Ciudad Juárez cierra diez centros de desintoxicación tras una ola de matanzas

September 17, 2009 by Revista Opción  
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El Gobierno del estado de Chihuahua ha decretado el cierre de diez centros de desintoxicación de Ciudad Juárez, después de que este martes murieran diez personas en la última de una serie de acciones violentas perpetradas contra este tipo de instituciones.
El secretario de Seguridad Pública estatal, Víctor Valencia, ha explicado que la orden de cierre partió del gobernador José Reyes Baeza, quien entiende que la medida ayudará a reducir las agresiones vinculadas a los cárteles del narcotráfico.
La clausura de los centros, recoge El Universal, obedece a que trabajan con irregularidades como falta de medidas de seguridad, sanidad y permisos que deben otorgar las autoridades municipales.
El propio Reyes Baeza ha indicado que desde el Ejecutivo estatal se trabaja para erradicar los centros de rehabilitación en todo Chihuahua, ya que tras estas instalaciones aparentemente altruistas se suelen ocultar las redes del narcotráfico. En este sentido, apostó por evitar que la desintoxicación de adictos sirva de escudo a quienes delinquen.
El día anterior, la noche en que los mexicanos celebraban el grito de Independencia, hombres armados asesinaron al menos a unas 20 personas en Ciudad Juarez. Según las autoridades, diez fueron asesinadas en un centro de rehabilitación de adictos, mientras que otra decena fue tiroteada en un bar y un centro de lavado de coches.
La matanza en el centro de rehabilitación es la segunda que se registraba este mes en la ciudad más poblada del estado norteño de Chihuahua. A finales de agosto un grupo de sicarios asesinó a 18 jóvenes -algunos de 16 y 17 años- que estaban en uno de estos institutos, uno de los ataques más sangrientos en la llamada “guerra del narco” de México.
Ciudad Juárez es la urbe más azotada por la violencia en México con 1.600 asesinatos de los 6.000 ocurridos en todo el país el año pasado. En lo que va de año registra más de 1.400.
El País

Nuevas protestas estallan en Xinjiang tras la muerte de 156 personas

July 7, 2009 by Revista Opción  
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Una nueva protesta de uigures, que se enfrentaron violentamente con la policía china, han estallado en la ciudad de Urumqi, capital de la región autónoma de Xinjiang (noroeste), dos días después de los sangrientos incidentes que causaron 156 muertos y más de mil heridos.
El grupo de 300 manifestantes, muchos de ellos mujeres, rodeó a unos 60 periodistas extranjeros autorizados por Pekín a viajar a la zona a cubrir las protestas, gritando eslóganes y “creando un caos”, aseguró un portavoz del gobierno regional. Otras mil personas presenciaban la escena, según las informaciones.
La protesta se produjo en un barrio de población mayoritariamente uigur donde el Gobierno regional había preparado un encuentro entre habitantes locales y periodistas.
Según la agencia oficial Xinhua, todo comenzó cuando una mujer uigur se acercó con su hijo al grupo de reporteros, llorando e implorando la libertad de su marido, al parecer detenido tras las protestas del domingo. Otros uigures se sumaron a la protesta y la policía intervino, añadió la información de Xinhua.
En las cercanías del aeropuerto, se pueden ver signos de violencia, como coches destrozados, y según señalaron vecinos de la zona, anoche hubo allí y en otros lugares de las afueras de la ciudad nuevos episodios de tensión entre uigures y policía.
“La cifra de muertos es muy superior a la que dicen”, señaló un taxista en el camino del aeropuerto a la ciudad.
Acusaciones al exilio
El Gobierno chino acusa a grupos independentistas en el exilio como el Congreso Mundial Uigur de la violencia étnica, aunque la líder de la organización, Rabiya Kadeer, ha negado desde EEUU esta posibilidad y acusa a la policía china de responder con excesiva violencia las protestas.
Las líneas de teléfono fijo y el acceso a internet permanecen cortados en su práctica totalidad en Urumqi. Según pudo verificar Efe, es imposible realizar llamadas internacionales desde la ciudad y muy difícil acceder con normalidad a la red.
“Cortamos la conexión a internet en algunas áreas de Urumqi con el objetivo de sofocar las revueltas rápidamente y prevenir la expansión de la violencia a otros lugar”, reconoció Li Zhi, jefe del Partido Comunista de China (PCCh) en la ciudad, a la agencia oficial Xinhua.
Li agregó que la líder separatista uigur Rebiya Kadeer, exiliada fuera del país, usó internet y otras redes de comunicaciones para promover la protesta.
Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunció que la medida forma parte de la censura china, tomada “para impedir la libre circulación de la información, lo que supone una seria violación al derecho de libertad de expresión”.
El Mundo

Micheletti, apoyado en Honduras pero aislado por la comunidad internacional

July 3, 2009 by Revista Opción  
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El ataque más cruel lanzado por Hugo Chávez lo consiguió sin poner un pie en el país, sin movilizar tropas y sin disparar un solo tiro. Un exabrupto al calor de los acontecimientos fue suficiente para logar el golpe más eficaz que puede recibir un gobernante. Un buen mote. ‘Goreletti’ es el apodo que pinta paredes y corre de boca en boca entre todos aquellos que piden el regreso de Manuel Zelaya y que repudian a Roberto Micheletti como presidente del país.
Un rechazo similar al expresado por José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) que llegará este viernes al país al frente de una delegación de la OEA dispuesta a escuchar su versión de los hechos y que se encontrará con la ‘no objeción’ de Micheletti a adelantar las elecciones generales previstas para noviembre.
Pero a falta de un triunfo en la calle que no llega, el mote de Chávez parece ser la única victoria que suma el bolivariano en tierras hondureñas a pesar de los exhortos del depuesto Zelaya a la desobediencia civil. Tampoco la huelga general convocada por los que piden su regreso parece inquietar lo más mínimo a tenor del escaso seguimiento logrado hasta ahora. Las tiendas funcionan al ritmo normal, los centros comerciales lucen llenos, las agujereadas calles de Tegucigalpa están desbordadas de coches y los autobuses abarrotados no dejan de circular hasta las 22:00 horas, cuando prácticamente toda la ciudad, con o sin toque de queda, se queda vacía por miedo a la delincuencia que atemoriza a la población. Aunque esa es otra historia.
La manifestación más numerosa de las celebradas hasta ahora, la del jueves, sólo reunió a unas 5.000 personas que marcharon hasta el Congreso en un ejemplo de civismo rara vez visto en estas latitudes cuando de política se trata. Y es que los hondureños parecen tan acostumbrados a la presencia de militares y a la deposición forzada de presidentes como al aguacero que cada día cae en la ciudad. Si algo queda claro es que, por el momento, ni uno ni otro bando tienen ganas de derramamientos de sangre.
Un pueblo pacífico
Así que a falta de imágenes ‘calientes’ para las televisiones y los fotógrafos, éstos se arremolinan ante una pequeña hoguera en la que arden pasquines a favor de Micheletti en busca de algo llamativo. Es lo único que encuentran. No hay mucho más. Mientras tanto, cada salida de tono, cada grito o cada insulto que los manifestantes lanzan al nuevo presidente, lleva detrás la voz de un señor con megáfono pidiendo tranquilidad y sosiego. Una vez desahogados los ataques contra el golpista, vuelve la tranquilidad, el hombre vendiendo plátanos y la batucada que pone música a la manifestación de protesta.
Ni siquiera las pancartas que portan, hablan de revueltas o desobediencia civil, si no de Constitución, democracia o defensa de las instituciones. Todo un lujo para cualquier jurista.
Pero si el pacifismo que exhibe este pueblo lo retrata, no lo es menos los intentos del nuevo gobierno por ahogar cualquier conato de violencia que se le pueda escapar de las manos. La gente quiere hablar con el periodista para decirle, siempre con amabilidad, que le recuerde al mundo que la Policía tiene la potestad de recortar los derechos de “manifestación, inviolabilidad del domicilio o asociación” o que se están produciendo detenciones arbitrarias a muchos kilómetros de las cámaras y de los periodistas o que los militares pinchan las ruedas de todos los autobuses que se movilizan intentado llegar a la capital para sumarse a las protestas. Todas ellas denuncias difíciles de confirmar porque ninguna televisión informó de las protestas y la prensa del país ni está ni se la espera.
Paralelamente, en San Pedro Sula, capital económica e industrial del país, decenas de miles de personas se echaron a la calle para apoyar al presidente de facto. Una gigantesca marcha blanca inundó el centro de la capital sin que se produjeran incidentes. Esta concentración sin embargo, sí entró en todos los hogares del país a través de la televisión oficial que dio en directo y minuto a minuto el transcurso de la misma. Y es que mientras el mundo aísla y rechaza a ‘Goreletti’, Honduras apuntala a Micheletti.
El Mundo

La basura desborda a China

June 22, 2009 by Revista Opción  
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1245608969_0Día sí, día también, Yang cruza medio Shanghai a golpe de pedal y aparca su triciclo a las puertas de un mercado del centro de la ciudad. Una a una, amontona sobre el carro cientos de cajas de poliestireno expandido que los comerciantes ya no necesitan. Para cuando el tetris de desperdicios alcanza la altura de un segundo piso, las gotas de sudor descienden por sus mejillas.
La mujer se parapeta en el hueco que queda al manillar y, enterrada en la montaña de corcho blanco, tira de su vida dando tumbos y abriéndose paso entre bicis, coches, autopistas elevadas y rascacielos. A ‘la chica del plástico’, como la conocen en el barrio, le quedan dos horas de arrastrar su miseria hasta un centro de reciclaje. Eso, si todo va bien. “Hay veces que las cajas se caen”, explica.
Como en la mayoría de las ciudades chinas, en Shanghai tampoco hay un programa oficial de reciclado. La recogida selectiva es espontánea, y se repite en cada esquina. Papeleras y contenedores, donde los hay, son desvalijados varias veces al día por un ejército de ‘carroñeros’, el gremio del que forma parte Yang.
Miles de intermediarios anónimos que engrasan la cadena del reciclaje, pero que el Estado no tiene capacidad para institucionalizar a día de hoy. Informales, sí, pero también indispensables para mitigar la ‘crisis de basuras’ que amenaza al país.
Porque además de riqueza y bienestar, el desarrollo económico ha disparado el volumen de desperdicios que se generan en China. Ambos fenómenos convergen en las grandes megaurbes, donde el manejo de la basura resulta insostenible bajo el modelo actual.
Al borde del colapso
Un comité municipal de la capital avisaba la semana pasada que Pekín se encuentra al borde del colapso: sus 17 millones de habitantes generan 18.000 toneladas diarias de desperdicios, 7.000 más de las que pueden digerir los 13 vertederos municipales. Dos de ellos han superado ya su límite de capacidad y el resto se llenarán en cuatro o cinco años teniendo en cuenta que los pekineses generan cada año un 8% más de basuras.
El problema es común en las grandes ciudades de este vasto país, pero no exclusivo de China. Es una ‘migraña global’, un reto en la gestión de viveros humanos de gran tamaño. Como Shanghai, que con sus 19 millones de habitantes generó en 2007 un volumen de basura capaz de llenar cinco veces la torre Jinmao, el tercer edificio más alto del mundo.
A su principal vertedero, Changshengqiao, le quedan 15 años de vida, dos menos de los previstos cuando se planificó. Porque en China, el 90% de la basura que gente como Yang no puede revender va a parar a este tipo de lugares. El resto se incinera, y sólo una pequeña fracción recibe otros tratamientos.
A corto plazo, la solución pasa por abrir nuevas instalaciones, pero las autoridades se han topado con un nuevo obstáculo: una ciudadanía cada vez más contestataria que no quiere vertederos o plantas incineradoras en la puerta de su casa. En marzo, el Gobierno canceló la construcción de una planta de biotratamiento de basuras en las afueras de Pekín por la oposición de los residentes, que temían ver contaminados los acuíferos locales.
“Aunque estamos dispuestos a pagar precios altos, tenemos grandes problemas para encontrar tierras”, admitía al ‘Global Times’ un funcionario del gobierno municipal.
“Los métodos alternativos más sostenibles, hoy por hoy, resultan demasiado caros”, explica a elmundo.es un experto de la Universidad de Tongji que no quiere ver publicado su nombre porque asesora al gobierno en la materia. “De momento, la orden es diversificar e introducir más plantas de incinerado y tratamiento de basuras”.
Pero desde ahora, señala, China debe introducir programas de reciclaje y aprobar normativas para penalizar o gravar la generación de basura. Según las autoridades, la prohibición de las bolsas de plástico gratuitas, por ejemplo, ha contribuido ya a reducir un 65% los deshechos de polietileno en apenas un año de vigencia.
El Mundo

Obama anuncia un plan para que los coches sean más ecológicos en EEUU

May 20, 2009 by Revista Opción  
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1242704689_0El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha anunciado el primer programa a nivel nacional de la historia del país para que el parque automovilístico sea más ecológico y consuma menos combustible hasta 2016.
El objetivo de las nuevas reglas es una reducción del consumo de gasolina de unos 1.800 millones de barriles y de los gases de efecto invernadero de 900 millones de toneladas métricas durante la aplicación del programa, según explicó Obama.
La propuesta requeriría que la flota de vehículos de pasajeros promedie 35,5 millas por galón (6,6 litros/100kilómetros) para el 2016, lo que ahorraría los citados 1.800 millones de barriles de crudo.
Al anunciar el proyecto, en la Casa Blanca y junto a representantes de las principales marcas de automóviles del mundo, el presidente norteamericano lo calificó de “acuerdo histórico” que ayudará a Estados Unidos a “romper su dependencia del petróleo, reducir su polución y comenzar la transición a una economía ecológica”.
Según Obama, pese a que en el país hay muchas diferencias de opinión sobre la contaminación y el consumo de petróleo, así como de diferentes intereses económicos y políticos en torno al tema, subyace el consenso generalizado de que el actual “statu quo ya no es aceptable”.
“Pese a que la población de Estados Unidos supone menos del 5% de la población mundial, generamos alrededor de la cuarta parte de la demanda mundial de petróleo”, recordó Obama, según el cual este “apetito” tiene un “coste tremendo” tanto en “vulnerabilidad” política como económica para el país y sus ciudadanos.
El mandatario subrayó que “en el pasado, un acuerdo como éste habría sido considerado imposible”, de ahí la “importancia” de su anuncio, “ya que no sólo representa un cambio de política en Washington, sino el precursor de un cambio en la manera de hacer negocios” en la capital.
“Como resultado de este acuerdo, ahorraremos 1.800 millones de barriles de petróleo durante la vida de los coches vendidos en los próximos cinco años”, destacó.
“Y en tiempos de una crisis histórica en nuestra industria automovilística, estas reglas dan la certeza clara que permitirá a las compañías planificar un futuro en el que construirán los coches del siglo XXI”, agregó.
Un anuncio filtrado a la prensa
Un funcionario de alto rango de Gobierno, hablando con periodistas el lunes a última hora bajo condición de anonimato, ya adelantó que los estándares promedio de uso de combustible para todos los vehículos nuevos de pasajeros aumentaría en 16 kilómetros por galón.
Esto llevaría su desempeño a 57 kilómetros por galón entre el 2012 y el 2016, con lo que las emisiones de los vehículos caerían en más de un 30%, indicó el funcionario. “Todos los automóviles serán más limpios”, declaró el funcionario.
Con el beneplácito de las empresas
Estados Unidos y automotrices claves como la compañía local en problemas General Motors Corp y el líder en eficiencia Toyota Motor Corp de Japón, apoyan el plan, dijo un grupo comercial de la industria.
California también apoya la propuesta, declaró el funcionario. California había buscado una dispensa del plan federal ambiental para imponer sus propias regulaciones de recortes las emisiones de los vehículos, que las automotrices han bloqueado con una demanda. “California acordó que se someterá al estándar nacional propuesto”, indicó el funcionario.
“Este podría ser el avance que habíamos estado esperando respecto a coches limpios”, dijo David Friedman, director de investigación del programa de vehículos limpios de la Union of Concerned Scientists.
El Mundo

Una plataforma de la Antártida pierde una superficie de hielo del tamaño de Nueva York

April 29, 2009 by Revista Opción  
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1240939783_1El deshielo polar desencadenado por cambio climático continúa su proceloso camino. Varios trozos de la plataforma continental Wilkins se han desgajado dando lugar a varios icebergs. La superficie total de los fragmentos alcanza los 700 kilómetros cuadrados, casi el tamaño de la ciudad de Nueva York. Así lo ha afirmado Angelika Humbert, una experta en glaciares de la Universidad de Münster que lleva años estudiando las placas de hielo de la Antártida. Y ha advertido que la fragmentación es una consecuencia de la debilidad del bloque, y ésta del cambio climático.
De los 700 kilómetros cuadrados, 370 se han apartado directamente de la plataforma en los últimos días. Los otros 330 kilómetros cuadrados provienen del desmoronamiento del puente de hielo que la unía con la isla Charcot y con la Península Antártica. Pero el deshielo continúa: según las estimaciones de Humbert las pérdidas de la plataforma Wilkins pueden llegar hasta los 3.700 kilómetros cuadrados tras la ruptura del puente, que tenía una función estabilizadora.
De hecho, este bloque de hielo se ha reducido a casi la mitad de sus 16.000 kilómetros cuadrados originales. Y el espesor es tan pequeño que tardará varios siglos en recuperarse.
Todo esto se debe a que las temperaturas en la península antártica han aumentado 3ºC este siglo. La comunidad científica coincide en afirmar que la culpa del cambio climático la tienen, principalmente, los gases procedentes de los combustibles fósiles utilizados por coches y fábricas.
La disminución del tamaño de las plataformas no incrementa significativamente los niveles del mar. Sin embargo, la gran preocupación es que los trozos de hielo de la plataforma que están sobre tierra se deshagan más rápido y entonces sí que aumenten los niveles de agua.
El Mundo

El pasado es una de las claves del futuro

April 15, 2009 by Revista Opción  
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img_paleoecologia2-smallGeneralitat de Catalunya

Desde la perspectiva de la paleoclimatología -estudio del clima de períodos geológicos e históricos anteriores a la invención de los aparatos de medición meteorológicos- el autor describe los principales aspectos de la evolución del clima que ha tenido lugar durante los últimos 500.000 años. Nos muestra cómo ha ido cambiando el clima sin la intervención humana y aporta también un enfoque histórico a los cambios recientes que sí están relacionados con la actividad humana.
¿Quién no se ha hecho, ha leído u oído a alguien plantear preguntas como éstas?:«¿ Son normales estos cambios de tiempo: los fuertes vientos de levante, granizadas, sequías…? ¿Realmente está cambiando el clima de tal modo que ya no volveremos a ver el tiempo de nuestra infancia: aquellas nevadas copiosas o los veranos balsámicos…? A partir de ahora, agarrémonos fuerte; no se sabe lo que puede pasar. Y si es así, ¿por qué cambia el clima y quién tiene la culpa? ¿Es el incremento de los gases de efecto invernadero? Y los americanos con la gasolina tan barata y unos coches tan grandes… ¡eso sí que es derrochar! O el vecino que va cada día a trabajar en coche y contamina más que yo… ¡qué cara! ¿Quién pondrá solución a todo eso? Los políticos nunca hacen nada, y los científicos no hacen más que pedir dinero para no entender nada… y Kioto… ¡menudo show! Los que van a este tipo de cosas sólo dan vueltas por el mundo haciendo reuniones y, en el fondo, ¡nadie hace nada! Eso del clima es muy complicado.» Parece que todo el mundo está de acuerdo con esta última afirmación.
Todas estas preguntas tienen difícil respuesta. La razón es que sabemos muy poco acerca de por qué cambia el clima. Aunque lo que ocurre fundamentalmente es que no entendemos por qué tenemos el clima que tenemos hoy en día en cualquier parte del mundo. Para ser precisos, me refiero a saber por qué, por ejemplo, las temperaturas medias de Barcelona, o del planeta, no son 2,5 o 10 grados más altas o más bajas, tal y como ha sucedido en diversos períodos del pasado reciente de la Tierra. O por qué Groenlandia y la Antártida están casi completamente cubiertas de hielo de una forma, al parecer, permanente, cuando no siempre ha sido así. O por qué el Sáhara es actualmente un desierto y no lo era hace más de 6.000 años. O por qué cada pocos años tiene lugar el fenómeno de «El Niño», en el cual las temperaturas del mar cerca de Perú aumentan y tienen consecuencias que repercuten en todo el mundo. O por qué respiramos un aire con una cantidad determinada de gases de efecto invernadero y no la mitad o el doble de concentración como ocurría hace miles o millones de años. Es decir, desde que la Tierra se formó, descubrit qué es lo que ha llevado el planeta a ser como es ahora y, particularmente, a tener el clima actual. Y si el clima ha cambiado sin haber habido humanos por medio, ¿por qué no puede continuar haciéndolo? De hecho, seguro que cambiará el clima, pero lo que no se entiende del todo es por qué y cuándo cambiará exactamente.
Obtener respuestas a estas y otras preguntas parecidas es necesario, pero no sólo para satisfacer la curiosidad de los académicos. Hay que responderlas para dirigir las preguntas que se planteaban al principio del artículo, y para poder sopesar la influencia de nuestras actividades sobre el clima. Si no sabemos de dónde venimos, ¿podemos saber dónde estamos o adónde vamos? Muchos científicos creen que no, y por eso se invierten dinero y esfuerzos para estudiar el paleoclima (definido en el Gran Diccionario de Lengua Catalana como «el clima de períodos geológicos e históricos anteriores a la invención de los aparatos destinados a las medidas meteorológicas») y adivinar cómo ha cambiado y por qué lo ha hecho de forma natural. En este artículo se exponen brevemente algunos aspectos de la evolución del clima durante casi los últimos 500.000 años y un poco más allá, sobre todo en lo que se refiere a cambios de temperatura y a uno de los gases principales del efecto invernadero, el dióxido de carbono. Mi intención es mostrar cómo cambia el clima sin que intervengan los humanos y ofrecer una perspectiva histórica sobre los cambios que han ocurrido recientemente y que, por tanto, están potencialmente relacionados con las actividades humanas.
En palabras de Winston Churchill:
The further backward you can look, the further forward you are likely to see. «Cuanto más atrás puedas mirar, más adelante es probable que veas».
Cómo se estudia el paleoclima
En primer lugar debemos preguntarnos qué es el clima. Sencillamente, es el promedio del tiempo meteorológico en un lugar determinado del planeta. O, dicho de otro modo, el tiempo que esperamos que haga durante un mes, año, década, siglo, etc. Por ejemplo, las variaciones de temperatura, presión atmosférica, humedad, viento, precipitaciones y otras variables meteorológicas durante los últimos 50 años en Cataluña vendrían a definir el clima del país. Los cambios en los valores de estas variables ayer o la semana pasada no representan cambios en el clima sino la variabilidad atmosférica o del tiempo meteorológico. Asimismo, hay que distinguir entre lo que es una variable que caracteriza el clima, como la temperatura, y un factor de cambio del clima (forcing en inglés), como la composición de la atmósfera en cuanto a gases de efecto invernadero. Los cambios en la temperatura nos darán indicios de que el clima puede estar cambiando, mientras que los cambios del dióxido de carbono no necesariamente indican que el clima tenga que cambiar. En primer lugar, debemos establecer relaciones de causa-efecto. Una forma de hacerlo es mirar la relación a través del tiempo de variables que caractericen el clima directamente (p. ej. la temperatura) o indirectamente (p. ej. la presencia de hielo en el continente depende en parte de la temperatura, pero también de variables como la precipitación), con factores de cambio como la composición de la atmósfera. Como hasta hace pocos años no se han empezado a tomar este tipo de medidas, las series temporales disponibles son demasiado cortas para mostrar la variabilidad real del clima, especialmente a escala planetaria. Estudiando cómo era el clima años atrás, hace miles o decenas de millones de años, podemos extender estas series temporal y espacialmente, y también podemos intentar buscar épocas análogas a la actual y ver cómo las variables del sistema climático van evolucionando mientras diversos factores de cambio varían. Por ejemplo, hace 400.000 años, durante lo que se conoce como estadio isotópico (11), se cree que las condiciones del sistema climático eran bastante parecidas a las del período actual. Alternativamente, se puede intentar identificar un período del pasado en el que los valores de dióxido de carbono fueran tanto o más elevados que los actuales para ver cuáles son los valores de las variables climáticas en un mundo con un fuerte efecto invernadero (los llamados greenhouse worlds en inglés). Se cree que estas condiciones se han dado varias veces durante el Fanerozoico (los últimos 550 millones de años), la última de las cuales tuvo lugar probablemente durante la transición entre los períodos geológicos del Paleoceno y el Eoceno, hace unos 57 millones de años…
Ahora bien, eso es más bien un dicho que un hecho, ya que es muy difícil reconstruir los climas del pasado y, especialmente, de forma cuantitativa. Está bien saber que en el último período glaciar hacía más frío que ahora (su máximo tuvo lugar hace entre 18.000 y 24.000 años), pero es más útil averiguar en qué medida era mayor el frío en las diferentes zonas del planeta, ya que no todas ellas responden del mismo modo a los factores de cambio. Por ejemplo, una erupción volcánica en la zona ecuatorial puede contribuir al enfriamiento de los dos hemisferios de la Tierra por el efecto de los aerosoles que se forman y se dispersan por todas partes y reflejan la luz del Sol. Sin embargo, si la erupción tiene lugar en Islandia, en gran medida sólo afectará al hemisferio norte, puesto que, debido a la circulación atmosférica, los aerosoles volcánicos no llegarán al hemisferio sur. La reconstrucción paleoclimática cuantitativa es, de hecho, un campo de investigación muy reciente, que desde los años setenta se ha ido desarrollando rápidamente. Como los aparatos de medición de temperatura, humedad, etc., hace relativamente muy poco tiempo que se han inventado y utilizado, ha sido necesario dar con métodos indirectos (datos proxy) para estimar estas variables en tiempos pasados. Lo que hay que hacer en primer lugar es encontrar un registro temporal del que se pueda extraer algún tipo de información climática, como los sedimentos marinos o lacustres, que se han depositado de una forma constante durante miles o millones de años, aunque también se estudian los anillos de crecimiento de los árboles, corales o hielos de los glaciares y de los casquetes polares, entre otros materiales o depósitos, unos más exóticos que otros. Para mí, la palma de la imaginación se la lleva un estudio de medición de isótopos del cloro en restos de orina fósil encontrados en madrigueras de ratas del desierto de Nevada, Estados Unidos, para reconstruir los cambios que se dieron en los rayos cósmicos, lo cual sirve para datar archivos sedimentarios (Plummer et al., 1997).
Cabe decir que cuanto más queremos retroceder en el tiempo, más difícil resulta el estudio, ya que es más complicado encontrar registros continuos válidos a partir de los cuales podamos interpretar sus propiedades de una forma más precisa, por ejemplo debido al dinamismo de la Tierra, que destruye los registros paleoclimáticos eventualmente mientras se crean otros nuevos. De esta forma, aunque haga decenas de millones de años que la Antártida está cubierta de hielo, la edad máxima de dicho hielo no sobrepasa el medio millón de años debido al dinamismo glaciar, que hace que el casquete polar esté en constante movimiento y que acabe vertiéndose al océano. Los sedimentos marinos también son eventualmente «destruidos» o transformados en las zonas de subducción en los márgenes continentales. Muchos lagos de grandes dimensiones son también de formación «reciente», como por ejemplo el lago Baikal de Siberia, la edad de cuyos sedimentos es probable que no sobrepase los 25.000.000 de años. Además, cuanto más antiguas son las muestras que se estudian, más difícil resulta datarlas con precisión. El método más extendido y más preciso, la datación por carbono 14, sólo es aplicable para datar muestras que contengan carbono, evidentemente, aunque su antigüedad no puede superar los 55.000-60.000 años. Para datar materiales más antiguos existen diversas técnicas, pero o no miden edades absolutas o su error hace que no se puedan resolver cambios climáticos de menos de unos cuantos miles de años. En comparación, el error del método del carbono 14 se sitúa alrededor de unas decenas de años.
Los métodos de paleorreconstrucción también tienen limitaciones intrínsecas. Por ejemplo, un modo de reconstruir las temperaturas del aire consiste en asociar la distribución actual de plantas y su polen a los regímenes climáticos y los márgenes de temperatura dominantes de la Tierra. Si se analiza el polen en una muestra antigua, entonces se intenta relacionar su composición con una distribución parecida que exista actualmente en alguna zona del planeta y, a partir de ello, se deducen los valores de temperatura más probables en que vivieron las plantas que produjeron ese polen fósil. No obstante, si se retrocede mucho más en el tiempo, se llega a un punto en que no existía ninguna de las plantas que se encuentran hoy en el planeta. A menudo, los proxy climáticos responden a más de una variable ambiental. Una de las más utilizadas es la medida de la relación existente entre la cantidad de isótopos de oxígeno (expresada como d18O) en los esqueletos de carbonato de organismos marinos. Esta medida supone principalmente dos señales climáticas combinadas. Una es una señal local, que es la temperatura del mar en la que vivían los organismos analizados. La otra es una señal global, que es el volumen de hielo continental y, por tanto, el nivel del mar. Así que en la interpretación de los datos se deben resolver ambos efectos de alguna forma. Este hecho pone en relieve que las reconstrucciones son aproximadas, con unos márgenes de error a veces desconocidos. Por ejemplo, resulta difícil entender cómo pueden afectar las relaciones ecológicas a la distribución del polen en un lugar, o cómo se ha trasladado dicho polen desde la planta que lo ha producido hasta el lugar donde se ha depositado, como podría ser el fondo del océano. Por eso, es muy importante que en los estudios paleoclimáticos se emplee más de un método de paleorreconstrucción para confirmar los resultados de una y otra técnica. Por último, debemos darnos cuenta de que, en su mayoría, las variables climáticas que se reconstruyen son sólo de alcance local. Los cambios en la temperatura de Harare, Tarragona o Nueva York serán normalmente bastante diferentes debido a la localización de estas ciudades en el planeta. Esto sinifica que debemos estudiar muchos registros de todo el mundo para forjarnos una imagen precisa de los cambios mundiales del clima. Por otro lado, los cambios en el dióxido de carbono o en el nivel del mar sí que tienen lugar simultáneamente, a efectos prácticos, a escala mundial, ya que los gases de la atmósfera se mezclan relativamente rápido y los mares y océanos, obviamente, están en su mayor parte interconectados.
La estabilidad de los últimos 1.000 años y el calentamiento del siglo XX
En los últimos años ha habido un gran avance en nuestra comprensión de la evolución «global» de los cambios de temperatura del aire durante los últimos 10 siglos. Uno de los estudios de referencia es el de Mann y otros (1999), que recogemos en el gráfico 1, obtenido gracias a la combinación de datos de temperaturas derivadas del estudio de los anillos de los árboles, testigos de hielo, corales y documentos históricos, además de termómetros de los últimos 140 años (véanse otros en http://www.ngdc.noaa.gov/paleo/recons.html). Parece bastante evidente que las temperaturas del siglo XX en el hemisferio norte han sido las más elevadas de los últimos 1.000 años, lo que hace que la década de los noventa sea la más cálida de todas, y que 1998 sea el año más cálido del milenio. Es más, la magnitud de calentamiento del siglo XX es única durante este período (0,6 ± 0,2°C), especialmente durante los períodos comprendidos entre 1919 y 1945 y entre 1976 y 2000, en los cuales las temperaturas se incrementaron a un ritmo jamás experimentado como mínimo desde el siglo XI al XIX. Los datos sobre el hemisferio sur anteriores a 1861 (desde que existen mediciones instrumentales) son muy escasos y, por tanto, no se sabe con certeza cómo evolucionaron las temperaturas desde el año 1000 en la mitad sur del mundo. El registro del gráfico 1 se ha vuelto emblemático y así lo menciona ampliamente el Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) en su último informe de 2001 (IPCC, 2001).
¿A qué se debe este calentamiento? No está del todo claro, pero parece probable que no se deba a un solo factor, tanto natural como antropogénico. Los cambios en el clima se pueden dar por la variabilidad interna del sistema climático y por factores externos. La influencia de los factores externos se puede comparar utilizando el concepto de radiative forcing (energía radiante de un factor de cambio). Éste será positivo si provoca un calentamiento de la superficie de la Tierra, o negativo si provoca un enfriamiento. Los cambios en el incremento de la concentración de los gases de efecto invernadero, de la energía del Sol, el vulcanismo y la concentración de aerosoles atmosféricos afectan a la energía radiante, ya sea positiva o negativamente. Por ejemplo, la concentración de gases de efecto invernadero (véase la de dióxido de carbono en el gráfico 2) en la atmósfera de los últimos 1.000 años se ha incrementado en los últimos 200 años de forma similar a la de la temperatura del hemisferio norte (gráfico 1). Este incremento refleja el uso progresivo de combustibles fósiles en nuestra sociedad. Los gases de efecto invernadero tienen un efecto positivo en el incremento de la energía radiante. Por lo tanto, en los últimos 200 años podría haber aumentado de forma progresiva la capacidad de la atmósfera para absorber la energía del Sol, que puede haber llevado al calentamiento gradual de la superficie del planeta.
Sin embargo, cabe decir que hay muchos otros factores de cambio que también han variado durante este mismo período. Por ejemplo, la concentración de aerosoles en la atmósfera se ha incrementado de forma análoga a la temperatura, debido al uso progresivo de combustibles fósiles y combustión de biomasa (p. ej. bosques o basuras) (IPCC, 2001). Su efecto sobre el clima consiste, sin embargo, en enfriar la superficie -a pesar de estar mucho más extendidos que los gases de efecto invernadero- y, por lo tanto, es difícil juzgar su peso relativo en el cambio climático. Como es ahora cuando empezamos a entender la influencia relativa de la energía radiante de los diversos factores, resulta difícil demostrar de forma concluyente que el calentamiento del siglo XX se debe sólo al incremento del dióxido de carbono y gases similares. Por ejemplo, con modelos matemáticos que simulen las variaciones de la Tierra, y comparando los resultados con cambios que se han medido, se pueden empezar a entrever las causas de los cambios principales. En el informe del IPCC de 2001 se hace especial mención de un estudio en el que se simuló matemáticamente la variabilidad de las temperaturas durante los últimos 140 años, teniendo en cuenta sólo factores de cambio naturales (variabilidad solar y vulcanismo), sólo factores antropogénicos (gases de efecto invernadero y una estimación de aerosoles), o ambos a la vez (Crowley, 2000). Mi conclusión, según como, no sorprende demasiado: la inclusión de factores antropogénicos en el modelo puede explicar gran parte de los cambios de temperatura de los últimos 140 años, pero la correlación entre los resultados del modelo y las temperaturas reales es todavía mejor si se tienen en cuenta tanto factores naturales como antropogénicos. Es más, se concluye que, aunque los factores de cambio considerados pueden explicar la mayor parte de los cambios, no se excluye la posibilidad de que otros también hayan contribuido al calentamiento del siglo XX. De modo que el debate continúa, sobre todo para aclarar el peso relativo de diferentes factores de cambio y los mecanismos por los cuales actúan sobre el sistema. Por ejemplo, ¿en qué proporción se incrementará exactamente la temperatura cuando se duplique el contenido atmosférico de dióxido de carbono?, o ¿cómo responderán los ecosistemas a los cambios en el clima y la composición de la atmósfera?
La inestabilidad de los últimos 400.000 años
Independientemente del cambio natural, el IPCC prevé que las temperaturas medias mundiales se incrementarán entre 1,4 y 5,8 ºC de 1990 a 2100. Si es así, el ritmo al que se prevé que las temperaturas aumenten no habrá tenido parangón durante los últimos 10.000 años. Ésta es una época geológica que denominamos Holoceno y en la cual los humanos estamos teniendo nuestra edad de oro. En términos climáticos, sin embargo, este período de tiempo es bastante inusual, ya que ha sido -y continúa siendo- muy estable y largo. Algunos han señalado que esta estabilidad climática es relativa y que se han producido cambios significativos, de modo que las distintas civilizaciones humanas han podido florecer o se han ido a pique, dependiendo de si las condiciones ambientales han sido -o no- propicias (deMenocal, 2001). La norma en el sistema climático es el cambio, es decir, la inestabilidad. Los cambios de las temperaturas locales o mundiales de 2 o más grados de temperatura, en escalas de tiempo lentas (por encima de los mil años) o muy rápidas (dentro de lo que es la vida media de una persona o de un par de generaciones) han sido muy frecuentes hasta el momento, y no hay nada que haga pensar que en el futuro las cosas van a ser diferentes. Mediante el estudio de los registros fósiles, en cualquier escala de tiempo, se pone de manifiesto que el clima de la Tierra no tiene nada de estable. Esta afirmación se habría debatido profundamente hace unas décadas.
Hasta la década de los noventa, se puede afirmar que el consenso general entre científicos fue que la Tierra oscila entre épocas relativamente frías (glaciaciones) y otras más cálidas ………

CONTINUARA……….