Admite Brasil que perdió ubicación de restos de Air France

June 6, 2009 by  
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La Fuerza Aérea de Brasil (FAB) admitió que perdió una probable localización de posibles restos del avión Airbus A330-200 de la aerolínea francesa Air France, que desapareció el último domingo, informó hoy una fuente de la institución militar.
El brigadier Ramón Borges Cardoso, director del Departamento de Control del Espacio Aéreo de la FAB, señaló que las corrientes marítimas hicieron que el material avistado por algunas aeronaves que sobrevuelan el Atlántico desapareciera para su rescate por parte de los navíos que acompañan las búsquedas.
Las primeras informaciones habían apuntado la posible existencia de cables, partes del interior del avión y una poltrona, que “desaparecieron” y ahora “estamos iniciando búsquedas en puntos donde, de acuerdo con la corriente, los materiales deberán estar”.
El avión con 228 ocupantes y que hacía el vuelo AF447 entre Río de Janeiro y París, desapareció de los radares el domingo por la noche sobre el Atlántico y desde entonces un manto de misterio cubre el caso.
Aparte de que las autoridades no tienen pistas concretas de la causa del accidente, no se han podido retirar del mar ni restos humanos ni materiales del siniestro.
“Cuando se localizaba alguna cosa, entonces se colocaba una aeronave para verificar y en seguida ella abandonaba el lugar para no perder tiempo y buscar en las inmediaciones a algún sobreviviente o un cuerpo y manda un navío para hacer el reconocimiento”, explicó Cardoso a periodistas.
El militar añadió que “la dificultad, además de los pedazos ser pequeños y el área grande, es que algunos pedazos pueden haberse hundido. No tenemos garantía de que se quedarán flotando todo el tiempo”.
La infructuosa búsqueda del avión se complicó hoy por las fuertes lluvias y corrientes marinas en el quinto día de operaciones en medio del océano Atlántico.
Las corrientes marinas, que se cree han esparcido los restos del aparato, han obligado a los responsables de las búsquedas a aumentar el área de las operaciones, que hasta ayer era de 185.349 kilómetros cuadrados, una superficie un poco mayor que la de Uruguay.
El área de operaciones está próxima a las islas de Sao Pedro y Sao Paulo, formaciones rocosas deshabitadas situadas a unos 704 kilómetros del archipiélago brasileño de Fernando de Noronha y a 1.296 kilómetros de la ciudad de Recife, capital del nororiental estado de Pernambuco y desde donde se dirigen las búsquedas.
Tras admitir que unos objetos que fueron sacados el jueves del mar no eran de la aeronave siniestrada, como llegaron a informar inicialmente, la Marina y la Fuerza Aérea adoptaron hoy un tono de cautela en sus declaraciones.
Excélsior

Francia confirma que los restos avistados son del avión desaparecido

June 3, 2009 by  
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La Fuerza Aérea brasileña ha encontrado este martes restos de un avión en el límite de la zona brasileña en Atlántico. Horas después, el ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, aseguraba no tener “ninguna duda” de que estos al Airbus A330-200 desaparecido en la madrugada del lunes con 228 personas a bordo, entre ellas el sevillano Andrés Suárez Montes y la catalana Ana Negra.
Jobim ha confirmado que el avión de Air France desaparecido “cayó en la zona brasileña”, de acuerdo con los restos divisados en el océano por los aviones de la Fuerza Aérea de Brasil.
Según el titular de Defensa, los aviones brasileños detectaron “una franja de cinco kilómetros de restos de avión”. Ésta “confirma que el avión cayó en este lugar”, dijo Jobim, que fue categórico al respecto: “Son los [restos] del avión. No hay ninguna duda”.
Estos hallazgos, que incluyen material metálico, combustible y asientos flotando en el agua, fueron avistados a 650 kilómetros al noreste de la isla de Fernando de Noronha, es decir, a unos 1.000 kilómetros de las costas brasileñas y a aproximadamente 2.000 de Senegal. Además, están desperdigados en un área de unos cinco kilómetros de longitud cerca de Sao Pedro y Sao Paulo, unas islas rocosas deshabitadas.
Los restos están desperdigados en un área de unos cinco kilómetros de longitud cercana a Sao Pedro y Sao Paulo, unas islas rocosas deshabitadas situadas a unos 704 kilómetros del archipiélago de Fernando de Noronha, el punto más oriental de Brasil, y a 1.296 kilómetros de la ciudad de Recife (nordeste).
Tres barcos mercantes —dos holandeses y uno francés— se dirigen a la zona donde se encuentra posiblemente el avión. La recogida de los pedazos avistados estará a cargo de la fragata Constituição, la corbeta Caboclo y el navío patrulla Grajaú que zarparon el martes rumbo a la región y de otros dos navíos, también de la Marina, que salieron de Río de Janeiro.
“Aún no podemos decir que sean del avión porque es necesario retirar una pieza y que contenga un número o marca que la identifique como parte del avión”, afirmó el vicedirector de Comunicación Social de la Aeronáutica, coronel Jorge Amaral.
La importancia de las cajas negras
Las cajas negras —que en realidad son naranjas, aunque el color negro obedece mejor al contexto funerario y al morbo informativo— centrarán la investigación una vez que se encuentre el avión.
Llama la atención la velocidad con que han aparecido los hipotéticos restos. También sorprende la sensibilidad internacional y logística ante el desastre, quizá debida a que en el aparato volaban ciudadanos de más de una veintena de nacionalidades.
París ya ha organizado sus “exequias” el miércoles en la catedral de Notre Dame. Incluso la Gran Mezquita de París ha previsto los correspondientes ritos funerarios. Es la manera de reaccionar a la más que probable muerte de 228 personas, aunque el misterio del accidente puede eternizarse y quedarse sin solución mientras no aparezcan las cajas negras. Y es bastante difícil que ocurra, empezando porque su peso las hundiría al fondo del Atlántico, donde la profundidad supera los 4.000 y los 5.000 metros.
El dato reviste interés porque las cajas negras no podrían emitir señales ultrasónicas demasiado reconocibles en tales circunstancias. Incluso en caso de detectarse el origen de la señal, tampoco sería sencillo llegar a ellas por la adversidad de las condiciones.
Un mes de plazo
“Si hicieron falta meses para llegar al Titanic, que era un transatlántico inmenso, figúrense encontrar en el océano unos artilugios que miden como el envoltorio de un sombrero”, decía Derek Clark en nombre de una compañía escocesa que fabrica cajas negras y toda suerte de artilugios para la aviación civil y militar.
El ministro de Defensa galo, Hervé Morin, sostiene que no hay elementos suficientes para mencionar un atentado terrorista, pero también considera temerario que pueda resolverse el misterio del accidente asegurando que un rayo partió el avión. De ahí la importancia de encontrar las cajas negras, cuyo ‘disco duro’ aloja todos los detalles técnicos del vuelo y hasta las conversaciones de los pilotos.
El tiempo para recuperarlas no puede exceder de un mes. A partir de entonces se apagan, dejan de emitir señales. Es verdad que aparecieron en 2004 las cajas del avión que sufrió un accidente en Sharm-el-Sheij, pero estaban a una profundidad de 1.000 metros y pudieron recuperarse 15 días después del accidente.
El Mundo