En busca de la Europa salvaje

September 14, 2009 by Revista Opción  
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EnBuscadeLaE¿Queda algo salvaje en Europa? La primera impresión es que, en un territorio tan trabajado por la historia, pocos rincones silvestres pueden encontrarse. Sin embargo, entre ciudades, carreteras y campos de labor hay más de lo que imaginamos.
Eso es lo que han querido demostrar algunos de los mejores fotógrafos de naturaleza europeos, que se han embarcado más de un año en el reto de retratar los rincones mejor conservados del continente.
El resultado es un monumental despliegue de imágenes, compuesto por más de 150.000 fotografías que en breve serán mostradas al público a través de distintos soportes.
El proyecto se llama Wild Wonders of Europe y acaba de llegar ahora al final de su fase de trabajo de campo, tras acabar la última de las expediciones. Durante los últimos 14 meses ha habido 67 fotógrafos recorriendo Europa. Han visitado 118 localizaciones en 48 países, intentando completar un retrato colectivo de la naturaleza europea.
El proyecto es «una primicia mundial», explica Florian Moellers, director de comunicación de Wild Wonders. «Tenemos la colección más completa de las joyas naturales europeas que se haya realizado nunca. Enfrentándose al frío extremo, al calor y a escenarios de todo tipo el equipo ha creado una colección que quita el aliento y que muestra una cara de Europa que muchas veces no es bien conocida, con paisajes realmente salvajes y las especies más carismáticas».
El proyecto nace de la iniciativa privada. No hay una institución ni una organización detrás de la idea inicial, sino que esta surgió de fotógrafos de diversos países, que después lograron el apoyo de diversos socios, empresas e instituciones que actúan como patrocinadores.
En un ambiente especializado como la fotografía de naturaleza, muchos de los autores se conocen entre sí y comparten inquietudes. Así surgió Wild Wonders, con el afán divulgativo y la conservación de la naturaleza como objetivo. Según Moellers, lo que les mueve es mostrar que, pese a la creciente presión sobre los recursos, aún quedan maravillas naturales en Europa y hacer ver que algunas especies y ecosistemas están incluso mejorando gracias a los esfuerzos de conservación.
Disfrutar de la especeies salvajes
«El principal mensaje que queremos lanzar», afirma Moellers, es «que podemos todavía disfrutar de lugares y de especies salvajes, y que tenemos que protegerlas». «Sí, juntos podemos; la conservación de la naturaleza funciona», añade.
¿Cómo lo han intentado probar? Recorriendo todos los ecosistemas europeos. Y con una particularidad añadida al trabajo: que nadie diera nada por supuesto. Por eso, una de las condiciones era que ningún fotógrafo trabajara en su propio país. Se trataba de que «cada uno viera las cosas con ojos nuevos», explica Juan Carlos Muñoz, uno de los cuatro españoles enrolados entre los 67 participantes. El equipo hispano lo completaban José B. Ruiz, Iñaki Relanzón y Diego López, todos de sobra conocidos de la divulgación de la naturaleza. En esa dinámica de buscar lo desconocido, a Juan Carlos Muñoz, le correspondieron dos destinos en las islas británicas. Uno de ellos le llevó a Gales tras el milano real. «Hay sitios con condiciones especialmente buenas para ciertas especies. El milano real, por ejemplo, se puede avistar en España, pero en esa zona de Gales se concentran muchos ejemplares», explica.
«Personalmente, acabé muy satisfecho con las imágenes que pude tomar allí, pero lo que más me llamó la atención es que esa presencia de milanos es fruto de los esfuerzos de algunas personas de aquella comarca, que han puesto en marcha desde hace años diversas medidas de apoyo a la especie, que han dado sus frutos», añade.
Muñoz también ayuda a entender cómo es el trabajo de los fotógrafos de naturaleza. ¿Se trata sólo de documentar la fauna o también es una cuestión estética? «Hay una gran parte de arte», responde, «y también se da una evolución en el trabajo. En mi caso, por ejemplo, empecé queriendo documentar, pillar al animal, atraparlo en la foto. Después, vas evolucionando hacia objetivos estéticos y empleando recursos técnicos para buscar la belleza. Es una fusión de todo, de arte y de naturaleza».
El Mundo

Un nuevo paso hacia la fotosíntesis artificial

July 1, 2009 by Revista Opción  
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fotosintesisUn equipo internacional de investigadores ha modificado la clorofila de un alga de forma que se parezca a las extremadamente eficientes antenas de luz de las bacterias. A continuación se determinó la estructura de estas antenas de luz, lo que supone el primer paso para convertir la luz del sol en energía mediante una ‘hoja’ artificial.
Los investigadores han publicado su artículo en la versión online del ‘PNAS’. Swapna Ganapathy, de la Universidad de Leiden, Holanda, ha basado su tesis doctoral en este estudio, dirigido por Huub de Groot.
El objetivo ideal, y de momento utópico, es crear ‘nanobosques’ o carreteras en las que las fisuras de la superficie se rellenan con moléculas de pigmento que recogen la radiación solar y la convierten en combustible y otras formas de energía limpia.
Pero antes de que eso pueda ocurrir, es necesario desarrollar sistemas artificiales de fotosíntesis de manera que sea tanto rápida como eficiente.
Para generar combustible a partir de luz solar son necesarias dos cosas: una antena que recoja la luz y un catalizador. El presente estudio se centra en ese primer paso: la antena.
Imitando a las bacterias
Los recolectores más rápidos de luz se encuentran en la naturaleza: en las hojas verdes, en las algas y en las bacterias. Las antenas fotosintéticas de las bacterias -clorosomas- son las más rápidas de todas y están capacitadas para captar cantidades mínimas de partículas de luz en condiciones muy desfavorables, como ocurre en el fondo del mar. Estos clorosomas están hechos de moléculas de clorofila. Ahora se trata de imitar estos sistemas de forma muy precisa.
Investigadores alemanes de la Universidad de Würzburg, miembros del equipo de Huub de Groot, modificaron las clorofilas de la espirulina, un alga, para que fuesen lo más parecido posible a los pigmentos de las bacterias. El grupo de Leiden estudió después la estructura de estas antenas semisintéticas.
De Groot y colegas lograron determinar la estructura molecular y supramolecular en detalle de su antena fotosintética ‘artificial’. Lo hicieron mediante técnicas específicas de nanotecnología.
Los investigadores tienen todavía que determinan cómo la antena ‘artificial’ de la espirulina funciona en la práctica. “Es un enfoque totalmente nuevo”, admite De Groot.
El Mundo

Las aves detectan ‘carreteras’ en el mar con el olfato

May 6, 2009 by Revista Opción  
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1241536390_1Las aves marinas se orientan con el olfato. A esta conclusión ha llegado el equipo científico en el que han participado dos investigadores del CSIC, Emilio Hernández-García y Cristóbal López, en colaboración con biólogos y oceanógrafos franceses. El trabajo se ha publicado en la revista ‘Proceedings’ de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense.
Los investigadores equiparon con radiotransmisores a un grupo de aves marinas, las llamadas aves fragatas o Fregata minor, que anidan en la isla de Europa, un islote a medio camino entre Madagascar y el continente africano, en el canal de Mozambique. Descubrieron que estas aves en su búsqueda de alimento sobrevuelan diferentes estructuras del flujo oceánico como bordes de remolinos, chorros, frentes y formaciones alargadas parecidas a filamentos. Y comprobaron que realizan las mismas rutas tanto de día como de noche, concluyendo que su sentido de la orientación no se relaciona con la vista, sino con el olfato.
Por otra parte, compararon las rutas de las ‘fragatas’ con datos de distintos satélites para relacionar su patrón de circulación con las estructuras del flujo en la superficie del océano Índico. Así vieron que las corrientes marinas dibujan ‘carreteras’ sobre el mar que estas aves siguen hasta dar con sus presas. “Es curioso constatar cómo las aves han aprendido a identificar en el mar estos caminos que ahora sólo los científicos somos capaces de calcular mediante técnicas matemáticas basadas en la teoría del caos”, señala Hernández-García.
Los remolinos oceánicos son frecuentados por predadores como las aves fragata, los atunes y las tortugas, pero hasta ahora no se había investigado el suceso debido a la dificultad que supone seguir a los remolinos y a estos animales. Según Hernández-García, “dada la relación existente entre las zonas de pesca de las aves fragatas y la localización de los bancos de atunes, el trabajo no es sólo útil para entender mejor el comportamiento de las aves, sino para la localización y una mejor gestión de las pesquerías marinas”.
Sin embargo, el trabajo aún no ha terminado. Los científicos todavía deben identificar los mecanismos por los que estas zonas de máxima deformación de la superficie oceánica transportan olores u organismos que las aves reconocen. Una de las hipótesis que se están barajando y que deben demostrar es si el plancton que se acumula sobre esas líneas emite algún tipo de olor que estas aves detectan.
El Mundo