Encuentran dos nuevas especies venenosas de pez león
June 3, 2009 by Revista Opción
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Científicos costarricenses alertaron de la presencia de dos especies de pez león en el Caribe Sur del país, ambos depredadores y venenosos, por lo que ponen en riesgo el ecosistema local.
El biólogo del Centro de Investigación en Ciencias del Mar (CIMAR) Carlos Jiménez anunció en una rueda de prensa que a mediados de abril se encontró la primera especie de pez león en Punta Uva, una playa muy cercana a la frontera con Panamá.
A partir de este descubrimiento, los científicos costarricenses empezaron a realizar las primeras pruebas, observaciones y entrevistas en la zona, hasta detectar una población de unos 50 individuos de dos especies diferentes de pez león: el “Pterois volitans” (pez león rojo) y el “Pterois miles” (pez diablo de fuego), ambas originarias del Indo-Pacífico.
El problema es que la actual fauna del Caribe carece de defensas contra estos peces invasores, porque no los puede reconocer como depredadores, puesto que no es una especie autóctona de la zona.
El pez león se encuentra normalmente en arrecifes de coral, donde escoge sus presas, a las que envuelve con sus grandes aletas pectorales, antes de comérselas.
Otra bióloga del CIMAR, Helena Molina, explicó que esta especie “puede devorar muchos peces de una forma muy rápida, hasta 30 en media hora”, y que, según un estudio realizado en Bahamas, “un solo pez león puede causar una reducción del 79% en las densidades de peces jóvenes en un arrecife”.
El pez león tiene tres espinas: una en la parte dorsal, otra en la anal y una más en la zona pélvica; todas ellas contienen una toxina neurotóxica que puede causar un dolor muy intenso, así como una inmovilidad temporal de la víctima.
Molina explicó que, en principio, “el veneno no es letal”, pero que podría resultarlo en caso de que las víctimas “padezcan de algún problema cardíaco o que sean alérgicos”.La especialista detalló que la aparición de esta especie en el Caribe costarricense es muy nueva, “por lo que todavía no existe un antídoto para su veneno”.
La bióloga explicó que en sus países de origen, como Japón, Australia e Indonesia, el pez león tiene enemigos naturales, principalmente, meros grandes y tiburones, dos poblaciones que en Costa Rica han disminuido considerablemente por la sobrepesca.
Hasta ahora, los investigadores costarricenses desconocen cómo llegó el pez león al Caribe del país, pero sus teorías apuntan a que existía una población en Estados Unidos y por alguna razón se desplazó hacia el sur.
De acuerdo con los registros del CIMAR, en el 2000 el pez león alcanzó las Bermudas; en 2004 llegó a las Bahamas, luego a las Antillas, en 2008 se descubrió en Belice y a principios de 2009 arribó a Honduras y Costa Rica, y el pasado mes de mayo a Colombia.
Molina indicó que los peces león se han adaptado “muy bien” al ecosistema del Caribe “porque buscan aguas calientes y se alimentan en los arrecifes de coral, en los pastos marinos o en manglares”.
El Universal
El calentamiento causa mortalidades masivas en el Mediterráneo occidental
April 8, 2009 by Revista Opción
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El cambio climático provoca mortalidades masivas de numerosas especies bentónicas en el Mediterráneo occidental, según una investigación de especialistas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
La serie de registros con las que ha trabajado el grupo de expertos del Centro de Estudios Avanzados de Blanes y el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona, demuestra que el alargamiento de las condiciones estivales en las aguas marinas desde los 70 se ha prolongado un 40%, es decir casi un día por año.
Las aguas más cálidas y, por lo tanto con menos nutrientes afectan a las comunidades de invertebrados e incluso bivalvos de las aguas más profundas.
La investigación se ha publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU. En el artículo científico se describe que en los periodos estivales extremadamente largos y cálidos de 1999 y 2003 se produjeron procesos de mortalidad en masa en más de 500 kilómetros del mar de Liguria y en la práctica totalidad del Mediterráneo noroccidental.
El alargamiento de las condiciones veraniegas en el mar causado por el calentamiento global se debe al incremento en la duración e intensidad de la estratificación o falta de mezcla entre las aguas profundas y superficiales en la columna de agua.
Durante este periodo, la capa superficial del mar se calienta progresivamente por lo que aumenta el contraste térmico con las capas de agua inferiores. Esta situación de estratificación se prolonga desde mayo hasta octubre aproximadamente, cuando con el descenso de las temperaturas y la intervención del viento, el agua se enfría y mezcla de forma vertical de nuevo.
Además de la mortalidad en masa de especies de gorgonias (octocorales), los episodios afectan a otros grupos de invertebrados suspensívoros, como corales, zooantarios, esponjas, briozoos o bivalvos, componentes de la comunidad coralígena, una de las más diversas y abundantes del Mediterráneo, con más de 1.600 especies.
«La causa de la mortalidad de estos organismos es el estrés fisiológico debido a las limitaciones energéticas. Las altas temperaturas implican un mayor esfuerzo respiratorio y no hay tanto alimento disponible, ya que los nutrientes no suben de las aguas profundas más frías», afirma, Rafael Coma, coautor del trabajo.
«El aumento de episodios de mortalidad producirá cambios profundos en la composición de las comunidades litorales que viven en las capas superiores del mar», añade Marta Ribes, coautora de la investigación.
El estudio ha sido posible gracias al análisis de una de las series de temperatura del mar más largas de las que se dispone en el Mediterráneo, la que está siendo recogida por Josep Pascual en la Estación de l’Estartit, frente a las Islas Medas, desde los años 70.
El Mundo
El tesoro común de los polos
February 16, 2009 by Revista Opción
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Los dos océanos polares, el Ártico y el Antártico, comparten al menos 235 especies animales marinas de aguas frías, a pesar de estar separados por 11.000 kilómetros, según detallan expediciones del Año Polar Internacional (2007-2008). Ésta es sólo la punta del iceberg, ya que quedan muchas especies por descubrir y catalogar. Sin embargo, el océano no es una foto fija. Mientras siguen los estudios del macroproyecto Censo de la Vida Marina, se están produciendo cambios en los océanos polares debidos al calentamiento del agua.
“La lista de especies compartidas no está completa, pero incluye tanto ballenas como gusanos”, comentó a este periódico Bodil Bluhm, científica alemana de la Universidad de Alaska. “Han comenzado los estudios moleculares para comprobar si son especies idénticas en el sur y en el norte o si sólo son parecidas y han evolucionado de forma separada”. En total, se conocen 7.500 especies animales en el Antártico y 5.500 en el Artico, de un total estimado en más de 230.000.
El incipiente cambio climático está ya produciendo la extensión del hábitat de algunas especies de agua templada hacia el norte y el sur (hasta 500 kilómetros), y también la migración de otras que huyen del calentamiento de su hábitat, comentó Bluhm. Una de ellas es el caracol de agua fría, un gasterópodo. “Aunque el Ártico esté cada vez más libre de hielo en verano, estas acumulaciones van a permanecer mucho tiempo y queremos estudiar su potencial como refugio de la vida marina que está presente en la columna de agua hasta bastante profundidad”.
El calentamiento es también la causa de que se desintegrara la plataforma de hielo Larsen en la Antártida hace pocos años. El científico mexicano Enrique Isla, que trabaja en el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC en Barcelona, explica que antes esa zona era casi un desierto biológico y ahora empieza a haber abundancia de especies bentónicas, como holoturias y asirias. En la Antártida, la vida gira alrededor de las esponjas silíceas, que la esctructuran.
El País




