Estreno dancístico reflexiona sobre la necesidad de la presencia escénica espiritual
October 9, 2009 by Revista Opción
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Pisar el escenario es más que tener una presencia física. Exige una espiritualidad, una entrega cargada de emociones que le permita al intérprete tener una comunicación integral con el público. Por desgracia, hay ciertos estereotipos que han mecanizado el proceso creativo.
Esta reflexión personal llevó a la bailarina y coreógrafa Eugenia Vargas a crear un montaje donde invita a los creadores, especialmente bailarines y actores, a no olvidarse del papel que tienen como entes escénicos.
La obra se titulada El sueño de la muerte o el lugar de los cuerpos poéticos, que se estrenará el próximo viernes 9 de octubre en el Centro Cultural Los Talleres, donde tendrá temporada hasta el 1 de noviembre del presente año.
En entrevista, la coreógrafa explica el origen y proceso creativo de esta pieza que fue apoyada por el Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca).
Sobre el detonador comenta: “Todo se origina de una inquietud profunda de reflexionar acerca de lo que significa la presencia escénica. Llevo tiempo trabajando con actores y bailarines, dándome cuenta que a veces se olvidan de su cuerpo y de su papel que tienen como artistas en nuestra época de modernidad”.
-¿Consideras que los creadores se han olvidado de ese parte espiritual cuando se suben al escenario?
“Así es. Dentro de mi experiencia en la danza y de lo que he podido constatar en el medio, sobre todo en la etapa formativa, es que se olvidan del trabajo espiritual. Todas sus energías se canalizan en un entrenamiento físico, dejando a un lado ese entrenamiento emotivo, sensible, espiritual. Creo que es hora de volver a tocar el corazón, de buscar en uno mismo y dejar a un lado la mecanización, que no nos permite proyectar nada en escena”, dijo quien ha dado clases de danza en el Instituto Nacional de Bellas Artes y la Universidad Nacional Autónoma de México.
Su reflexión está plasmada en cuatro soliloquios, cuyas intérpretes hacen un retrato del momento que están viviendo como artistas, rompiendo estereotipos de expresión para tratar de explorar otras posibilidades corporales.
-¿A qué estereotipos te refieres?
“En cuestión dancística, siempre ha sido una inquietud para mí el hecho de que existan tantos bailarines, tantos coreógrafos, tantas compañías y que repitan los mismos movimientos. Son estereotipos que me ponen en conflicto cuando la danza es un arte que permite explorar otras posibilidades corporales. Es momento de salir de la comodidad estética y arriesgarse”.
Para elaborar este montaje coreográfico, Vargas –quien estudió la licenciatura en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea–, se basó en el conocimiento que adquirió con tres maestros de la escena que le impartieron talleres sobre diferentes temas: Diego Piñón (danza butoh), Gerardo Trejoluna (presencia escénica) e Indira Pensado (voz).
Asimismo, se inspiró en la obra poética de Alejandra Pizarnik, quien legó justamente un texto cuyo título sirvió para darle nombre al montaje coreográfico de Vargas.
-¿Por qué resultó idóneo para ti recurrir a este poema?- (del que se leerán algunos fragmentos durante la función).
“Primero debo aclarar que no se escenifica el poema. Éste fue sólo un impulso para acompañar a las intérpretes hacia su realidad, para que abran su corazón y lo ofrenden. En sí el trabajo de Pizarnik habla sobre la muerte, pero leyéndolo a profundidad nos daremos cuenta que se refiere al amor, que es el lugar de la muerte y que sólo se escucha cuando está próxima, momento en que se experimenta una gran plenitud”.
El sueño de la muerte o el lugar de los cuerpos poéticos se presentará del 9 de octubre al 1 de noviembre en el Centro Cultural Los Talleres (Francisco Sosa 29, Coyoacán). Las funciones son los viernes, 20:00 horas; sábados 19:00 y domingos 13:00 horas.




