Iceberg gigante “amenaza” los océanos

February 28, 2010 by Revista Opción  
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Un bloque de hielo del tamaño de Luxemburgo desprendido de un glaciar de la Antártica pone en peligro las corrientes oceánicas y podría modificar los patrones climáticos con el resultado de inviernos más fríos en el Atlántico Norte, advierten científicos australianos.
Actualmente flotando al sur de Australia, el gigantesco iceberg, de 2.500 kilómetros cuadrados y miles de millones de toneladas, no ha sido nombrado todavía, y se desprendió a principios de mes del Glaciar Mertz debido al impacto de un iceberg conocido como B9B, que se había separado de la masa antártica en 1987.
El doctor Neal Young, experto en glaciares en el Centro de Investigaciones de Ecosistemas y el Clima Antártico, en Tasmania, Australia, le dijo a la BBC que cualquier trastorno en el caudal de producción de la llamada agua de fondo de la Antártica afectaría las corrientes oceánicas.
Por ende, ocurriría una transformación de los patrones climáticos con el resultado de inviernos más fríos en el Atlántico Norte en los próximos años.
Circulación
“En esta zona (donde se encuentra el glaciar) se genera cerca del 25% de la producción de agua de fondo de la Antártida, y como resultado (de la presencia de la masa de hielo) se alteraría el ritmo de su circulación”, explicó.
Según dijo, los efectos en la temperatura se comenzarían a notar con el paso del tiempo.
Además, también se afectarían las fuentes de alimentos de colonias de focas y pingüinos, de acuerdo con Young.
La enorme masa de hielo se encuentra flotando en un espacio abierto de agua rodeado de hielo marino que en glaciología se conoce como polinia.
Las aguas de fondo, saladas y densas, producidas por las polinias, repercuten en la circulación de las corrientes marinas alrededor de todo el planeta.
De acuerdo con el glaciólogo francés Benoit Legresy, si se mantiene la presencia de glaciares en la zona, lo cual es muy probable, se bloquearía la producción de estas aguas densas porque funcionarían como un tapón de la polinia.
De los más grandes
El desprendimiento del iceberg ocurrió a principios de mes a partir de una embestida de otro bloque e hielo contra el glaciar Mertz, una lengua flotante de 160 kilómetros en el Océano Antártico.
Según Rob Massom, también del Centro de Investigaciones de Ecosistemas y el Clima Antártico, el desprendimiento no estaría directamente relacionado con el cambio climático “sino con los procesos naturales que ocurren en la capa de hielo”.
El iceberg es uno de los mayores de los últimos años.
En 2002, un bloque de aproximadamente 200 kilómetros se separó de la capa de hielo Ross de la Antártida, y en 2007, un bloque del tamaño de Singapur se escindió del glaciar Pine Island, en la Antártida Occidental. (BBC)

Habrá menos huracanes pero más intensos

January 26, 2010 by Revista Opción  
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Basados en modelos de clima recientes, los investigadores de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), analizaron el impacto que podría tener el calentamiento global en los huracanes del Atlántico.
Descubrieron que aunque los modelos muestran que la frecuencia de los ciclones tropicales en la zona podrían disminuir, se proyecta un aumento de casi el doble en las tormentas de categoría 4 y 5 (los más devastadores) para fines del siglo 21.
Y se cree que estas tormentas destructivas se concentrarán en el Atlántico occidental, la zona que incluye al mar Caribe, Golfo de México y la Florida.

Mejor resolución

Estudios en el pasado ya habían demostrado que el calentamiento global podría estar provocando menos huracanes.
La explicación de esta aparente paradoja es que la actividad de los huracanes no está gobernada sólo por las temperaturas del océano sino también por factores como las corrientes marinas y la velocidad y dirección del viento en distintas capas de la atmósfera.
Tal como señala Tom Knutson, uno de los autores del estudio, “la clave de la frecuencia de los huracanes no está simplemente en saber cuánto se calienta el Atlántico, sino cuánto se calienta en relación a los otros océanos tropicales”.
“Si se calienta más que el promedio tendremos un aumento en las tormentas. Si se calienta menos, tendremos una disminución”.
Los científicos creen que el aumento de huracanes que hemos visto desde los 1980 quizás es resultado de esas diferencias en el promedio de calentamiento, y no del calentamiento global como un todo.
Los modelos de clima recientes ya habían sugerido una disminución en los huracanes, pero hasta ahora no se había podido pronosticar cuál sería la intensidad de los futuros ciclones tropicales.
La nueva investigación -publicada en la revista Science- utilizó una herramienta más exacta para analizar los probables cambios en la intensidad de las tormentas.
Los científicos de la NOAA usaron una técnica para transferir datos de modelos de clima de baja resolución a otros con mejor resolución de la atmósfera.
En los modelos de baja resolución, dicen los científicos, la mala representación de la atmósfera no permite generar la intensidad de las tormentas.
Los nuevos modelos de alta resolución, por el contrario, pueden pronosticar el crecimiento y movimiento de la actividad de los huracanes para producir una representación realista de las tormentas débiles y de las intensas.

Más destrucción

La intensidad de los actuales huracanes: azul (categoría 2), amarillo (categoría 3) y rojo (categoría 4 y 5).
Los científicos encontraron que estos modelos muestran una reducción de 18% en el número de huracanes futuros.
Pero para fines del siglo 21, las tormentas de categoría 4 y 5 con máximas velocidades de viento de más de 216 kilómetros por hora o más se duplicarán.
Y las tormentas con vientos de 234 km/h o más -los llamados superhuracanes- se triplicarán, afirman los investigadores.
Los resultados, afirman los investigadores, apoyan la teoría de que a medida que se incrementan las temperaturas del océano, el vapor adicional que sube a la atmósfera puede intensificar las tormentas existentes e inhibir la formación de nuevas tormentas.
Los investigadores agregan que a pesar de que se reduzca el número de tormentas, el potencial destructivo de los huracanes significará que éstos provocarán más daños de lo que causan hoy en día.
Los científicos descubrieron que hasta ahora, las tormentas de categoría 3 a 5 han causado el 86% de los daños provocados por huracanes en Estados Unidos.
El nuevo modelo pronostica un aumento de 30% en el daño potencial que causarán los huracanes en el siglo 21. (BBC)

La cara más amable de las medusas

August 2, 2009 by Revista Opción  
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medusasHasta los seres más molestos y fastidiosos para el ser humano cumplen una función en la naturaleza. Según un estudio publicado en la revista ‘Nature’, pequeños organismos como las medusas tienen un gran impacto en la composición de los océanos. El artículo expone cómo estos animales, junto con el plancton y los copépodos son capaces de desplazar grandes cantidades de agua procedentes del fondo marino en dirección a la superficie.
La investigación, realizada por el Instituto Tecnológico de California, explica el proceso por el que capas de agua fría procedentes del fondo, emergen y se mezclan con corrientes más cálidas y ligeras. De la combinación de estas capas, depende la distribución de calor, nutrientes y sustancias químicas que ayudan a mantener el medio marino e influye en el clima mundial.
Para verificar sus hallazgos, los científicos viajaron a la isla de Palaos, donde han estudiado los movimientos de diferentes organismos, entre ellos las medusas. Sus experimentos incluyen la utilización de una sustancia fosforescente en el agua para observar, a través del líquido teñido, el desplazamiento que provocan estos animales. Los investigadores descubrieron que grandes cantidades de agua las seguían durante largas distancias. A través de series de cálculos estimaron el impacto que la mezcla tendría en las corrientes marinas.
Antes de este estudio, la teoría de que los animales tuvieran algún efecto en las corrientes había sido desechada por los científicos, que afirmaban que la viscosidad del agua anularía cualquier turbulencia que creasen animales pequeños o plancton.
Sin embargo, según los expertos del centro californiano, la viscosidad del agua mejora este proceso y amplifica sus efectos. “Es como un hombre nadando en miel”, explica John Daibiri, co-autor del artículo junto con Kakani Katija, “lo que acaba ocurriendo es que un copépodo lleva más fluido, en proporción, del que llevaría una ballena”.
Mecanismo darwiniano
Hace ya cincuenta años, Charles Darwin, nieto del famoso científico, fue el primero en afirmar la influencia de los animales en el océano. “En el mecanismo darwiniano, un organismo arrastra el agua a su alrededor a medida que avanza”, explica Daibiri. Esta teoría abrió un gran debate en la comunidad científica.
Partiendo de esta idea, los investigadores realizaron simulaciones matemáticas de lo que ocurriría si muchos animales se mueven a un tiempo en la misma dirección. Cada día miles de millones de diminuto krill y copépodos emigran miles de metros desde el fondo a la superficie. Según el mecanismo de Darwin, arrastrarían con ellos parte de las aguas más frías y pesadas hacia arriba, lo que crearía inestabilidad en algún momento, se mezclarían.
El Mundo

El submarino nuclear galo se une a la búsqueda de las cajas negras del Airbus

June 11, 2009 by Revista Opción  
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La búsqueda de las víctimas del accidente del Airbus de Air France acaecido la pasada semana sigue siendo la prioridad de los equipos de rescate que trabajan en la zona en la que se supone que cayó el avión. Hasta el momento se han recuperado 41 de los 228 ocupantes que viajaban en el vuelo de la compañía gala.
La otra línea de actuación se centra en la localización de las dos cajas negras del aparato que deben estar en el lecho marino, a una profundidad estimada de entre 3.000 y 4.000 metros. Desde este mismo jueves, el submarino nuclear francés Émeraude trabaja explorando el área e intentando captar las señales que deberían emitir estas partes imprescindibles para conocer qué sucedió con el vuelo.
Durante la jornada del miércoles, el mal tiempo frustró las operaciones de búsqueda de cadáveres del accidente del avión de Air France que cayó al Atlántico la semana pasada, aunque las autoridades brasileñas dijeron que esas tareas proseguirán al menos hasta el día 19.
De los 228 ocupantes del avión, los navíos brasileños y franceses han rescatado hasta este momento 41 cadáveres, encontrados flotando en el mar, en una extensa área al noreste del archipiélago deshabitado de Sao Pedro y Sao Paulo, a cerca de 1.300 kilómetros del litoral brasileño.
La Armada brasileña considera que las corrientes marinas pueden haber desplazado los cadáveres hacia el norte del punto en el que se cree que ocurrió el accidente, ya fuera del límite de las aguas jurisdiccionales brasileñas y en el área de control aéreo de Dakar (Senegal).
Según Cardoso, las condiciones del tiempo serán buenas este jueves para que los navíos continúen buscando en esa zona del mar, aunque las condiciones de visibilidad serán bajas para las aeronaves que apoyan la operación.
Por tanto, las tareas de búsqueda continuarán siguiendo el mismo esquema y solo entonces las autoridades militares harán un recuento de lo que se ha encontrado hasta el momento.
Límite a la búsqueda
No obstante, según Cardoso, se va a continuar buscando a las víctimas y restos del Airbus “por lo menos hasta el día 19″, cuando se considera que las distancias a puerto sean aún “aceptables”, tanto para las aeronaves como para los barcos. “Es el tiempo en que nos imaginamos que todavía habría posibilidad de recoger cuerpos”, dijo el jefe militar, quien agregó que ese periodo de diez días puede ser extendido.
Los primeros 16 cadáveres rescatados permanecieron en la base insular de Fernando de Noronha hasta cerca de las 19.30 hora local (22.30 GMT) y entonces, con unas cuatro horas de retraso en relación al horario previsto, fueron trasladados a Recife en un avión Hércules C-130. “Las tareas de tratamiento (de los cadáveres) se han demorado mucho más de lo esperado”, comentó Cardoso, en relación a las primeras pruebas para la identificación de las víctimas, que comenzaron el martes.
En la base insular se extrajeron muestras de ADN de los cadáveres, se les tomaron las huellas digitales, fueron sometidos a diversas pruebas forenses para agilizar las tareas de identificación y se separaron y catalogaron las ropas y objetos que portaban.
Una vez en Recife, el Instituto de Medicina Legal (IML) se encargará de realizar la autopsia para identificar las causas de su muerte, mientras que las pruebas de ADN se harán de forma paralela en la sede de la Policía Federal en Brasilia.
Identificar cuerpos, próxima prioridad
El responsable militar consideró que sólo después de que se concluyan los análisis en el IML de Recife, se podrá hacer “alguna identificación”. “Después de terminar el trabajo en Recife se contactará a las familias”, dijo Borges, quien señaló que hasta ahora ninguna familia ha pedido que se le permita el acceso a las tareas de identificación.
Los otros 25 cadáveres recuperados están en la fragata Bosísio, que navega hacia Noronha, adonde debe acercarse para que dos helicópteros recojan los restos y los lleven hasta el archipiélago. En las búsquedas participan 14 aeronaves, doce de ellas brasileñas y dos francesas, así como cinco navíos brasileños y la fragata gala Ventose.
El Mundo

Admite Brasil que perdió ubicación de restos de Air France

June 6, 2009 by Revista Opción  
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La Fuerza Aérea de Brasil (FAB) admitió que perdió una probable localización de posibles restos del avión Airbus A330-200 de la aerolínea francesa Air France, que desapareció el último domingo, informó hoy una fuente de la institución militar.
El brigadier Ramón Borges Cardoso, director del Departamento de Control del Espacio Aéreo de la FAB, señaló que las corrientes marítimas hicieron que el material avistado por algunas aeronaves que sobrevuelan el Atlántico desapareciera para su rescate por parte de los navíos que acompañan las búsquedas.
Las primeras informaciones habían apuntado la posible existencia de cables, partes del interior del avión y una poltrona, que “desaparecieron” y ahora “estamos iniciando búsquedas en puntos donde, de acuerdo con la corriente, los materiales deberán estar”.
El avión con 228 ocupantes y que hacía el vuelo AF447 entre Río de Janeiro y París, desapareció de los radares el domingo por la noche sobre el Atlántico y desde entonces un manto de misterio cubre el caso.
Aparte de que las autoridades no tienen pistas concretas de la causa del accidente, no se han podido retirar del mar ni restos humanos ni materiales del siniestro.
“Cuando se localizaba alguna cosa, entonces se colocaba una aeronave para verificar y en seguida ella abandonaba el lugar para no perder tiempo y buscar en las inmediaciones a algún sobreviviente o un cuerpo y manda un navío para hacer el reconocimiento”, explicó Cardoso a periodistas.
El militar añadió que “la dificultad, además de los pedazos ser pequeños y el área grande, es que algunos pedazos pueden haberse hundido. No tenemos garantía de que se quedarán flotando todo el tiempo”.
La infructuosa búsqueda del avión se complicó hoy por las fuertes lluvias y corrientes marinas en el quinto día de operaciones en medio del océano Atlántico.
Las corrientes marinas, que se cree han esparcido los restos del aparato, han obligado a los responsables de las búsquedas a aumentar el área de las operaciones, que hasta ayer era de 185.349 kilómetros cuadrados, una superficie un poco mayor que la de Uruguay.
El área de operaciones está próxima a las islas de Sao Pedro y Sao Paulo, formaciones rocosas deshabitadas situadas a unos 704 kilómetros del archipiélago brasileño de Fernando de Noronha y a 1.296 kilómetros de la ciudad de Recife, capital del nororiental estado de Pernambuco y desde donde se dirigen las búsquedas.
Tras admitir que unos objetos que fueron sacados el jueves del mar no eran de la aeronave siniestrada, como llegaron a informar inicialmente, la Marina y la Fuerza Aérea adoptaron hoy un tono de cautela en sus declaraciones.
Excélsior

Las aves detectan ‘carreteras’ en el mar con el olfato

May 6, 2009 by Revista Opción  
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1241536390_1Las aves marinas se orientan con el olfato. A esta conclusión ha llegado el equipo científico en el que han participado dos investigadores del CSIC, Emilio Hernández-García y Cristóbal López, en colaboración con biólogos y oceanógrafos franceses. El trabajo se ha publicado en la revista ‘Proceedings’ de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense.
Los investigadores equiparon con radiotransmisores a un grupo de aves marinas, las llamadas aves fragatas o Fregata minor, que anidan en la isla de Europa, un islote a medio camino entre Madagascar y el continente africano, en el canal de Mozambique. Descubrieron que estas aves en su búsqueda de alimento sobrevuelan diferentes estructuras del flujo oceánico como bordes de remolinos, chorros, frentes y formaciones alargadas parecidas a filamentos. Y comprobaron que realizan las mismas rutas tanto de día como de noche, concluyendo que su sentido de la orientación no se relaciona con la vista, sino con el olfato.
Por otra parte, compararon las rutas de las ‘fragatas’ con datos de distintos satélites para relacionar su patrón de circulación con las estructuras del flujo en la superficie del océano Índico. Así vieron que las corrientes marinas dibujan ‘carreteras’ sobre el mar que estas aves siguen hasta dar con sus presas. “Es curioso constatar cómo las aves han aprendido a identificar en el mar estos caminos que ahora sólo los científicos somos capaces de calcular mediante técnicas matemáticas basadas en la teoría del caos”, señala Hernández-García.
Los remolinos oceánicos son frecuentados por predadores como las aves fragata, los atunes y las tortugas, pero hasta ahora no se había investigado el suceso debido a la dificultad que supone seguir a los remolinos y a estos animales. Según Hernández-García, “dada la relación existente entre las zonas de pesca de las aves fragatas y la localización de los bancos de atunes, el trabajo no es sólo útil para entender mejor el comportamiento de las aves, sino para la localización y una mejor gestión de las pesquerías marinas”.
Sin embargo, el trabajo aún no ha terminado. Los científicos todavía deben identificar los mecanismos por los que estas zonas de máxima deformación de la superficie oceánica transportan olores u organismos que las aves reconocen. Una de las hipótesis que se están barajando y que deben demostrar es si el plancton que se acumula sobre esas líneas emite algún tipo de olor que estas aves detectan.
El Mundo

El reciclaje de chanclas, un arma contra la invasión de basura asiática en África

March 16, 2009 by Revista Opción  
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bn19181_3-fbred-thongs-floating-on-sea-off-ko-kham-thailand-postersAparentemente inocentes, las chanclas se han convertido en una auténtica pesadilla para los habitantes de las playas del norte de Kenia, adonde cada año las corrientes marinas arrastran decenas de miles de estas baratas zapatillas procedentes de toda Asia.
“La Corriente de Somalia provoca que cada año miles de pares de chanclas procedentes de China, la India, Malasia e incluso Madagascar acaben en las playas de Kenia”, declara Julie Johnstone, experta en corales y fundadora de la innovadora The Flip Flop Recycling Company, una empresa única en el mundo especialista en la recogida de este tipo de zapatos, que luego transforman en todo tipo de utensilios.
Sólo en 2008, los 150 colaboradores que la empresa tiene patrullando las playas kenianas recogieron 12.000 kilos de chanclas desechadas, o el equivalente a 36.000 pares. En sus cuatro años de vida, han recogido 70 toneladas.
“Los océanos se han convertido en inmensos vertederos de basura de todo el mundo”, declara desde su despacho-taller en Nairobi la también conservacionista marina quien lamenta que hoy en día los océanos estén “tan devaluados” y que todas las basuras “acaben en el mar”, que sufre “unos niveles de contaminación extremadamente altos”.
“¿Sabías que hay un vertedero flotante de un kilómetro de profundidad que se extiende entre Japón y Hawai?”, inquiere Johnstone, en alusión a la masa flotante de plásticos y desechos que según denuncian desde hace años algunos científicos estadounidenses equivale a dos veces el tamaño de Estados Unidos.
Impacto en el ecosistema marino
El impacto medioambiental y marítimo, no solo de las chanclas sino de todo lo que acaba en el agua, es devastador. Según el Programa Medioambiental de la ONU, cuya sede mundial también se encuentra en Nairobi, los residuos de plástico causan la muerte de más de un millón de aves marinas al año, así como de más de 100.000 mamíferos acuáticos, que confunden cepillos de dientes, bolsas de plásticos y jeringuillas con comida. La misma agencia de Naciones Unidas estimó en 2006 que cada milla cuadrada de los océanos alberga 46.000 piezas de plástico flotantes.
Desde Nairobi, centro de operaciones de The Flip Flop Recycling Company, que el año pasado quedó finalista en World Challenge de la BBC, coordina la recogida y transformación de chanclas, pero también se encarga de que la tarea tenga un fin social, proporcionando un trabajo a los más necesitados, especialmente a las mujeres.
“Nuestro objetivo es limpiar el mar, pero también dar un trabajo creativo a los locales, que aprendan que el arte puede ser una salida al desarrollo”, explica Johnstone, quien también ha involucrado en la tarea a hombres y mujeres de Kibera (Nairobi), uno de los mayores poblados chabolistas del continente negro que da refugio a un millón de personas.
“La idea es lanzar el mensaje de que en África tenemos la solución a problemas globales como la contaminación de los océanos”, apunta esta “apasionada de los océanos”, tal y como se define.
Todo empezó en la isla keniana de Kiwayu, en la frontera con Somalia, donde Johnstone trabajaba para WWF. “De repente un día descubrí que las mujeres locales se dedicaban a recoger las sandalias y que muchos niños las convertían en juguetes”, cuenta esta mujer perteneciente a la minoría de kenianos blancos que todavía existen en el país.
Hoy, The Flip Flop Recycling Company no sólo hace juguetes, sino también todo tipo de complementos y útiles a partir de chanclas, pero también de bolsas de plástico, neumáticos y todo lo que salga del mar.
El Mundo