Frágil equilibrio en la cumbre de Copenhague

December 14, 2009 by Revista Opción  
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cophenagueLos países africanos regresaron a la mesa de negociaciones de la Cumbre sobre Cambio Climático de Copenhague después de que les prometieran darle prioridad a las conversaciones sobre el futuro del Protocolo de Kioto, informaron delgados africanos y europeos.
La delegación africana se había retirado de las negociaciones porque, en su opinión, los países ricos no estaban centrando la discusión en la reducción de las emisiones de CO2 estipuladas en Kioto.
Si bien la protesta estuvo liderada por las naciones africanas, contó con el apoyo del G7, el grupo de países en desarrollo.
Esta crisis tuvo lugar durante la primera jornada de lo que constituye la segunda y última semana de la cumbre, considerada crucial en la búsqueda de una solución global al problema del calentamiento global.
Apenas se quebró el diálogo, Kamel Djemouai, un funcionario argelino a cargo del grupo africano, aseguró que los países desarrollados están tratando de hacer colapsar esta cumbre en la que participan 192 países.
“Están abandonando las negociaciones en protesta por el proceso y la forma, y no por el contenido. Esto es lamentable”, dijo por su parte la ministra de Cambio Climático de Australia, Penny Wong.
La conmoción generada por la protesta marcó un mal comienzo para esta fase decisiva de la cumbre en la e intervendrán más de 110 jefes de gobierno y de Estado.
Además de definir en qué porcentaje los países industrializados deben reducir sus emisiones y en cuánto deben frenar los países en desarrollo el crecimiento de las suyas, el acuerdo que se busca sellar en Copenhague debe establecer cuánta ayuda será destinada a los países más pobres para mitigar las consecuencias del calentamiento global.
Hasta el momento, las conversaciones no parecen haber logrado un acercamiento entre los diversos puntos de vista.
Según señala uno de los enviados especiales de la BBC a Copenhague, Roger Harrabin, aún existe una brecha entre lo que los países desarrollados consideran un buen acuerdo y la opinión de las pequeñas islas estado que temen que un aumento en el nivel del mar, debido al aumento de las temperaturas, les haga perder parte de su territorio bajo las aguas.
Al final de la primera semana surgieron dos borradores para un posible acuerdo y algunas fuentes señalan que la cumbre podría finalizar no con un texto final sino con dos.
Uno compilaría una visión compartida sobre las medidas a implementar de manera conjunta a largo plazo y el otro sería una extensión del Protocolo de Kioto, algo que favorecen los países en desarrollo.
Muchos de los elementos presentes en estos textos preliminares están aún entre paréntesis, lo que significa que todavía no se han tomado decisiones al respecto.
Un ejemplo claro que resta determinar es el límite del aumento de la temperatura, que algunos delegados creen que debe fijarse a un máximo de 2ºC mientras que otros creen que el incremento no debe superar 1,5ºC en relación a la era preindustrial.
Las naciones africanas temen que los países ricos traten, con un segundo acuerdo, de desestimar los compromisos establecidos en Kioto. Mientras que para las naciones desarrolladas, uno de los puntos cruciales es que los países en desarrollo grandes, como por ejemplo India y China, se comprometan legalmente a reducir el crecimiento de sus emisiones.
A medida que se van sumando a la cumbre los líderes mundiales -se espera que la mayoría llegue a Copenhague el jueves- y después de meses de expectativas, aumenta la presión para llegar a un acuerdo global ambicioso.
Sin embargo, después de una semana de idas y vueltas y tras la protesta liderada por los africanos, no todos creen que sea posible.
Según Ed Miliband, ministro de Medio Ambiente del Reino Unido, el giro que están tomando las negociaciones no está encaminado hacia el logro de un acuerdo cabal.
Según el funcionario, hasta el momento no se ha progresado lo suficiente como para lograr un tratado para reducir las emisiones de CO2 y financiar a los países más pobres para adaptarse a las consecuencias del calentamiento global. (BBC MUNDO)

Un vertido tóxico mató a 15 personas en Costa de Marfil

September 18, 2009 by Revista Opción  
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UnVertidoEl último desastre medioambiental se ideó en Londres, y se llevó a cabo en el país africano de Costa de Marfil. Allí, la multinacional Trafigura vertió 500 toneladas de aceites tóxicos provenientes del refinado del petróleo en agosto de 2006. Según se ha podido comprobar mediante los correos electrónicos internos de la empresa, lo hicieron intencionadamente y a sabiendas de que en Europa el mismo hecho estaría absolutamente prohibido.
Ahora, la ONU señala que existen suficientes evidencias de que los desechos tóxicos vertidos hace dos años por el barco “Probo Koala” en torno a Abidján, la capital de Costa de Marfil, causaron al menos 15 muertes, 69 hospitalizaciones, y más de 108.000 consultas médicas que abarrotaron los hospitales de la zona.
El experto de la ONU que ha llevado el caso, Okechukwu Ibeanu, ha asegurado al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que las personas que fallecieron tenían los mismos síntomas cuando fueron atendidos en el hospital: dolor abdominal, sangrado por la boca o pequeñas quemaduras en el rostro. “Existen indicios razonables que indican que se violaron los derechos humanos con este incidente. Hay suficientes evidencias para determinar que esas muertes y enfermedades estuvieron directa o indirectamente relacionadas con el vertido”, sostiene.
Los informes de las autopsias oficiales de 12 de las presuntas víctimas revelaron que éstas poseían concentraciones mortales de sulfuro de hidrógeno (H2S o ácido sulfhídrico), un gas tóxico proveniente del refinado del petróleo.
A pesar de esto, Trafigura ha estado insistiendo públicamente durante tres años que sus residuos eran inofensivos. Es más, hasta ahora ha negado las solicitudes de indemnización, y sus abogados han amenazado a cualquiera que haya intentado contradecir su versión. Los diarios The Guardian y The Times, la cadena de televisión BBC, y otros medios de Holanda y Noruega lo pudieron comprobar de primera mano con demandas y amenazas, y el experto de la ONU ha recibido varias descalificaciones por su trabajo.
Sin embargo, las decenas de correos electrónicos internos que ahora han salido a la luz revelan cómo conocían de antemano que esta operación química, un proceso barato llamado ‘lavado cáustico’, generaba desechos peligrosos y que estaba prohibida por las leyes occidentales. Además, los documentos demuestran que desde la sede de Londres esperaban obtener unas ganancias de siete millones de dólares mediante la compra de gasolina contaminada con azufre procedente de México. Ésta se decidió ‘procesar’ a bordo del buque ‘Probo Koala’, anclado en alta mar.
Ibeanu denuncia que tres años después de los vertidos, la limpieza del área afectada ha sido inadecuada y que éstos podrían afectar a la población que vive en los alrededores. En ese sentido, denuncia que se desconoce el impacto que puede causar en la población la mezcla de las diferentes sustancias tóxicas, así como sus efectos a largo plazo.
Por otro lado, señala que, aunque la empresa holandesa Trafigura acordó con las autoridades de Costa de Marfil el pago de 152 millones de euros como compensación, que supuestamente debían invertirse en paliar los efectos del vertido tóxico, “no sabe adónde fue a parar ese dinero”.
El incidente del ‘Probo Koala’ ha causado gran conmoción en Holanda porque la carga tóxica fue enviada a Costa de Marfil después de que los servicios de limpieza del puerto de Amsterdam rechazaran hacerse cargo del trabajo.
El Mundo

Hallan científicos homínido de 11.9 millones de años en Barcelona

June 3, 2009 by Revista Opción  
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hominidoUn grupo de científicos españoles encontró restos de un nuevo homínido, hallazgo que arroja luz sobre el origen de esta familia a la que pertenecen los humanos y los grandes simios.
Los científicos pertenecen al Instituto Catalán de Paleontología de la Universidad Autónoma de Barcelona. El equipo es dirigido por el profesor Salvador Moyà-Solà y los resultados de su estudio aparecen publicados esta semana en la edición digital de Proceedings of the National Academy of Sciences.
Los restos fósiles encontrados en el municipio de Hostalets de Pierola, en la comarca barcelonesa de Anoia, datan de hace 11.9 millones de años, y han sido bautizados como Anoiapithecus brevirostris, en honor al lugar donde fueron encontrados.
“Es un género de primate con una morfología craneal única y especial que ofrece información valiosa sobre el grupo del cual derivan los grandes simios actuales”, dijo Moyà-Solà en declaraciones recogidas por medios locales.
Los científicos destacan que el nuevo fósil, que fue muy complicado de reconstruir porque era muy frágil, presenta “una cara extraordinariamente plana que combina rasgos primitivos con rasgos derivados característicos de los grandes simios”, informó la Universidad de Barcelona en un comunicado.
Lluc, como ha sido apodado, tiene una apertura nasal ancha en la base o un paladar profundo, que constituyen rasgos modernos y esmalte dental grueso o mandíbula muy robusta, típicas de los seres primitivos.
Por ello, los científicos consideran que los homínidos podrían haberse diversificado originalmente en Eurasia a partir de sus antepasados de origen africano.
“El origen de nuestra familia (homínidos) es un fenómeno que tuvo lugar en el área mediterránea durante el intervalo de tiempo existente entre su llegada desde África, hace unos 15 millones de años, y los 13 millones de años, cuando empezamos a encontrar en Els Hostalets los primeros miembros de nuestra familia”, según el comunicado de la Universidad.
Salvador Moyà-Solà y sus colaboradores esperan encontrar nuevos fósiles que apoyen esta hipótesis.
La Jornada

Devuélveme el arte de mi país

April 6, 2009 by Revista Opción  
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20090406elpepisoc_2Sólo medio centenar del millar de delicados bronces de Benin, datados entre los siglos XIII y XVI, pueden verse en Nigeria. El resto está repartido entre museos alemanes, británicos y estadounidenses. De hecho, el 95% del patrimonio cultural africano está fuera del continente. Fue robado, expoliado o, algunas veces, comprado, por las potencias coloniales. Gran parte de los tesoros artísticos o etnológicos de países en desarrollo, o incluso de potencias actuales como China o India, están en los grandes museos europeos o estadounidenses. Para ellos es un orgullo (y un negocio), pero para muchos de los países de origen de estas piezas es una humillación, y una merma en sus potenciales ingresos por el creciente turismo cultural. Las reclamaciones no han dejado de crecer en los últimos años. Pero, ¿de quién es el patrimonio? ¿Del país de origen? ¿Del país que las conserva y las ha valorado durante años?
Son legión los libros sobre este espinoso tema lleno de matices y pasiones encontradas. Pero, antes que nada, hay que distinguir entre el robo y el tráfico ilícito de obras de arte, por un lado, y por otro las demandas de devolución de piezas relevantes para la historia o la identidad de un país que son fruto del botín de guerra, el saqueo colonial o las compras dudosas realizadas a lo largo de los siglos.
A este segundo grupo pertenecen los bronces de Benin, que fueron incautadas en 1897 por los británicos en una expedición punitiva que destruyó el palacio real del entonces reino de Benin. Y también a este grupo pertenecen las dos cabezas de bronce que representaban animales del zodiaco que salieron a subasta el pasado 25 de febrero en la casa Christie’s de París ante la indignación de las autoridades chinas, que intentaron infructuosamente que los tribunales franceses prohibieran la venta. Los dos bronces procedían del saqueo del Palacio de Verano de Pekín realizado en 1860 por un ejército franco-británico durante la Guerra del Opio.
Isabel Cervera, profesora en la Universidad Autónoma de Madrid, coincide con otros expertos en arte chino en que el interés artístico de estos dos bronces, datados en el siglo XVIII, “es relativo”. “La reclamación es política”, afirma. “Son el símbolo de una humillación y se trata de lavar la afrenta que les infringieron las potencias extranjeras. Su interés radica en su procedencia. Y esto ha sido así también para el coleccionista. En este caso, el valor de la pieza es su historia”.
La subasta se hizo y los bronces se adjudicaron por 15,7 millones de euros a un coleccionista de Hong Kong, Cai Mingchao, que dos días más tarde se dio a conocer afirmando que se negaba a pagarlos por “patriotismo”. La rocambolesca historia aún no ha terminado. La última noticia saltó esta semana cuando el presidente de la Asociación para la Protección del Arte Chino en Europa, Bernard Gómez, aseguró en Pekín que se estaba negociando la posibilidad de que empresarios franceses compraran los bronces para regalarlos después a China. Seguramente Francia no puede permitirse que un conflicto como éste se interponga en sus relaciones con la gran potencia asiática y se esperan nuevos movimientos. Veremos qué pasa.
Otras reclamaciones históricas bien conocidas están mucho más lejos de resolverse. Algunas tienen un valor simbólico, como el penacho de Moctezuma que reclaman los mexicanos y que está en el Museo Etnológico de Viena, y en otras su valor artístico es incuestionable, como la famosísima de los mármoles de Elgin. Cuando el próximo 20 de junio se inaugure el nuevo Museo de la Acrópolis, en Atenas, una de sus salas tendrá un gran espacio vacío reservado para estos famosos fragmentos del friso del Partenón que se encuentran en el Museo Británico de Londres y que Grecia reclama desde hace décadas. Se los llevó entre 1801 y 1805 Thomas Bruce, conde de Elgin (curiosamente su hijo fue quien ordenó el saqueo del palacio de verano de Pekín), que aprovechó su cargo como embajador británico ante el Imperio Otomano, potencia que ocupaba entonces Grecia, para conseguir los permisos para comprar y arrancar las esculturas.
Histórico también es el caso de bellísimo busto de Nefertiti que conserva el Museo Egipcio de Berlín y que, ahora ha quedado completamente probado, fue vilmente escamoteado por los arqueólogos alemanes en las excanaciones de Tell el Amarna al engañar en el reparto entonces legal. El jefe de la arqueología egipcia, Zahi Hawas, insiste infructuosamente en esta restitución, pero mientras tanto cosecha numerosos éxitos en la reclamación de piezas extraídas ilegalmente del país que localiza en colecciones y museos de todo el mundo y que consigue repatriar para envidia de muchos países africanos.
Pero no es lo mismo conseguir la devolución de una obra robada o exportada ilegalmente en los últimos años que conseguir el retorno de obras que salieron, muchas veces legalmente según las reglas de la época, hace más de un siglo de una zona que entonces ni siquiera era un país reconocido.
“Las demandas de restitución han existido siempre, especialmente desde la descolonización, pero ahora parece que han aumentado porque el impacto mediático es mayor”, explica Luis Monreal, uno de los grandes expertos mundiales en patrimonio que actualmente dirige la agencia de Cultura de la Fundación Aga Khan. “El problema es que si no se demuestra que ha habido un tráfico ilícito en época reciente no tienen base legal. Por eso la Unesco se basa en el derecho moral y ético de los pueblos a tener su patrimonio”.
Con este problema toparon las autoridades chinas. Las legislaciones nacionales difieren mucho de un país a otro y las convenciones internacionales al respecto son relativamente recientes. La de La Haya para proteger los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado es de 1954 (y por otra parte no ha sido, a la vista está, muy útil en los recientes conflictos de Bosnia, Afganistán o Irak) y la de la Unesco sobre las medidas para prohibir e impedir el tráfico de propiedades ilícitas es de 1970, fecha que en general marca la frontera entre lo que se puede y no se puede reclamar.
“Lo que es nuevo ahora es que se producen más demandas de restitución basadas en presiones políticas”, añade Monreal, que considera que el único asidero legal que podían tener las autoridades chinas eran las normas que favorecen el reagrupamiento de conjuntos dispersos. “Es el caso del Partenón y podría ser el de los chinos. De todas maneras, los casos de estas vedettes del patrimono sólo se resolverán por la vía política, si algún día se resuelven”.
Sí que ha habido casos de restituciones exitosas. Está el del obelisco de Aksum, que devolvió Italia a Etiopía en 2005 después de que le fuera arrebatado en 1937 por las tropas fascistas italianas. O la restitución que realizó la Universidad de Yale (Estados Unidos) a Perú de unas 350 piezas arqueológicas de Machu Picchu -llevadas en 1911 por el personaje en que se inspiró Indiana Jones, Hiram Bingham- en 2007, aún pendiente de nuevas entregas. Más simbólica fue la entrega a Grecia por parte de una universidad alemana de un pequeño fragmento del Partenón o la de una coleccionista sueca en 2006 de un fragmento del templo del Erecteion, en la misma Acrópolis. Este último caso es interesante porque implica al coleccionismo privado, el talón de Aquiles de las restituciones, que hasta ahora han afectado principalmente a los museos públicos o a grandes instituciones privadas estadounidenses. “En el caso de las obras en manos de propietarios privados, si el Estado quiere hacer el gesto de devolución tendrá que recompensar al propietario”, explica Monreal, que no cree que las reclamaciones políticas acaben afectando mucho a los particulares.
Con todo, no está claro si el original sistema del coleccionista chino de obstaculizar la subasta de Christie’s fue un golpe de efecto que puede tener consecuencias en el mercado. Para Eduard Planche, especialista en tráfico ilícito de la Unesco, “el boicot de ventas de objetos robados o exportados ilegalmente es seguramente una de las vías para debilitar el tráfico ilícito”, si bien reconoce que en el caso de los bronces chinos la posición del organismo internacional, que no tiene capacidad sancionadora, ha sido cautelosa. En su comunicado oficial se reconocía que sus normas no tienen carácter retroactivo y sólo quedaba incentivar el retorno a través del Comité Intergubernamental para la Promoción del Retorno de Bienes Culturales a los Países de Origen, que ha realizado muchos informes y congresos pero ha conseguido escasos retornos.
“En general no hay miedo entre los coleccionistas privados porque esto afecta a un número de piezas muy reducido” indica el marchante de arte Edmund Peel, quien resalta que la repercusión mediática que han tenido las demandas de obras de arte confiscadas por los nazis, cuya restitución se basa en el delito de genocidio que no prescribe, han podido crear un clima social más favorable a las restituciones. “Hay sectores específicos del mercado que son complicados porque hay problemas con la historia de procedencia, y esto los profesionales lo sabemos. O andas con mucho cuidado o te abstienes”.
La arqueología, reconoce, es uno de los ámbitos más complicados “porque la mayor parte de lo que hay en el mercado tiene un origen dudoso”. De la misma opinión es el anticuario Artur Ramon, que asegura que es muy difícil comprobar si las obras arqueológicas han sido expoliadas o no porque “hay mafias muy raras en este campo que falsifican los documentos y están muy organizadas”. Y es que el expolio arqueológico y el tráfico ilegal de antigüedades es una de las plagas que asolan el patrimonio cultural de todos los países. Algo se ha avanzado con un notable incremento legislativo tanto a nivel nacional como internacional, una mayor acción policial y un refuerzo de la deontología por parte de los profesionales de los museos. Y ha habido algunos casos sonados que han tenido un efecto ejemplar. La ex responsable de antigüedades del Museo J. Paul Getty de Los Ángeles, Marion True, ha tenido que comparecer ante los tribunales de Roma acusada de comprar piezas procedentes de excavaciones ilegales. Y en 2008, el Metropolitan Museum de Nueva York tuvo que devolver a Italia una de sus joyas, una crátera del pintor griego Eufronio, una vez se demostró que había sido sacada del país de forma ilegal.
Su entonces director, Philippe de Montebello, defiende que, en cualquier caso, no pueden aplicarse las leyes actuales de forma retrospectiva. Son legión los expertos, casi siempre anglosajones, que afirman que esto supondría vaciar estos museos “universales” y negar a millones de personas de todo el mundo el acceso a estas piezas que, aseguran, de no haber salido de sus países habrían sido destruidas. “Basta recordar lo que pasó con los budas de Bamiyán”, apunta Artur Ramon, y Monreal, partidario de favorecer el retorno, reconoce que ha habido casos fallidos de obras devueltas que han acabado en el mercado negro. “No se puede resolver este problema”, afirma, “si no se acompaña de ayuda técnica a estos países de origen para que puedan conservar su patrimonio”.
El País

Futurismo, un siglo a toda velocidad

February 18, 2009 by Revista Opción  
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20090218elpepicul_1A finales del año 1908 Marinetti, uno de los principales protagonistas del vanguardismo europeo, es arrojado por su coche a una zanja llena de agua tras un rocambolesco viraje para evitar a dos ciclistas. Será el primer accidente moderno que dará lugar a una narrativa mítica, la de los orígenes; cerrar una etapa de forma violenta, como ocurrirá casi medio siglo después con James Dean primero y el pintor abstraccionista Jackson Pollock después, ambos fallecidos en un choque de automóvil, muertos a manos de la velocidad, incapaces de soportar los anticuados esquemas de los cincuenta, ávidos de comenzar de cero incluso a costa de la propia vida.
También Marinetti va a perder la vida en su accidente, o por lo menos la vida que conoce hasta aquella tarde. Como si de un bautismo laico se tratara -cuenta la leyenda que más circula- reemerge de la zanja futurista. No está mal el nombre acuñado para la ocasión, pues no hay pasado ni hay ancestros: sólo el futuro por delante.
Se pone a la tarea sin perder ni un momento, porque el futuro va muy deprisa, y apenas unos meses después está concluido el texto que aparece en Figaro hace ahora 100 años, el 20 de febrero de 1909. Es un escrito programático en el que no caben dudas respecto a lo que se espera del porvenir y con ese Primer manifiesto del futurismo se inaugura mucho más que el amor a la velocidad. Con él se da el pistoletazo de salida para la vanguardia como va a entenderse y a organizarse a partir de entonces: una actitud renovadora en el terreno artístico y, sobre todo, existencial. Hay que ser sobre todo modernos, como dijeran los poetas franceses de finales del XIX.
Modernidad radical
Y Marinetti se propone serlo desde sus orígenes decadentistas que apenas un año después, en 1910, le llevan a escribir -casi a destiempo- una novela indescriptible, Mafarka el futurista, paroxismo de desenfreno colonial africano pese a dedicarse el protagonista, en ese colmo de las paradojas que acarrea el movimiento, a “la construcción de pájaros mecánicos”.
Porque si la modernidad propuesta desde el manifiesto no puede ser más radical, tampoco puede ser más contradictoria. Son internacionales y son nacionalistas, revolucionarios sin intereses sociales; quieren cantar al peligro, exigen poetas ardorosos y rebeldes, glorifican la guerra -higiene del mundo-; son antifeministas y aspiran a quemar los museos, las bibliotecas y “las academias de todo tipo” en un mundo que deberá estar gobernado por la velocidad y en el cual “un automóvil de carreras que ruge es más bello que la Victoria de Samotracia”.
La polémica está servida por el poeta y animador cultural Marinetti, que sabe promocionar su producto como nadie y a la manera más contemporánea, se diría, recurriendo con frecuencia al escándalo, como ocurre en las famosas seratas futuristas, veladas con mucho de actuación teatral -con insultos y provocaciones al público incluidos- y en las cuales se halla el origen del cabaret dadá y hasta de los happenings. Con un mejor manejo de los medios que habilidad intelectual, como ocurre con tantos animadores hoy, Marinetti logra promocionar el movimiento dentro y fuera de Italia hasta convertirse en referente de lo moderno en círculos tan variopintos, políticamente hablando, como Revista de Occidente y los círculos ramonianos de Madrid; la revista Actual de los estridentistas mexicanos, comprometida con la revolución rusa; o Martín Fierro de Borges en Buenos Aires, donde se parafrasea a Marinetti al escribir que “un Hispano-Suiza es una obra de arte más bella que una silla Luis XV”.
Sin embargo, pese a la diversidad de facciones que el movimiento fue capaz de atraer, suele verse demasiado próximo a las posiciones mussolinianas, en parte debido a las lecturas de Walter Benjamin sobre el totalitarismo y las asociaciones con los futuristas.
Parte de razón no falta en las críticas hacia su militarismo y su peligrosa esencia nacionalista, aunque visto con la distancia del tiempo y tras las lecturas que Fluxus hizo del movimiento en la década de los sesenta, a partir de los experimentos musicales de Russolo y su Arte de los ruidos parece claro que las relaciones con el fascismo italiano no fueron tan armoniosas como se ha tratado de enfatizar. La constante revisión de posiciones del grupo, que les hizo también ser feministas y antifeministas a un tiempo, hace que resulte complejo establecer las auténticas y perdurables filiaciones ideológicas de los futuristas.
Así, hoy día el Futurismo tiende a leerse como un soplo de arte fresco, al menos en lo que a las propuestas artísticas se refiere. Si personajes como Boccioni o Balla trataron de mostrar el movimiento en la escultura, el cine y la foto de Bragaglia y sus sobreimpresiones dinámicas -la ilusión óptica de atrapar el movimiento mientras ocurre- se enraízan con la famosa obra de Duchamp Desnudo bajando una escalera, que convulsionaría la escena de los primeros años diez. No sólo. Es posible que todas y cada una de las provocaciones de la vanguardia, su fascinación por convertir el arte en la vida y la vida en el arte, por romper las fronteras entre ambos, deban volver la mirada hacia las primeras performances marinettianas.
Por eso, tratar de encontrar la herencia futurista en la actualidad no parece de ninguna manera desatinada. Los planteamientos de los futuristas siguen vivos tanto en nuestra pasión de hoy por la técnica como en la crítica cultural a los museos, si bien, más mediocres que ellos, no terminamos de quemarlos.
Dejando a un lado las radicalidades vanguardistas, está claro que el Futurismo nos enseñó algunas cosas esenciales de la modernidad: a vivir deprisa, por ejemplo, pues como dijo Lacan, la realidad no nos espera.
El País

Nollywood: la fábrica de sueños africana

January 31, 2009 by Revista Opción  
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1233167448_extras_ladillos_3_0Las teleseries se han convertido en un fenómeno social en África. El secreto de su éxito es recrear un mundo idílico de integración interétnica y multilingüismo. El ‘Hollywood negro’ produce cientos de películas y teleseries al año, está en Nigeria y se llama Nollywood.

La bautizó así un periodista del Washington Post, partiendo del nombre de los estudios americanos, que también dio origen al Bollywood indio. Pero que nadie piense en Nollywood como un ‘remake’ de Hollywood.
Su modelo de producción se basa en la utilización de equipos digitales de vídeo. Las películas se graban en formato DVD, se copian por miles y se venden en los mercados de las principales ciudades.
El productor Madu Chikwedu afirma que Nollywood no es una, sino varias industrias. “La más famosa es la anglófona, ubicada en la capital, Lagos. Utiliza el inglés y refleja la ideología del pueblo Igbo, etnia dominante en el sureste del país. La segunda la constituyen las películas indígenas en lengua yoruba. Hay una tercera en manos de la población hausa, con influencia islámica y profusión de cantos y bailes, y también una industria indígena, que se realiza en lengua edo”, explica.
Conocedora del interés que concitan las teleseries, la Casa África sentó en una mesa redonda a representantes del panorama televisivo africano y español, para responder a la pregunta ‘Teleseries. ¿Espacios de Integración?’.
La respuesta del director de la Nigeria Film Corporation, Afolabi Adesanya, es un rotundo sí. Adesanya afirma que tras la independencia de Inglaterra, en 1960, hubo una explosión audiovisual, pero la distribución estaba en manos de indios y libaneses, que importaban películas en inglés. “Los independientes tenían que alquilar salas o proyectar en universidades, en iglesias o en salones de hotel”, señala Adesanya.
El boom se produjo hace dos décadas con la creación de canales de televisión en los distintos estados de este país, con una población de 150 millones de personas y 250 dialectos. Subvencionan la producción en las lenguas locales, especialmente en yoruba, igbo o hausa. Esto ha contribuido a reforzar una industria que produce al año entre 1.500 y 2.000 títulos, en su mayoría ‘vídeo movies’, y emplea a miles de personas. Afolaby bromea y afirma que con razón acusan a los nigerianos de “colonialismo cultural”.
Un elemento integrador
“En los seriales nigerianos aparecen todos los estratos sociales: hombres, mujeres, niños, pobres, ricos, de diversos credos y etnias. El objetivo es lograr una audiencia lo más amplia posible”, explica este veterano productor.
La temática predominante son las historias humanas y emocionales basadas en la vida real. Amor, familia, trabajo… Todo cabe, excepto la política. “En todas las producciones hay un trasfondo moralizante que le dice al espectador lo que es bueno y lo que es malo”, apunta Adesanya. Aunque la sociedad nigeriana es muy conservadora, han empezado a aparecer escenas de sexo, homosexualidad y lesbianismo.
En cuanto a los personajes, existe una gran mezcla. Como ocurre con los negros en las series occidentales, los blancos escasean y cuando aparecen suelen tener una connotación peyorativa: misioneros, colonialistas, esclavistas. Todo ello convierte a las teleseries en un poderoso factor de socialización y en un entretenimiento barato, para disfrutar en casa. “La gente se reúne para ver cada nuevo título. Es como ir a misa el domingo”, señala el cineasta.
En cierto modo, su tirón en África es comparable al español. “Aunque en España no se incide demasiado en las identidades territoriales, sí se trata la integración social. Hay personajes de todos los estratos y en series como Aída, la protagonista es de clase baja”. Así lo afirma Miguel Cruz, productor de esta exitosa teleserie. Sin embargo, señala que la aparición de personajes inmigrantes normalizados es una asignatura pendiente.
Piratería ‘transnacional’
Al margen de los puntos en común, hay una gran diferencia: los productores africanos no obtienen apenas beneficios. Sus series se venden pirateadas en mercados tradicionales y en videoclubes. Ellos no perciben derechos de autor.
Madu Chikwedu afirma que las películas nigerianas se piratean impunemente en todos los países. Dentro de la propia Nigeria existen 40.000 videoclubes que compran los DVD y los alquilan sin pagar un naira. Pero el mayor enemigo del sector es la ‘piratería transnacional’. Las televisiones de otros países adquieren las películas en tiendas y las emiten sin coste alguno. Y lo mismo ocurre en Internet. “Conocemos más de 1.500 sitios radicados en EEUU y Europa donde se piratean productos nigerianos”, se lamenta impotente.
Películas nigerianas se exhiben ya en otros países africanos como Ghana o Kenia, pero fuera del continente su proyección es aún muy residual. “Hemos empezado con lo que podríamos llamar películas de serie B, como hicieron Coppola y Scorsesse. Ahora queremos apostar por un cine de calidad y competir en los grandes festivales internacionales”, dice Adesanya .
Ese es también el objetivo de Patrick Gambènè, productor independiente de Burkina Fasso. Su empresa, ‘Les filmes du Dromadaire’, pretende mostrar una imagen de África distinta a la de la pobreza y la marginación utilizando la sátira.
Ante la falta de ayudas gubernamentales, ha optado por integrar publicidad en la trama de sus películas para financiarse.
En su opinión, las teleseries pueden ser un factor de cohesión en un país donde hay un centenar de etnias. Para ello es necesario un cine más accesible. “Hay ayudas europeas, pero mal gestionadas. Durante mucho tiempo, el dinero de la UE ha ido a películas que no se veían en Burkina. Hay directores que han recibido fondos sin hacer películas”, denuncia.
Para disfrutar de Nollywood, la Casa África dispone de un servicio gratuito de emisión diaria en acceso libre de canales africanos.

La increíble historia de Alex, el loro más inteligente del mundo

December 30, 2008 by Revista Opción  
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No era un loro cualquiera. Se llamaba Alex (acrónimo de ‘Avian Learning Experiment’) y llegó a desarrollar la inteligencia de un niño de cinco años. Podía idenficar objetos, números, colores y formas, y distinguir entre «grande» y «pequeño», «igual» y «diferente». Manejaba un vocabulario propio de 150 palabras. Decía «lo siento» si se equivocaba y pedía «quiero volver» (a la jaula) cuando estaba cansado. En el momento de la despedida, le preguntaba a su amiga y profesora Irene Pepperberg: «¿Vendrás mañana?»

Ésas fueron precisamente las últimas palabras del loro, antes de morir repentinamente de un infarto o una arritmia en mitad de la noche. Su necrológica fue la más leída en 2007 en periódicos como The Guardian: «Alex, el loro africano gris que era más listo que la media de los presidentes norteamericanos, ha fallecido a la edad de 31 años».

Un año después de su despedida del mundo de los mortales, la psicóloga y científica Irene Pepperberg rinde homenaje a su incomparable alumno en ‘Alex y yo’, el libro donde recoge las tres décadas de aprendizaje mutuo, que se ha convertido en un gran éxito de ventas. «Un simple pájaro nos hizo cambiar el modo en el que pensamos sobre el pensamiento de los animales», sostiene Pepperberg.

«Desde el punto de vista científico, Alex nos enseñó que las mentes de otros seres vivos se parecen mucho más a las mentes humanas de lo que estábamos dispuestos a admitir».

Según Pepperberg, esa capacidad para «pensar y ser consciente» (atribuible a los primates a partir de los estudios de Jane Goodall, y también a los delfines y otros mamíferos superiores) es hasta cierto punto aplicable a las aves, aunque tengan un cerebro del tamaño de una nuez.

Todo lo que aprendió Alex y lo que le faltaba por aprender -estaba empezando a identificar las letras y a trabajar con los fonemas en inglés- demuestra en opinión de Pepperberg que los loros son capaces no sólo de imitar, sino de «razonar a un nivel básico y usar palabras creativamente».
Un Napoleón con plumas

Alex era capaz de mantener una conversación intermitente como si fuera un niño de dos años, aunque «su inteligencia equivalía realmente a la de un chaval de cinco años», en opinión de la que fue su profesora. Siguiendo el método de «modelo rival», Alex competía con un alumno humano e intentaba ponerse a su nivel. Tanta destreza adquirió que se convirtió en maestro ocasional de otros loros y les reprimía cuando se equivocaban: «¡Puedes hacerlo mejor!».

«Alex tenía la personalidad de un pequeño Napoleón con plumas», asegura Pepperberg. «En cuanto adquiría un conocimiento, manipulaba a todos los que estaban a su alrededor. Mis estudiantes solían llamarse a sí mismos los ‘esclavos’ de Alex. ‘Quiero maíz’, les decía. ‘Quiero subir al hombro, quiero hacer gimnasia’». En sus momentos más sentimentales, el loro agachaba la cabeza y pedía: «Quiero cosquillas».

«Su propia conducta en el momento del aprendizaje nos reveló lo mucho que nos queda por descubrir en el campo de la inteligencia de los animales», escribe Pepperberg en Alex y yo. «Estoy hablando de asuntos con profundas implicaciones filosóficas, sociológicas y prácticas. Su ejemplo ha servido para plantearnos incluso el lugar del hombre en la naturaleza».

Pepperberg admite que siente una conexión especial con las aves desde niña y, gracias a Alex, se ha convertido en ardiente defensora de los derechos de los animales. Criticada por una parte de la clase científica -que pone en duda sus logros y asegura que el loro hablaba siguiendo el «condicionante operativo» y las instrucciones cifradas de su instructora-, la científica asegura que la «capacidad intelectual» de Alex ha sido probada con creces y que lo único que no pudo demostrar fue su «nivel de conciencia».

Pese al tiempo discurrido, la muerte del loro más listo del mundo ha dejado en ella un vacío que ningún otro ser alado ha podido llenar. «Sé buena, te quiero», fueron las penúltimas palabras de Alex antes de preguntarla si habría un mañana.

Descubierto un ‘paraíso perdido’ de especies desconocidas en un bosque de Mozambique

December 23, 2008 by Revista Opción  
Filed under Madre Tierra

El paraíso perdido no es sólo la obra poética cumbre de John Milton (1608-1674). Es también desde hoy un rincón boscoso de Mozambique que responde al nombre de Monte Mabu. Hasta ahora ni siquiera aparecía en los mapas y por eso no había llamado la atención de los biólogos. En 2005, sin embargo, lo descubrió un grupo de científicos de los Jardines Botánicos de Kew y sólo ahora ha revelado el tesoro de su biodiversidad.

El hallazgo acaeció por casualidad, mientras uno de los científicos de Kew, Julian Bayliss, brujuleaba por internet en busca de zonas que registraran fuertes precipitaciones y estuvieran unos 1.600 metros por encima del nivel del mar. El programa Google Earth mostraba algunas en lugares hasta ahora inexplorados. La mayoría en Papúa Nueva Guinea.

Sin embargo, el que llamó la atención de Bayliss fue un trozo de tierra ignota en el corazón del montañoso norte de Mozambique. Una región alta e inaccesible donde nunca antes había puesto el pie ningún investigador. Bayliss examinó entonces distintas imágenes de satélite hasta confirmar que el monte acogía una zona boscosa por explorar de unos 80 kilómetros cuadrados.

Una región virgen es el sueño dorado de cualquier biólogo. Un sueño que se antoja imposible en un mundo penetrado por los satélites y la cartografía, pero que ha hecho posible la historia convulsa del país africano, asolado por una guerra civil entre 1975 y 1992. Según los expertos, el Monte Mabu sobrevivió a los pormenores de la contienda por diversos factores. Incluidos su condición inaccesible y su valor como refugio durante la guerra.

Apenas supo de la existencia de este lugar edénico, los biólogos de Kew se prepararon para explorarlo. Nada menos que 28 científicos del Reino Unido, Mozambique, Malawi, Tanzania y Suazilandia se embarcaron entre octubre y noviembre en una expedición a la antigua usanza. Acompañados de 70 porteadores y de un puñado de serpas locales, viajaron en todoterreno hasta donde llegaba la carretera y se adentraron luego en el bosque durante cuatro semanas.

Allí les esperaban tres nuevas especies de mariposas, una extraña variedad de víbora y poblaciones desconocidas de pájaros poco comunes. Y a buen seguro nuevas especies de plantas entre los cientos de especímenes que se han traído al Reino Unido para clasificar.

Un tesoro amenazado

La cima del Monte Mabu no excede los 1.700 metros. La biodiversidad no es el fruto de la altitud sino de lo remoto del lugar y de las condiciones que crea la vegetación, con árboles que superan los 45 metros. En la cima pelada del monte, de todas formas, a los científicos les esperaba un hallazgo muy especial: cientos de mariposas macho que se reunían allí, lejos del bosque y a la luz del sol para atraer a las hembras y probar su resistencia volando lo más lejos posible. «Hasta que no volvimos a Londres y empezamos a analizar el material, no nos dimos cuenta del todo de la importancia del hallazgo», cuenta Timberlake, el responsable de la expedición. «Fue entonces cuando reparamos en que estábamos pisando terreno desconocido».

«La biodiversidad de la zona es impresionante», ha declarado en las páginas de The Observer. Y añade con emoción: «Ver cómo las especies se han ido adaptando a pequeños nichos como éste es algo que para mí es algo todavía mágico».

Entre los hallazgos de la expedición, ejemplares de serpientes casi desconocidas y camaleones pigmeos. También mariposas y pájaros con tatuajes especiales, generados por siglos de adaptación al paisaje del Monte Mabu. Sus fotografías y las muestras de decenas de especies vegetales serán en los próximos meses un tesoro en manos de los biólogos de los jardines botánicos de Kew. Ellos los analizarán y desentrañarán los secretos de la biodiversidad de este rincón del remoto Mozambique.

Paradójicamente, la paz podría ser más dañina que la guerra para las mariposas y los camaleones del Monte Mabu. El fin de la contienda ha propiciado un ‘boom’ para la economía mozambiqueña y los expertos dicen que el bosque podría desaparecer fruto de la codicia de los latifundistas, que querrían sacar dinero de su madera o ganar más tierras cultivables.

Por eso, los biólogos de Kew se afanan ahora en catalogar y publicitar al máximo sus hallazgos y forzar un reconocimiento de zona protegida para la zona. Su responsable, Jonathan Timberlake, no cree que el Monte Mabu sea el último edén por explorar.

«Debe de haber muchos más», asegura, «pequeños bolsillos de biodiversidad alrededor del mundo que quedan por descubrir y con los que tropezaremos. Ojalá gracias a esto la gente se dé cuenta de todo lo que nos está esperando ahí fuera».