aplicable para datar muestras que contengan carbono, evidentemente, aunque su antigüedad no puede superar los 55.000-60.000 años. Para datar materiales más antiguos existen diversas técnicas, pero o no miden edades absolutas o su error hace que no se puedan resolver cambios climáticos de menos de unos cuantos miles de años. En comparación, el error del método del carbono 14 se sitúa alrededor de unas decenas de años.
Los métodos de paleorreconstrucción también tienen limitaciones intrínsecas. Por ejemplo, un modo de reconstruir las temperaturas del aire consiste en asociar la distribución actual de plantas y su polen a los regímenes climáticos y los márgenes de temperatura dominantes de la Tierra. Si se analiza el polen en una muestra antigua, entonces se intenta relacionar su composición con una distribución parecida que exista actualmente en alguna zona del planeta y, a partir de ello, se deducen los valores de temperatura más probables en que vivieron las plantas que produjeron ese polen fósil. No obstante, si se retrocede mucho más en el tiempo, se llega a un punto en que no existía ninguna de las plantas que se encuentran hoy en el planeta. A menudo, los proxy climáticos responden a más de una variable ambiental. Una de las más utilizadas es la medida de la relación existente entre la cantidad de isótopos de oxígeno (expresada como d18O) en los esqueletos de carbonato de organismos marinos. Esta medida supone principalmente dos señales climáticas combinadas. Una es una señal local, que es la temperatura del mar en la que vivían los organismos analizados. La otra es una señal global, que es el volumen de hielo continental y, por tanto, el nivel del mar. Así que en la interpretación de los datos se deben resolver ambos efectos de alguna forma. Este hecho pone en relieve que las reconstrucciones son aproximadas, con unos márgenes de error a veces desconocidos. Por ejemplo, resulta difícil entender cómo pueden afectar las relaciones ecológicas a la distribución del polen en un lugar, o cómo se ha trasladado dicho polen desde la planta que lo ha producido hasta el lugar donde se ha depositado, como podría ser el fondo del océano. Por eso, es muy importante que en los estudios paleoclimáticos se emplee más de un método de paleorreconstrucción para confirmar los resultados de una y otra técnica. Por último, debemos darnos cuenta de que, en su mayoría, las variables climáticas que se reconstruyen son sólo de alcance local. Los cambios en la temperatura de Harare, Tarragona o Nueva York serán normalmente bastante diferentes debido a la localización de estas ciudades en el planeta. Esto sinifica que debemos estudiar muchos registros de todo el mundo para forjarnos una imagen precisa de los cambios mundiales del clima. Por otro lado, los cambios en el dióxido de carbono o en el nivel del mar sí que tienen lugar simultáneamente, a efectos prácticos, a escala mundial, ya que los gases de la atmósfera se mezclan relativamente rápido y los mares y océanos, obviamente, están en su mayor parte interconectados.
La estabilidad de los últimos 1.000 años y el calentamiento del siglo XX
En los últimos años ha habido un gran avance en nuestra comprensión de la evolución «global» de los cambios de temperatura del aire durante los últimos 10 siglos. Uno de los estudios de referencia es el de Mann y otros (1999), que recogemos en el gráfico 1, obtenido gracias a la combinación de datos de temperaturas derivadas del estudio de los anillos de los árboles, testigos de hielo, corales y documentos históricos, además de termómetros de los últimos 140 años (véanse otros en http://www.ngdc.noaa.gov/paleo/recons.html). Parece bastante evidente que las temperaturas del siglo XX en el hemisferio norte han sido las más elevadas de los últimos 1.000 años, lo que hace que la década de los noventa sea la más cálida de todas, y que 1998 sea el año más cálido del milenio. Es más, la magnitud de calentamiento del siglo XX es única durante este período (0,6 ± 0,2°C), especialmente durante los períodos comprendidos entre 1919 y 1945 y entre 1976 y 2000, en los cuales las temperaturas se incrementaron a un ritmo jamás experimentado como mínimo desde el siglo XI al XIX. Los datos sobre el hemisferio sur anteriores a 1861 (desde que existen mediciones instrumentales) son muy escasos y, por tanto, no se sabe con certeza cómo evolucionaron las temperaturas desde el año 1000 en la mitad sur del mundo. El registro del gráfico 1 se ha vuelto emblemático y así lo menciona ampliamente el Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) en su último informe de 2001 (IPCC, 2001).
¿A qué se debe este calentamiento? No está del todo claro, pero parece probable que no se deba a un solo factor, tanto natural como antropogénico. Los cambios en el clima se pueden dar por la variabilidad interna del sistema climático y por factores externos. La influencia de los factores externos se puede comparar utilizando el concepto de radiative forcing (energía radiante de un factor de cambio). Éste será positivo si provoca un calentamiento de la superficie de la Tierra, o negativo si provoca un enfriamiento. Los cambios en el incremento de la concentración de los gases de efecto invernadero, de la energía del Sol, el vulcanismo y la concentración de aerosoles atmosféricos afectan a la energía radiante, ya sea positiva o negativamente. Por ejemplo, la concentración de gases de efecto invernadero (véase la de dióxido de carbono en el gráfico 2) en la atmósfera de los últimos 1.000 años se ha incrementado en los últimos 200 años de forma similar a la de la temperatura del hemisferio norte (gráfico 1). Este incremento refleja el uso progresivo de combustibles fósiles en nuestra sociedad. Los gases de efecto invernadero tienen un efecto positivo en el incremento de la energía radiante. Por lo tanto, en los últimos 200 años podría haber aumentado de forma progresiva la capacidad de la atmósfera para absorber la energía del Sol, que puede haber llevado al calentamiento gradual de la superficie del planeta.
Sin embargo, cabe decir que hay muchos otros factores de cambio que también han variado durante este mismo período. Por ejemplo, la concentración de aerosoles en la atmósfera se ha incrementado de forma análoga a la temperatura, debido al uso progresivo de combustibles fósiles y combustión de biomasa (p. ej. bosques o basuras) (IPCC, 2001). Su efecto sobre el clima consiste, sin embargo, en enfriar la superficie -a pesar de estar mucho más extendidos que los gases de efecto invernadero- y, por lo tanto, es difícil juzgar su peso relativo en el cambio climático. Como es ahora cuando empezamos a entender la influencia relativa de la energía radiante de los diversos factores, resulta difícil demostrar de forma concluyente que el calentamiento del siglo XX se debe sólo al incremento del dióxido de carbono y gases similares. Por ejemplo, con modelos matemáticos que simulen las variaciones de la Tierra, y comparando los resultados con cambios que se han medido, se pueden empezar a entrever las causas de los cambios principales. En el informe del IPCC de 2001 se hace especial mención de un estudio en el que se simuló matemáticamente la variabilidad de las temperaturas durante los últimos 140 años, teniendo en cuenta sólo factores de cambio naturales (variabilidad solar y vulcanismo), sólo factores antropogénicos (gases de efecto invernadero y una estimación de aerosoles), o ambos a la vez (Crowley, 2000). Mi conclusión, según como, no sorprende demasiado: la inclusión de factores antropogénicos en el modelo puede explicar gran parte de los cambios de temperatura de los últimos 140 años, pero la correlación entre los resultados del modelo y las temperaturas reales es todavía mejor si se tienen en cuenta tanto factores naturales como antropogénicos. Es más, se concluye que, aunque los factores de cambio considerados pueden explicar la mayor parte de los cambios, no se excluye la posibilidad de que otros también hayan contribuido al calentamiento del siglo XX. De modo que el debate continúa, sobre todo para aclarar el peso relativo de diferentes factores de cambio y los mecanismos por los cuales actúan sobre el sistema. Por ejemplo, ¿en qué proporción se incrementará exactamente la temperatura cuando se duplique el contenido atmosférico de dióxido de carbono?, o ¿cómo responderán los ecosistemas a los cambios en el clima y la composición de la atmósfera?
La inestabilidad de los últimos 400.000 años
Independientemente del cambio natural, el IPCC prevé que las temperaturas medias mundiales se incrementarán entre 1,4 y 5,8 ºC de 1990 a 2100. Si es así, el ritmo al que se prevé que las temperaturas aumenten no habrá tenido parangón durante los últimos 10.000 años. Ésta es una época geológica que denominamos Holoceno y en la cual los humanos estamos teniendo nuestra edad de oro. En términos climáticos, sin embargo, este período de tiempo es bastante inusual, ya que ha sido -y continúa siendo- muy estable y largo. Algunos han señalado que esta estabilidad climática es relativa y que se han producido cambios significativos, de modo que las distintas civilizaciones humanas han podido florecer o se han ido a pique, dependiendo de si las condiciones ambientales han sido -o no- propicias (deMenocal, 2001). La norma en el sistema climático es el cambio, es decir, la inestabilidad. Los cambios de las temperaturas locales o mundiales de 2 o más grados de temperatura, en escalas de tiempo lentas (por encima de los mil años) o muy rápidas (dentro de lo que es la vida media de una persona o de un par de generaciones) han sido muy frecuentes hasta el momento, y no hay nada que haga pensar que en el futuro las cosas van a ser diferentes. Mediante el estudio de los registros fósiles, en cualquier escala de tiempo, se pone de manifiesto que el clima de la Tierra no tiene nada de estable. Esta afirmación se habría debatido profundamente hace unas décadas.
Hasta la década de los noventa, se puede afirmar que el consenso general entre científicos fue que la Tierra oscila entre épocas relativamente frías (glaciaciones) y otras más cálidas ………
CONTINUARA……….
HACER A TODO EL TURISMO MÁS SOSTENIBLE
March 4, 2009 by Revista Opción
Filed under Madre Tierra
Fuente: Guía para responsables políticos
(www.wtoelibrary.org)
Las llegadas de turistas internacionales casi se han cuadruplicado durante los últimos 30 años y el turismo interno también se ha intensificado en los países más desarrollados y en los recientemente industrializados. Al mismo tiempo, los movimientos turísticos se han extendido geográficamente hasta alcanzar, prácticamente a todos los países del mundo, llegando a ser en muchos de ellos un sector económico importante en términos de generación de ingresos, entradas de divisas y creación de empleo.
Durante estos 30 años también se ha acrecentado de forma importante la sensibilización sobre cuestiones de sostenibilidad − que originalmente se referían al entorno natural pero que actualmente también incluyen los ámbitos social, económico y cultural así como el entorno urbanizado −. Hoy en día, la mayoría de los gobiernos, organismos internacionales de desarrollo, asociaciones profesionales, instituciones académicas y organizaciones no gubernamentales reconocen que, sin sostenibilidad, no puede existir un desarrollo que genere beneficios a todas las partes interesadas, resuelva problemas serios y urgentes, tales como la extrema pobreza, y conserve los valiosos recursos naturales y culturales en los que se basa la prosperidad del ser humano.
El sector del turismo no podía quedarse al margen del desafío de la sostenibilidad en nuestra época. Esta es la razón por la que la Organización Mundial del Turismo (OMT) centra sus servicios de consultoría y de asistencia técnica en políticas, directrices de desarrollo, técnicas de gestión e instrumentos de medición que permitan a los gobiernos nacionales y locales, así como a la industria del turismo, incorporar los principios de sostenibilidad en sus procesos de toma de decisiones y en su funcionamiento diario. Esta es la razón por la que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha iniciado un programa destinado a integrar la sostenibilidad medioambiental en la toma de decisiones de la industria del turismo y en las decisiones de compra por parte de los consumidores, difundiendo el conocimiento técnico y
fomentando las redes de empresas para catalizar la “sostenibilidad” en el sector turístico.
El turismo es una actividad que ha crecido en torno al 25% en los últimos 10 años. Actualmente constituye alrededor del 10% de la actividad económica del mundo y es uno de los principales generadores de empleo. No obstante, también tiene una influencia negativa importante en los entornos naturales y en los urbanizados y en el bienestar y la cultura de las poblaciones anfi trionas. Durante aproximadamente ese mismo periodo de tiempo, el concepto de desarrollo sostenible ha llegado a ser ampliamente aceptado como el camino hacia un futuro mejor, aunque sus raíces se remonten a los años 1980.
El turismo puede jugar un papel importante en el desarrollo sostenible por lo que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Mundial de Turismo (OMT) desean animar a todos los países para que garanticen que sus políticas y actuaciones de desarrollo y gestión incluyan siempre los principios de sostenibilidad. De la misma forma, las políticas que fomenten el desarrollo sostenible deberían tener muy en cuenta las oportunidades que ofrece el turismo.
Diversos convenios y declaraciones internacionales han establecido principios y directrices para el turismo sostenible y en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de 2002 se destacó la importancia del turismo y de su sostenibilidad.
Muchos países declaran que están persiguiendo, o que desean hacerlo, políticas para un “turismo sostenible”. A pesar de este interés, permanece cierto grado de incertidumbre sobre el ámbito y las prioridades para lograr un turismo más sostenible y solo se dispone de un conocimiento parcial sobre cómo ponerlo en práctica.
Todo el turismo debería ser más sostenible
El turismo sostenible no es una forma distinta o especial de turismo. Al contrario, todas las formas de turismo deberían tender a ser más sostenibles.
Hacer que el turismo sea más sostenible no es solo controlar y gestionar los efectos negativos de la industria. El turismo se encuentra en una posición muy especial para beneficiar a las comunidades locales económicamente y socialmente y para fomentar la sensibilización y el apoyo para la conservación del entorno. En el sector turístico el desarrollo económico y la protección medioambiental no deberían considerarse como fuerzas opuestas, se deberían ejercer conjuntamente como aspiraciones que pueden y deben reforzarse mutuamente. Las políticas y las actuaciones deben estar destinadas a reforzar los beneficios y reducir los costes del turismo.
Están en juego grandes problemas. Se prevé un crecimiento masivo para el turismo hasta 2020 con excelentes oportunidades para distribuir prosperidad pero con desafíos considerables y posibles amenazas al medio ambiente y a las comunidades locales si no se gestiona bien.
El cambio climático está reconocido como un problema mundial importante, con implicaciones fundamentales para el turismo. También se valora cada vez más el posible papel que puede desempeñar el turismo en la lucha contra la pobreza mundial, al llevar una fuente de ingresos hasta el mismo núcleo de algunas de las comunidades más pobres.
Partes interesadas en el turismo sostenible
Muchos intereses diferentes se podrían beneficiar de un turismo más sostenible:
• Las empresas turísticas, al pretender beneficios a largo plazo, se deberían preocupar de su imagen empresarial, de sus relaciones con el personal y de su incidencia sobre el medio ambiente mundial y sobre su entorno inmediato.
• Las comunidades locales buscan más prosperidad pero sin explotación ni daños a su calidad de vida.
• Los ecologistas están preocupados por las consecuencias perjudiciales del turismo pero también lo ven como una fuente válida de ingresos para la conservación.
• Los turistas buscan una experiencia de alta calidad en entornos seguros y atractivos; cada vez se están tornando más conscientes de los efectos de sus viajes.
Al pretender un turismo más sostenible, los gobiernos deben reconocer las diferentes posturas y motivaciones de estas partes interesadas y trabajar con ellas para lograr fines comunes.
Los gobiernos tienen el protagonismo
La sostenibilidad es la responsabilidad de todos los que están implicados en el turismo. La mayoría de los efectos negativos del turismo son el resultado de actuaciones realizadas por empresas del sector privado y por los propios turistas.
No obstante, es absolutamente necesario que los gobiernos sean los protagonistas si se quieren lograr avances signifi cativos para un turismo más sostenible. Esto se debe a que:
• La industria del turismo está muy fragmentada. Resulta difícil que acciones individuales de muchas microempresas o empresas pequeñas logren una diferencia positiva y se requiere coordinación.
• La sostenibilidad está relacionada con asuntos de responsabilidad pública —aire, agua, patrimonio natural y cultural y calidad de vida. Además, muchos de los mas importantes recursos están gestionados por los gobiernos.
• Los gobiernos disponen de muchos de los instrumentos que se pueden utilizar para progresar, tales como la capacidad de reglamentar y de ofrecer incentivos económicos, y de los recursos e instituciones para la promoción y difusión de prácticas adecuadas.
Los gobiernos deberían proporcionar un entorno que anime y permita al sector privado, a los turistas y a otras partes interesadas resolver las cuestiones de sostenibilidad. La mejor forma de lograrlo es estableciendo e implantando un conjunto de políticas para el desarrollo y la gestión del turismo que, junto con otras políticas, considere la sostenibilidad como un asunto central.
Es importante considerar desde el principio los tipos de factores que llevan a un país o a un destino local a dar mayor importancia a las cuestiones de sostenibilidad en sus políticas para el turismo.
• Postura política nacional fundamental que ponga la sostenibilidad como primera prioridad.
En Sudáfrica, todas las políticas recientes tienden a apoyar un proceso de reconstrucción y de desarrollo, siendo sus fuerzas rectoras el empleo y la transformación social.
• Percepción de la necesidad de cambiar la dirección de un turismo con mucha incidencia para reducir los efectos en el entorno local y mejorar la calidad de los productos ofrecidos de acuerdo con las nuevas tendencias del mercado.
Calviá (España), México y Egipto constituyen ejemplos de destinos establecidos o de complejos turísticos costeros en desarrollo y ciudades del patrimonio en las que se observó que era fundamental planificar mejor y reducir el impacto medioambiental para lograr una sostenibilidad a largo plazo económica y medioambiental.
• Necesidad de respaldar un producto turístico o una posición de mercado que se base en los atractivos del entorno natural de la zona mediante una política que mantenga su buena gestión y su sostenibilidad futura.
En Costa Rica, el éxito obtenido con el ecoturismo definió la postura de mercado del país como destino basado en la naturaleza y ha reforzado la importancia de la sostenibilidad en la estrategia turística del país. En Kaikoura (Nueva Zelanda) la gestión medioambiental subraya el atractivo de la ciudad como destino verde basado en un emplazamiento costero sorprendente y en un producto para la observación de las ballenas. En Escocia y Australia, el interés inicial surgió de la importancia del adecuado entorno nacional para el turismo del país.
• Necesidad y oportunidad de desarrollar una forma de turismo que aportaría ingresos a las comunidades rurales y beneficiaría la conservación con un marco político que la apoye.
Esta es la situación en Bulgaria, donde fracasaron proyectos de ecoturismo individuales por falta de coordinación y de marketing. En Ghana la creación de una red de proyectos de turismo basados en las comunidades ha incrementado el nivel de interesen el turismo como instrumento para el desarrollo sostenible y para la lucha contra la pobreza.
¿Qué se pretende al hacer más sostenible al turismo?
¿Por qué deberían preocuparse los gobiernos por ello?
Desarrollo sostenible: un desarrollo en evolución
La definición más utilizada normalmente para el desarrollo sostenible sigue siendo la del informe de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo (1987), es decir, el desarrollo sostenible es “un proceso que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.
El desarrollo sostenible por lo tanto trata de la creación de una vida mejor para toda la población de tal forma que sea tan viable en el futuro como lo es en el presente.
En otras palabras, el desarrollo sostenible está basado en principios adecuados de 1 gestión de los recursos mundiales, en una utilización justa de esos recursos y en una distribución equitativa de los beneficios obtenidos de ellos.
El concepto ha evolucionado desde la definición de 1987, en particular a partir de la Agenda 21, el plan de acción originado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Río, 1992), y el plan de implantación de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (Johannesburgo, 2002). Actualmente se reconocen y destacan tres dimensiones o “pilares”. Estos son:
• Sostenibilidad económica, que implica la creación de prosperidad en los diferentes niveles de la sociedad, considerando además la rentabilidad de todas las actividades económicas. Fundamentalmente se trata de la viabilidad de las empresas y de sus actividades y de su capacidad para mantenerse a largo plazo.
• Sostenibilidad social, que implica el respeto de los derechos humanos y la igualdad de oportunidades para todos los miembros de la sociedad. Requiere una distribución justa de los beneficios, que se centre en la reducción de la pobreza. Se dedica principalmente a las comunidades locales y al mantenimiento y refuerzo de sus sistemas de subsistencia y al reconocimiento y respeto de las diferentes culturas, evitando cualquier forma de explotación.
• Sostenibilidad medioambiental, que implica la conservación y gestión de los recursos, especialmente aquellos que no son renovables o que son fundamentales para la subsistencia. Requiere actuaciones para reducir la contaminación del aire, de la tierra y del agua y para conservar la diversidad biológica y el patrimonio natural.
Es importante constatar que estos tres pilares son en muchas formas interdependientes y que se pueden mutuamente reforzar o estar en competencia.
Lograr el desarrollo sostenible significa conseguir un equilibrio entre ellos.
Turismo y desarrollo sostenible: una relación especial
El turismo se encuentra en una situación especial por la contribución que puede aportar al desarrollo sostenible y a los retos que presenta. En primer lugar, esto se debe al dinamismo y crecimiento del sector y a la gran contribución que aportan las economías de muchos países y destinos locales. En segundo lugar, se debe a que el turismo es una actividad que implica una relación especial entre los consumidores (visitantes), la industria, el entorno y las comunidades locales.
Esta relación especial surge porque, al contrario que la mayoría de los sectores, el consumidor de turismo (el turista) viaja al productor y al producto. Esto lleva a tres aspectos importantes y únicos de la relación entre el turismo y el desarrollo sostenible.
• Interacción: La naturaleza del turismo, como industria de servicios que se basa en suministrar una experiencia de nuevos lugares, implica una cantidad considerable de interacción, tanto directa como indirecta, entre los visitantes, las comunidades anfitrionas y sus entornos locales.
• Sensibilización: El turismo hace que las personas (visitantes y anfitriones) lleguen a ser mucho más conscientes de los problemas medioambientales y de las diferencias entre naciones y culturas, lo que puede afectar a las actitudes y preocupaciones por las cuestiones de sostenibilidad, no solo durante el viaje sino durante toda la vida de las personas.
• Dependencia: La mayor parte del turismo se basa en que los visitantes buscan experimentar entornos intactos y limpios, zonas naturales atractivas, tradiciones históricas y culturales auténticas y gentes acogedoras con las que puedan tener una buena relación. La industria depende de que existan estos atributos.
Esta relación próxima y directa crea una situación sensible, en la que el turismo puede ser tanto muy dañino como también muy positivo para el desarrollo sostenible.
En el lado positivo, el turismo puede:
• Proporcionar una fuente creciente de oportunidades para el desarrollo de empresas y la creación de empleo así como estimular las inversiones y el apoyo a servicios locales, incluso en comunidades muy remotas.
• Aportar un valor económico tangible a los recursos naturales y culturales. Esto puede redundar en ingresos directos provenientes de los gastos de los visitantes para su conservación y en un incremento en el apoyo a la conservación por parte de las comunidades locales.
• Potenciar el entendimiento y la paz entre culturas.
Por el contrario, el turismo puede:
• Presionar directamente a los ecosistemas frágiles provocando la degradación del entorno y la destrucción de la vida salvaje.
• Ejercer una presión considerable en las comunidades anfitrionas que lleve a la desaparición de sociedades tradicionales.
• Competir para el uso de recursos escasos, en particular, tierras y agua.
• Contribuir de forma importante a la contaminación local y mundial.
• Ser una fuente de ingresos vulnerable e inestable, puesto que a menudo es muy sensible a cambios reales o percibidos de las condiciones medioambientales y sociales de los destinos.
El resultado neto es que todos aquellos implicados en el turismo tienen una enorme responsabilidad en el reconocimiento de la importancia de su desarrollo sostenible. El turismo tiene un poder inmenso para hacer el bien. Aunque también puede generar las fuerzas de destrucción de los bienes en los que se fundamenta. Si se desarrolla sin tener en cuenta la sostenibilidad, el turismo no solo puede hacer daño a las sociedades y a su entorno, sino que también tiene el germen para su propia destrucción.
Para los gobiernos, las políticas de turismo que consideran asuntos económicos, sociales y medioambientales y que se desarrollan en el entendimiento de su potencial tanto para el bien como para el mal, pueden canalizar las fuerzas resultantes del crecimiento dinámico del sector en una dirección positiva. Para la industria del turismo, aceptar su responsabilidad no solo es un acto de civilización sino que también debería verse impulsado por el propio egoísmo, puesto que cualquier daño que se infrinja al entorno natural, cultural o social de los destinos puede llevar a la destrucción final o a la pérdida de valor de un producto turístico. En términos económicos, la sostenibilidad puede garantizar ese factor crucial ya mencionado: “la viabilidad de las empresas y sus actividades y su capacidad para mantenerse a largo plazo”.






