Refrendan compromisos por Nayarit, gobierno estatal y SUTSEM

January 29, 2010 by Revista Opción  
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El gobierno estatal y el Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Estado y Municipios (SUTSEM), ratificaron su compromiso de seguir trabajando conjuntamente por Nayarit, en un marco de colaboración y respeto.
Durante un amistoso encuentro sostenido en Casa Nayarit, con la presencia del Gobernador Ney González Sánchez, y de la dirigente estatal de la agrupación, Águeda Galicia Jiménez, además de los delegados sindicales de los Poderes, las dependencias estatales y municipales, se coincidió en el propósito de seguir siendo, en el 2010, muy productivos en beneficio de la sociedad.
El mandatario estatal, Ney González, reconoció que en el SUTSEM se observa a una organización que va madurando con gallardía y dignidad, “como nuestros viejos nos enseñaron que se debe de vivir”.
“Lo acaba de decir la lideresa estatal, Águeda Galicia, que la sociedad se entere, que toda la sociedad sepa, que del SUTSEM puede esperar, más allá de lo que se da en un mostrador, en una ventanilla, en un escritorio, en una góndola; más allá de lo que se da en el servicio público de la burocracia”.
“La burocracia es tan antigua como el Estado, es decir, como los sistemas de gobierno; nace el gobierno y nace la burocracia; han ido madurando y evolucionando paralelamente, porque, al final, el gobierno permanente es la burocracia, es el gobierno, que después de las elecciones y las tomas de posesión, es el gobierno que permanece, es el que da estabilidad, es el que está obligado a generar gobernabilidad, sea quien sea quien gobierne”.
Acompañado de su esposa, señora Charo Mejía, y del Secretario General de Gobierno, Roberto Mejía Pérez, el Gobernador Ney González, aseveró: “Por eso, hoy quiero decirle a quien tenga que escuchar, que el respeto a las organizaciones sindicales, así como es inherente al gobierno la existencia de una burocracia fuerte, de igual forma , gobierne quien gobierne, partido político que sea, debe de respetar la autonomía de las organizaciones sindicales, y debe colaborar en fortalecer a sus dirigentes”.
Ney González dijo, además, que “si tenemos organización sindical fuerte, con dirigencia fuerte, el gobierno tiene, con seriedad, con quién negociar; si sólo tenemos pulverizadas a las organizaciones, no hay seriedad en los acuerdos que se tomen; se dirá una cosa, después se dirá otra”, y puntualizó que Águeda y Ney ya tienen más que el sexenio negociando y la mayoría de las veces nunca han firmado nada; “la mayoría de las veces ha sido de palabra y hemos honrado, las dos partes, nuestra palabra; yo encabezo un liderazgo fuerte, una corriente política fuerte, tengo con qué responder mi palabra, con qué garantizarla; Águeda encabeza un sindicato fuerte, con un liderazgo fuerte, tiene con qué garantizar su palabra, son tratos serios, y aquí está su gente cercana, todos ustedes, saben que lo que se ha acordado se ha cumplido”.
Y abundó, que así es como tiene que decirle a todas las fuerzas políticas partidistas: “que el SUTSEM tiene razón al exigir respeto, y la trabajadora y el trabajador; lo digo con respeto a las autonomías de los municipios, y lo digo como abogado, y lo digo como político, y lo digo como Gobernador; en los municipios y en el estado, debe haber garantía plena de libre organización, de respeto a las conquistas sindicales y, en la medida en que el presupuesto, la disponibilidad presupuestal lo permita, seguir mejorando la calidad de vida de la gente que ustedes representan a lo largo, ancho y alto de Nayarit”.
El Gobernador Ney González ratificó, entonces, que “Nayarit tiene derecho a llegar tan alto como nuestras capacidades lo estimulen, cada una, cada uno, con sus habilidades, muchas veces dormidas porque nos da miedo expresarnos, y ahora a través del SUTSEM que les da la oportunidad de tener muchas manifestaciones, como las artísticas”, destacando que estaba enterado que el sindicato está formando un mariachi de mujeres, para lo cual les ofreció entregarles los instrumentos necesarios para ello, recibiendo una gran ovación; “para que me lleven serenata para cuando ya no sea Gobernador”, les dijo.
Finalmente, Ney González invitó a los presentes a que exista lealtad y disciplina a su sindicato, para que sea cada vez más fuerte, en beneficio de todos.

UNA COLORADA

April 14, 2009 by Revista Opción  
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30_3Trabajar en equipo

Lilia Cisneros Luján / Fue el llamado presidencial, una semana antes de vacaciones, en el marco de la reinauguración de la Alberca Olímpica. Gobernadores, responsables de distintas carteras del ejecutivo federal, líderes de organizaciones de todo tipo –sindicales, de producción, comerciales- empresarios y toda una caterva de políticos, el IFE y hasta un ex presidente, al estilo de los coros griegos difundieron sus mejores ocurrencias de un tema convertido en moda. A cuatro años de distancia, el señor Fox, reiteró un exhorto similar hecho un sábado del 2005 en la radio, ofreciendo incluso los servicios del centro de capacitación ubicado en su rancho, para promover un exitoso estilo de desempeño, similar al que ejercitan los equipos de futbol. Sin entrar al tema de los rotundos fracasos del TRI y deseosa, como  el pueblo lo está de “superar las adversidades” me pregunto si los promotores de este tipo de esfuerzos saben la diferencia entre grupo de “genios” y equipo. ¿Será la simple suma de personalidades laborando en lo mismo lo que da esa “moderna” forma de enfrentar los problemas? ¿Porqué en las oficinas –públicas y privadas- muchas personas que supuestamente son inteligentes y trabajan en  lo mismo, compiten entre sí, evitan las responsabilidades que deben asumir, se pasan los asuntos de uno a otro y defienden sus cotos de poder?
La hipotética panacea del trabajo en equipo, del cual se presume como si se tratara de una virtud personal, supone en principio de cuentas que todos los individuos laboran para el logro de un fin común. ¿Cuántos directores, jefes y hasta empleados de bajo nivel ocupan sus puestos en la empresa o la burocracia, para “asegurar económicamente su vejez”, lograr mejores relaciones personales, apoyar a un ser querido –familiar, novio, amiga- tener una plataforma para ser legislador o insertarse en tal o cual grupo político? Si el líder no logra convencer a los individuos –y no necesariamente el líder es el titular de la cartera pública, o de la oficina más modesta de la estructura-  acerca de que la actitud de servicio es como el engrudo para dar cohesión hacia el logro de un fin, que debiera inclusive ser externo al grupo; muy difícilmente alguno de ellos cederá parte de su libertad e intereses particulares. ¿Cuántos diputados o senadores conocemos que realmente organicen de forma permanente a grupos de personas para lograr fines trascendentes más allá de votos en épocas de elecciones? ¿A que fin se han sumado, los coyotes que le cobran por cualquier trámite, los pseudo trabajadores que encima de no cumplir su compromiso laboral todavía se atreven a poner en riesgo la empresa que les dio empleo cobijándose en una ley prostituida por la corrupción y convertida en método legaloide de extorsión? ¿A que fin común se ha sumado el que presume de habilidades que no tiene y medio simula el trabajo contratado, fusilando ideas de otros de forma tan torpe que ni siquiera puede expresar o adecuar a los objetivos de la empresa? ¿Qué firmeza en el compromiso hay en este tipo de individuos generalmente manipuladores, aduladores y, al final del día, desleales?
Para lograr el trabajo en equipo, quien lo convoca debe tener: Proyecto (Pro: hacia adelante – yección: en movimiento, no quieto.) ¿Que movimientos hacia delante y en pro del bien común de una sociedad que pretende ser feliz, están realizando quienes hoy por hoy nos gobiernan? ¿Cómo esperan que nos sumemos? si tal proyecto nos es desconocido o por los elementos a juzgar –básicamente de improvisación y sin aparente trazo de destino- parece ser muy distinto a lo que el pueblo en su conjunto desea. La simple suma de un grupo de atletas talentosos no produce necesariamente un gran equipo deportivo, para ser verdaderamente efectivos, deben ir a campos de entrenamiento como los que ofrece el señor Vicente, pero ojo, también Hitler tenía campos en los cuales entrenaba a sus jóvenes inteligentes, donde practicaron en conjunto diversas conductas de superioridad,  exclusión y de agresión. Antes que pretender armar un equipo, es pertinente conocer el fin común, que en el caso de las naciones se encuentra escrito en constituciones y pactos sociales establecidos por la soberanía popular. Resuelto esto, hay que valorar las aptitudes de la gente para encomendarles lo idóneo a su perfil. Si cada “inteligente” jala la cobija para su lado, al final todos terminarán descobijados. A lo mejor se descubre que alguien invitado a ser gerente no tiene más aptitudes que la de empleado de mostrador; ahí hay que llevarlo, para evitar que toda la estructura se bloquee. Para lograr realmente la efectividad del equipo, el convocante debe conocer las características e identidad personal de cada uno de los integrantes, incluso en términos, psicológicos –lo que se expresa verbalmente aunado a gestos, movimientos, ademanes, expresiones, tono de voz etc.- sus intenciones –metas y deseos que le impulsan- el sistema de valores –sobre todo los vinculados con límites, reconocimiento de autoridad- individuales y luego del equipo.
Seguramente muchos mexicanos desearían aceptar la invitación general que hizo el señor Calderón a trabajar en equipo, pero así como cada quien decide si asiste a la iglesia de la colonia o la catedral, o si se convierte en fan del América o la UNAM, en buena parte después de haber observado al cura o al entrenador; los convocados desean estar seguros -además de conocer el fin común para el cual se les invita ¡que ganen los pumas!-  de si el líder es un buen couch, visionario y no solo soñador, dispuesto a desempeñar funciones disímbolas, entre otras el ser invisible para que las estrellas – de su equipo- logren el éxito. Hablar y hacer bulla es la característica de los porristas, el entrenador debe motivar e inspirar aunque a la hora del triunfo no lo lleven a la mitad de la cancha. Solo quien se abstiene de correr, saltar, meter goles y dar entrevistas como si fuera estrella luminaria logrará ser un verdadero líder capaz de conformar equipos sanos y ganadores en vez de bandas de complicidades.