Vehículos ecológicos, se mueven con aire

July 16, 2009 by Revista Opción  
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vehiculosecologicosEn 1991, el ingeniero especializado en motores, Guy Nègre, decidió avocarse a la creación de un motor capaz de no contaminar. Para entonces, Nègre ya había trabajado en el desarrollo de motores para la aviación ligera, así como en otros destinados para autos de carreras, específicamente de Formula Uno.
Para 1996, MDI, la empresa que Nègre había fundado, terminó el primer motor de aire comprimido. A partir de esa fecha, el desarrollo de los vehículos que utilizarían dicho motor se puso en marcha.
El primer automóvil de este tipo en ser comercializado fue Airpod. Durante este año, la aerolínea KLM, filial holandesa de Air France-KLM, compró una flotilla de Air pods para sustituir los vehículos eléctricos que a la fecha aún usa en el aeropuerto de Ámsterdam.
La idea básica de los vehículos de MDI es que los pistones del motor sean empujados por la fuerza del aire que, además, no se calienta. En todo momento, el automóvil que use un motor de aire comprimido se mantendrá frío y sin emitir contaminantes.
A decir de Guy Nègre, entrevistado por el diario británico The Guardian, los vehículos impulsados por aire comprimido son una opción mucho más viable que otros automóviles ecológicos por varias razones. En comparación a los automóviles híbridos, los que utilizan aire comprimido son mucho más baratos y eficientes.
A diferencia de los coches eléctricos, los desarrollados por MDI no usan costosas baterías que deban cambiarse a los cinco años. Tampoco requieren mucho tiempo para cargarse: un solo minuto de abastecimiento de aire comprimido alcanza para un recorrido de aproximadamente cien kilómetros a unos 50 km/h.
Además, ya existen versiones híbridas (utilizan aire y gasolina) que son capaces de recorrer más de mil kilómetros con sólo un galón de gasolina como combustible. El costo de un Airpod de tres plazas rondaría los 60 mil pesos, aunque aún no está a la venta en México.
Actualmente, MDI busca vender licencias de distribución de sus vehículos en la mayor cantidad posible de países. Lo cierto es que la empresa automotriz Tata, de la India, firmó recientemente un contrato para distribuir los Airpod en Asia y contribuir al desarrollo de otros vehículos impulsados con aire, entre los que se incluyen un autobús y el casi terminado CityFlowAir.
El Universal

Identificados los primeros 11 cadáveres del Airbus que cayó al Atlántico

June 22, 2009 by Revista Opción  
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Las autoridades brasileñas identificaron este domingo los primeros 11 cuerpos de los 50 rescatados hasta ahora del accidente del Airbus de Air France que cayó al Atlántico con 228 personas a bordo, según informaciones oficiales. Los nombres de las víctimas no fueron divulgados, pero sí que se trata de diez brasileños, cinco mujeres y cinco hombres, y un extranjero de sexo masculino.
Según la policía federal brasileña, para la identificación fueron analizados vestimentas, pertenencias, tatuajes, características físicas, huellas dactilares, dentadura, vestigios de cirugías y exámenes genéticos. Las autoridades esperan todavía más información detallada recopilada entre los familiares de los 170 ocupantes extranjeros, de un total de 31 nacionalidades.
La Fuerza Aérea Brasileña (FAB) anunció además que el avión-radar R99 dejará de ser utilizado puesto que la demarcación del área del accidente ya está localizada. Las labores de búsqueda de víctimas y restos del aparato cuerpos continúan con aviones, helicópteros y navíos de Brasil, Francia y Senegal, además del Fokker F-27 de la fuerza aérea española que se sumó el último miércoles.
El País

Las autopsias apuntan a que el Airbus no estalló en vuelo

June 13, 2009 by Revista Opción  
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La autopsia a los cadáveres de 16 de los pasajeros del Airbus-330 de Air France que cayó al Atlántico el 1 de junio con 228 personas a bordo reveló ayer que no presentan quemaduras, un dato que descartaría la posibilidad de que el avión hubiese explotado en vuelo. La mayoría de los cadáveres estaban desnudos debido a que la fuerza del viento habría arrancado su ropa, lo que según informaciones de la cadena Globonews TV y del periódico Estado de São Paulo refuerza la hipótesis de que el avión se rompió en pedazos en el aire antes de caer al mar.
Hasta ayer habían sido hallados 50 cuerpos del vuelo AF447, según la Marina y la Fuerza Aérea de Brasil, que coordinan las operaciones. La búsqueda de cadáveres y de los restos del avión continuó en una jornada en la que las condiciones climáticas eran más favorables que en días anteriores y permitieron recuperar tres cuerpos más.
Por su parte, la Marina francesa está tratando de localizar las cajas negras del avión, que, junto con las autopsias, son las piezas clave para averiguar la causa del accidente, que deberá ser finalmente establecido por las autoridades de Francia.
El oficial de la Fuerza Aérea brasileña Ramón Cardoso explicó que el hecho de que los cadáveres y los restos del avión se encuentren tan lejos de la costa brasileña dificulta las operaciones, para cuya conclusión no se ha planteado una fecha límite.
El director general de Airbus, Fabrice Brégier, aseguró ayer en una entrevista publicada por el diario francés La Dépêche du Midi que sus aviones son “seguros”, tras las dudas surgidas sobre la implicación de los sensores de velocidad en el accidente, en consonancia con las declaraciones de la Oficina de Investigaciones y Análisis, responsable de las pesquisas. “Nuestros aviones son seguros. Lo afirma la Agencia Europea de Seguridad Aérea, lo afirman nuestros clientes”, declaró Brégier, en la primera reacción de un directivo de Airbus tras el accidente del vuelo AF447.
El País

El submarino nuclear galo se une a la búsqueda de las cajas negras del Airbus

June 11, 2009 by Revista Opción  
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La búsqueda de las víctimas del accidente del Airbus de Air France acaecido la pasada semana sigue siendo la prioridad de los equipos de rescate que trabajan en la zona en la que se supone que cayó el avión. Hasta el momento se han recuperado 41 de los 228 ocupantes que viajaban en el vuelo de la compañía gala.
La otra línea de actuación se centra en la localización de las dos cajas negras del aparato que deben estar en el lecho marino, a una profundidad estimada de entre 3.000 y 4.000 metros. Desde este mismo jueves, el submarino nuclear francés Émeraude trabaja explorando el área e intentando captar las señales que deberían emitir estas partes imprescindibles para conocer qué sucedió con el vuelo.
Durante la jornada del miércoles, el mal tiempo frustró las operaciones de búsqueda de cadáveres del accidente del avión de Air France que cayó al Atlántico la semana pasada, aunque las autoridades brasileñas dijeron que esas tareas proseguirán al menos hasta el día 19.
De los 228 ocupantes del avión, los navíos brasileños y franceses han rescatado hasta este momento 41 cadáveres, encontrados flotando en el mar, en una extensa área al noreste del archipiélago deshabitado de Sao Pedro y Sao Paulo, a cerca de 1.300 kilómetros del litoral brasileño.
La Armada brasileña considera que las corrientes marinas pueden haber desplazado los cadáveres hacia el norte del punto en el que se cree que ocurrió el accidente, ya fuera del límite de las aguas jurisdiccionales brasileñas y en el área de control aéreo de Dakar (Senegal).
Según Cardoso, las condiciones del tiempo serán buenas este jueves para que los navíos continúen buscando en esa zona del mar, aunque las condiciones de visibilidad serán bajas para las aeronaves que apoyan la operación.
Por tanto, las tareas de búsqueda continuarán siguiendo el mismo esquema y solo entonces las autoridades militares harán un recuento de lo que se ha encontrado hasta el momento.
Límite a la búsqueda
No obstante, según Cardoso, se va a continuar buscando a las víctimas y restos del Airbus “por lo menos hasta el día 19″, cuando se considera que las distancias a puerto sean aún “aceptables”, tanto para las aeronaves como para los barcos. “Es el tiempo en que nos imaginamos que todavía habría posibilidad de recoger cuerpos”, dijo el jefe militar, quien agregó que ese periodo de diez días puede ser extendido.
Los primeros 16 cadáveres rescatados permanecieron en la base insular de Fernando de Noronha hasta cerca de las 19.30 hora local (22.30 GMT) y entonces, con unas cuatro horas de retraso en relación al horario previsto, fueron trasladados a Recife en un avión Hércules C-130. “Las tareas de tratamiento (de los cadáveres) se han demorado mucho más de lo esperado”, comentó Cardoso, en relación a las primeras pruebas para la identificación de las víctimas, que comenzaron el martes.
En la base insular se extrajeron muestras de ADN de los cadáveres, se les tomaron las huellas digitales, fueron sometidos a diversas pruebas forenses para agilizar las tareas de identificación y se separaron y catalogaron las ropas y objetos que portaban.
Una vez en Recife, el Instituto de Medicina Legal (IML) se encargará de realizar la autopsia para identificar las causas de su muerte, mientras que las pruebas de ADN se harán de forma paralela en la sede de la Policía Federal en Brasilia.
Identificar cuerpos, próxima prioridad
El responsable militar consideró que sólo después de que se concluyan los análisis en el IML de Recife, se podrá hacer “alguna identificación”. “Después de terminar el trabajo en Recife se contactará a las familias”, dijo Borges, quien señaló que hasta ahora ninguna familia ha pedido que se le permita el acceso a las tareas de identificación.
Los otros 25 cadáveres recuperados están en la fragata Bosísio, que navega hacia Noronha, adonde debe acercarse para que dos helicópteros recojan los restos y los lleven hasta el archipiélago. En las búsquedas participan 14 aeronaves, doce de ellas brasileñas y dos francesas, así como cinco navíos brasileños y la fragata gala Ventose.
El Mundo

Brasil inicia las tareas de identificación de los cuerpos

June 10, 2009 by Revista Opción  
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La Marina de Brasil recuperó este martes otros trece cadáveres del mar, con lo que por el momento son 41 las de víctimas sacadas de las aguas del océano Atlántico donde se estrelló el Airbus de Air France la semana pasada con 228 personas a bordo.
En total, 16 cadáveres ya han sido trasladados a tierra y otros 25 están camino del archipiélago Fernando de Noronha, informaron portavoces militares brasileños en una rueda de prensa en la ciudad de Recife. Tras su desembarco en la isla, los cuerpos serán posteriormente enviados a la ciudad de Recife para su identificación.
El portavoz de la Fuerza Aérea, teniente coronel Henry Munhoz, ha reiterado que no se harán comentarios sobre las condiciones en que están los cuerpos rescatados y han pedido a la prensa que se abstenga de hacer preguntas al respecto.
En la operación de rescate participaron dos helicópteros, un Black Hawk y un Super Puma, que recogieron los restos en la fragata Constitución, que los había recibido en alta mar durante los tres últimos días y los llevó hasta las cercanías de Fernando de Noronha.
Militares cubiertos con delantales verdes, gorros y mascarillas descargaron las bolsas de polietileno que contienen los restos y los depositaron en camillas para llevarlos hasta un camión frigorífico.
Influencia del mal tiempo
La fragata Constitución, que participa en las operaciones de búsqueda y rescate en medio del Atlántico, a unos a unos 704 kilómetros de Fernando de Noronha y a 1.296 kilómetros de Recife, llegó este martes a unos 50 kilómetros del archipiélago, donde recibió las aeronaves en su helipuerto. La operación se demoró unas horas más de lo previsto debido a que el mal tiempo en la zona impidió que los helicópteros despegaran antes del alba, como estaba previsto.
Según el comando conjunto de la Fuerza Aérea y de la Marina, los cadáveres serán “catalogados” en Fernando de Noronha por peritos de la Policía Federal, quienes enseguida los embarcarán en un avión con destino a Recife, donde se hará la identificación y entrega de los restos a sus familiares. En esas tareas deben colaborar varios expertos franceses.
Mientras tanto, las búsquedas de más cadáveres y restos del avión continúan en alta mar a cargo de una docena de aviones brasileños, cinco barcos de la Marina, la fragata francesa y dos aviones de ese país, a los cuales se sumará esta semana el submarino Emerade, que se encargará de buscar la caja negra del Airbus en las profundidades del océano.
El Mundo

Suben a 17 los cuerpos del Airbus rescatados por Francia y Brasil en aguas del Atlántico

June 8, 2009 by Revista Opción  
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Los equipos de rescate brasileños y galos que trabajan en el océano Atlántico recuperaron el domingo 15 cuerpos de fallecidos en el desastre del avión de Air France, lo que eleva a 17 el total de cadáveres localizados, informaron fuentes oficiales.
El teniente coronel Henry Wilson Munhoz, de la Fuerza Aérea de Brasil, dijo en rueda de prensa que la Marina de su país se ha ocupado del rescate de nueve de los cuerpos, mientras que los otros ocho han sido recuperados por la fragata francesa ‘Ventôse’, que también opera en la zona de búsquedas.
Los dos primeros cuerpos fueron hallados este sábado por marinos brasileños, que durante el día domingo localizaron y rescataron otros siete cadáveres.
Rueda de prensa a la misma hora que el accidente
La rueda de prensa coincidió con el horario (22.30 GMT) en que el Airbus de Air France despegó una semana atrás del aeropuerto de Río de Janeiro rumbo a París con 228 personas.
Munhoz dijo que, de los nueve cuerpos recuperados por la Marina de Brasil, “cuatro son del sexo femenino, otros cuatro del sexo masculino y en el caso del restante no ha sido posible identificar el sexo”.
Cinco de los nueve cadáveres rescatados por la Marina de Brasil han sido embarcados en la fragata ‘Constitución’, que navega hacia un punto a unos 300 kilómetros de la costa, donde los restos serán recogidos por un helicóptero, que los trasladará al archipiélago brasileño de Fernando de Noronha.
Desde ahí, a su vez, serán enviados a la ciudad brasileña de Recife, donde se ha instalado un puesto de comando con cámaras frigoríficas y los equipos y personal necesarios para proceder a la tarea de identificación de los restos.
El teniente coronel Munhoz señaló que los otros cadáveres serán trasladados posteriormente, debido a las dificultades que plantea la operación, que se desarrolla a unos 1.200 kilómetros de las costas de Brasil.
El Mundo

Brasil recupera los cuerpos de dos víctimas del avión que se perdió en el ‘caldero negro’

June 7, 2009 by Revista Opción  
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Seis días después de que el avión desapareciera en medio del océano, el Ejército brasileño recuperó ayer dos cadáveres de hombres, parte de un ala, un trozo de asiento, una mochila y una maleta que guardaba en su interior, milagrosamente intactos, dos billetes del Air France 447 Río de Janeiro-París. Son los primeros elementos tangibles de un vuelo enigmático, que acabó hundido de noche sin que se sepa aún por qué y que había despegado, a la hora prevista, de una forma perfectamente normal.
El Airbus 330 transportaba 228 personas que conformaban esas mezclas azarosas e irrepetibles que se forman en todo viaje transoceánico: un príncipe de la depuesta monarquía brasileña, un director de orquesta, un hombre que regresaba por unos días a Alemania para reunir los papeles necesarios para casarse a toda prisa y quedarse a vivir para siempre en Río… Iba completamente lleno: un médico de Montpelier intentó hasta el último momento comprar una plaza. En vano.
Se pegó a la costa brasileña hasta que, a la altura de Arrecife, se internó en el Atlántico. Más al norte se formaba una de esas tormentas típicas de esa franja intertropical, con vientos fuertes, lluvia, granizo y nubes altas de 15.000 metros imposibles de sobrevolar para ningún avión de línea. Esta zona es conocida por marinos y por comandantes de vuelo debido, precisamente, a esas colosales tempestades instantáneas que pueden llegar a extenderse a lo largo de 100 kilómetros. Un piloto veterano explicó hace unos días que lo más parecido a atravesar esa zona movidos por vientos de esa potencia es manejar un avión dentro de un tambor de una lavadora en marcha. Por lo general, los pilotos tratan de evitar las tormentas dando rodeos. Aunque están acostumbrados a perforarlas. No se trata de nada excepcional. En Francia, esta área particular tiene un nombre expresivo: el caldero negro.
A las tres y media de la madrugada, en medio de la noche, poco antes de que el avión se metiera de cabeza en este caldero negro, fuera ya de la cobertura de los radares de la costa americana y lejos de la de los radares africanos, en esa zona ciega, el comandante habla por radio con Brasil. Informa de la altitud: 11.000 metros, de la velocidad, 840 kilómetros por hora y de que empiezan a sufrir grandes turbulencias.
Por ahora es la última información llegada por medio de la voz humana que se tiene del AF-447. Y si no se encuentra la caja negra, cosa nada segura, oculta en algún mínimo pliegue de una montaña submarina del tamaño de los Andes a 4.600 metros de profundidad, será la última. Durante un mes emitirá una señal acústica que sirve de localizador. Hacia la zona supuesta del hundimiento viajan ahora, en una carrera contrarreloj, barcos científicos y submarinos nucleares franceses y naves estadounidenses especializadas en sistemas de audición para tratar de escuchar ese bip-bip que se extinguirá el 1 de julio y que emite una baliza plateada del tamaño de un plátano que, posiblemente, se haya desprendido de la caja negra después del choque.
A partir de la conversación del piloto con Brasil, nada o casi nada es seguro. Hay quien afirma que un rayo pudo arañar el fuselaje, dañando el sistema de radar, dejando al Airbus inerme ante la localización de la tormenta, lanzándole a ciegas a lo más profundo del caldero negro. Hay quien piensa en una bomba, teoría que no está excluida al 100% pero que, para la Oficina de Investigaciones y Análisis, organismo encargado de la investigación oficial, “no es muy coherente”. Estos investigadores consideran que las condiciones atmosféricas tampoco escondían “nada de excepcional”.
A las cuatro y diez de la mañana del lunes pasado la central de Air France en el aeropuerto de Charles de Gaulle recibe el primero de una serie de 24 mensajes codificados enviados por el avión de forma automática, según informaron ayer los responsables de la investigación. Indica que el piloto automático ha sido desconectado y que el control es manual. El avión ya vuela por entonces a una velocidad inapropiada. Mientras, los medidores de velocidad dan datos contradictorios, lo que llevó ayer a la investigación francesa a aconsejar la sustitución del sistema en los Airbus 330.
Dos minutos después se reciben dos señales más: reflejan una caída en bloque del sistema informático vitales para dar datos del vuelo además de la velocidad, la altitud o la dirección, entre otros. Un minuto después otro mensaje informa de un fallo general y en cadena del sistema eléctrico. El último mensaje que llegó al ordenador central de Air France en París, a las 4. 14 de la madrugada, el número 24, es terminante, agónico y brutal. Se ha traducido por “Cabina en velocidad vertical” y anticipa, según ciertos expertos, una despresurización, una caída en picado y una desintegración del avión en pleno vuelo, en un punto indeterminado del Atlántico, situado a 650 kilómetros al noreste del minúsculo y turístico archipiélago de Fernando de Noronha. En medio del caldero negro. En medio de la tormenta.
A las ocho de la mañana, sin noticias del Airbus 447, salta la alarma. Los radares africanos de Dakar no registran el avión. La noticia da la vuelta al mundo. En el aeropuerto de Charles de Gaulle, donde se esperaba al avión a las 11.45, alguien adjunta en el casillero correspondiente del panel de información delayed (retrasado). Poco después, se avisa por megafonía a las personas que esperan el vuelo rogándoles que se acerquen lo antes posible a la terminal 2D, donde se organiza a toda prisa un gabinete de crisis.
Algunos de los familiares, amigos, hermanos, padres e hijos de los 228 ocupantes del avión, entre los que se contaban siete niños y un bebé, acuden, atontados por el impacto de la noticia y el dolor, a esa terminal fatídica en busca de información, o de consuelo. Casi en ese momento, la Oficina de Investigaciones y Análisis comienza a recoger los primeros datos para tratar de reconstruir el misterio de un accidente ocurrido en pleno vuelo, algo muy raro en los accidentes de avión. Francia y Brasil se paralizan de estupor.
De las víctimas, por lo menos del lado francés, no se sabe mucho. Las autoridades reagruparon a los familiares en un hotel. Hubo un testimonio que se repitió en radios y televisiones. Era de un hombre con gafas, mayor, que miraba a la cámara con cara de asustado, sin haberse recuperado del todo de la sorpresa y del miedo. Confesaba a quien quería oírle que era médico de Montpellier y que se quedó sin plaza por llegar tarde y por pura buena suerte, que había llegado a París al día siguiente, por la misma ruta, pero en un vuelo distinto.
El País

Admite Brasil que perdió ubicación de restos de Air France

June 6, 2009 by Revista Opción  
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La Fuerza Aérea de Brasil (FAB) admitió que perdió una probable localización de posibles restos del avión Airbus A330-200 de la aerolínea francesa Air France, que desapareció el último domingo, informó hoy una fuente de la institución militar.
El brigadier Ramón Borges Cardoso, director del Departamento de Control del Espacio Aéreo de la FAB, señaló que las corrientes marítimas hicieron que el material avistado por algunas aeronaves que sobrevuelan el Atlántico desapareciera para su rescate por parte de los navíos que acompañan las búsquedas.
Las primeras informaciones habían apuntado la posible existencia de cables, partes del interior del avión y una poltrona, que “desaparecieron” y ahora “estamos iniciando búsquedas en puntos donde, de acuerdo con la corriente, los materiales deberán estar”.
El avión con 228 ocupantes y que hacía el vuelo AF447 entre Río de Janeiro y París, desapareció de los radares el domingo por la noche sobre el Atlántico y desde entonces un manto de misterio cubre el caso.
Aparte de que las autoridades no tienen pistas concretas de la causa del accidente, no se han podido retirar del mar ni restos humanos ni materiales del siniestro.
“Cuando se localizaba alguna cosa, entonces se colocaba una aeronave para verificar y en seguida ella abandonaba el lugar para no perder tiempo y buscar en las inmediaciones a algún sobreviviente o un cuerpo y manda un navío para hacer el reconocimiento”, explicó Cardoso a periodistas.
El militar añadió que “la dificultad, además de los pedazos ser pequeños y el área grande, es que algunos pedazos pueden haberse hundido. No tenemos garantía de que se quedarán flotando todo el tiempo”.
La infructuosa búsqueda del avión se complicó hoy por las fuertes lluvias y corrientes marinas en el quinto día de operaciones en medio del océano Atlántico.
Las corrientes marinas, que se cree han esparcido los restos del aparato, han obligado a los responsables de las búsquedas a aumentar el área de las operaciones, que hasta ayer era de 185.349 kilómetros cuadrados, una superficie un poco mayor que la de Uruguay.
El área de operaciones está próxima a las islas de Sao Pedro y Sao Paulo, formaciones rocosas deshabitadas situadas a unos 704 kilómetros del archipiélago brasileño de Fernando de Noronha y a 1.296 kilómetros de la ciudad de Recife, capital del nororiental estado de Pernambuco y desde donde se dirigen las búsquedas.
Tras admitir que unos objetos que fueron sacados el jueves del mar no eran de la aeronave siniestrada, como llegaron a informar inicialmente, la Marina y la Fuerza Aérea adoptaron hoy un tono de cautela en sus declaraciones.
Excélsior

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