UNA COLORADA
September 21, 2009 by Revista Opción
Filed under Destacadas, Opinion
Nos rebosó la inmundicia
Por: Lilia Cisneros Luján
Si usted, en la ciudad de México, es del grupo consciente del incremento en la fetidez ambiental, el aumento de fauna nociva como ratas que pueden cercenar los dedos, orejas o nariz de un bebé antes que nadie lo note y, hormigas de las que se comieron a un nena de 4 años la semana pasada; no se ganará ningún premio por adivinar la causa de todo ello: el pésimo sistema de disposición de desechos en esta ciudad, que aporta un buen porcentaje de los 10,000 millones de toneladas anuales de residuos del planeta que, según la OCDE, ni la mitad se recoge ni se somete a tratamiento. ¿Porqué el gobierno de la ciudad desoyó, las demandas ciudadanas y advertencias de organismos ambientales vinculadas con el agotamiento en la capacidad del tiradero en el bordo de Xochiaca? ¿Que han hecho los funcionarios de las secretarías de medio ambiente y otras vinculadas con la generación de basura, para evitar llegar a este punto de crisis? ¡Una más! por si fueran poco la del empleo sumado a la de salud. ¿Alguien aplica, los reglamentos sanitarios a vendedores ambulantes –grandes generadores de basura- colocados en las afueras de hospitales y escuelas? ¿Será tan complicado cumplir las normas internacionales de disposición de desechos en esta ciudad?
Ignorando la enseñanza de los viejos políticos: “Ni consejo que no te pidan ni comisión que no te den” a mediados de los 90 –luego de una enriquecedora experiencia en la cual pude constatar como en Suecia, la basura es fuente de riqueza para El Estado; me atreví a sugerir a un director de FOVISSSTE –hoy senador- la urgencia de empezar a trabajar con las unidades habitacionales en las cuales se tenía relación con los condóminos o rentistas, a fin de iniciar programas de separación de residuos y producción de composta, utilizable en sus áreas verdes y para generar recursos de mantenimiento a las propias unidades. ¡Exacto! Le entró por un oído y salió por el otro, con todo y mi recomendación de vincularse con ese país modelo de ambientalismo sustentable, que en vez de obras faraónicas tipo USA, tiene centros de reciclaje “pequeños y regionales”, y silos para materia orgánica convertida en composta, tanto para la venta a particulares, como para utilización gubernamental en el fortalecimientos de sus bosques. ¿Por qué, el gobierno de la ciudad a más de dos décadas de distancia de conocer -en congresos, documentos, leyes, discursos internacionales e incluso por el vasto trabajo de investigadores mexicanos como el realizado en UAM recientemente- la viabilidad de otras opciones, continua con sistemas de recolección y disposición propios del siglo XIX? Habría que hacerles la pregunta directa; pero, se me ocurren algunas posibilidades como sería: su mayor interés en aspectos de futurismo político, la tremenda dificultad al egocéntrico individuo del siglo XXI, para adoptar una postura socrática que con humildad reconoce no saber nada –de la materia cuando menos- o la falta de tanates, como dirían los del mecapal, para ponerle límites a caciques de recolectores y pepenadores cuyo poder se basa en la acumulación de riqueza, la explotación de familias viviendo en condiciones infrahumanas, y la comisión de delitos; cuya simple mención es una de las pruebas más fehacientes de la impunidad que priva en el DF.
En una realidad mundial cuyo efecto directo del consumismo es la alta producción de residuos –orgánicos, reciclables, peligrosos y hasta siderales- reintegrar estos al ciclo productivo, es una forma de generar riqueza sin exprimir más a los sufridos contribuyentes cautivos. Por si el asunto de la composta no le resulta atractivo a funcionarios de escritorio y ajenos a la realidad del campo, podrían –con esa vocación “empresarial” que les caracteriza- pensar en el uso de bio-metano -resultado del confinamiento de materia orgánica- el cual, bien manejado, en vez de contaminar el aire, sustituiría el alto costo de carburos fósiles- o en la producción de materiales de bajo costo para la construcción de vivienda a partir del reciclaje de ciertos plásticos y así hasta el infinito. Es pertinente señalar las diferencias entre Suecia –país por cierto monárquico y socialista- y México, más allá de los cabellos güeros. Aquí, los trabajadores de limpia son en su mayoría eventuales, carecen de prestaciones, viven de propinas exigidas a ciudadan@s cuyos impuestos deberían garantizarles este servicio y, se encuentran sometidos -por pseudo líderes sindicales- a un régimen de esclavitud; en tanto que en los países nórdicos, está perfectamente bien estipulada la normatividad de una empresa paraestatal 50% gobierno y 50% iniciativa privada –que en su mayoría se estructuran como cooperativistas- en la cual todos, socios y empleados, son capacitados. Ni el gerente, ni el líder de los obreros, se dedican a hostigar sexualmente a jovencitas edecanes ni mucho menos las cuotas sindicales, son usadas para movilizaciones partidarias no ajenas a conductas delictivas como daño en propiedad ajena, soborno -de militantes, MP y hasta jueces- ni robos de urnas, amenazas, agresiones verbales o lesiones en riña, etc.
Como a usted no le paga nadie para resolver los efectos de las más de 68,500 toneladas de plástico, que tarda 500 años en degradarse, arrojadas a la basura más las 2,750 de tejidos a los vertederos pero sí en cambio es un ciudadano responsable, seguramente ya está separando su basura, con la inminente frustración al ver como el del camión, la compacta indiscriminadamente. Pero no se quede en este paso ya de suyo magnífico, ahora demuéstrele al sistema que Usted no bota sus residuos en la mitad de la calle por convicción y no porque le de miedo la ridícula medida de multarlo o encarcelarlo y, por supuesto ejerza su facultad de organización, haciendo grupos vecinales para exigir, la colocación de contenedores comunes en su colonia o unidad habitacional, a donde pueda Usted depositar la basura separada. Exija un horario definido para que el camión llegue a vaciar y limpiar dichos contenedores. Infórmese de cómo, cuando y a que costo se recicla la basura, porque con los sistemas actuales al pueblo de la ciudad, nos cargan – sin considerar las propinas- más de mil millones de pesos anuales por su manejo. Y no se trata de otro negocio fácil y concesionado, para beneficio del jefe de gobierno, sino del ejercicio de una facultad para generar riqueza y limpieza en la ciudad. En el 2008 convocaron a un “concurso” para poder piratearse ideas. ¿Quién ganó? ¿Qué usaron de este ejercicio? ¡Por favor! no esperemos 15 años como en Nápoles para empezar a ocuparnos.




